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RUDOLF HESS


Nacido en Alejandría (Egipto) el 26-04-1894

Fallecido en la prisión de Spandau (Alemania) el 17-08-1987

Profesión: Ministro sin Cartera y asesor personal de Adolf Hitler

ANTECEDENTES PARA SER CONSIDERADO CRIMINAL DE GUERRA


De carácter solitario, retraído y educado en un ambiente estricto y espartano por un padre muy disciplinado y madre inglesa, fue instruido con tutores privados y en el colegio alemán de Alejandría y a los 14 años ingresó a un internado juvenil de Bad Godesberg. Recibió formación para los negocios, profesión que su padre deseaba para su hijo, demostró no tener muchas aptitudes y los abandonó. Su padre pensó en las leyes para el. Al comenzar la Primera Guerra Mundial, a punto de ingresar en la Universidad de Oxford, se alistó en el ejercito alemán como voluntario del 7° Batallón de artillería bávaro y en sus primeros combates obtuvo la Cruz de Hierro por dos heridas, una de ellas grave en el pulmón izquierdo. Al final de la guerra se convirtió en experto piloto.

En 1919, en un mitin conoció y quedó muy impresionado con el que sería años más tarde, el futuro líder de Alemania, Hitler, así como a otros personajes como el geopolítico Karl Hausshofer. En 1920 se incorporó al Partido Nazi y tomó parte del Putsch de Munich de 1923; compartió celda con Hausshofer y Hitler, colaborando muy lealmente con este último en la redacción del libro "Mein Kampf". En 1925 fue secretario político de Hitler, dando comienzo así sus actividades políticas.

Para 1927 contrae nupcias con Lise Pröhl. Cinco años después fue designado como Presidente del Comité Central Nazi y en 1933 es elegido como parlamentario del Reichstag. Al ascender Hitler al poder como Führer fue designado como jefe del Partido Nazi y Ministro de Estado, ocupando casi todos los poderes, excepto de guerra y política exterior y se convirtió en segundo en la jerarquía nazi, antes incluso que Joseph Goebbels, a pesar de estos cargos Hess siempre mantuvo un bajo perfíl de líder. Fue considerado como "la cara amable" del régimen nazi. Organizó los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 y mantuvo una estrecha amistad con Leni Riefesentahl, la documentalista de Hitler.

Aunque Ministro sin cartera ejecutó todas las órdenes políticas de Hitler en lo relativo a la ideología nazi y sus doctrinas.

En 1942 vuela en secreto y sin el conocimiento de Hitler a Escocia para proponer un pacto por el que Inglaterra se uniría a Alemania e invadir conjuntamente Rusia. Se le arrestó y pasó en esta situación hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Las razones para obrar de semejante forma han sido y son muy discutidas y misteriosas. Por una parte se sostiene que el propio Hess sabía de antemano que Alemania podía ser vencida en los frentes aliado y soviético, preocupación que Karl Hausshofer había manifestado también. Otras razones argumentan su huida (cosa poco probable) por las diferencias que sostenía, no solo con Hitler sino con otros dirigentes nazis como Goebbels y sobre todo con Martín Bormann y Heinrich Himmler en cuestiones de sucesión al Führer. El asunto es que este vuelo había sido preparado con algunos meses de antelación. Hess era un experto piloto de M-110, y preparó su aparato particular para dicho vuelo, colocando tanques adicionales de combustible. Además, los radiofaros guía alemanes se entramaron cuidadosamente para dirigirlo a Inglaterra. Estas maniobras no pudieron pasar desapercibidas por Heinrich Himmler o Heydrich.

Fue procesado por el Tribunal de Nuremberg en donde se le notó una merma de sus facultades psicológicas posiblemente debidas a la ingestión de drogas durante su confinamiento en Inglaterra por lo que ante la falta de un testimonio claro y veraz se le sentenció a cadena perpetua en Spandau en donde se suicidó en 1987.

Rudolf Hess: el suicidio del último nazi

Según la versión oficial, el jefe del Partido Nazi se ahorcó a los 93 años con un 
cable eléctrico en la cárcel de Spandau, pero muchos dudan aún de aquella tesis.

ISRAEL VIANA / MADRID

Día 31/08/2010 - 10.18h

El suicidio, «lait motiv» de la muerte de la mayoría de los mandatarios del Tercer Reich, acabó también con la vida de Rudolf Hess, el útlimo representante del terror nazi. Desde el propio Hitler y su esposa, Eva Braun; al ministro de propaganda, Goebbels, junto a su mujer y sus cinco hijos; pasando por el lugarteniente del «Führer», Göring… hasta Hess, el líder del Partido Nazi, que (según la versión oficial) se quitaba la vida a los 93 años.

«El hombre que soportó impasible millones de muertes, no pudo resistir su soledad», publicaba ABC tal día como hoy de 1987. El prisionero más antiguo de la Segunda Guerra Mundial ponía fin a casi cincuenta años de encierro en Spandau, «la prisión mejor protegida del mundo», después de que fuera condenado en el Juicio de Núremberg por las decisiones tomadas como ministro Hitler.

