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HEINRICH HIMMLER


Nacido en Munich (Alemania) el 07-10-1900

Fallecido en Luneburgo (Alemania) el 23-05-1945

Profesión: Jefe de la SS (Número de afiliación a la SS: 168)

Padres: Joseph Gebhard Himmler y Anna Maria Heyder.

Hermanos: Gebhard Ludwig (1898-XXXX) y Ernst Hermann (1905-XXXX)

Relaciones personales: Casado el 03-07-1928 con Margarethe Siegroth con la que tuvo una hija (Gudrun) en 1929; adoptó un hijo. Se separó (sin divorcio) en 1940. Hedwig Poethash se convirtió en su amante en 1941 y con ella tuvo dos hijos: Helge (1942) y Nanette Dorothea (1944).

ANTECEDENTES PARA SER CONSIDERADO CRIMINAL DE GUERRA


Figura destacada de la SS y la Gestapo, considerado uno de los principales impulsores del genocidio judío. Hombre esquivo, de espíritu frío y distante, jactancioso entre sus pares de su elevada posición, le gustaba que lo retrataran fotográficamente, fanático de la rutina y la burocracia, anotaba en su diario personal todos los acontecimientos diarios, muy afín a lo místico y de escasa experiencia militar (como se demostró en el sitio de Berlín), era además, mas bien tranquilo y exento de humanidad (Wilhelm Canaris, Jefe de la Abwehr le consideraba cruel y medio tonto; Goering en sus citas, decía: Himmler tiene cerebro y este se llama Heydrich). Se casó en 1927 con frau Margareth Boden y tuvo una hija única llamada Gudrum a quien profesaba un amor entrañable.

Se unió en 1926 a Hitler en los albores del Partido Nazi, ganándose su estima gracias a la fidelidad que le demostró. Fue pieza fundamental en los momentos en que Hitler deseaba deshacerse del liderazgo antagónico que Rohm le había opuesto con sus SA, líder de la SA (el hecho de que Rohm fuera homosexual, condición anti-aria fue uno de los argumentos que Himmler, entonces líder de las SD, arguyó para convencer a Hitler de su ejecución). Tuvo un rápido ascenso al poder, en 1926 era Sturmführer, fue secretario del Gauleiter de Baviera, en 1927 se le nombra Reichsführer, en 1933 es Gruppenführer de la SA y logra separar la SS de la SA En 1931 acepta a Reinhard Heydrich en sus filas, más tarde en 1934 es promovido a Obergruppenführer de la SS. En los círculos más blindados se le llamaba "el fiel Heinrich".

Promovió el estudio del origen de la raza aria, encargando a antropólogos nazis tales como Shaffer y Sieberg dar luces sobre el tema. Estos personajes estuvieron en Mongolia, la India y el comienzo de la guerra interrumpió sus trabajos. Posteriormente Shaffer y Sieberg siguieron con sus siniestros estudios en el campo de concentración de Dachau (Alemania). Más odiado que temido, se creó enemigos internos dentro de estos círculos de hierro, tales como Canaris, jefe de la Abwehr, Speer y Bormann quienes le repudiaban. Cuando tuvo lugar el encuentro entre Hitler y Franco, Himmler estando encargado de la seguridad visitó un monasterio en España para obtener datos sobre el Santo Grial. Tuvo por brazo derecho a Reinhard Heydrich, llamado "el carnicero de Praga", quien le hizo sombra por su astucia, fue posteriormente reemplazado por Kalltenbrunner después de su asesinato en 1943. Creó el Reichszentrale zur Bekampfung der Homosexualitat und der Abtreibung (Central del Imperio para la Lucha contra la Homosexualidad y el Aborto)

Fue Jefe de la Gestapo, luego Comandante en Jefe (Reichführer) de la SS y más tarde Ministro del Interior y fugazmente Comandante de los ejércitos de Rhin durante el sitio de Berlín. Llevó a cabo la matanza metódica y sistemática de millones de judíos, miles de gitanos, homosexuales y Testigos de Jehová. Impulsó con la ayuda de Reinhard Heydrich el genocidio por parte de los Einsatzgruppen, batallones SS de exterminio en los territorios ocupados, estos grupos fueron apoyados frecuentemente por la Werhmacht (por ejemplo, la matanza de Babi Yar en Ucrania entre otros sucesos). Hizo de la SS una máquina administrativa absolutamente efectiva, gran parte de este trabajo ejecutivo y organizativo estuvo a cargo de Reinhard Heydrich. Detallista hasta la saciedad se implicaba en todos los aspectos del trabajo de los campos de concentración, era una verdadera computadora viviente, registraba todos los aspectos concernientes a la "reinstalación judía", para sus operaciones tenía un tren privado que lo desplazaba por todos los puntos del Reich y fue tan efectivamente terrorífica su gestión en la llamada "Solución Final al Problema Judío" que al final del guerra era el causante ejecutivo de la muerte en los campos de concentración y exterminio de más de 6.800.000 judíos.

Cuando ocurrió el atentado del 20 de Julio en contra de Hitler, Himmler tuvo una destacada participación en la búsqueda y ajusticiamiento de los cabecillas e implicados en la conspiración (la llamada camarilla de Zozzen), ubicando rápidamente a Stauffemberg y sus cómplices, cautivos del General Fromm quien estaba implicado y al ver las tornas del destino los fusiló apresuradamente horas antes de la llegada de Himmler al Cuartel, para hacer desaparecer los rastros de su traición. Himmler lleno de suspicacias hizo apresar a Fromm, por ser sospechoso y más tarde, confesada su participación le hizo ejecutar por orden de Hitler, la redada hizo encontrar la muerte a mas de 5.000 personas, el encarcelamiento de Canaris, la implicación en la conspiración de Rommel, Von Kluge, Beck y otros.

