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31-07-2011


 

JOSEPH MENGELE


Nacido en Gunzburg (Alemania) el 16-03-1911

Fallecido en Bertioga (Brasil) el 07-02-1979

Profesión: Médico militar

ANTECEDENTES PARA SER CONSIDERADO CRIMINAL DE GUERRA



Extracto del libro "Mengele, la aberración de la medicina" (capítulo "1943"):

1943

Durante enero de 1943 von Verschuer comenta a Mengele la posibilidad de aumentar las investigaciones genéticas disponiendo de seres humanos a discreción; los campos de concentración y exterminio ofrecen prisioneros jóvenes cuya muerte nadie lamentará. Esta perspectiva de poder realizar ensayos médicos con total libertad hace que Mengele solicite traslado como oficial médico al sistema concentracionario nazi.

En abril de este año Joseph Mengele es ascendido a Capitán de la SS (Hauptsturmführer) y casi al mismo tiempo llega la oportunidad que anhelaba ya que un médico del campo Auschwitz ha enfermado y el puesto está vacante. Su solicitud de traslado es aceptada para sustituir al colega enfermo por lo que viaja hacia Polonia sin su esposa Irene llegando al campo de exterminio de Auschwitz el 19 de mayo de 1943. Nada más llegar se presenta ante el oficial jefe médico del campo, Eduard Wirths, que le nombra jefe médico del Zigeunerfamilienlager (campo para familias gitanas) localizado en Birkenau (Auschwitz II) asumiendo este cargo desde el 24 de mayo. Ya es un “ Lagerarzt” (médico de campo de concentración)

Para estas fechas Auschwitz ya contabiliza una población reclusa de unos 140.000 prisioneros entre prisioneros de guerra, judíos esclavos o en espera de ser gaseados, detenidos políticos e incluso reos con condenas comunes que han llegado al campo tras el vaciado de algunas prisiones polacas. La muerte ya es constante y los hornos crematorios de Birkenau llegan a una capacidad de 9.000 cuerpos incinerados a diario. Auschwitz se ha convertido en el principal matadero mecanizado del III Reich seguido de otros campos de exterminio en territorio polaco como Belzec, Treblinka o Sobibor.

Como jefe médico del campo Birkenau su labor principal es la de seleccionar personalmente a todos los prisioneros que, hacinados en vagones de ganado, llegaban a diario desde toda Europa. Los prisioneros recién llegados, desconocedores del terrible destino que les aguardaba, eran alineados en dos largas filas ante la misma entrada a Birkenau; Mengele, de pie, vestido con un siempre impecable uniforme gris y una bata blanca inmaculada, valora a cada uno de los prisioneros: Ancianos, débiles, hombres y mujeres en edad madura, enfermos... a la derecha; los hombres fuertes, niños, mujeres sanas, hermanos gemelos... a la izquierda.

Todos los prisioneros apartados a la izquierda son conducidos directamente a la zona de espera de Birkenau para esperar el turno de entrar en las simuladas duchas en donde serán gaseados con gas Zyklon-B y después sus cuerpos transformados en negro humo.

Aquellos que en apariencia habían tenido más suerte pasan una segunda clasificación. Los hombres aptos trabajarán como esclavos en las incipientes industrias que están asentadas en Monowitz a la espera de tomar un pobre plato de sopa y un pedazo de pan tras 16 horas de trabajo extenuador. 

Las mujeres a las que se les ha permitido respirar algunas horas o días más son destinadas a sobrevivir en los barracones de Birkenau y servirán principalmente como cobayas humanas en laboratorios farmacéuticos como Bayern o en aquellas fabricas que requieren mano de obra femenina.

Los niños y especialmente los gemelos son propiedad privada de Mengele; los busca en cada transporte con ojos de águila para apropiarse de sus vidas en experimentos genéticos; Joseph no los mira como seres humanos, son simples objetos cuyos cuerpos vivos le aportan conocimiento, material para investigar mutilando sus miembros en el nombre de una ciencia a la que, a la vez, insulta mediante el desprecio a la humanidad.

En mayo el doctor Ferdinand Sauerbruch, amigo de Mengele, acude invitado a una conferencia en la Academia Médica Militar en la que los doctores Karl Gebhardt y Fritz Fischer, destinados en el campo de concentración de Ravensbruck (Alemania), disertan sobre la experimentación en prisioneros con gangrena gaseosa, el transplante de huesos y tejido muscular en prisioneros vivos y sin anestesia así como la regeneración del sistema nervioso y la búsqueda de sulfamidas efectivas para sanar a soldados heridos en combate. Sauerbruch informa a Mengele lo hablado en esta conferencia poniendo de manifiesto que la investigación médica mediante el uso de prisioneros es legal dentro del III Reich.

Para el verano de 1943 Irene desea visitar su marido en Polonia por lo que Mengele le consigue una habitación en el Solarium de Auschwitz, una especie de chalet en donde los oficiales de la SS descansan con celebraciones y fiestas; Cuando Irene está dentro de las instalaciones del campo le pregunta a su esposo el origen del mal olor que impera por todos los rincones mientras observa las espesas columnas de humo negro que salen de las chimeneas; no obtiene respuesta. El olor nauseabundo y el humo son el resultado de la incineración constante de los prisioneros judíos que han muerto por agotamiento, hambre o ejecutados así como aquellos que no superaron la selección de la muerte realizada por su propio marido. Está casada con Joseph Rudolf Mengele, más conocido como “Todesengel” (el “Ángel de la muerte”) o el “Carnicero de Auschwitz”.

En agosto de este año se declara un brote de Noma (infección bacteriológica que produce gangrena principalmente en las mucosas del rostro) en la zona de Auschwitz reservada a los gitanos. Mengele se propone realizar una investigación médica para encontrar un tratamiento eficaz y escoge como auxiliar para esta labor al pediatra y profesor en la Universidad de Praga (Rep. Checa) de origen judío Berthold Epstein que está entre los prisioneros del campo. Ambos acuden a la zona de gitanos y Mengele ordena que los prisioneros enfermos sean aislados en un barracón desalojado para este fin y poder comenzar la toma de muestras. Entre los enfermos se encuentran varios niños contagiados a los que Mengele traslada al hospital del campo; allí los asesina personalmente para extraer sus órganos e introducirlos en frascos de cristal con formol y decapitar a uno de ellos que tenía 12 años de edad; los cuerpos son devueltos a Birkenau y quemados en el crematorio III. Los frascos de cristal y la cabeza se remiten a la Academia Médica de la SS en Graz con la orden de que sean analizados. Para 1944 todos los gitanos fueron gaseados desapareciendo el campamento y jamás se terminó el estudio sobre el brote.

Otro caso de brutalidad de Mengele ocurre en septiembre de 1943; ateniéndome al relato de la doctora austriaca y sobreviviente Ella Lingens, en los barracones para mujeres en Birkenau hay epidemia de tifus por lo que Mengele toma una decisión rápida: Las 600 mujeres alojadas en el primer barracón son enviadas directamente a la cámara de gas, una vez vaciado es limpiado y desinfectado en profundidad y a las ocupantes del siguiente barracón se les ducha junto a la entrega de ropa limpia y son trasladadas al barracón anteriormente saneado. Este proceso lo repite hasta que toda la zona queda desinfectada. Por esta vez sólo han sido asesinadas 600 prisioneras pero cuando surgieron otros brotes de determinadas enfermedades Mengele ordenó que la totalidad de los prisioneros fuesen gaseados inmediatamente. Como premio por estas decisiones y a primeros de 1944 se le concede la Cruz al Mérito Militar de Segunda Clase con Espadas.

