Enciclopedia del Holocausto No Link Lines!

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   EL PARTIDO NAZI (NSDAP)


Véase el apartado "Principios básicos del Movimiento Nazi".

Véase el apartado "Los 25 puntos del programa político del NSDAP".

El NSDAP es el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei), más tristemente conocido como el partido nazi. El NSDAP consolidó a Hitler como líder absoluto y le llevó a ganar las elecciones alemanas de 1933 con 13.5 millones de votos convirtiendo la palabra "nazi" (nationalsozialismus o nacionalsocialismo) como término que definirá el sistema político de Alemania.

No cabe duda que Hitler, para llegar a ser máxima representación del partido, no dudó ni un instante en eliminar a los que, dentro de el NSDAP, se oponían a sus ideales agresivos lo que derivó en la Noche de los Cuchillos Largos.

La mujer como tal también jugó un papel importante en el Partido Nazi; Hitler estaba preocupado por el continuo descenso de la natalidad germana y el alto número de fallecimientos infantiles por lo que promovió una Asociación de Mujeres del NSDAP con la finalidad de aumentar la reproducción aria y extremar los cuidados sociales e higiénicos durante la maternidad.

Extracto del discurso de Adolf Hitler a la Asociación de Mujeres del NSDAP en Septiembre de 1934:

La expresión "emancipación de las mujeres" fue creada por intelectuales judíos. Si el mundo del hombre pertenece al ámbito del Estado, su lucha, su entusiasmo por dedicar sus fuerzas al servicio de la comunidad, entonces podemos decir que el mundo de la mujer es un mundo más pequeño; porque el mundo de la mujer es su marido, su familia, sus hijos, su casa ¿Qué sucedería en el mundo más grande si no hubiese nadie cuidando del pequeño?  El mundo grande no puede sobrevivir sin la estabilidad del pequeño. Creemos que las mujeres no deben interferir en el mundo del hombre. Creemos que lo natural es que los dos mundos sigan siendo distintos.

El NSDAP constituyó el partido mayoritario alemán sin una oposición significativa desde 1933 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial que ya contaba con más de 14 millones de afiliados al partido; una vez concluido el conflicto fue declarado ilegal y todos sus líderes detenidos y procesados por el Tribunal de Nuremberg bajo los cargos de crímenes contra la Humanidad.

La fuerza del partido nazi consistió principalmente en unos discursos bien redactados y dirigidos a la enorme población alemana descontenta por los problemas del creciente paro y que encontraron en Adolf Hitler un encauzamiento a sus frustraciones sociales y laborales. Véase la siguiente tabla en la que se detalla el paralelismo entre en crecimiento del NSDAP y la población parada que votaba a este partido:

Ascenso del número de afiliados al NSDAP entre 1920 y 1933

Declaración del Partido Nazi sobre la autoridad de Adolf Hitler como Fuhrer:

Por la autoridad de la ley sobre el Jefe de Estado del Reich alemán, fechado el 1 de Agosto de 1934, el cargo de Presidente del Reich se ha unido al de Canciller del Reich. En consecuencia, los poderes que poseía previamente el Presidente del Reich se han transferido al Fuhrer, Adolf Hitler. Por esta ley, el gobierno del Partido y el Estado se han fusionado.

Por deseo del Fuhrer, se realizó un plebiscito sobre esta ley el 19 de Agosto de 1934. Ese día el pueblo alemán eligió como su único líder a Adolf Hitler. Él es sólo responsable ante su conciencia y ante la nación alemana.

En el siguiente gráfico se detalla la estructura interna del partido nazi:

Estructura y composición del NSDAP

En los siguientes listados se detallan los tres gabinetes políticos en Alemania en los que el NSDAP obtuvo representación:

1932: GABINETE DE FRANZ VON PAPEN

1932-1933: GABINETE DE KURT VON SCHLEICHER

REPRESENTANTE

 PUESTO

 Kurt von Scheleicher (sin partido)

 Canciller

 Franz Bracht (sin partido)

 Ministro del Interior

 Franz Gutner (DNVP)

 Ministro de Justicia

 Friedrich Syrup (sin partido)

 Ministro de Trabajo

 Hermann Warmbold (sin partido)

