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Decisión del Tribunal sobre la solicitud de
Hess-
apto para ser juzgado Declaración oral de Erwin Lahousen (final)
EL PRESIDENTE: Comenzaré la sesión leyendo la
decisión del Tribunal sobre la alegación presentada por la defensa del
acusado Hess.
El Tribunal ha examinado cuidadosamente la alegación
del abogado defensor del acusado Hess, y ha tenido la ventaja de escuchar
argumentaciones completas sobre ello de la defensa y la acusación. El
Tribunal también ha considerado los muy completos informes médicos que se
han presentado sobre las condiciones del acusado Hess, y ha llegado a la
conclusión de que no existe ninguna base para solicitar un nuevo examen.
Tras oír la declaración del acusado Hess ante el
Tribunal ayer, y a la vista de todas las pruebas, el Tribunal opina que el
acusado Hess es capaz de asistir al juicio en este momento, con lo que queda
denegada la alegación de la defensa y el juicio puede continuar.
Ahora volverá al estrado
el testigo que está declarando.
(ERWIN LAHOUSEN volvió al
estrado.)
SR.
ROBERTS: Con la venia, Sir David Maxwell Fyfe
dijo ayer que no tenía ninguna pregunta que hacerle a este testigo. Me ha
pedido ahora que interrogue muy brevemente a este testigo sobre un incidente
mencionado en la Acusación, el asesinato de cincuenta oficiales de la R.A.F.
que escaparon del Stalag Luft 3 en Marzo de 1.944.
EL PRESIDENTE: Ha dicho
"interrogar".
SR.
ROBERTS: Soy
consciente de que esto es una cuestión que entra en la parte de la Acusación
que es responsabilidad de la acusación de la U.R.S.S. Señoría, he
mencionado esto al General Rudenko, y con su habitual cortesía y gentileza ha
dicho que no tiene ninguna objeción a que haga algunas preguntas sobre ese
asunto.
EL PRESIDENTE: Muy bien.
SR.
ROBERTS:
P: Querría preguntarle lo siguiente: ¿sabe algo de
las circunstancias de la muerte de cincuenta oficiales de la R.A.F. en Marzo
de 1.944 que habían escapado del Stalag Luft 3, en Zagreb, y volvieron a ser
capturados?
R: No, no tengo nada que decir dado que en aquel
momento me encontraba en el Frente Oriental como comandante de mi regimiento,
y no tuve ya contacto con mis tareas anteriores.
P: ¿Oyó hablar a sus
compañeros oficiales sobre el asunto?
R: No, no supe nada de
este asunto.
P: ¿No puede ayudar al
Tribunal en este punto de ninguna manera?
R: No, de ninguna manera.
INTERROGATORIO
DR. EGON KUBUSCHOK
(abogado del acusado von Papen):
P: Testigo, usted afirmó ayer que era amigo íntimo
y colaborador del Almirante Canaris. Dado que no me es posible dirigirle
directamente mi pregunta al Almirante Canaris, le pido que responda a las
siguientes preguntas que le haré: ¿Conocía el Almirante Canaris la actitud
del acusado von Papen con respecto a las políticas de guerra de Hitler, y cómo
le expresó este punto el Almirante Canaris?
R: Primero querría hacer una ligera corrección a la
pregunta que se me ha hecho. Nunca dije que fuera amigo íntimo de Canaris.
Pieckenbrock era amigo de Canaris, mientras que yo era meramente uno de sus
confidentes. Debido a esta relación, sin embargo, recuerdo que la actitud de
von Papen y Canaris hacia la cuestión planteada por el abogado era negativa.
P: ¿Se daba esta actitud
negativa sólo hacia la política de guerra, o también hacia todos los métodos
violentos empleados en la ejecución de dicha política?
R: Según recuerdo, tengo
que responder a esta pregunta afirmativamente, de acuerdo con una conversación
entre el Almirante Canaris y von Papen durante la visita de éste último a
Berlín y en la que estuve presente.
P: ¿Sabía que von Papen
le dijo a Canaris que desde sectores políticos no era posible ninguna
resistencia contra la política agresiva de Hitler, pero que se podía haber
buscado esa resistencia entre las filas militares?