En noviembre de 1943 llega a Auschwitz un transporte desde Hungría. Mengele está preparado para la selección y encuentra entre los prisioneros a dos hermanos gemelos de 18 años cuyos cuerpos atléticos y proporcionados le atraen. Los hermanos fueron sometidos a exploraciones mediante Rayos-X y a un experimento peculiar sobre el crecimiento del cabello. A ambos se les introdujo un tubo por la nariz hasta tocar los pulmones y por el que salía un gas que les obligó a toser violentamente, los esputos fueron recogidos para su análisis. Posteriormente fueron rapados totalmente y sus cabezas fotografiadas en diversas posiciones.

Cuando aparecían ligeras briznas de cabello volvían a ser fotografiados con el escaso pelo y se les cortaba el pelo otra vez para esperar el crecimiento capilar; este proceso se repitió en varias ocasiones.

Cuando este experimento acabó, ambos hermanos fueron atados a la mesa de operaciones de Mengele para realizarles tactos rectales tan dolorosos que los gemelos chillaban de dolor por lo que Mengele ordenó que se les amordazase para amortiguar los gritos.

Tras extraer muestras de orina, semen y partes de sus riñones sin anestesia, los gemelos fueron asesinados mediante una inyección directa al corazón. Mengele realizó una autopsia completa para extraerles todos sus órganos que remitió enseguida al Instituto de Investigación Biológica racial y Evolutiva en Berlín.


Considerado un asesino sádico y participante en la selección de personas para ser enviadas a las cámaras de gas. Sus crímenes contra la humanidad tuvieron la mayor expresión de impunidad con Mengele.

Se le conocía como Beppo y como el ángel de la muerte.

Mengele era el mayor de los tres hijos de Karl Mengele (1881-1959) y su esposa Walburga (fallecida en 1946), unos acaudalados industriales de la ciudad de Günzburg (Baviera). Sus hermanos pequeños eran Karl Mengele (1912–1949) y Alois Mengele (1914–1974). Estudió medicina y antropología en las universidades de Munich, Viena y Bonn. En Munich se doctoró en antropología en 1935 con una tesis doctoral acerca de las diferencias raciales en la estructura de la mandíbula inferior, bajo la supervisión del profesor Theodor Mollison. A continuación viajó a Fráncfurt del Meno, donde trabajó como ayudante de Otmar von Verschuer en el Instituto de Biología Hereditaria e Higiene Racial de la Universidad de Frankfurt. En 1938 se doctoró en medicina con una tesis doctoral titulada Estudios de la fisura labial-mandibular-palatina en ciertas tribus.

Fue durante su estancia de 21 meses en Auschwitz cuando el doctor Mengele logró su infamia, ganándose el apodo de "ángel de la muerte". Cuando los vagones de tren repletos de prisioneros llegaban a Auschwitz II (Birkenau), con frecuencia Mengele esperaba en el andén junto a otros médicos para seleccionar a los más aptos para el trabajo y la experimentación, así como quienes serían enviados inmediatamente a las cámaras de gas.

Los gemelos resultaban particularmente interesantes para Mengele. A partir de 1943, los gemelos eran seleccionados y ubicados en barracones especiales. Prácticamente todos los experimentos de Mengele fueron de un valor científico dudoso, pero financiados con miles de millones de marcos, dejando aparte su falta absoluta de ética, incluyendo intentos de cambiar el color de los ojos mediante la inyección de sustancias químicas en los ojos de niños, amputaciones diversas y otras cirugías brutales, y, en al menos una ocasión, un intento de crear siameses artificialmente mediante la unión de venas de hermanos gemelos (la operación fue un fracaso y el único resultado fue que las manos de los niños se infectaron gravemente). Las personas objeto de los experimentos de Mengele, en caso de sobrevivir al experimento, fueron casi siempre asesinados para su posterior disección.

Los presos lo recuerdan montando a caballo con uniformes inmaculados. La corte de Francfurt lo procesó por crímenes contra humanidad por las selecciones, las inyecciones mortales, la tortura y otras formas de exterminio deliberado. Estuvo implicado principalmente en los experimentos de gemelos, según miembros de C.A.N.D.L.E.S., (gemelos que sobrevivieron a estos experimentos). En 1944, seleccionaron y trasladaron a los gemelos a cuarteles especiales. Auschwitz ofreció a Mengele un número ilimitado de especímenes que podrían ser estudiados al azar. 

En abril de 1945 huyó hacia el oeste camuflado como un miembro de la infantería regular alemana. Resultó capturado como prisionero de guerra y retenido cerca de Nuremberg. Fue liberado por los aliados, que desconocían su identidad. Tras esconderse como granjero en Alta Baviera, Mengele partió hacia Argentina en 1949 donde muchos otros oficiales nazis huidos también habían encontrado refugio. Mengele se divorció de su esposa Irene y en 1958 se casó con la mujer de su hermano Karl, Martha. Ella y su hijo se mudaron a Argentina para reunirse con Mengele, aunque ambos regresaron a Europa años después.

Su familia en Alemania le respaldaba económicamente y prosperó en los 50, primero montando una tienda de juguetes y después como socio de una empresa farmacéutica. Sin embargo, a partir de entonces Mengele vivió de manera modesta. En 1959 viajó a Paraguay y desde 1960 vivió en Brasil hasta su muerte en 1979, cuando se golpeó con un madero mientras nadaba en una playa y se ahogó.

A pesar de los esfuerzos internacionales en rastrearle, jamás fue detenido y vivió impunemente durante 35 años bajo diversas identidades falsas. La captura de Adolf Eichmann, juzgado por Israel, alimentó los miedos de Mengele y sus continuos movimientos y el Mossad le persiguió durante algún tiempo, pero los esfuerzos de Israel se dirigieron hacia la normalización de las relaciones con Paraguay y a la lucha contra enemigos más cercanos. Los perseguidores de los nazis no le encontraron hasta 1985 cuando su cuerpo fue hallado e identificado en una labor conjunta de las autoridades estadounidenses, alemanas y de algunos países sudamericanos. En 1992, los análisis de ADN confirmaron su identidad.

Mengele ha sido también un personaje literario y cinematográfico, apareciendo en novelas, posteriormente llevadas al cine, como Los niños del Brasil y Marathon Man. Fue también objeto de la canción Angel of death (ángel de la muerte) del grupo Slayer en su álbum Reign in blood (1986).

Certificado de defunción original de Joseph Mengele con su nombre falso: Wofgang Gerhard

JOSEPH MENGELE, EL ÁNGEL DE LA MUERTE



Nació en una respetada familia católica bávara. Amaba el arte y la música, e hizo el juramento hipocrático de sanar a los enfermos y de no entrar a una casa sino para sanar a sus pacientes.

Eso fue lo que juró. Lo que hizo: Torturar, deshumanizar y masacrar.

El Doctor Mengele envió a cientos de miles de inocentes a la muerte en los campos de concentración nazi, donde era conocido como "El Ángel de la Muerte". ¿Qué sistema social, jurídico y político pudo crear a un hombre como Josef Mengele? Un médico responsable de seleccionar a miles de judíos para primero experimentar y luego exterminarlos en los campos de concentración de Auschwitz. Un hombre que realizaba los más dolorosos experimentos sobre gemelos, con la esperanza de descubrir el secreto de los nacimientos múltiples, para así crear genéticamente la Súper Raza Aria que dominaría al mundo durante los mil años que, según Hitler, duraría el Reich.

Para tratar de comprender la personalidad de Mengele y develar sus malignos impulsos, debemos ver cómo era el mundo el 11 de Marzo de 1911, día en que nacía el Ángel de la Muerte Josef Mengele, el médico macabro de Auschwitz.

La Alemania que vio nacer a Josef se encontraba al filo de la Gran Guerra de 1914. Mientras su padre Karl prestaba servicio militar en el frente, su madre Volgoria controlaba el negocio familiar de venta de implementos agrícolas, y criaba a sus tres hijos: Josef, Karl y Hallois.

La guerra terminó en 1918 con la derrota de Alemania y el humillante Tratado de Versalles, que redujo el territorio y el poderío militar germano. Pero la ética germana para el trabajo no se extinguió, y en pocos meses Alemania era una nueva nación.