En Mayo de 1945, fue nombrado Comandante de los Ejércitos del Rhin para contener a los rusos, pronto demostró que no tenía un ápice de militar bajo su negro uniforme, perdiendo todo el territorio de la Prusia costera (trajo como consecuencia indirecta, el hundimiento del Gustloff y el Goya) por alocadas órdenes y omisiones, fue reemplazado rápidamente por Heinrich a sugerencia de Guderian, el célebre comandante de tanques, luego fue nombrado a cambio Comandante de la Volksturm, procediendo a reclutar ancianos y niños para la defensa de Berlín y dando por sentado que el Tercer Reich caía aceleradamente bajo la ofensiva de los rusos, primeramente dio orden por instrucciones de Hitler de ejecutar a todos los adversarios prisioneros del régimen en las prisiones y además la aceleración del asesinato colectivo de los judíos en los campos de concentración antes de que fueran liberados por el avance aliado. En Abril cuando Hitler lo barajaba como un posible sucesor, intentó establecer en el mayor secreto la paz con los aliados, por medio del Conde Bernadotte en Lúbeck (Suiza) llegando a proponerse a Eisenhower como Ministro de Policía para la ocupación americana, Esisenhower repudió la propuesta y declaró a Himmler como el mayor criminal de guerra de la Alemania nazi. Sabedor Hitler de estas gestiones por medio de los comunicados de la agencia Reuter, Hitler ejecutó a su cuñado Fegelein, casado con la hermana de Eva Braun, Gerda, por ser conocedor de estas maniobras secretas y ser cómplice de Himmler de alta traición, estas vueltas de espaldas de su brazo derecho fue el golpe de gracia para el alicaido ánimo combativo del acorralado Hitler, quien se suicidaría más tarde. Himmler fue condenado a muerte en ausencia por Hitler.

Ocupada Berlín por los rusos, Himmler fue buscado tanto por rusos como por los aliados, este se refugió en Fleshburg, cambió su apariencia afeitándose el característico bigote, se rasó el cabello e intentó hacerse pasar por un Gendarme de policía cuando se dirigía a Baviera, fue sin embargo, capturado por una unidad británica y más tarde, reconocido en cautiverio. Ad portas al Juicio de Nuremberg y reconocido como el mayor de los criminales nazis se suicidó mascando una ampolla de cianuro potásico en su celda en 1945. Su esposa e hija sobrevivieron a la guerra.

Fechas importantes en la vida política y militar de Heinrich Himmler:

1917-1918: Realiza su Servicio Militar en el 11º Regimiento de Infantería bávaro.

1919-1922: Cursa estudios en la Escuela Técnica de Munich (Alemania).

1923: Se convierte en miembro del NSDAP.

1927: Es nombrado Reichführer-SS adjunto.

1929: Es nombrado Reichführer-SS.

1934: Es nombrado Jefe supremo de la Gestapo.

1934: Es nombrado Ministro de Interior Alemán.

1936: Es nombrado Jefe de la Policía alemana.

1939: Es nombrado Reichskommissar fur die Festigung des Deutschen Volksturm (Comisionado del Reich para el Fortalecimiento de la Nación Alemana).

1944: Es nombrado Comandante en Jefe del Ersatzheer (Ejército de Reserva).

1944: Es nombrado Comandante en Jefe del Heeresgruppe Oberrhin (Grupo de Ejércitos del Alto Rhin).

1945: Es nombrado Comandante en Jefe del Heeresgruppe Weichsel (Grupo de Ejércitos del Vístula).


EL VIRUS HIMMLER



Número: 1101
Del 30 de noviembre al 6 de Diciembre de 2008

A los 63 años de su muerte, y coincidiendo con el 70 aniversario del primer
 pogromo antijudío nazi, se acaba de publicar en Alemania la biografía más
completa de uno de los mayores criminales de la historia. Alma de la SS
y motor del holocausto, fue el hombre en la sombra del Tercer Reich.

Múnich, 1907: el pequeño Heini es un niño aplicado y amable; va a misa, juega al ajedrez, colecciona sellos. Berlín, 9 de Noviembre de 1938: La SS al mando de Heinrich Himmler asaltan comercios judíos, asesinan a sus dueños y prenden fuego a más de 1.400 sinagogas por todo el país. Es la Noche de los Cristales Rotos. Mueren unas 400 personas. La persecución antisemita entra en una nueva y trágica espiral de violencia. ¿Qué pasó para que el pequeño Heini se convirtiera en un genocida?

Todavía en 1923 sus jefes decían de él que era un tipo gris y apocado, pero, «sin duda, muy útil, porque tiene una moto». En 1945 era jefe de la SS, ministro del Interior, comandante de dos Cuerpos de Ejércitos, con millones de hombres a su mando y millones de muertes sobre sus espaldas. Explicar cómo un hombre sin carisma ni dotes de mando se acabó convirtiendo en la segunda persona más poderosa del régimen nazi es lo que intenta Peter Longerich en su nuevo libro, Heinrich Himmler. Biographie, recientemente publicado en Alemania. El historiador alemán ha dedicado años a estudiar los miles de documentos y escritos dejados por Himmler para elaborar un completo retrato psicológico del arquitecto del holocausto, «mitad maestro de escuela, mitad chiflado», tal y como lo definió Albert Speer, el ministro nazi de Armamento.