 Ministro de Economía

 Johann Ludwig (sin partido)

 Ministro de Finanzas

 Johannes Popitz (sin partido)

 Ministro sin Cartera

 Konstantin von Neurath (sin partido)

 Ministro de Asuntos Exteriores

 Kurt von Scheleiter (sin partido)

 Ministro de Defensa

 Magnus von Braun (DNPV)

 Ministro de Agricultura y Alimentación

 Paul Eltz von Rubenbach (sin partido)

 Ministro de Correos y Ministro de Transportes

1933: GABINETE DE ADOLF HITLER

REPRESENTANTES DE GOBIERNO PROVENIENTES DEL NSDAP EN 1936

GOBIERNO NAZI Y PRINCIPALES MINISTERIOS A FECHA 1 DE SEPTIEMBRE DE 1936

GOBIERNO NAZI Y PRINCIPALES MINISTERIOS DE SEPTIEMBRE DE 1943 A MAYO DE 1945

Listado de todos los mandos civiles y militares que fueron miembros del NSDAP:

Achim Gercke 
Adolf Eichmann 
Adolf Hitler 
Adolf Lenk 
Adolf Wagner 
Adolf Ziegler 
Adrian von Renteln 
Albert Forster 
Albert Speer
Albert Vogler 
Albrecht Schmelt 
Alfred Baeumler 
Alfred Helmut Naujoks 
Alfred Jodl 
Alfred Meyer 
Alfred Rosenberg 
Alois Brunner 
Amon Goeth 
Anton Burger 
Arthur Axmann 
Arthur Greiser 
Arthur Liebehenschel 
Arthur Nebe 
Arthur Schurmann 
Arthur Seyss-Inquart 
August Eigruber 
August Heissmeyer 
August Hirt 
Baldur von Schirach 
Benno von Arent 
Bernhard Kruger 
Bernhard Rust 
Carl Clauberg 
Carl Schmitt 
Christian Weber 
Christian Wirth 
Claus von Stauffenberg 
Dietrich Klagges 
Dietrich Loder 
Emanuel Schaefer 
Emile Maurice 
Erich Hilgenfeldt 
Erich Koch 
Erich Priebke 
Erich Rajakowitsch 
Erich von dem Bach 
Ernst Boepple 
Ernst Hanfstaengel 
Ernst Jarosch 
Ernst Kaltenbrunner 
Enst Rohm 
Ernst Rudin 
Ernst Udet
Ernst Wilhelm Bohle 
Erwin Rommel 
Erwin Rosener 
Eugen Hadamovsky 
Eugen Mundler 
Franz Gurtner 
Franz Hayler 
Franz Hofer 
Franz Konrad 
Franz Schlegelberger 
Franz Seldte
Franz Stangl 
Franz von Pfeffer 
Franz Xaver Schwarz 
Franz Ziereis 
Friedrich Jeckeln 
Friedrich Rainer 
Friedrich Syrup 
Friedrich Wilhelm Kruger 
Fritz Hartjenstein 
Fritz Krebs 
Fritz Reinhardt 
Fritz Todt 
Georg Lorner 
Gerhard Wagner 
Gertrud Scholtz-Klink 
Giselher Wirsing 
Gottfried Graf von Bismarck 
Gottlob Berger 
Gregor Strasser 
Gunter d'Alquen