Karl Mengele regresó a reconstruir su empresa en Gÿinzburg, e hizo de ella la más grande en la región, y a su familia una de las más respetadas en Bavaria. Aún hoy se los respeta, a pesar del infame criminal de Auschwitz.

Karl Mengele pasaba poco tiempo en la gerencia de su planta, sus horas transcurrían en el laboratorio, inventando máquinas que permitieran automatizar todas las labores agrícolas. En cierta forma compartía con su primogénito el gusto por la investigación, quien la pondría en práctica años más tarde en los campos de Auschwitz, inclinado sobre los microscopios, silbando una tonada familiar, y perdido en la macabra pasión de su proyecto de investigación.

UN BUEN ESTUDIANTE.

En la década de los 20, Alemania era el centro cultural y artístico del mundo. La medicina y la música florecían y Berlín era considerada una de las ciudades más refinadas, sobrepasando incluso a París.

Nuevos conceptos sobre la evolución de la raza humana se discutían. Las teorías de Darwin eran contrastadas con los nuevos descubrimientos y una nueva ciencia causaba revuelo: era la EUGENIA o EUGENESIA: el estudio de los cruces genéticos.

Ese ambiente sería de extrema importancia en la vida posterior de Mengele. Desde joven supo que el negocio familiar no era para él. "El padre de Mengele era de duro carácter. Cuando llegaba a la fábrica lo hacía gritando. Era una persona muy dura. Y su madre estaba hecha con el mismo molde. Era una devota católica, piadosa, aunque muy recta de carácter y de dura disciplina. Mengele siempre tuvo el impulso por hacer algo muy especial, para probarse y superarse a sí mismo. No tenía amor ni calor hogareño. Un excompañero de escuela recordaba que desde aquellos tiempos, Mengele decía que debía hacer algo especial, que definitivamente pruebe su capacidad académica" (Gerald Astor, actor y autor del libro "El último nazi".

La familia Mengele tenía cuantiosos recursos, y su fábrica empleaba a 1.200 personas. Josef Mengele asistió a una escuela pública, y posteriormente al Gymnasyum, destinado a quienes tenían aspiraciones académicas.

"Era un estudiante brillante y extraordinariamente ambicioso. Siempre intentaba hacer algo fuera de lo común, para ser un gran científico" (Julius Disbach, excompañero de clases de Mengele).

Otro amigo de esa época lo describió como agresivo y muy patriótico.

En 1930, Mengele ingresó a la Universidad de Münich, ciudad que se convertiría en un centro de la agitación política. Allí, fue impactado por un discurso de Hitler sobre la superioridad de la raza germana. En esos tiempos muchos estudiantes se unieron al movimiento nazi. La "herencia" y la "eugenesia" eran términos aplicados normalmente por la comunidad científica, que en su mayoría apoyaba a Hitler y a su concepto místico del pueblo alemán, pueblo que no podía florecer si parásitos como los judíos, gitanos y otros, los contaminaban. El antisemitismo ganaba impulso y la comunidad científica parecía estar de acuerdo.

Pureza hereditaria, eutanasia, esterilización de los indeseables y superioridad racial mediante la eugenesia, ocupaban a la comunidad científica. La eugenesia se convirtió en una palabra sagrada. Este término fue creado por el primo de Charles Darwin, Francis Caultin en 1833, y literalmente significa "buenos genes". El propósito de Caultin, basado en sus estudios sobre mejoramiento de animales, era aplicar estos conocimientos para mejorar la raza humana, para una mejor sociedad, con gente más exitosa: gente superior. Aunque no hubiera sido su intención, Caultin sembró una de las semillas fundamentales del Holocausto, con un siglo de anticipación.

Nadie abrazó esta idea con mayor pasión que Mengele. En 1934 se unió al Partido Nazi, pero siguió con sus estudios y recibió el Doctorado en Filosofía, para luego aprobar los exámenes de ingreso a Medicina.

Se trasladó a la Universidad de Frankfurt y comenzó a investigar en el Instituto de Herencia Biológica e Higiene Racial bajo la tutela del doctor Ottmar von Verschuer, ardiente nazi y especialista en la ciencia eugenésica, mediante la cual se crearía la raza superior. Durante esta época, Mengele publicó un buen artículo sobre la genética y los niños, y al igual que su mentor, se concentraba en el estudio de los gemelos. En el sudeste de Polonia, las puertas de los campos de concentración de Auschwitz llamaban a Mengele. Allí, el científico encontraría gemelos en abundancia, quienes no tendrían otra opción más que participar en sus mortales experimentos genéticos. Pero Auschwitz es el final de un largo camino, y varios años habrán de transcurrir hasta que Mengele se convierta en el “Ángel de la Muerte” para más de 4.000 hombres, mujeres y niños indefensos.

EL SAGRADO JURAMENTO

La transición de la magia a la Ciencia de la Medicina fue un proceso gradual que duró siglos. La medicina era el arte de la curación en la antigua Grecia, y era celebrada por los griegos con el juramento de Hipócrates, Padre de la Medicina. Este juramento ha llegado a nuestros días, y es pronunciado por todo nuevo médico: "El régimen que adopto será para el bien de mis pacientes, y no para su perjuicio. No administraré drogas a ningún paciente ni entraré a casa alguna, sino para beneficio de los enfermos". Es difícil imaginar que Mengele alguna vez haya pronunciado estas palabras. Pero sí hizo el juramento, que era reverenciado por los médicos alemanes, a pesar de contradecirse con su antisemitismo. Una extraña dualidad existía en la Alemania Nazi.

HÉROE NACIONAL

Josef Mengele se hizo miembro del cuerpo de elite Waffen SS, una organización que exigía pureza racial en sus miembros, cónyuges y familiares, preferiblemente hasta la 4° generación. Mengele se había enamorado de Irenna Schumbaimm, de quien más tarde afirmaría: "Era hermosa y bien educada... fue el amor de mi vida".

Cuando él decidió casarse con Irenna, hubo un interrogante acerca de sus antepasados, porque uno de ellos fue hijo extramatrimonial y había dudas acerca de sus ancestros. Mengele debió redactar documentos afirmando que no existían rastros de impurezas raciales ni sangre judía, algo que sería un pecado imperdonable para un oficial nazi de su jerarquía, proveniente de una familia aria pura, y además católica. Por otra parte Irenna provenía de una familia luterana.

Todo esto hacía su situación extremadamente incómoda. ¿Quién hubiera pensado que el novio, cuyo atractivo aspecto ario sólo era afectado por la separación de sus dientes incisivos, se convertiría en el nazi más buscado y esquivo de la historia, con una recompensa total de US$ 3,4 millones por su cabeza, por crímenes contra la humanidad?

Mengele terminó el servicio militar obligatorio con su grupo de elite SS en los Alpes Tiroleses. Volvió a sus estudios en Frankfurt, donde vivía junto a Irenna en una hermosa casa cerca del río Main.

En Septiembre de 1939 comenzaba la Blitzkrieg y Polonia caía en manos de Alemania en menos de un mes. Mientras la guerra se desarrollaba a favor de los nazis, Mengele permaneció con Irenna concentrado en su investigación biológica. Pero cuando la guerra se extendió a dos frentes, con el ataque sobre Rusia, Mengele y su unidad fueron movilizados al frente oriental; poco después fue herido en combate, por lo que le otorgaron condecoraciones y se convirtió en un héroe nazi. ¡Un doctor condecorado por valor en combate, con todo lo que ello significa! Mengele recibió, además de las condecoraciones normales por servicio en el frente ruso, la Cruz de Hierro en Primer Grado, y luego la Cruz de Hierro en Segundo Grado: un honor al que muy pocos accedían.