Heinrich Luitpold Himmler nació en Múnich el 7 de Octubre del año 1900, segundo de tres hermanos. Su padre era director de un prestigioso instituto bávaro, un hombre de la vieja escuela prusiana, orden y disciplina, respeto a la autoridad, orgullo de ser alemán. Le encantaba hablar de los viriles guerreros de la mitología germánica, y a su hijo le gustaba escucharlo. Pero Heini era débil y enfermizo, un niño que sólo podía soñar con espadas y valquirias y que acaba miope de tanto estudiar. Es por esta miopía por lo que no puede cumplir su sueño adolescente de convertirse en oficial cuando estalla la Primera Guerra Mundial. Quiere ser un héroe, pero no le dejan. Así que se matricula en el Instituto Técnico de Múnich, especialidad: Agronomía.

Y luego empezó el caos. Revueltas callejeras, capitulación alemana en Versalles, renuncia del káiser Guillermo, anarquía, paro, problemas económicos. Todo eso espanta al joven Himmler, adicto a las reglas y al control, también uno más de los muchos alemanes que se sienten humillados por la derrota. Algo va mal, piensa, hace falta orden, un nuevo orden: Himmler se alista en uno de los grupúsculos nazis que empiezan a proliferar y comienza su mutación. Lee libros que ensalzan la supremacía de la raza aria, se empapa de mitología, se interesa por el esoterismo, fantasea con una nueva religión nórdica, sueña con una Alemania más parecida a la Edad Media que a la República de Weimar. 

Fuera de sus delirios germánicos, la realidad es difícil: tiene que compaginar su vida política con trabajos mal pagados, pasa apuros económicos. Evita a las mujeres porque quiere llegar virgen al matrimonio. En 1929 se casa con Margarete Siegroth, rubia, ojos azules, una valquiria siete años mayor que él. Juntos tendrán una hija, Gudrun. Y juntos montarán una granja avícola que será la ruina. El matrimonio no tendrá ingresos fijos hasta 1930, cuando la crisis económica lleva al Partido Nazi al Parlamento y Himmler consigue un escaño. 

Su promoción dentro de la jerarquía nazi fue lenta. En 1925 se une a la SS, por entonces sólo un pequeño grupo dentro de las SA, las fuerzas de choque del Partido al mando de Rohm. En 1929 es nombrado jefe de la SS y Himmler demuestra sus dotes organizativas: en sólo cuatro años, sus miembros pasan de 280 a 52.000, todos ellos imbuidos del mismo fanatismo de su jefe. El `virus Himmler´ empieza a crear copias, a propagarse. En 1932 es nombrado jefe de Policía de Baviera y crea la Policía Política, embrión de la Gestapo.

En 1934, Hitler empieza a desconfiar de Rohm. Piensa que planea un golpe de Estado y decide eliminarlo, a él y a sus temibles SA. Para ello sólo cuenta con la SS de Himmler, que acepta el encargo encantado. Hitler empieza a fijarse en ese hombrecillo que sabe resolver problemas… En la llamada Noche de los Cuchillos Largos, los cabecillas de las SA son eliminados y la organización, fagocitada por la SS. También pasan a controlar los pequeños y dispersos campos de concentración que acogen a los opositores al régimen y a los llamados `enemigos del Estado´. Himmler diseña un nuevo tipo de campos «ampliables en cualquier momento, modernos y útiles». Orden y control, eficacia por encima de todo, también en lo que al asesinato se refiere. Es posible que el holocausto también hubiese existido sin Himmler, pero seguro que habría sido muy distinto.

Reunifica los distintos servicios de seguridad en la llamada RSHA, siglas que pondrán los pelos de punta a media población europea, alemanes incluidos. La SS desarrollan una rama militar, las Waffen-SS. Su misión es garantizar la seguridad del Estado nazi, pero también la pureza de la raza germánica, la otra obsesión de Himmler. Árboles genealógicos, estudios craneales, incentivos a la reproducción entre alemanes puros. En palabras de Joachim Fest, autor de El hundimiento, Himmler actúa con sus SS como en su día hizo con su granja de gallinas.

Se ensalzan virtudes como la lealtad, la honestidad, la obstinación… las virtudes de Himmler. Y también unos valores que, llevados a su extremo último, permiten superar los sentimientos de culpa, de responsabilidad individual. Las órdenes se cumplen de la forma más eficiente posible. 

La maquinaria nazi va quemando etapas y llega el salto hacia delante que su propia naturaleza le exige: la guerra. Alemania invade Polonia en 1939, neutraliza Francia y arrincona Inglaterra. Comienza la conquista del espacio vital en el Este… y su vaciamiento de infrahombres, judíos principalmente. Primero se los reúne y encarcela, pero el objetivo final es su eliminación. Al principio parece un objetivo a largo plazo por complicado, pero Hitler le encarga la tarea a Himmler. Se trata, a su modo de ver, de una simple cuestión de organización. Eso se le da muy bien. La guerra en el siglo XX tiene una dimensión industrial, el genocidio también la tendrá. 

Toda resistencia es barrida, los judíos son asesinados in situ: primero sólo los hombres, más tarde también las mujeres y los niños; Himmler no quiere dejar a nadie que pueda albergar deseos de venganza, no sería práctico. Otros muchos cientos de miles son llevados en trenes hacia unos campos de concentración que se convierten ya en campos de exterminio. En Julio de 1942, Himmler asiste a una prueba de las cámaras de gas en Auschwitz y lo convencen: es un método bastante eficiente de eliminar ese `estorbo´. No son personas, son estorbos. No se los asesina, se los elimina. El mismo día de la prueba de las cámaras de gas, Himmler asiste a una cena en la residencia del comandante del campo y se muestra «atento y encantador» con las mujeres. En la velada se habla de arte y literatura. Mientras, los hornos queman los cadáveres. 