R: En relación a esto, es
decir, en relación directa a esto según se expresa ahora, personalmente no sé
nada. En otras palabras, personalmente no fui testigo de ninguna conversación
de esa clase entre Canaris y von Papen que tocara esta cuestión, y no
recuerdo hoy si Canaris me dijo alguna vez algo sobre conversaciones así con
von Papen. Es bastante posible, pero no puedo recordarlo, y por tanto, mi
juramento como testigo no me permite decir nada distinto de lo que ya he
dicho.
P: Testigo, ¿concluye que
Canaris creía que von Papen se mantuvo intencionadamente en un puesto político
expuesto para ejercer una influencia atenuante?
R: Eso creo, aunque no tengo pruebas tangibles
procedentes de ninguna de sus declaraciones, esa es mi impresión a partir de
lo que hoy recuerdo.
DR. OTTO NELTE (abogado
del acusado Keitel):
P: Mi cliente me pidió
que le hiciera las siguientes preguntas: ¿Cuándo conoció a Canaris y
Pieckenbrock?
R: Conocí a Canaris y
Pieckenbrock en 1.937 a través de mi anterior trabajo en la Inteligencia
austriaca.
P: ¿Existía en aquel
tiempo alguna relación de tipo militar entre el Abwehr, entonces dirigido por
el Almirante Canaris, y usted?
R: No sólo existían
dichas conexiones con la Inteligencia austriaca, sino que el Ejército Federal
austriaco y la Wehrmacht alemana mantenían en aquel tiempo un absoluto
intercambio de información legal y puramente militar. Legal en el sentido de
que este intercambio y colaboración entre la inteligencia militar se llevaba
a cabo con el conocimiento de las autoridades austriacas. Para decirlo
claramente, era una colaboración puramente militar con respecto a un
intercambio de información de inteligencia sobre los países vecinos de
Austria.
P: ¿Puedo preguntarle si
el contacto entre usted y Canaris fue también de tipo personal, esto es, para
saber cómo se sentía el Ejército austriaco con respecto a la cuestión del
Anschluss?
R: Esta cuestión y
cuestiones similares, es decir, todas las cuestiones de naturaleza política,
en particular la cuestión del Anschluss, o las entonces muy intensas
actividades ilegales nazis, fueron y tuvieron que seguir siendo completamente
ignoradas por esta relación. Este acuerdo era fundamentalmente mantenido por
el Conde Margona, el hombre de enlace oficial (también fue ejecutado después
del 20 de Julio)- y por Canaris y el Generaloberst Beck.
P: ¿He de entender que
usted quiere decir que el contacto personal no implicaba que los oficiales
austriacos del Estado Mayor proporcionaran información sobre todo lo que
concerniera a su actitud hacia
la idea del
Anschluss, o
que desearan o pudieran dar esta información?
R: Este contacto personal
tuvo lugar por primera vez cuando vi a Canaris (era la primera vez) cuando aún
era un oficial austriaco. Fue en la Oficina de Defensa del Gobierno Federal,
donde Canaris estaba con el entonces Jefe del Estado Mayor austriaco.
EL PRESIDENTE: ¿No ha oído
lo que se ha dicho?
DR.
NELTE: No.
EL PRESIDENTE: ¿Puede
repetir la pregunta?
DR.
NELTE:
P: Le he preguntado al
testigo hasta qué punto existió un contacto personal entre los oficiales del
Estado Mayor alemán y el Abwehr, y entre los oficiales de la Sección de
Inteligencia y el Estado Mayor alemán, con el fin de determinar la actitud
hacia el Anschluss.
R: En primer lugar, no había
un contacto personal de esa clase en el sentido en el que se emplea aquí la
palabra. El contacto que realmente tuvo lugar (y hay testigos en esta sala que
pueden confirmar lo que digo; von Papen debe estar ampliamente informado de
esto) tuvo lugar un único día durante el que nunca hablé con Canaris a
solas, sino que fue siempre en presencia de mis oficiales superiores. En
cualquier caso, no se discutieron aquí asuntos relacionados con el Anschluss
ni cuestiones políticas que tocaran problemas internos austriacos,
naturalmente no por mi mismo, y naturalmente no consciente y voluntariamente
por parte de Canaris.
P: ¿Cuál era su trabajo
en la Oficina II del Abwehr?
R: Describí ayer este
trabajo en la Sección II del Abwehr, a la que llegué a comienzos de 1.939, y
estoy dispuesto a repetirlo si lo desea. Este trabajo en particular no tenía
su propia designación; abarcaba diversas funciones y acciones que puedo
definir con precisión: actos de destrucción, actos de sabotaje o prevención
del sabotaje, o en general las actividades que son llevadas a cabo por
comandos. Era función de esta división coordinar estas actividades y
relacionarlas con las necesidades militares o los planes del Estado Mayor.