Gustav Adolf Scheel
Gustav Krupp 
Fritz Sauckel 
Gustav Simon 
Hanna Reitsch 
Hanns Johst 
Hanns Kerrl 
Hanns Ludin 
Hanns Rauter 
Hans Aumeier 
Hans Biebow 
Hans Frank 
Hans Fritzsche 
Hans Gunther 
Hans Hinkel 
Hans Juttner 
Hans Lammers 
Hans Schemm 
Hans Trummler 
Hans von Tschammer und Osten 
Hans Zoberlein 
Hans-Adolf Prutzmann 
Hans-Friedrich Blunck 
Heinrich Class 
Heinrich Heim 
Heinrich Himmler 
Heinrich Muller 
Heinrich Schwarz 
Heinz Auerswald 
Helmut Knochen 
Helmuth von Pannwitz 
Henry Picker 
Herbert Backe 
Herbert Lange 
Herbert Mehlborn 
Hermann Esser 
Hermann Goering 
Hermann Hofle 
Hermann Neef 
Hermann Rauschning 
Hermann Voss 
Hermann Wirth 
Hilmar Wackerle 
Hinrich Lohse 
Hjalmar Schacht 
Horst Bohme 
Horst Dressler-Andress 
Horst Wessel 
Ilse Koch 
Irmfried Eberl 
Joachim Peiper 
Joachim von Ribbentrop 
Johannes Stark 
Josef Blosche 
Josef Burckel 
Josef Kramer 
Josef Mengele 
Josef Terboven 
Josef Wagner 
Joseph Dietrich 
Joseph Paul Goebbels 
Julius Lippert 
Julius Streicher 
Jurgen Stroop 
Karl Brandt 
Karl Buck 
Karl Doenitz 
Karl Fiehler 
Karl Gebhardt 
Karl Hanke 
Karl Hermann Frank 
Karl Holz 
Karl Jager 
Karl Kaufmann 
Karl Neuhaus 
Karl Otto Koch 
Karl Rahm 
Herta Oberheuser 
Kurt Daluege 
Kurt Freiherr von Schroder 
Kurt Gerstein 
Kurt Gruber 
Kurt Mayer 
Karl Wolff

Karoly Kampmann
Konrad Meyer 
Konstantin Hierl 
Konstantin von Neurath 
Kurt Meyer 
Kurt Schmitt 
Leonardo Conti 
Ludolf von Alvensleben 
Ludwig Fischer 
Martin Bormann 
Martin Luther 
Matthes Ziegler 
Max Amann 
Max Koegel 
Max Winkler 
Michael Lippert 
Odilo Globocnik 
Oskar Dirlewanger 
Oswald Pohl 
Otto Dietrich 
Otto Herzog 
Otto Ohlendorf 
Otto Paul 
Otto Steinbrink 
Otto Strasser 
Otto Thierack 
Otto von Stulpnagel 
Otto Wagener 
Paul Blobel 
Paul Hausser 
Paul Pleiger 
Paul Schmitthenner 
Philipp Bouhler 
Reinhard Heydrich 
Richard Baer 
Richard Euringer 
Richard Glucks 
Richard Walther Darré 
Robert Ley 
Robert Ritter von Greim 
Robert Wagner 
Robert Wetzel 
Roland Freisler 
Rolf Rienhardt 
Rudolf Hess 
Rudolf Hoss 
Rudolf Jung 
Rudolf Rahn 
Salomon Franz von Pfeffer 
Siegfried Seidl 
Sigmund Rascher 
Theodor Eicke 
Ulrich Greifelt 
Victor Brack 
Viktor Lutze 
Walter Buch 
Walther Funk 
Walter Gross 
Walter Reder 
Walter Schellenberg 
Walter Stang 
Walther Hewel 
Walther Rauff 
Walther Schultze 
Werner Best 
Werner Catel 
Werner Heyde 
Werner von Blomberg 
Werner von Lorenz 
Wilhelm Canaris 
Wilhelm Frick 
Wilhelm Gocke 
Wilhelm Grimm 
Wilhelm von Keitel 
Wilhelm Keppler 
Wilhelm Kleinmann 
Wilhelm Koppe 
Wilhelm Loeper 
Wilhelm Reinhard 
Wilhelm Ruder 
Wilhelm Schepmann 
Wilhelm Weiss 
Wilhelm Ziegler 
Xavier Vallat

Miembros del NSDAP entre los años 1923 y 1945:

AÑO

MIEMBROS

1923

55.287 

1928

96.918 

1930

129.563 

1933

849.000 

AÑO

MIEMBROS

1935

2.493.890

1937

2.793.890 

1938

4.985.400 

1939

5.339.567 

AÑO

MIEMBROS

1942

7.100.000 

1943

7.600.000 

1945

8.000.000 

Afiliación al NSDAP por edades:

18-20
años

21-30
años

31-40
años

41-50
años

51-60
años

Más de
61 años

00,40 %

36,40 %

31,40 %

17,60 %

09,70 %

04,50 %


   LAS FOTOS OLVIDADAS: HANS THOMSEN, EL HOMBRE DEL NSDAP EN ESPAÑA


EL MUNDO.ES / 14-06-2009

EXCLUSIVA / FOTOS HISTÓRICAS QUE HAN ESTADO ESCONDIDAS 60 AÑOS

LA PISTA PERDIDA DEL HOMBRE DE HITLER EN ESPAÑA

Encontramos cerca de Oviedo los álbumes del jefe del Partido Nazi en España entre 1939 y 1945, con fotos inéditas de la gran presencia alemana y del encuentro de Hendaya, donde se ve a Franco más bajito que a Hitler. Thomsen, jefe del Partido Nazi en España, dejó dos álbumes al huir en 1945 que contienen cientos de fotos de la época con actos nazis en ciudades españolas. Han estado en casa de un asturiano que lo conoció cuando estudiaba en Madrid y su mujer las encontró en el desván de su casa cuando se disponía a limpiar.

JOSEFA PAREDES

Era un hombre muy serio. Su estatura sobrecogía, parecía una estatua de dos metros. Era el clásico alemán que impresionaba a todo el mundo». El hombre así descrito se llamaba Hans Thomsen y fue el jefe del Partido Nacionalsocialista (NSDAP) en España desde 1939 hasta la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial. Un hombre serio y sobrecogedor que sólo sonreía cuando estaba con su mujer y sus hijos y que, al abandonar Madrid reclamado por los aliados, desapareció de la Historia dejando tras de sí dos álbumes de fotos de las actividades nazis en España. 450 imágenes inéditas ocultas durante más de 60 años. Hasta ahora.

La pista perdida que Thomsen dejó en Madrid estaba oculta en el desván de una casa de pueblo en el concejo asturiano de Ponga, cerca de Cangas de Onís. Hace unos meses Rosa López, de 57 años, subió un día al desván para limpiar. Al abrir una de las polvorientas cajas de cartón apareció un gran libro marrón, encuadernado en cuero, con el escudo del Tercer Reich. La mujer no daba crédito a lo que veía. En la primera página, la rúbrica de Himmler, el comandante en jefe de la SS, el ejecutor del Holocausto. La fecha: 21 de octubre de 1940. La ciudad: Madrid.

Bajo el gran libro de firmas, duras y angulosas firmas alemanas, se escondían los dos álbumes de fotos de tapas repujadas a mano y gruesas hojas de fibra vegetal tintada. Cientos de fotos: la calle de Alcalá flanqueada de inmensas esvásticas, Las Ventas a reventar de gente brazo en alto, cruces gamadas en el Monasterio del Escorial. Altos cargos franquistas y la cúpula del Estado Nazi en San Sebastián, Valencia, Barcelona, Toledo. Niños saludando marciales ante gigantescos retratos del Führer. Páginas y páginas de fotos nunca vistas del encuentro entre Franco y Hitler en Hendaya. Tétricos ataúdes cubiertos por banderas nazis. Y siempre aquel hombre. Un hombre muy alto y sobrecogedor. 

-¿Qué es todo esto, Manuel? 

Manuel Sánchez Bretón, el marido de Rosa, tiene 90 años y aún recuerda a Hans Thomsen, aquel impresionante alemán que, dice, «parecía una estatua de dos metros». Un «gigante» a quien conoció cuando estudiaba Ingeniería de Caminos en Madrid y de cuya historia acabaría siendo custodio. Cuando Thomsen abandonó Madrid, entregó sus fotos a su vecino Andrés Rodríguez-Villa, procurador falangista en Cortes. Y éste decidió quitárselas de encima -no fuera a ser- confiándoselas a su amigo Manuel, un estudiante asturiano de 24 años que vivía en una pensión de la calle Arenal. Se quedaron en Madrid con él hasta que volvió a Asturias en 1970. Las guardó en el desván del pueblo. Y no las volvió a mirar. 

«Estuve en casa de Thomsen dos o tres veces con Rodríguez-Villa. Allí conocí a su mujer, Lizzie, y a sus hijos, cuatro o cinco chavales de entre 5 y 12 años. Cuando Villa me dio los libros para que los guardara, él no le dio mayor importancia y a mí tampoco me sorprendió. Nunca me pidieron que hiciera nada por ellos, ni que entrara en el partido. En aquella casa nunca se hablaba de política». 