AUSCHWITZ

Cuando las heridas de Mengele sanaron fue declarado no apto para combate. Por ello, se ofreció voluntariamente como médico de campamento: es decir como médico en los campos de concentración. ¿Por qué querría alguien con tan elevadas calificaciones y antecedentes, ir a un sitio como Auschwitz? "Porque él buscaba zwillingen (gemelos) para sus experimentos y tendría a numerosos de ellos y hasta se podía dar el lujo de matarlos. Allí, desde el principio, dispuso de 226 gemelos, con edades entre 2 y 18 años. Y podía hacer lo que quisiera con ellos." (Michael Barembaum, médico, Director del US Memorial Museum).

Una de las asignaciones de los médicos de campamento era recibir los trenes cargados con judíos.

Estos doctores tenían un poder terrorífico: podían decidir instantáneamente si un prisionero iba a la muerte en la cámara de gas, si se lo destinaba a experimentos, o si iba a trabajos forzados. La mayoría de los alemanes llamaba a Auschwitz "Anus Mundi" o "ano del mundo", pero para el Ángel de la Muerte era su paraíso de investigación. En muy poco tiempo, se haría famoso por descubrir los secretos de la vida. Y los trenes seguían llegando.

Mengele era uno de los pocos médicos de campamento que podía llevar a cabo la tarea de selección a sangre fría, siempre en busca de gemelos.

Eva Mozes Kor, sobreviviente de Auschwitz relata "Cuando el tren se detuvo, escuchamos a muchos nazis dando órdenes afuera. Envolviendo al campo había enormes muros con alambres de púas. Todo allí era de un color tétrico. Uno debía obedecer inmediatamente las órdenes o moría. Debía ser instantáneo, como un flash. Ello decidiría entre la vida en el campo o la muerte en las cámaras de gas.

Mi madre nos sostenía a mí y a Miriam, mi hermana gemela de las manos. Nosotras nos quedamos congeladas en ese lugar. Mi madre no nos soltó. Mi padre y mis otros hermanos desaparecieron en la multitud, y jamás los volvimos a ver... De pronto, apareció Mengele gritando en alemán ¡zwillingen, zwillingen!, es decir, ¡gemelos, gemelos!. Se detuvo frente a nosotras y mirándonos a mi hermana y a mí, preguntó si éramos gemelas. Mi madre no sabía qué decir; sólo atinó a preguntar: ¿Es eso bueno? Allí, un oficial SS ordenó: ¡responda por sí o no!. Y mi pobre madre dijo: Sí, son gemelas.

Mi madre fue enviada en una dirección, y nosotras en la dirección opuesta. Cuando me di vuelta, la vi por última vez, extendiendo sus brazos hacia nosotras..."

Eva Mozes Kor jamás volvería a ver a su madre, y la colección de conejillos de india de Mengele seguía creciendo. Regularmente enviaba los resultados de sus trabajos al Instituto Kaiser Willheim de Berlín, a su maestro von Verschuer. Mengele luchaba contra el reloj para descubrir los secretos que permitieran crear una raza aria pura, mientras la marea de la guerra se volvía adversa a Alemania.

CIENCIA AL SERVICIO DEL ODIO

El interés de Mengele en el genotipo humano rubio de ojos azules es curioso, pues ni él ni sus superiores respondían a esa descripción. Mengele estaba fascinado por los ojos azules, y se decía que tenía una colección de ellos en las paredes de su oficina, similar a una colección de mariposas.

Constantemente trataba de cambiar el color de los ojos de los niños.

¿Por qué podría alguien querer cambiar el color de los ojos? ¿Qué hacía tan especial a los ojos azules? Mengele intentaba responder mediante sus experimentos eugenésicos, ¿Por qué la "raza superior aria" presentaba más cantidad de personas con ojos azules, que con ojos de otros colores característicos de las razas inferiores? Para resolver el intrincado rompecabezas genético Mengele tendría un poder de decisión absoluto: podía hacer lo que quisiera.

PERSONIFICACIÓN DEL DEMONIO NAZI

Las investigaciones de Mengele tenían un fin claramente demarcado: lograr la absoluta perfección de la raza aria y asegurar su reproducción. Es por ello que intentaba descifrar los secretos de los nacimientos múltiples. Cuando se sabía que tocaba el turno de las rondas de Mengele, la tensión invadía por igual a prisioneros, guardias y doctores de la SS. Todo el mundo se aterrorizaba cuando comenzaba a revisar a los recién llegados, en su frenética búsqueda de gemelos.

Cuando él llegaba con su terrible voz, los guardias nazis se aterrorizaban, y eso aterrorizaba aún más a los judíos. Mengele siempre se presentaba con su uniforme impecable y sus botas de cuero perfectamente lustradas, muy elegante, como un caballero refinado y aristocrático, caminando como si fuera dueño del universo, absolutamente seguro de sí mismo, mirando a los ojos a cada uno de los recién llegados. "Lo veíamos vestido inmaculadamente, con un par de guantes de cuero en una de sus manos, y con un pequeño látigo para cabalgar en la otra. La relación entre sujetos y amo es muy difícil de explicar, y aún luego de haberla vivido, no puedo explicarla" (Eva Mozes Kor).

Mengele sabía el efecto que causaba en las mujeres, y calculaba perfectamente sus ademanes para lograr el resultado deseado. Gissela Weird, una doctora judía prisionera, recuerda: "Mengele se deleitaba presentándose ante nosotras, exquisitamente perfumado... tan elegante y atractivo... Vestía hermosas camisas de color azul".

"Muchas mujeres decían: Me encantaría pasar la noche con él”. Era su forma de hacernos enloquecer: se debe estar loco para respirar el humo de los crematorios, y seguir viendo en él a un hombre tan atractivo como para pasar la noche".

En otras ocasiones, su lado oscuro surgía descontrolado. Un sobreviviente lo recuerda ejecutando a un joven de 17 años, por robar carbón. Mengele le disparó en ambas rodillas, luego lo tomó del cabello y le disparó en la cabeza. "Robar está prohibido, y ustedes deben respetar las reglas de este lugar" dijo, para luego salir caminando como si nada hubiera ocurrido.

A excepción de ocasionales visitas, Irenna Mengele no convivía con su esposo. Auschwitz era muy poco cosmopolita para ella, por lo que es dudoso que conociera cabalmente lo que ocurría, como así también que Mengele le hubiera sido fiel durante su estadía en el campo. "Mengele gustaba seleccionar las más bellas mujeres judías para pasar sus horas libres. Las hacía pasar una bella noche, tocando el piano. Pero en todos los casos, por la mañana, las mataba" (Siegfried Halbreich, sobreviviente). Mengele era un excelente pianista. Incluso se conoce una grabación suya, cantando y tocando. A menudo, tocaba para los invitados, mientras las notas se paseaban, macabras, por el campo, hasta el amanecer.

¿Estaba Mengele loco, o sufría otro desorden mental? ¿Acaso la búsqueda de los secretos genéticos humanos, destruyeron todos los restos de conciencia en él? Las opiniones varían, pero algo es seguro: Josef Mengele fue la personificación del peor demonio.

Se convirtió en un verdadero símbolo del terror nazi. Es absolutamente imposible leer la acusación hecha contra él en la ex-Alemania Oriental, que describe cabalmente sus atrocidades, sin siquiera dejar caer una lágrima.

"Fuimos completamente sobrepasados por su monstruosidad" (Eli M. Rosenbaum, director de la Oficina de Investigaciones Especiales del Departamento de Justicia del Gobierno de los Estados Unidos).

Lo más importante es ver que su mente operaba como la de un científico, concentrándose en sus estudios y experimentaba dejando de lado los sentimientos.

"Realmente no pienso que Mengele tuviera remordimientos por lo que hacía. Pienso que en su mente de científico, justificaba lo que hacía. El nos inyectaba hasta cinco inyecciones juntas, para ver qué pasaba. Muchas veces uno simplemente se moría. No teníamos idea de qué eran esas inyecciones" (Eva Mozes Kor).