El sueño de Adolf Hitler, una vez alcanzada la tan cacareada victoria final, es crear una gran Alemania con un patio trasero ruso, colonizado y explotado. Himmler sueña con que sus SS constituyan la aristocracia de ese nuevo régimen. Pensando en el futuro, la SS cuentan con departamentos dedicados a la medicina, la ciencia, la agricultura, la economía, la administración… Se han convertido en algo más que un Estado dentro del Estado, son el embrión preparado para sustituir al viejo Estado cuando las condiciones resulten las adecuadas. 

Himmler es ya uno de los hombres más poderosos del Reich, pero su carrera no se detiene. Por su eficacia, Hitler lo nombra ministro de Interior en 1943 y, más tarde, comandante de la Reserva. Pero el curso de la guerra ha cambiado. Desde su victoria en Stalingrado, los rusos avanzan, incontenibles, y los aliados se preparan para abrir el frente occidental. La situación se vuelve desesperada. Los aliados se acercan a las fronteras del Reich. La paranoia de Hitler le hace ver conspiraciones por todas partes. Sólo confía en los más fieles. Y el más fiel de todos siempre ha sido Himmler, su frío cerebro gris en la sombra. Hitler le otorga también el mando del Ejército del Alto Rin, luego el del Cuerpo de Ejércitos del Vístula. Pero Himmler no es un general, no tiene ni idea de estrategia, todas sus iniciativas militares terminan en desastre. Los rusos llegan a las puertas de Berlín. Himmler, nombrado defensor de la ciudad, ve la causa perdida antes que Hitler. Aduce problemas de salud y se retira a la frontera danesa, donde planea su siguiente paso. 

La derrota ante los rusos es inminente, la única posibilidad de victoria es una alianza con los aliados occidentales. Himmler cree que sus SS son fundamentales para mantener el orden en Alemania y para ayudar a Estados Unidos en su inminente guerra contra los soviéticos. Busca establecer contactos con los occidentales, asegura que sólo necesita una hora a solas con el general Eisenhower para convencerlo… o para contagiarlo. Pero Eisenhower se niega a recibirlo. Hitler se entera de la traición de su segundo y lo despoja de todos sus cargos. El más fiel de entre los fieles se ha vuelto un traidor. 

El final de Himmler dibuja una metáfora de toda su vida. Cambia su uniforme de SS por otro de mayor de la Policía Militar Secreta, una rama de la Gestapo. Adopta una identidad nueva, Heinrich Hitzinger, y trata de llegar a Baviera en medio del desbarajuste que reina tras la muerte de Hitler y la caída de Berlín. Pero no se le ocurre que el uniforme que ha elegido es uno de los más odiados y que siempre levantará sospechas: su pérdida de contacto con la realidad le ha jugado una mala pasada. Es detenido por una patrulla aliada. Sus papeles, falsos, son tan milimétricamente correctos que hacen dudar al mayor al mando: su proverbial minuciosidad se ha vuelto en su contra. Al final es desenmascarado. Será uno de los primeros en comparecer ante el Tribunal de Nuremberg, que los aliados están organizando para juzgar a los criminales de guerra nazis. No llegará a los interrogatorios. 

El 23 de Mayo del año 1945, el hombre más temido de Alemania se suicida en su celda con una cápsula de cianuro que lleva escondida en la boca. Sus últimas palabras, gritadas tras morder la cápsula letal, no son un mensaje político ni una súplica de clemencia. Son sólo un espasmo, un estertor vírico, la liberación al exterior de su sencillo mensaje genético: «¡Yo soy Heinrich Himmler!». 

Rodrigo Padilla


HEINRICH HIMMLER EN ESPAÑA, UN TURISTA ALEMÁN



HEINRICH HIMMLER EN ESPAÑA, UN TURISTA ALEMÁN

Higinio Polo
6 de Enero de 2004

En Octubre de 1940, llega a Madrid un turista alemán, un hombre preocupado por la cultura y las raíces de Alemania, por la eficacia de la administración y por la competencia del gobierno. Se llama Heinrich Himmler. Es un hombre con reputación de funcionario honrado, tiene vocación de oficinista, y es amante de las rutinas y buen padre de familia, que ama con pasión a su hija. Viaja a Madrid con una importante misión, pero, además, tiene una crucial cita con la historia en una montaña catalana.

Himmler llega a la capital de España el 21 de Octubre de 1940, en un tren especial. En la Estación del Norte, es esperado con impaciencia por representantes del gobierno fascista: está adornada con banderas, tapices, y repleta de funcionarios que vibran por darle una calurosa bienvenida. Cuando Himmler baja del tren, marcial y severo en su impecable traje militar, dos niños, ataviados con uniforme nazi, le entregan sendos ramos de flores.

Todas las personas que esperan saben que Himmler es el jefe de la policía nazi y de la SS, y uno de los hombres más poderosos del Reich alemán. Allí, en la estación, está también Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores, cuñado de Franco y hombre fuerte del régimen fascista español que acababa de ganar la guerra civil. Casi parece mentira, pero Serrano Suñer, la última persona que contempló la entrevista entre Hitler y Franco, acaba de morir, en Septiembre de 2003, a los 101 años de edad.