Thomsen no hablaba de política en casa (un chalé de la colonia de El Viso) porque bastante tenía fuera, encargado de resucitar las escuálidas fuerzas del partido en Madrid. Durante la Guerra Civil vivían en España entre 15.000 y 30.000 alemanes (según las fuentes) pero muy pocos, sólo unos 700, engrosaban las filas nacionalsocialistas. Sin embargo, una vez acabada la contienda en 1939, los alemanes residentes en España se lanzaron en masa a por carnés del partido. Tenían miedo. 

LA GESTAPO ESPAÑOLA 

En 1938, Martínez Anido, ministro de Orden Público, y Himmler, jefe de la Gestapo, firmaron un convenio por el que cualquier alemán sospechoso de no secundar la causa nazi podía ser detenido y devuelto a Alemania sin pruebas ni juicio. Paul Winzer, jefe de la Gestapo en Madrid, hostigaba a la colonia alemana y Thomsen veía alargarse su lista de afiliados con los atemorizados compatriotas que no querían pasar por desafectos al Führer. 

El álbum de Thomsen comienza el 28 de marzo de 1939, día en que los nacionales entraron en Madrid. Casi cinco semanas después, el 1 de mayo, los nazis españoles, con su jefe a la cabeza, participan en una marcha por la capital. En septiembre, grandes cruces gamadas ondean orgullosas en la embajada de la calle Fortuny. Después colgarían más en la Casa de Alemania, sede del partido en Madrid, inaugurada en febrero de 1940. Decenas de personas celebraron, el 20 de abril, el cumpleaños del Führer con el saludo del fascio. Adinerados empresarios alemanes aceptaron colaborar con el Reich para no perder su privilegiada posición en Madrid, dejando que los espías alemanes se colaran en sus plantillas disfrazados de ejecutivos. Allí, en el Ritz y en la embajada se celebraban elegantes banquetes en una ciudad famélica que vivía del racionamiento. 

En su despacho de la Casa Alemana, Thomsen organizaba sus incesantes contactos con los más destacados falangistas: Muñoz Grandes, secretario general del Movimiento, Gerardo Salvador Merino, dirigente nacional del Sindicato, y sobre todo Serrano Súñer, ministro entonces de Exteriores y germanófilo recalcitrante, creador de la División Azul. 

Si el hombre que vistió a 50.000 españoles con el uniforme de la Wehrmatch admiraba a los nazis y trataba de agradar a su jefe en España, el sentimiento no era recíproco. Y los informes que Thomsen enviaba a Berlín eran demoledores. «El jefe del partido nacionalsocialista en España, Thomsen, nos informa sobre la situación allí», anota Goebbels en su diario en 1941. «Franco y Súñer están totalmente entregados al clericalismo, carecen de apoyo popular, ni siquiera han comenzado a ocuparse de cuestiones sociales. Hay un caos tremendo. La Falange no tiene ninguna influencia. Mucha grandeza pero nada detrás. Se admira a Alemania como país de las maravillas. Muchos desean que vayamos allí a poner orden. Esta es la imagen de un país después de una revolución que ha causado casi dos millones de muertos. Y encima es aliado nuestro. ¡Espantoso! Menos mal que no hemos apostado por esa carta».

A Thomsen, parte del engranaje del férreo Partido Nazi, debían asombrarle las chapuceras intrigas de militares y falangistas en los primeros años del régimen. Pero ellos se las tomaban en serio. Los falangistas, que perdían posiciones ante unos militares reacios a entrar en guerra, acudieron a él. Querían ayuda alemana para matar a Franco: «Un pequeño núcleo de camisas viejas se mostraba tan descontento con Franco que, a fines de 1939, organizaron un complot para asesinarle. Acabaron volviéndose hacia Hans Thomsen, el Landesgruppleiter del Partido Nacionalsocialista en España, para pedir ayuda. De todos modos, el gobierno alemán, parece ser, se negó a concederla a menos que los falangistas aceptasen colocarse directamente bajo las órdenes de Hitler», escribe el historiador norteamericano Stanley G. Payne. 