Mengele inyectaba en las venas toda clase de substancias, como fenoles, cloroformo, nafta, insecticidas... Algunas veces, directamente en el corazón. El mataba a los objetos de sus experimentos para hacerles autopsias. Hacía vivisecciones, para estudiar los límites de resistencia a los traumas y el dolor en los seres humanos. Una vivisección, es lo mismo a hacer la autopsia en un ser vivo. De más está decir que lo hacía con la persona consciente y sin anestesia... Obviamente, nadie sobrevivía. De esta forma, los experimentos de Mengele cobraron hasta 60 víctimas diarias.

Demente o no, los experimentos de Mengele llegaron a su fin. El invierno se acercaba y el Ejército Rojo avanzaba hacia el campo de muerte. El 26 de noviembre de 1944, Einrich Himmler, máximo jefe de la SS, telegrafió a todos los Comandantes de Campo ordenando suspender las muertes.

Así comenzaría la huida de Mengele, desde Auschwitz hacia una vida de constante tortura.

ÚLTIMOS SERVICIOS AL FÜHRER

Antes del desmantelamiento del campamento, Mengele hizo su selección final, enviando a 461, de un total de 509 prisioneros recién llegados, a una muerte instantánea. Fue su último servicio en Auschwitz. Con el sonido de los cañones rusos cada vez más fuertes, Mengele reunió sus registros y anotaciones, y el 18 de enero de 1945, el Ángel de la Muerte desapareció para siempre.

"Los experimentos duraron hasta el momento mismo en que se dio la orden a todos los nazis, de abandonar el campo. Esa fue la última vez que vi a Mengele" (Eva Mozes Kor). Así comenzó uno de los más grandes movimientos evasivos de la historia.

CONSTANTE HUIDA

Mengele dejó su uniforme de oficial de la SS, y vistió el de oficial de la Wehrmatch (ejército alemán) y se dirigió a una unidad hospital que iba hacia el sur. Cuando finalmente, en mayo de 1945 Alemania capituló, Mengele terminó en dos campos de prisioneros de los aliados, ignorado por sus captores. Ello se debió a que él había pasado por alto muchos de los trámites necesarios para ser parte de la SS.

Esos trámites, capturados por los oficiales aliados de Estados Unidos, eran utilizados para determinar qué sujeto era arrestado en forma automática. No hay documento que explique por qué Mengele carecía del tatuaje obligatorio de oficial de la SS, que se hacía en la parte interior del brazo izquierdo, dos pulgadas por debajo de la axila. Antiguos doctores de la SS, confirmaron que no estaba tatuado.

Otro de los elementos que jugó a su favor fue la urgencia con que los aliados liberaron a millones de prisioneros de guerra alemanes. Mengele se retiró calladamente entre la multitud, usando un nombre falso, y con la ayuda de su familia trabajó en una granja de la zona de Rosenheimm, cercana a su ciudad natal de Gÿinzburg. Entre 1945 y 1949, fue visitado varias veces por Irenna. Ella no estaba feliz con la situación, aún cuando en 1942 dio a luz un hijo de Mengele, producto de una de sus visitas a Auschwitz.

Las listas de criminales de guerra circulaban por la República Federal de Alemania y los doctores y oficiales de la SS estaban siendo juzgados. Mengele estaba atemorizado y pidió a Irenna que huyera del país con él. Irenna se negó. Decepcionado pero resuelto, huyó a Italia en 1949; poco después abordó un buque que lo llevó a Buenos Aires. En Argentina se sentiría seguro, gracias a una organización secreta conocida como ODESSA, encargada de otorgar salvoconductos a antiguos oficiales SS. La presencia de comunidades alemanas ofrecía confianza, y ciertas zonas de Argentina le recordaban las montañas de su Baviera nativa.

Mengele se sentía como en casa, en su residencia en la zona de Florida, en Buenos Aires, viviendo bajo el nombre de Helmut Gregor. Más tarde en la década del ‘50, consideró que la caza de criminales de guerra había terminado, y comenzó a decir su nombre. Incluso, habría llegado a obtener la nacionalidad argentina.

Inició una compañía de implementos agrícolas con su verdadero nombre... ¡Hasta figuró en la guía telefónica! Su padre lo visitó y le informó que Irenna demandaba el divorcio, a lo que él accedió. ¿Qué otra cosa podría hacer? Era sólo una formalidad. Irenna tendría su libertad y él seguiría adelante con su vida en Argentina. Tiempo después su abogado le informó que el Gobierno alemán había mandado cartas al Gobierno argentino, solicitando la extradición de nazis. Mengele cayó en pánico. Con la ayuda de ODESSA huyó al Paraguay, donde tramitó su ciudadanía. Bajo las leyes paraguayas ya no podía ser extraditado. En aquellos tiempos, este país era gobernado por el dictador Alfredo Stroessner, descendiente de alemanes y admirador de los nazis. Seguro, aunque intranquilo, Mengele se dejaba ver en las calles de Asunción.

En 1960, en Argentina tuvo lugar el secuestro de "Otto" Eichmann, a manos de un comando de la policía secreta israelí. Eichmann estuvo a cargo de la sección judía de la Gestapo y de los traslados a los campos de concentración. En Paraguay, Mengele ya no se sentía seguro, e incluso antes de enterarse de la noticia, se ocultó aún más. El MOSSAD, servicio secreto israelí y creador intelectual del secuestro de Eichmann, estaba tras sus huellas. En aquellos días, era un hecho público que perseguían a otros jerarcas nazis, por lo que Mengele debió huir... el juicio de Eichmann hacía eco en sus oídos...

Eichmann fue sentenciado a la horca, y Mengele sintió también la soga en su cuello. Por ello, decidió viajar al Brasil, donde se ocultaría durante el resto de su vida, ya no como el Ángel de la Muerte, sino como un hombre atemorizado, solitario y fugitivo. Cuando llegó a Brasil en la década del ‘60, su vida se disuelve. Durante los siguientes años se reportaron varias apariciones. Fuentes confiables como el Departamento de Estado de USA, el Centro Simón Weissenthal y el MOSSAD israelí identificaron a Mengele en lugares y estilos de vida aparentemente contradictorios con su historia, con documentos falsos, bajo nombres como José Mengele, Helmut Gregor, o Wölgang Gërhard, con la ayuda y protección del as de la Luftwaffe, Hans Lücklobe, líder de la ODESSA que también había ayudado a otros nazis como Klauss Altmann o "Barbie". Dos novelas se basaron en Mengele: "Los niños del Brasil" y "Hombre maratón", ambas llevadas al cine, aumentando su reputación a proporciones míticas e interfiriendo con la búsqueda que llevaban a cabo los Gobiernos de Alemania, Estados Unidos e  Israel.

IMPUNIDAD

Las recompensas ofrecidas por Alemania, el Centro Weisenthal e Israel para su captura, sumaban US$ 3,4 millones, cifra que hoy en día debiera ser multiplicada por doce, una suma impresionante, pero que no dio resultados. En junio de 1985, la noticia del descubrimiento de la tumba de Wölfgang Gërhard recorrió el mundo. Los restos que habían permanecido bajo tierra desde 1979 fueron exhumados. El equipo forense concluyó que eran los restos de Josef Mengele, el nazi más buscado desde la Segunda Guerra. Si esto era cierto, ¿cómo fue su vida desde su huida del Paraguay en 1960, hasta su presunta muerte en 1979? En Brasil fue puesto en contacto con refugiados bávaros, todos ex pertenecientes al movimiento nazi que se habían refugiado en Brasil luego de la guerra. Ellos se alegraron al encontrar a Mengele en la frontera, donde lo instruyeron sobre su nueva "identidad". Se disfrazó como un suizo de apellido Stammer, comerciante de implementos agrícolas. Una familia adoptiva que verdaderamente llevaba el apellido Stammer, lo estaría esperando.