De hecho, Himmler realiza el viaje a Madrid para coordinar la seguridad del encuentro entre Hitler y Franco, que tendrá lugar dos días después en Hendaya. El dirigente nazi se entrevista con el dictador español, como preludio de la cita preparada para Hitler en la frontera francesa, y consigue garantías para que la Gestapo pueda actuar en España con toda libertad. El caudillo corresponde a sus aliados nazis: no olvida que, por indicación suya, Serrano Suñer había pedido a las autoridades nazis de ocupación en Francia la entrega de más de seiscientos refugiados españoles que habían tenido cargos de responsabilidad en la República. Gracias a esa colaboración, fueron detenidos Lluís Companys, Julián Zugazagoitia y Cipriano Rivas Cherif, entre otros. Pero el trabajo de la Gestapo no es la única cuestión bilateral entre ambos regímenes fascistas. Himmler ha hecho también el viaje con el propósito de impulsar la colaboración entre ambos gobiernos. No en vano, los soldados de la Wehrmacht y la policía nazi han detenido ya, en la Francia ocupada, además de las personas de relieve entregadas, a miles de republicanos españoles, y la molesta cuestión debe resolverse con un acuerdo.

La mayor parte de esos republicanos españoles acabarán en los campos de concentración y exterminio nazis; otros, serán entregados a Franco, sabiendo que no eludirán el destino que el fascismo español les tiene reservado: la muerte.

Himmler no asistirá al histórico encuentro de Hendaya. Sí lo hará Serrano Suñer, el flamante ministro de Asuntos Exteriores franquista que lo había recibido a su llegada a Madrid. Es un momento de gloria para ellos, y lo saben. Hitler es ya dueño de Francia: cuatro meses antes, el gobierno galo había capitulado y el 14 de Junio de 1940 los soldados nazis entraban en la capital francesa. Unos días después, el 23 de Junio de 1940, Hitler se pasea por París, en compañía de Albert Speer, Arno Broker y otros dirigentes nazis; visita la torre Eiffel y posa ante ella, mientras un camarógrafo rueda para la historia: Adolf Hitler es la imagen, irresistible, del poder.

Tras los rigores del protocolo y las conversaciones entre el dictador español y el jefe de la SS nazis, las comitivas se separan. Mientras todos los jerarcas fascistas españoles viajan hacia Hendaya, Himmler se convierte en un turista alemán que desea visitar Barcelona, y, desde allí, alcanzar un extraño monasterio oculto en una montaña sagrada: se trata de Montserrat, un centro benedictino cargado de historia, que había acogido no hacía muchos meses a importantes figuras de la República española.

En esa montaña de Montserrat, habían ocurrido sucesos notables, pero ninguno de sus monjes hubiera imaginado que el jefe de la policía nazi llegaría allí para buscar el Santo Grial. Cuatro años atrás, en los inicios de la guerra civil española, el conseller de la Generalitat, Ventura Gassol, había enviado a artistas como Mallol y Rebull con el encargo de salvar el museo y la biblioteca del Seminario incendiado, y, después, encargará al diputado Soler i Pla la protección de los monasterios de Ripoll, Sant Joan de les Abadesses, Vic y del mismo Montserrat. Más tarde, se nombrará conservador del monasterio de Montserrat al músico Robert Gerhard, militante comunista. Allí, en la montaña, se habían reunido las Cortes republicanas, a principios de febrero de 1938, después de los bombardeos sobre Barcelona del 31 de Enero, que habían causado 153 muertos y 108 heridos.

Durante la guerra, el monasterio había sido utilizado también como hospital. Cuando los combates se acercan a su trágico final, Josep Riu, responsable de la llamada Clínica Militar Z ubicada en Montserrat, recibe la orden del jefe de sanidad del Ejército del Este de evacuar a los heridos, junto con el material médico. También, le indican que debe volar las instalaciones, orden que no cumplirá. La salida estaba prevista para el 16 de Enero de 1939, y ponen la evacuación en marcha con algún retraso: finalmente, el día 23, el monasterio es abandonado. Al lado de la montaña, el V Cuerpo del Ejército republicano, dirigido por Enrique Líster, había estado también unos días, en Olesa de Montserrat, intentando resistir el avance franquista, en las jornadas finales de la ofensiva sobre Barcelona: en él va, entre otros, el futuro filósofo comunista Adolfo Sánchez Vázquez. Tres días después, el 26 de enero, Barcelona es ocupada por las tropas fascistas, y Hitler envía desde Berlín un telegrama a Franco: "Os envío mi más cordial felicitación por el magnífico éxito alcanzado por las tropas bajo vuestro mando. Europa entera está admirada por vuestros triunfos, y nosotros esperamos el pronto final de la guerra." El fin de la República española estaba ya cercano.

Mientras viaja desde Madrid, Himmler permanece ajeno a esas circunstancias, y apenas tiene referencias de Montserrat, de su simbolismo religioso en la Cataluña moderna. Tampoco sabe nada sobre la utilización del monasterio durante desde 1936: la guerra civil española es para él un asunto del pasado. El reichsführer era un hombre ocupado, y tenía otras preocupaciones: entre ellas la persecución de judíos y comunistas en los territorios controlados por Berlín. Las leyes de Nuremberg de 1935 declaraban a los judíos como un cuerpo extraño a la nación alemana, y la noche de los cristales rotos, en 1938, había despejado cualquier duda sobre las intenciones nazis. No habían pasado ni dos años desde esa noche negra, pero la historia avanzaba deprisa. Pese a ello, cuando Himmler viaja Montserrat, aún no se había elaborado, en los círculos más poderosos del régimen, la llamada solución final. Hoy, sabemos que en las anotaciones de los diarios de Himmler hay una que cobra especial relevancia: es de Diciembre de 1941, y, en ella, tras celebrar una entrevista con Hitler, el jefe de la SS apunta la siguiente frase: "Judenfrage. / als Partisanen auszurotten", es decir: "Cuestión judía, exterminarlos como partisanos". Previsoramente, los campos de exterminio ya estaban construidos.