P: ¿Quién, en general,
le daba órdenes en lo que respecta a coordinar estas actividades con las
actividades militares?
R: Recibía mis órdenes
generalmente de mi Jefe, Canaris.
P: Me refería a la
oficina, ¿procedían del O.K.H. o del O.K.W.?
R: No procedían por norma
del O.K.W. Usualmente llegaban a través de canales del O.K.W. representados
por el entonces Jefe del O.K.W., Keitel, o el jefe del "Fuehrungsstab"
de la Wehrmacht; y cuando el Estado Mayor de la Fuerza Aérea, "Fuehrungsstab",
estaba interesado en alguna acción, que yo recuerde, también se transmitían
a través del Fuehrungsstab de las Fuerzas Armadas, y de los representantes de
las tres Fuerzas Armadas, es decir, el Ejército, la Fuerza Aérea y la
Armada, nombrados para ello. Todas estas órdenes llegaban a través de los
mismos canales al Ausland-Abwehr, y Canaris me las transmitía, como me
correspondía.
P: ¿Está describiendo
los canales oficiales a través de los que usted recibía sus órdenes, o está
definiendo de dónde venían las órdenes; venían del O.K.W., el Ejército,
el O.K.H., o el Fuehrungsstab; o eran transmitadas simplemente por medio de, o
vía el O.K.W.?
R: Hablando estrictamente
por mi mismo, puedo decir que estaba en contacto con mi inmediato superior,
Canaris, con respecto a esa cuestión; también con Keitel y con los oficiales
del Fuehrungsstab del Ejército. A veces tenía que tratar con oficiales del
Estado Mayor del Ejército en relación a cuestiones referidas a mi sección.
Podría mencionar casos específicos de memoria. Pero en general el
procedimiento era como lo he descrito.
P: ¿Es cierto que
Keitel,
como Jefe del O.K.W., al principio cada año, y a partir de 1.936 en periodos
más breves, hablaba con los oficiales y jefes de sección del O.K.W.? ¿Y que
en dichas ocasiones les señaló específicamente que cualquiera que
considerara que algo que se le pedía que hiciera estaba en contra de su
conciencia fuera tan amable de decírselo a él, a Keitel?
R: Es cierto que el
entonces Jefe del O.K.W. habló en los círculos mencionados varias veces,
pero por supuesto no puedo recordar sus palabras exactas, o que hiciera una
declaración que se pudiera interpretar así. Lo expresara como lo expresase
la frase de Keitel, sin duda no tuve la impresión de que se pudiera hablar
con él tan clara y abiertamente como podía hacerlo con Canaris en cualquier
momento, al igual que otros que aún viven.
P: ¿Estoy en lo cierto si
entiendo que usted quiere decir que no pretende negar, en principio, el hecho
de que Keitel realmente dijo estas palabras?
R: Ni puedo negarlo, ni puedo añadir nada, porque no
lo recuerdo con exactitud. Recuerdo que tuvieron lugar estos discursos o
conferencias, y es ciertamente posible que el entonces Jefe del O.K.W.
expresara esas palabras. Sólo puedo añadir lo que ya he dicho.
P: ¿Es cierto que en
varias ocasiones usted, en compañía del Almirante Canaris, así como sólo,
se reunió con el Jefe del O.K.W. para discutir planes o preparativos con
Keitel que formaban parte de sus tareas oficiales?
R: Por supuesto, he
hablado frecuentemente de esto ayer, y no creo que tuviera derecho a hablar de
cosas así si no hubiera estado allí personalmente.
P: Tenía la impresión de
que en muchos aspectos usted estaba siendo utilizado como la boca del
Almirante Canaris, entre otras cosas, a través de sus anotaciones en el
diario de él.
R: Esa impresión es
completamente falsa. No era una boca, soy ahora y era entonces completamente
independiente en cualquier estado. Nunca me he permitido, ni me permitiré,
ser la boca de ningún concepto, o hacer declaraciones contrarias a mis
convicciones internas y mi conciencia.
P: Me ha entendido mal si
cree que utilicé la palabra "boca" en un sentido peyorativo.
Simplemente quería prestar atención a las observaciones que tienen su fuente
en el diario de Canaris.