Además, fue entrenado para mantenerse anónimo, ocultarse y a quiénes recurrir si alguien intentara detenerlo.

Mengele pasó dieciséis años viviendo con los Stammer en una granja cercana a Sâo Paulo, adquirida por la firma alemana Mengele. En 1976 la convivencia con sus familiares adoptivos se tornó imposible, por lo que solicitó una nueva familia. Peter y Geza Bossert se ofrecieron para acoger a Mengele en su hogar, donde permaneció hasta su muerte.

Según testigos, Mengele pasaba sus horas construyendo botes y jugando con los hijos de sus anfitriones. Su temor a ser atrapado crecía, y siempre dormía en su pequeña y oscura habitación, con una pistola al alcance. En 1976 recibió la visita de su hijo Rolf, quien luego declararía para una revista alemana "Mi padre asegura que nunca hizo algo incorrecto en Auschwitz. Dice que sólo seleccionaba prisioneros para trabajar, y nada más. Odio lo que hizo, pero es mi padre, y quiero creer en él".

SU MUERTE

Según la evidencia descubierta en 1985, 1979 sería un año marcado en la vida de Mengele. En 1979 fue invitado a pasar un día de playa, a 50 millas de Sao Paulo.

"Mengele se introdujo en el mar, hasta que el agua alcanzó sus rodillas. En ese momento desapareció.

Sufrió un ataque cardíaco, cayó al agua y se ahogó.

Cuando fue llevado a la playa, y a pesar de los esfuerzos, no pudo ser resucitado". Geza Bossert hizo los arreglos para que Mengele fuera enterrado en el cementerio de Ambu, bajo una lápida que lleva el nombre de Wölfgang Gërhard, y allí permaneció hasta su exhumación en 1985.

Expertos forenses de Estados Unidos, Alemania e Israel se encargaron de las investigaciones. Se enviaron muestras óseas a Inglaterra, donde existen bancos de datos para su comparación. Esa comparación se retrasó muchos años debido a que la ex esposa de Mengele, Irenna, y su hijo Rolf, se negaban a dar muestras de sangre. "Fue allí que decidí ir a Alemania con mi hermana gemela, y durante tres semanas protestamos frente a la fábrica Mengele. Yo simplemente dije: ¡nosotros entregamos la sangre de millones en Auschwitz! ¡Cómo pueden negarse a dar una simple gota, para el estudio de la verdad!" (Eva Mozes Kor). Finalmente las autoridades alemanas presionaron a Rolf y a su madre, y se obtuvieron las muestras requeridas. El examen de ADN dió un resultado: el hombre sepultado en Ambu, Brasil, fue el padre biológico de Rolf Mengele.

En 1992, el Departamento de Justicia, cumpliendo con una solicitud del Departamento de Estado de los Estados Unidos, publicó dos grandes volúmenes titulados "En cuanto al tema Josef Mengele". El informe concluía que Estados Unidos nunca tuvo relaciones con Mengele, y que las investigaciones forenses determinaban que los restos exhumados en Brasil, correspondían a Mengele. Los gobiernos de Alemania e Israel estuvieron de acuerdo con el informe. Otro extracto del informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos de 1992, concluye con que el hecho que el Ángel de la Muerte haya sido capaz de perpetrar sus crímenes, para luego morir familiarmente como un anciano en Brasil, evidencia de una enorme conspiración para la impunidad.

A pesar de todo ello, muchas de las víctimas o sus descendientes quedaron inconformes con la forma de la muerte, e incluso con la veracidad de la misma. "La muerte de Mengele no se condice con el sentido de justicia. Si pensamos que murió, quisiéramos que haya muerto de cáncer u otra enfermedad, muy lentamente, órgano por órgano, y sólo luego de una muy larga y dolorosa agonía.

Sin embargo, y aunque hubiera estado consciente durante el ataque cardíaco, su muerte se habría consumado en sólo dos o tres minutos. La muerte fue terriblemente benévola con él, e injusta con nosotros" (Michael Rosembaum).

La doctora Gissela Weird, sobreviviente de Auschwitz, quien hizo sus estudios de medicina en la Alemania de preguerra, afirmó: "Sé que todos los estudiantes de medicina realizan el juramento de Hipócrates. Es como una página de la Biblia que Mengele ensució".

De hecho, alguna vez Mengele pronunció las palabras sagradas del juramento hipocrático: "Si cumplo acabadamente con este juramento, ganaré para siempre reputación entre los hombres, por mi vida y mi arte. Si lo transgredo, que lo opuesto recaiga sobre mí".

En cierta forma, su juramento se ha cumplido: el Ángel de la Muerte, demonio-médico de Auschwitz, es un sinónimo universal de muerte y genocidio.


JOSEPH MENGELE, EL SÁDICO DOCTOR NAZI



El sádico doctor nazi obsesionado con los experimentos humanos

Desde hacer crueles pruebas con gemelos hasta usar a una familia con enanismo
 para su diversión personal, el «Ángel de la muerte» no conocía la compasión

El nombre de Josef Mengele siempre ha sido sinónimo de sadismo y crueldad. Conocido también por el apode de «Ángel de la Muerte», este médico nazi realizó durante años despiadados experimentos en humanos con la firme intención no sólo de erradicar a los que consideraba «inferiores», sino también de buscar la perpetuación y proliferación de la raza aria.

De esta forma, Mengele acabó fríamente con la vida de cientos de miles de personas en el campo de concentración de Auschwitz, donde también llevó a cabo multitud de pruebas en gemelos recién nacidos, sus preferidos para investigar. Durante años, este mal llamado doctor fue el terror de los judíos enviados a este centro de exterminio.

Niñez: el «bueno» de Josef

Josef Mengele nació en 1911 en Günzburg, Baviera, en el seno de una acomodada familia católica», explica el escritor y periodista Óscar Herradón en su libro «La orden negra: El ejército pagano del III Reich» editado por «Edaf». El joven Josef era conocido en su pequeño pueblo por su alegría, su inteligencia, y unas ansias terribles de superación. A su vez, destacaba por la gran pasión que sentía hacia la música y el arte –de hecho, llegó incluso a escribir una obra de teatro que fue representada en su juventud-. Curiosamente, Mengele fue miembro de la «Cruz Roja» en su infancia

En contraposición con los actos que cometería sólo unos pocos años después, tal era su espíritu solidario que llegó a inscribirse en la «Cruz Roja» y en varios grupos juveniles similares. No obstante, pronto desarrollaría un gran interés por la antropología, algo que marcaría su vida para siempre.

«De niño, también hubo ocasiones en las que se escapó por los pelos de enfermedades y accidentes. A los 6 años (…) se cayó en un profundo barril de agua de lluvia y estuvo a punto de ahogarse. También padeció un terrible ataque de envenenamiento en sangre. En 1926 el médico de la familia le diagnosticó osteomielitis, una inflamación de la médula ósea (…) que (te) puede dejar tullido en casos graves, pero a él no le produjo ninguna discapacidad significativa», explican por su parte Gerald L. Posner y John Ware en su libro «Mengele. El médico de los experimentos de Hitler».

Primeros pensamientos asesinos

A los 20 años su interés por la medicina se hizo patente, aunque en una rama que no tenía tanto que ver con curar enfermedades. Concretamente, pronto se centraría en el estudio de los orígenes culturales y el desarrollo del ser humano, además de en la paleontología y la antropología.

«Es difícil concretar con precisión qué corrompió la mente de (…) Mengele. Probablemente fue la combinación entre el ambiente político y su interés real en la genética y la evolución la que coincidió con el concepto (…) de que algunos seres humanos con trastornos no eran aptos para reproducirse, ni siquiera para vivir», determinan los autores anglófonos.