Es muy probable que, mientras se acercaba a la montaña de Montserrat, Heinrich Himmler fuera pensando en Montsalvat, el castillo donde se guarda el Santo Grial. Montsalvat es el castillo de Montsegur en las leyendas de los cátaros, y en algunos círculos se especulaba con los monasterios de Montserrat o de San Juan de la Peña como lugares que podían ser el Montsalvat de los mitos medievales. En la propia Barcelona, hacía muchos años que algunos afirmaban también que Montsalvat acaso era Montserrat, la montaña sagrada de los católicos catalanes. De hecho, ya el conde Eusebi Güell -el corrupto empresario, hijo del negrero Güell y mecenas de Gaudí, además de fervoroso admirador de Wagner- y su círculo de amistades intelectuales habían defendido esa idea, de manera que Montserrat quedaba convertida en la montaña mágica del Santo Grial, el lugar sagrado donde se encontraba la copa que Cristo había utilizado en la última cena con sus discípulos. No era de extrañar que fuese Barcelona una de las primeras ciudades europeas donde se estrenó Parsifal.

Himmler conoce Parsifal, la ópera de Wagner, y sabe que, según las ingenuas creencias de los cristianos de los primeros siglos, José de Arimatea, el fiel seguidor judío que enterró a Cristo, había recogido su sangre en una copa. Además, el jefe de la Gestapo tiene referencias de las leyendas artúricas y del reino de Camelot, de la guerra de Inocencio II contra los cátaros, de los relatos medievales que hablan de la búsqueda del Grial; conoce las páginas de Wolfram von Eschenbach, un poeta bávaro del siglo XII; ha oído hablar de las líneas de Chrétien de Troyes y de las de Tennyson.

Himmler también se ha interesado por las leyendas iraníes y por Hermes Trimegisto. El jefe de la SS sabe que el camino de Parsifal a Montsalvat es doloroso, pero estima que vale la pena: el Santo Grial otorga sabiduría y prolonga la vida.

En la ópera de Wagner, Parsifal es el joven que aspira a convertirse en un caballero. Así, el personaje operístico llega a Montsalvat, el castillo donde se encuentran los caballeros heridos. Allí, el rey Amfortas, que guarda el Grial, está en pecado. Parsifal desconoce la importancia de la copa de José de Arimatea, pero, tras pasar por la prueba de la seducción, y convertido después en el sustituto de Amfortas, el esforzado joven es el nuevo rey del Santo Grial. Gracias a ello, Parsifal cura al propio Amfortas y eleva la copa de esmeraldas del Santo Grial, para curar a los caballeros heridos: una intensa luz roja los envuelve a todos ellos, mientras una paloma desciende sobre el Grial, al tiempo que una prodigiosa música del coro subraya la salvación. Parece mentira, pero mientras organizaba el mundo concentracionario nazi, Himmler iba pensando en esos delirios. No podemos saberlo, pero es probable que, mientras viajaba a Barcelona, Himmler recordase los primeros versos de la ópera wagneriana: "En el cielo hay un castillo y su nombre es Montsalvat."

Heinrich Himmler había nacido en 1900, en Munich. Los historiadores británicos Roger Manville y Heinrich Fraenkel publicaron hace cuarenta años la primera biografía del dirigente nazi, todavía con importantes lagunas. Ahora, la biografía publicada por el también historiador británico, nacido en la India, Peter Padfield, Himmler, el líder de la SS y la Gestapo (que apareció en inglés hace más de una década y que ahora lo ha hecho en castellano), traza un retrato más preciso de nuestro turista alemán.

Disponemos también de sus propios diarios, los que escribe el jefe de la Gestapo en los años 1941 y 1942, que se encontraban en los archivos del KGB soviético. Himmler, miembro del partido nazi, el NSDAP, desde sus inicios, es uno de los protagonistas del golpe de Munich de 1923. Ya a finales de los años veinte, era responsable de la propaganda nazi y trabajaba con el secretario de organización, Gregor Strasser. En 1929, Hitler le hace jefe de su guardia personal, la SS.

Himmler había llegado a ser diputado del Reichstag, en 1930. Asciende paso a paso. En 1933, se hace con el mando de la policía de Munich y, después, de Baviera. Ya en el poder, se hace cargo de la policía prusiana, y unifica el trabajo de los departamentos policiales del Reich. Al año siguiente, Hermann Goering le encarga el gobierno de la Gestapo, Geheime Staatspolizei, la policía política del Reich alemán, y, en 1936, es nombrado Reichsführer de la SS y jefe de la policía alemana en el Ministerio del Interior. Convertido en jefe supremo de la policía germana, que añade a su control de la SS, Himmler será uno de los más relevantes dirigentes del Reich: dirigirá la organización de los campos de trabajo y de exterminio.

Bajo su dirección, la Gestapo establece un régimen de terror en Alemania y en los territorios ocupados, que no es igual para todos: las investigaciones más recientes sobre el aparato policial nazi, indican que la policía política alemana trata de forma muy diferente a los alemanes "normales" de aquellos a quienes considera los principales enemigos del Reich, los comunistas y los judíos. Esa actitud del aparato represivo nazi matizaría el terror policial, al revelar que una parte significativa de los ciudadanos alemanes no temían a la Gestapo y justificaban su actuación contra los enemigos del régimen.