El único inquilino de Spandau

Desde 1966 hasta 1987 fue el único inquilino de aquella fortaleza controlada por las cuatro potencias vencedoras y proyectada para albergar a 500 prisioneros. En ella estuvieron recluidos muchos de los líderes nazis sentenciados también en Núremberg, pero fueron muriendo o siendo liberados hasta 1966. Los dos últimos: Albert Speer y Baldur von Schirach, ministro de guerra y líder de las Juventudes Hitlerianas, respectivamente.

Pero la condena de Rudolf Hess era de cadena perpetua y desde 1966 le vigilaban a él solo 600 soldados rusos, estadounidenses, británicos y franceses, además de 50 agentes de Alemania Occidental, en una prisión de 696 celdas que costaba cerca de 100 millones de pesetas de entonces al año.

Las medidas de seguridad para un hombre que ya era anciano eran impensables: la circundaba una primera línea eléctrica, luego un muro de seis metros de altura que contaba con numerosas cabinas acristaladas de vigilancia y, por último, un contramuro de cinco metros de alto que, durante la noche, lo iluminaban potentísimos focos.

Entre el suicidio y el asesinato

Según la versión oficial de la primera autopsia, Hess había muerto estrangulado con un cable eléctrico, alegando que se trataba de un suicidio. Pero la familia dudó de la tesis oficial y encargó una segunda autopsia, que determinó que su muerte fue por asfixia y no por suspensión. Desde entonces, el misterio rodeó siempre la muerte del político nazi, dudándose entre la tesis oficial del suicidio y la del asesinato.

Si los suicidios del «Führer» y los demás mandatarios se produjeron tras el desenlace de la Segunda Guerra Mundial y el fracaso de la aventura imperial nazi, la de Hess, 46 años después, sugirió alguna sospecha: «¿Por qué este hombre, de noventa y tres años, ha esperado a suicidarse hasta 1987? ¿Por qué, casualmente, los interrogatorios a que se sometió a Hess durante su estancia en Inglaterra no pueden publicarse hasta el año 2017, treinta años justos desde 1987? ¿Por qué un Cuerpo de guardia que ha cuidado del prisionero durante tantos años le ha dejado entrar solo en una cabaña del jardín, donde apareció ahorcado?», se preguntaba ABC.

Su hijo, Wolf Rüdiger Hess, mostró su desacuerdo con el dictamen, asegurando que su padre se encontraba en buenas condiciones psicológicas y que el tipo de suicidio que se le imputaba era físicamente imposible para él.

Margaret Thatcher

Dos años después de aquello, el gobierno de Margaret Thatcher se negaba a facilitar a la Policía británica los informes relativos a las sospechosas circunstancias de su muerte, tales como los que recogía la investigación oficial realizada por los servicios de información de las Fuerzas Armadas.

La sombra del misterio sobre el suicidio del que fuera la mano derecha del «Führer» crecía. Según la BBC, una enfermera que cuidó del dirigente alemán durante sus últimos cinco años de vida, el prisionero fue asesinado. Y según el funcionario que halló el cuerpo 40 minutos después de que falleciera, el reo mostraba huellas de un forcejeo para defenderse, además de asegurar que sus manos se hallaban completamente inutilizadas por la artritis y «no podía hacer ni el nudo de los zapatos».

«No trato de juzgarle, pero como hijo existen algunas preguntas que me gustaría que me respondiera», comentaba Wolf a ABC en 1970. Aquellas dudas no pudieron ser saciadas jamás, pues tenía prohibido hablar de los años comprendidos entre 1933 y 1945 durante la media hora de visita al mes a la que tenía derecho.


CARGOS DEL TRIBUNAL (Original del día 1 del Juicio)



El acusado Hess fue entre 1921 y 1941: Miembro del Partido Nazi, Adjunto al Führer, Ministro del Reich sin cartera, miembro del Reichstag, miembro del Consejo de Ministros para la Defensa del Reich, miembro del Consejo del Gabinete Secreto, Sucesor Designado del Führer tras el acusado Goering, General de la SS y General de la SA. 

El acusado Hess usó los cargos mencionados, su influencia personal, y su conexión estrecha con el Führer de tal forma que: Promovió el acceso al poder de los conspiradores nazis y la consolidación de su control de Alemania, expuestos en el Primer Cargo de la Acusación; promovió la preparación militar, económica y psicológica para la guerra, expuesta en el Primer Cargo de la Acusación; participó en la planificación y preparación de Guerras de Agresión y Guerras en Violación de Tratados Internacionales, Acuerdos y Garantías expuestas en los Cargos Primero y Segundo de la Acusación; participó en la preparación y planificación de planes de política exterior de los conspiradores nazis expuestos en el Primer Cargo de la Acusación; y autorizó, dirigió y participó en los Crímenes de Guerra expuestos en el Tercer Cargo de la Acusación, y en los Crímenes contra la Humanidad expuestos en el Cuarto Cargo de la Acusación, incluida una amplia variedad de crímenes contra personas y propiedades.


IMAGEN RELACIONADA



Rudolf Hess junto a Adolf Hitler.


DOCUMENTOS ADICIONALES



 

Véase el libro "El prisionero de Spandau", por Greg Lies.

Véase el libro "Rudolf Hess, un intento fallido?", por David Irving.

Véase el "Discurso de Rudolf Hess" el 14 de Mayo de 1935.

Véase el libro "El enigma Rudolf Hess", por Sergio de Santis.

 


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