A esas ideas Mengele sumó las del doctor Ernest Rudin, personaje al que admiraba, y cuya mentalidad era la de que los médicos debían apiadarse de aquellos cuya vida no tuviera valor matándolos. De hecho, este médico fue el que sentó las bases de la ley de esterilización obligatoria promovida por el nazismo. Según la misma, todos aquellos que tuvieran, entre otras dolencias, esquizofrenia, imbecilidad o deformidades físicas, debían ser asesinados para preservar la raza aria.

Seguidor oficial de Hitler

En todo caso, el «Ángel de la muerte» pronto se encontró tratando de conseguir el doctorado en antropología y el título de médico, estudios que compaginaba con actividades ligadas al partido nazi de Hitler. «En mayo de 1937 presentó la solicitud y a su debido tiempo se convirtió en el miembro número 5.574.974», determinan Posner y Ware.

Sus sujetos favoritos de estudio eran los bebés

Una vez dentro del nazismo, las influencias y los conocimientos de Mengele sobre la evolución humana -afirmaba que podía saber la raza de una persona analizando las facciones de su cara- le granjearon un rápido ascenso. De esta forma, y con tan sólo 27 años, fue aceptado en la SS después de confirmarse que sus antepasados eran arios.

Poco después, en 1942, fue enviado al frente, donde ejerció, entre otras cosas, de médico de campaña. En batalla, llegó incluso a conseguir varias medallas por la valentía mostrada en acto de servicio. De esta forma, Josef Mengele se convertiría en toda una leyenda viva para los miembros de la SS.

Auschwitz, campo de pruebas de Mengele

No obstante, este sádico doctor tuvo que esperar todavía un tiempo hasta que, ya con rango de capitán, se le concedió un puesto como médico en el campo de concentración de Auschwitz. Ser enviado a este lugar era un sueño hecho realidad para Mengele, pues significaba que podía llevar a cabo todos los crueles experimentos que deseara.

«El verdadero laboratorio de pruebas humanas de Mengele sería el campo de concentración de Auschwitz, a donde llegaría en calidad de médico oficial el 24 de mayo de 1943», determina por su parte Óscar Herradón.

Por aquel entonces, este campamento albergaba más de 140.000 prisioneros y podía acabar con casi 9.000 vidas humanas al día haciendo uso de sus cámaras de gas. De hecho, se calcula que en este centro de muerte murieron aproximadamente 2.000.000 de personas (el equivalente a la población total de Letonia).

Una sádica forma de eliminar el tifus

Nada más llegar al campo, el «Ángel de la muerte» consiguió hacerse famoso entre reclusos y soldados alemanes al solucionar de forma radical un problema que llevaba meses asolando Auschwitz: el tifus. «Unos días después de su llegada, cuando Auschwitz estaba en medio de la agonía de una de las muchas epidemias de tifus, Mengele se creó fama de ser eficaz de forma radical y despiadada», determinan Posner y Ware.

Este sádico doctor decidió que, para detener la epidemia, debía enviar a las cámaras de gas a 1.600 gitanos y judíos (tanto hombres como mujeres y niños) que tuvieran cualquier síntoma de tifus. Algo que, según narran algunos supervivientes, hizo con total frialdad.

Sin embargo, esta no fue la única medida que llevó a cabo el «Ángel de la muerte». «Según la doctora Ella Lingens, una médico austríaca enviada a Auschwitz, envió a la cámara de gas a todo un barracón de judías, 600 mujeres, y lo hizo limpiar. Luego lo hizo desinfectar de arriba abajo. Después, puso bañeras entre este barracón y el siguiente, sacó a las mujeres del siguiente para que las desinfectaran y las envió al barracón limpio. Allí les dieron un camisón limpio y nuevo. El barracón siguiente se limpió de la misma manera. Fin del tifus. Lo triste es que no pudieran meter en ningún lado a las 600 primeras», explican Posner y Ware en el texto.

Pruebas con gemelos

Pero lo que verdaderamente llamaba la atención de Mengele era la experimentación con gemelos. Concretamente, el interés por este tipo de sujetos se lo había suscitado uno de sus mentores: Eugen Fischer: «Para el citado Fischer, la experimentación con gemelos era el instrumento de investigación más importante en relación a la llamada “higiene racial”», determina Herradón.

«Los médicos nazis pretendían “clonar” una nueva raza muchas décadas antes de que se descubriera la secuencia completa del ADN humano. Creían que en los gemelos estaba la clave para la reproducción selectiva de la raza aria», señala el periodista español en su libro. Es decir, buscaban que las madres alemanas pudieran dar a luz a multitud de hijos arios que reemplazaran a las razas inferiores.

Al cruel doctor le encantaba realizar pruebas de radiación y resistencia del dolor en humanos. Para todos estos fines resultaban muy útiles los gemelos, pues multiplicaban las posibilidades de estudio, ya que, si uno fallecía durante los experimentos, se podía continuar la investigación con su hermano.

«En una ocasión trató los ojos de cuatro parejas de gemelos de origen gitano que había asesinado y los envió al Instituto Kaiser Wilhelm, donde servirían a un tal doctor Magnussen para un ensayo que estaba escribiendo sobre el tema», explica Herradón sobre el «Ángel de la muerte».

«En otra ocasión infectó a gemelos judíos y húngaros con bacterias de fiebre tifoidea y les extrajo sangre en varias etapas siguiendo el curso de la enfermedad hasta su muerte. Pretendía comprobar en ellos las similitudes anatómicas y sus reacciones a determinados experimentos. Tras ello, los diseccionaba», añade el experto.

Sin embargo, sus experimentos todavía podían llegar a ser más inhumanos, sobre todo los que realizaba en bebés (sus sujetos favoritos de estudio). «El culmen de su depravación llegó en el momento en que pretendió “crear” siameses: escogió a dos niños gemelos de cuatro años -uno de ellos jorobado-, que respondían al nombre de Guido y Nino. Cuando fueron devueltos a los barracones dos días después, estaban cosidos por la espalda hasta las muñecas, unidos incluso por las venas. La gangrena se había apoderado de sus cuerpos y el olor (…) era insoportable», señala el experto.

Mengele y los Ovitz

A su vez, y aunque este maléfico médico estaba obsesionado con la experimentación en gemelos, también llevó a cabo multitud de pruebas en personas con malformaciones genéticas. De ellas, pretendía averiguar si los problemas genéticos eran hereditarios o tenían alguna relación con la raza.

«Tristemente célebres entre las “cobayas” de Mengele fueron siete enanos de la familia Ovitz, judíos rumanos que trabajaban para una compañía circense llamada “Liliput Troupe” y que viajaban por los países del Este de Europa interpretando jazz y realizando espectáculos», determina el periodista español. Al parecer, el «Ángel de la muerte» sintió tanta curiosidad por ellos que les realizó todo tipo de pruebas entre las que se destacaron la extracción de médula ósea o la inserción de agua hirviendo a través de los oídos.

A pesar de todo, esta familia con enanismo logró salvarse y mantenerse viva entreteniendo a este loco doctor nazi. Para ello, cantaban en las ocasiones especiales canciones en alemán y actuaban para los oficiales del campo. Finalmente, y por suerte, lograron volver a su natal Transilvania una vez liberado el campo de Auschwitz.

Una curiosa huída y una misteriosa muerte

La suerte de Mengele, sin embargo, cambió en 1945, cuando los oficiales nazis del campo de concentración recibieron el aviso de que debían abandonar Auschwitz y destruir todas las pruebas incriminatorias de sus múltiples crímenes. Y es que los rusos se acercaban peligrosamente liberando a su paso todos los centros de exterminio que encontraban.

El 17 de enero el «Ángel de la muerte», el mismo que sólo 3 años antes habías hecho todo lo que estaba en su mano para ser destinado en Auschwitz, abandonó el campo de concentración para salvar su vida. Con unos escasos 10 días de ventaja sobre el ejército rojo, se trasladó a otro centro de exterminio a 300 kilómetros, sin embargo, tuvo que volver a huir al saber que los enemigos volvían a caer sobre él.