En Noviembre de 1944, Himmler se convierte en ministro del Interior. Su departamento se ha destacado como el organismo más feroz en la persecución de las diferencias raciales, especialmente contra los judíos. No es un hombre especialmente inteligente, pero consigue, con habilidad, aumentar su influencia, gracias a la confusión entre sus competencias policiales y su condición de jefe máximo de la SS, que, en última instancia, convertirá en un organismo que sólo debe responder ante el Führer.

Su odio hacia los homosexuales, derivado de su convicción de que eran unos degenerados y de que Alemania no podía perder hombres para la reproducción, convirtió en víctimas a miles de personas. El horror convive a veces con la normalidad: Himmler era un hombre normal, un ciudadano corriente que amaba a su familia, un alemán que simula ser honrado, aunque participa en los negocios de la SS y controla las empresas que dependen de su gestión policial. Himmler consigue, además, crear un gigantesco imperio económico desde su puesto de mando en la SS, al extremo de que controlará miles y miles de trabajadores en régimen de esclavitud, obligados a trabajar en campos de internamiento para las grandes empresas alemanas. No extraña saber que la SS serán el organismo que acumulará más poder en el régimen nazi.

Himmler creía en el proyecto biologista nazi: había apostado por un plan, supuestamente científico, denominado Ahnenerbe, para impulsar el estudio de la raza aria. De la brutalidad de Himmler, de su fanatismo, de su eficacia, dan cuenta las palabras que pronunció después de la ocupación de Polonia: "No debe haber escuela alguna para la población no alemana del Este que supere el nivel elemental. La función de esta escuela elemental será sólo poner en condiciones de saber contar hasta un máximo de 500, saber escribir el propio nombre, aprender la enseñanza según la cual es un mandato divino obedecer a los alemanes, ser honestos, diligentes y buenos. No creo que sea necesario hacer aprender a leer."

Había contribuido a la victoria de las armas alemanas, pero, tras la batalla de Stalingrado, el III Reich empieza a conocer la derrota. Al final, en el verano de 1944, cuando la suerte en los campos de guerra es ya completamente adversa para la Wehrmacht, Himmler, al igual que Goering, se inclinará por un acuerdo con las potencias capitalistas, aunque esa posibilidad llevase implícita la renuncia de Hitler al poder. En el prólogo de la derrota, no le tiembla la mano: a finales de 1944, Himmler cursa órdenes terminantes de destruir el campo de exterminio de Auschwitz, para borrar las huellas. Con las tropas soviéticas entrando en los arrabales de Berlín, Himmler trata de salvar el pellejo y pretende negociar con estadounidenses y británicos una rendición: su propuesta no encontrará eco en los aliados.

Todo está ya perdido. Himmler huye, hacia occidente, pero en abril de 1945 es detenido por los soldados británicos. Apenas un mes después, mientras espera para ser conducido ante el tribunal de Nuremberg, Himmler abre la cápsula de cianuro que le había entregado Hitler y toma su contenido, para suicidarse. Tenía 45 años. Disponemos de una fotografía en la que su cadáver está en el suelo: lleva las gafas puestas, pero no se ve su gorra de Reichsführer con la calavera, y tiene las manos cruzadas sobre el cuerpo. Parece dormir. Era el 24 de Mayo de 1945.

Cuando el jefe de la SS se dirige hacia Barcelona no podía imaginar que le quedaban menos de cinco años de vida: en ese momento, apenas tiene 40 años y es uno de los hombres más poderosos de Europa. Himmler llega a Barcelona el día 23 de Octubre de 1940, en un avión especial. Ocho días antes, Lluís Companys, el presidente de la Generalitat, había sido ejecutado en el castillo de Monjuïch de la capital catalana, después de haber sido apresado por la Gestapo, entregado al gobierno fascista, y sometido a un juicio sin garantías que lo condenó a muerte.

Sólo en el interior de los hogares humildes y en los medios clandestinos que soportan la ferocidad franquista hay un recuerdo para el dirigente republicano asesinado. Pero esos recuerdos no salen a la superficie, y toda la ciudad está engalanada para recibir a Himmler. La Jefatura del Movimiento organiza, en el recinto del Pueblo Español de Montjuïch, cantos y bailes regionales para el Reichsführer: decenas y decenas de muchachas bailan con sus largas y amplias faldas, o esperaban sentadas en el suelo, en honor de Himmler. Son todas de la Sección Femenina. El mismo 23 de octubre, Franco se entrevista con Hitler en Hendaya. Ambos dictadores pasan el resto del día en reuniones y cabildeos, puesto que han llegado a la estación de ferrocarril alrededor de las tres y media de la tarde. Primero, ha llegado Hitler, después, Franco. Cenan en el coche-salón habilitado en el tren de Hitler, y hablan de la guerra. Después, se marchan.

Mientras tanto, en el aeropuerto del Prat, por la mañana, las banderas unidas de España y Alemania, banderas victoriosas, la de la esvástica y la rojigualda, se ven por todas partes. Cuando llega el dirigente nazi, aparece la marcialidad de las tropas que le esperan. La comitiva que acompaña al Reichsführer se dirige después, en caravana, hacia Barcelona. En el Prat del Llobregat, en el pueblo, han levantado un arco de laurel para darle la bienvenida. Desde allí, todos van hasta el Pueblo Español, para contemplar el espectáculo de los bailes regionales, preparados con primor por la Sección Femenina de Falange. Después, Himmler se va al hotel Ritz, en el centro urbano. Toda la ciudad está llena de banderas nazis y rojigualdas, como nunca se había visto. Frente al hotel Ritz, hay congregada una multitud que espera al jefe de la SS. Es tanto el entusiasmo que despierta Himmler que, tras entrar en el hotel, el dirigente nazi tendrá que salir a saludar desde un balcón, acompañado por el general Orgaz, capitán general de Cataluña. El jefe de la Gestapo saborea su triunfo: sabe que es la ciudad donde gobernaba el dirigente republicano que habían fusilado unos días atrás, y se siente recompensado por los gritos de quienes se agolpan ante el hotel Ritz para aclamarlo y para honrar al Reich alemán.