En marzo de 1941, los conspiradores falangistas cancelaron el magnicidio. «Después declararon que Thomsen iba a ofrecerles su apoyo, o podría haberlo hecho, siguiendo premisas que hubieran reducido a España a la condición de país satélite, lo cual les habría colocado a las órdenes directas del Führer». 

No fue la única conspiración en la que Thomsen tuvo que intervenir. «A finales de mayo de 1941, apareció de repente en Berlín diciendo que un grupo de generales planeaba un golpe para eliminar a Serrano y constituir un nuevo gobierno castrense y falangista dirigido por Franco, pero temían que Hitler pudiera intervenir violentamente. Según Thomsen, buscaban orientación sobre cómo coordinar su iniciativa con la política alemana. Ribbentrop [ministro de Exteriores alemán] calibró correctamente la superficialidad de esa conspiración y se ocupó de que ninguna intriga política desestabilizase la situación [...]», relata Payne. 

Entre complot y complot, Thom sen tenía sus ratos de (dudoso) esparcimiento en los eventos multitudinarios que organizaba con los falangistas para mayor gloria del Führer. Como un concierto en la plaza de Las Ventas, en octubre de 1940, con 300 músicos militares tocando ante un tendido rendido, brazo en alto, al son del himno germano. 

También le tocó ir de entierros: el de Primo de Rivera en El Escorial, donde saludó al mariscal Petain (embajador galo en Madrid) un mes antes de que los alemanes entraran en Francia. El del embajador Von Moltke, cuya impresionante comitiva fúnebre paseó el cadáver junto a la Cibeles. Y a las exequias sin boato de los soldados muertos que, al pasar, dejaban submarinos alemanes en las costas de Galicia y Cataluña. 

«QUE AMEN A ALEMANIA» 

«Todo alemán en el exterior tiene que vivir de modo que el extranjero, según sus normas, deba estimar y, quizá, incluso amar a Alemania». Himmler lo escribió en la primera página del libro de firmas de Thomsen el 21 de octubre de 1940. Mientras él exterminaba a millones de personas y media Europa odiaba a Alemania, Thomsen hacía lo que podía por cumplir la cínica orden del superior. 

En febrero de 1941, Thomsen visitó Santander tras el gran incendio, repartiendo víveres donados por el partido. Y en diciembre del 42 le entregó al secretario general de Falange, José Luis Arrese, 20.000 pesetas para el aguinaldo de los soldados de la División Azul. Hacía sus deberes. Con Hans Lazar, jefe de prensa de la Embajada, impregnaba los periódicos de propaganda fascista. Y Himmler podía estar contento. Algunos españoles amaban a Alemania. 

En las últimas fotos se ve a Thomsen subiendo a un tren. No se iba definitivamente. Siguió en Madrid hasta que fue repatriado en 1946. Después se perdió su pista. Manuel Sánchez averiguó que fue «retenido» unos meses por los aliados pero nunca fue juzgado. No supo más de su altísimo y fugaz conocido alemán. Tampoco de Rodríguez-Villa, el hombre que le confió las fotos, hasta que leyó en su obituario, hace 11 años, que fue jefe de Asuntos Sociales con Franco y, después, representó en España los intereses del grupo Krupp, cuyo patrón fue procesado en Nüremberg por esclavizar judíos. 

Aquel hombre puso la Historia en manos de un estudiante. Pero a un chaval en el Madrid de los 40 le impresionaba más un tipo de dos metros que una esvástica en un libro. No le impactaron aquellas fotos. Las guardó en una caja. Y se olvidó.

El álbum de Thomsen

Bajo el gran libro de firmas, duras y angulosas firmas alemanas, se escondían los dos álbumes de fotos de tapas repujadas a mano y gruesas hojas de fibra vegetal tintada. Cientos de fotos: la calle de Alcalá flanqueada de inmensas esvásticas, Las Ventas a reventar de gente brazo en alto, cruces gamadas en el Monasterio del Escorial. Altos cargos franquistas y la cúpula del Estado Nazi en San Sebastián, Valencia, Barcelona, Toledo. Niños saludando marciales ante gigantescos retratos del Führer. Páginas y páginas de fotos nunca vistas del encuentro entre Franco y Hitler en Hendaya. Tétricos ataúdes cubiertos por banderas nazis. Y siempre aquel hombre. Un hombre muy alto y sobrecogedor.