A partir de este momento la historia se torna algo confusa. Según la versión más extendida, Mengele huyó disfrazado de soldado de la Wehrmacht (fuerzas armadas alemanas) tras abandonar su uniforme de la SS. Sin embargo, fue capturado por los aliados que, al no conocer su identidad, le dejaron en libertad.

En este caso el destino le sonrió, pues pocos meses después, en abril de 1945, fue identificado como uno de los principales criminales de guerra nazis y se encontraba en las listas de la Comisión de Crímenes de Guerra de Naciones Unidas. A partir de ese momento, los aliados nunca detuvieron su búsqueda.

Tras su improvisada liberación habría partido hasta Argentina y Paraguay, siempre bajo la presión de estar perseguido por decenas de servicios secretos de todo el mundo. A partir de entonces, se cree que vivió bajo la protección de familias alemanas en Latinoamérica, para lo cual utilizaba un nombre y apellido falsos.

Su muerte, al igual que su huída, no pudo ser más misteriosa. Al parecer, se produjo a principios de 1979 cuando vivía junto a la familia Bossert, como bien explican Posner y Ware. Según los autores, el 7 de febrero a las 3 de la tarde Mengele salió a dar un paseo junto a la playa con varios de sus encubridores.

«Alrededor de las 4.30 de la tarde, para refrescarse del sol abrasador, Mengele decidió probar las suaves olas de Atlántico. Diez minutos después, se encontraba luchando por su vida. El joven Andreas Bossert fue el primero que lo vio (…) Alertado por su hijo, Wolfram Bossert levantó la vista y vio un movimiento violento del mar. Le preguntó a Mengele si se encontraba bien. La única respuesta fue una mueca de dolor. Bossert se metió en el mar y nadó a la mayor velocidad que pudo para rescatar a su amigo. Cuando llegó (…) la parálisis le había agarrotado el cuerpo», explican los autores anglófonos en su libro. Mengele, tras realizar miles de torturas y protagonizar una huída de película, había fallecido.

Cinco preguntas a Óscar Herradón

M. P. V. Madrid

¿Cómo definiría a Mengele en un párrafo?

Lo definiría como la encarnación del mal absoluto. Mengele era un sádico que disfrutaba causando dolor a los otros; personaje absolutamente frío, sin empatía, calculador, representante impecable de la organización criminal a la que pertenecía, la SS de Heinrich Himmler. Entregado a su sanguinario trabajo con una devoción rayana en la locura. El apodo con el que se le conocía en Auschwitz no puede ser más acertado: el «Ángel de la Muerte».

¿Podría narrar brevemente en que consistieron sus experimentos con gemelos?

Su fascinación por los gemelos tuvo su origen en la colaboración que llevó a cabo junto al doctor Otmar von Verschuer, que en el Instituto de Biología Hereditaria de Fráncfort se decantó por una «especialidad» que ya había cautivado a Eugene Fischer. Todos ellos pensaban que en los gemelos se hallaba la clave para una más rápida reproducción de la raza aria, y para conseguirlo Mengele no dudó en utilizar a cientos de niños, incluso bebés, como cobayas, a los que sometían a radiación, provocaban heridas deliberadamente para comprobar el aguante del dolor o inoculaban enfermedades como la malaria o el tifus e inyecciones de cloroformo directamente en el corazón.

¿Cuál diría que fue su experimento más cruel?

Cometió verdaderas aberraciones, como extirpar los ojos a sus víctimas o inyectarles colorantes y sustancias químicas para cambiarles el color, pero el experimento que más me conmocionó a la hora de investigar al personaje fue uno que conocemos gracias al relato que dejó un médico judío que estuvo a su servicio para poder salvar la vida de su familia, Miklós Nyiszli. En una ocasión, Mengele pretendió crear «siameses»; para ello escogió a dos niños gemelos de cuatro años –uno de ellos jorobado-, que respondían al nombre de Guido y Nino. Cuando fueron devueltos a los barracones dos días después, estaban cosidos por la espalda hasta las muñecas, unidos incluso por algunas venas. La gangrena se había apoderado de sus cuerpos y el olor, en medio del llanto ahogado de los pequeños, era insoportable. ¿Qué clase de persona puede hacer eso?

Existen varias teorías sobre su huída y vida en Latinoamérica. ¿Qué cree usted que sucedió?

Por desgracia, uno de los nazis más terribles escapó de la justicia y no fue sometido a juicio en Núremberg como otros altos jerarcas del régimen. Su familia tenía un gran capital y pudo conseguir su evasión a Latinoamérica con una identidad falsa. Hoy se sabe, casi con certeza, que tras refugiarse primero en Günzburg y después en Baviera, huyó a Latinoamérica gracias a la organización ODESSA y se refugió en Buenos Aires, datos que conocemos gracias a la investigación que hizo de su paradero el «cazanazis» Simon Wiesenthal y el Mossad. A pesar de que fueron capaces de localizar a alguien tan influyente como Adolf Eichmann, responsable de la Solución Final, y juzgarle en Jerusalén, no pudieron detener a Mengele, quien vivió sin pagar por sus crímenes durante 35 años.

Su muerte, al igual que su verdadero paradero, está rodeada de misterio. Durante los últimos años de su vida parece ser que vivió en Paraguay y después en Brasil, a donde se trasladó obsesionado con que le capturasen. Murió en extrañas circunstancias, al parecer ahogado, de manera accidental, tras sufrir un paro cardíaco en una playa brasileña en 1979. Fue enterrado con un nombre falso pero en 1985 se exhumaron sus restos y se pudo corroborar su identidad.

¿Existe un número estimado de muertos a manos de este sádico doctor?

No existe, al menos oficialmente, una lista con el número total de muertes de las que fue directamente responsable Josef Mengele, en parte porque las autoridades nazis mandaron destruir todas las pruebas

que se pudiera de los campos de concentración, aunque algunos autores hablan de hasta cuatrocientas mil. Durante los últimos años de la guerra, mes a mes, miles de prisioneros, en su mayoría judíos, llegaban en vagones de ganado hasta Auschwitz. En las mismas vías Mengele era uno de los responsables de decidir quién servía para sus experimentos y quién para trabajar. Él decidía, a dedo, el triste destino de miles de personas. Por lo general, las mujeres, los niños y los ancianos eran dirigidos al campo B, a Auschwitz- Birkenau, donde se encontraban las cámaras de gas y los hornos crematorios.

Para sus experimentos utilizó a cientos de niños y adolescentes, que sucumbieron entre terribles dolores a sus pruebas, al igual que numerosos adultos sometidos a las más brutales prácticas, pero como también enviaba a los prisioneros directamente a las cámaras de gas, no podemos dar una cifra exacta. Lo que es seguro es que fue el responsable directo de miles de muertes.

 


EL CÓMIC SOBRE JOSEPH MENGELE



Neal Adams, Joe Kubert y Stan Lee unen fuerzas en un proyecto para conseguir que Dina Gottliebova Babbitt, encerrada durante dos años en Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial, recupere los retratos a la acuarela que realizó durante su cautiverio para Josef Mengele, el infame médico y antropólogo conocido como “El Ángel de la Muerte” por sus experimentos con seres humanos.

Algunas de estas acuarelas han sobrevivido hasta nuestros días y actualmente se encuentran en el Auschwitz-Birkenau Memorial and Museum, en Polonia, y Babbitt, de 85 años, reclama su devolución. Para ayudarla en su causa, Neal Adams ha dibujado una historia de seis páginas entintada en parte por Joe Kubert y prologada por Stan Lee. La historia ya ha sido ofrecida tanto a Marvel como a DC para su publicación, pero parece que de momento no hay ningún acuerdo firme. 


IMAGEN RELACIONADA



Joseph Mengele con su famoso diastema.



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