Los alemanes comen en el Ritz con los jerarcas del régimen fascista, y a las tres y media de la tarde, justo a la hora en que Hitler y Franco llegan a Hendaya, salen todos hacia el monasterio de Montserrat: "En el cielo hay un castillo y su nombre es Montsalvat." El general Karl Wolf y Gunter d'Alquen, el periodista nazi que dirigía Das Schwarze Korps, órgano de la SS, así como otros oficiales, forman parte del séquito de Himmler. También le acompañan las autoridades fascistas españolas: el alcalde de Barcelona, Miquel Mateu Plà, miembros de Falange y destacados militares, entre ellos el mismo Luis Orgaz (un militar vasco de plena confianza de Franco, al que había ayudado a pasar las tropas sublevadas desde África hasta la península, en Julio de 1936, y que era, desde 1939, el capitán general de Cataluña, cargo que abandonará en 1941 para pasar a ser el Alto Comisario de Marruecos, hasta 1945) que había salido con él al balcón del hotel Ritz para corresponder a las aclamaciones.

Himmler sube al funicular y visita el interior del monasterio. Le gusta Montserrat. Habla con los monjes. Se detiene a admirar la peculiar topografía de la montaña. La mitología nazi, tan del gusto de Himmler, encuentra en Montserrat uno de los lugares para viajar al fin de la noche.

Tras la visita a la montaña sagrada, todos vuelven a Barcelona. Himmler va a la residencia del cónsul general de Alemania, y, a las ocho de la tarde, de nuevo se encuentra en el hotel Ritz. Por la noche, se dirige hacia la cena que han organizado en el salón de crónicas del Ayuntamiento. En la plaza de Sant Jaume, el numeroso público congregado aplaude, y Himmler piensa, sin duda, que los barceloneses le tributan un merecido reconocimiento: ha visto la profusión de banderas nazis por las calles y el entusiasmo de quienes le aclaman. Mientras, la población se muere de hambre: en otras plazas de la ciudad, pobres campesinos venden algarrobas, a escondidas, no para las bestias sino para el consumo humano, y los vencidos procuran conseguir un poco de pan de estraperlo, en el mercado negro, mientras los niños mendigan un trozo de pan. En la plaza de Sant Jaume, se rinden honores por parte de la Guardia Urbana, y el alcalde, Miquel Mateu, rodeado de notables, de burgueses que están cobrando el botín de la victoria, y de militares franquistas, ofrece la cena. El banquete es amenizado con un quinteto de música, suave, agradable. Después de la cena, Himmler y su cortejo nazi van a ver la "checa" de la calle Vallmajor, y el jefe de la SS y los jerarcas fascistas se confiesan asombrados por la crueldad de los republicanos españoles y de los comunistas. En Marzo de 1942, algo más de un año después de esa visita a Barcelona, se inicia la matanza sistemática en campos como Treblinka y Sobibor, mientras Himmler da instrucciones a sus subordinados para que el plan de eliminación esté culminado en diciembre de ese mismo año, preocupado porque la eficaz maquinaria nazi no pueda hacerlo, dado el volumen de personas a las que había que hacer desaparecer.

El día 24 de Octubre de 1940, Himmler, un tranquilo turista alemán, retorna a Berlín, en un avión militar. Todavía va pensando en los versos de la ópera wagneriana: "En el cielo hay un castillo y su nombre es Montsalvat." Barcelona, la ciudad que el año anterior había visto el éxodo de las banderas rojas y republicanas, de las enseñas de las cuatro barras y de las rojinegras anarquistas, permanece llena de banderas nazis, que empezarán a ser retiradas, con desgana, al día siguiente.


IMÁGENES RELACIONADAS



Heinrich Himmler con Adolf Hitler.

En este documento remitido por el doctor Víctor Brack al Reichführer Heinrich Himmler el 23 de
     Junio de 1942 y traducido por los Servicios Secretos Americanos, le explica que ha dispuesto el personal necesario para llevar a cabo la misión secreta de esterilizar a los 2 ó 3 millones de judíos seleccionados para el trabajo esclavizado. Las explicaciones son sencillas y concretas ya que se admite que existe una población aproximada de unos 10 millones de judíos en Europa y solamente deben reservarse de 2 a 3 millones; el resto quedan condenados irremisiblemente a la muerte.  Así mismo se añade en la página 2 del documento que aquellos judíos seleccionados para el trabajo deberán ser castrados mediante Rayos-X para evitar la propagación de la raza ya que este método es más barato y se realiza en menos tiempo.

Juramento de Heinrich Himmler 
como Protector de la Sangre y de la Vida.


Cadáver de Heinrich Himmler tras 
cometer suicidio el 23 de Mayo de 1945.


DOCUMENTOS ADICIONALES



 

Véase la revista "Historische Tatsachen", número 45: "Mentiras a Heinrich Himmler 1".

Véase la revista "Historische Tatsachen", número 47: "Mentiras a Heinrich Himmler 2".

Véase la revista "Historische Tatsachen", número 96: "Secretos a Heinrich Himmler".

Véase el "Discurso de Heinrich Himmler" a los líderes de la SS sobre la homosexualidad el 18 de Febrero de 1937.

 


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