Entre 1939 y 1945 se multiplicaron los afiliados en España al Partido Nazi.
"Muchos quieren que vayamos allí a poner orden", decía Goebbels

Cuando Thomsen abandonó Madrid, entregó sus fotos a su vecino Andrés Rodríguez-Villa, procurador falangista en Cortes. Y éste decidió quitárselas de encima -no fuera a ser- confiándoselas a su amigo Manuel, un estudiante asturiano de 24 años que vivía en una pensión de la calle Arenal. Se quedaron en Madrid con él hasta que volvió a Asturias en 1970. Las guardó en el desván del pueblo. Y no las volvió a mirar.

"Estuve en casa de Thomsen dos o tres veces con Rodríguez-Villa. Allí conocí a su mujer, Lizzie, y a sus hijos, cuatro o cinco chavales de entre 5 y 12 años. Cuando Villa me dio los libros para que los guardara, él no le dio mayor importancia y a mí tampoco me sorprendió. Nunca me pidieron que hiciera nada por ellos, ni que entrara en el partido. En aquella casa nunca se hablaba de política", cuenta Manuel.

Desprecio a los falangistas

Thomsen no hablaba de política en casa (un chalé de la colonia de El Viso) porque bastante tenía fuera, encargado de resucitar las escuálidas fuerzas del partido en Madrid. Durante la Guerra Civil vivían en España entre 15.000 y 30.000 alemanes (según las fuentes) pero muy pocos, sólo unos 700, engrosaban las filas nacionalsocialistas. Sin embargo, una vez acabada la contienda en 1939, los alemanes residentes en España se lanzaron en masa a por carnés del partido. Tenían miedo.

Sin embargo, pese a la germanofilia sin tapujos de la que hacía gala la plana mayor de la Falange en los primeros años del franquismo, los informes que Thomsen enviaba a Berlín eran demoledores.

"El jefe del partido nacionalsocialista en España, Thomsen, nos informa sobre la situación allí", anota Goebbels en su diario en 1941. "Franco y Súñer están totalmente entregados al clericalismo, carecen de apoyo popular, ni siquiera han comenzado a ocuparse de cuestiones sociales. Hay un caos tremendo. La Falange no tiene ninguna influencia. Mucha grandeza pero nada detrás".

FOTOGRAFÍAS DE HANS THOMSEN DURANTE SU ESTANCIA EN ESPAÑA

Hans Thomsen en Sabadell durante 1941.

Hans Thomsen durante una comida en su chalet de El Viso (Madrid)

Hans Thomsen vivía en un chalet de El Viso (Madrid) junto a su esposa Lizzie y sus hijos. En 1946 fue repatriado forzosamente aunque su familia permaneció en España unos 3 meses más;
Hans fue detenido por tropas aliadas y tras ser interrogado se le liberó sin cargos.
Jamás se supo nada más de él. 


   IMÁGENES RELACIONADAS


Carta de un afiliado al NSDAP.

"Carnet de Salud" de los miembros del Partido Nazi.

Mitin nazi en Berlín en Octubre de 1932: "Nuestro mayor poder, sin embargo, no es suficiente, el Nivel de Maestro no es poderoso, encabezado por judíos. Vamos a deshacernos de ellos. Necesitamos su voto para encender el fuego de la lucha en contra de nuestros explotadores... Con la gente, para el pueblo, tengamos el poder.

   DOCUMENTOS ADICIONALES

Óigase el himno del Partido Nazi: "Himno 1"   -   "Himno 2" (MP3).

Véase el documento "Informe de los Servicios Secretos de los Estados Unidos sobre la ilegalidad del Partido Nazi entre 1935-1936".

Véase el "documento de procesamiento de Otto Ohlendorf".

Véase el "documento de procesamiento de Jurgen Stroop".

Véase el documento "La Logia Thule" que detalla los comienzos del Partido Nazi y su posterior lanzamiento al poder alemán.

Véase un "curioso documento PDF de corte pro-nazi (Alemania, despierta)" que detalla la creación y posterior auge del NSDAP (autor desconocido). 


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