R: Sí, ayudé a Canaris
en cuestiones que eran una preocupación personal para él y que, estando
muerto, no pudo llevar a cabo. Dado que sabía mucho de ello, y con grandes
detalles, lo utilicé para decir lo que sabía.
P: ¿Preguntó alguna vez
el acusado Keitel, o se puso en contacto con la Sección del Abwehr, para
saber si había o no nazis en esa sección?
R: Dio respuestas inequívocas
a esas preguntas en las conferencias antes mencionadas, diciendo que no podía
haber ninguna duda de que en una oficina como el O.K.W. no se podían tolerar
oficiales o tendencias de pensamiento que no tuvieran una fe inquebrantable en
la victoria final, o que no probaran una completa obediencia al Fuhrer, etc.
P: ¿No se podrían
interpretar esas declaraciones como requisitos de naturaleza militar,
obediencia en una organización militar, o se han de entender políticamente?
R: Por supuesto eran
cuestiones militares, pero no podía haber ninguna duda de que también eran
claramente políticas dado que no se reconoció ninguna distinción en este
asunto. Se suponía que la Wehrmacht era una unidad, la Wehrmacht
Nacionalsocialista. Esto muestra el problema básico.
P: ¿Cree entonces que la
actitud básica era todavía esencialmente militar?
R: La actitud básica era
o debía haber sido nacionalsocialista en primer lugar; y sólo en segundo
lugar una actitud militar, o de otro tipo.
P: Ha dicho "debía
haber sido".
R: Sí, porque en realidad
ése no era el caso.
P: Dijo que en primer
lugar era militar y no nacionalsocialista.
R: Debería haber sido
puramente militar de acuerdo con nuestra interpretación, pero de acuerdo con
el punto de vista representado por el entonces Jefe del O.K.W. -si recibió
una orden en esta cuestión o no, no estoy en situación de decirlo, ya que no
estuve presente- la actitud básica debería haber sido de absoluta obediencia
en un sentido nacionalsocialista.
P: ¿Sabe algo acerca de
la actitud de los generales hacia este problema?
R: Por supuesto, lo sé,
porque inmediatamente después de esas conferencias, como se ha mencionado aquí,
tuvo lugar un vivo intercambio de opiniones sobre este tema y un gran número
de los que estábamos presentes -podría nombrarles, y algunos se encuentran
aquí- adoptaron una actitud negativa hacia el hecho de que la orientación
debiera ser tan exclusivamente política de acuerdo con "regulaciones
desde niveles superiores", como se los llamaba entonces, y rara vez de
naturaleza técnica o militar.
P: Ayer, al hablar de la
reunión que tuvo lugar en el tren del Fuhrer en Septiembre de 1.939, en lo
que respecta a la conversación del Jefe del O.K.W. con usted, usted dijo que
el acusado Keitel le había dicho, o más bien le había dicho a los
caballeros presentes, lo siguiente: "Que estas medidas habían sido
decididas entre el Fuhrer y Goering, y que él, Keitel, no tenía influencia
en ellas. Usted añadió que el Fuhrer y Goering telefonearon frecuentemente
una y otra vez. A veces él se enteraba de algo; a veces usted también".
R: Es correcto. He hecho
una Trascripción verbal de todo lo que se dijo en mi presencia, y lo repetí
aquí porque es la verdad.
P: ¿Puedo preguntarle si
su observación "A veces me enteraba de algo, a veces no" se refiere
a un caso concreto, específico, o era en general?
R: Se ha de entender como
una frase general, si no recuerdo mal.
P: En esta conferencia en
el tren del Fuhrer el 12 de Septiembre de 1.939, habló de nuevo de la
transmisión de los objetivos políticos que, según usted, tenían su origen
en Ribbentrop.
R: Correcto.
P: Y usted dijo que el
acusado Keitel transmitió estos objetivos políticos a los presentes; y de la
misma forma con respecto a la orden sobre Varsovia, es decir, el bombardeo de
Varsovia.
R: Según recuerdo, esto
es así en lo que respecta al bombardeo aéreo de Varsovia; y de acuerdo con
mis notas. También puedo decir sobre esto que en el asunto de los
fusilamientos en Polonia, Canaris tomó la iniciativa aquí provocando
discusiones en las que señaló las terribles repercusiones políticas
internacionales que dicho comportamiento podría provocar. Los detalles no
permanecen claros en mi mente.
P: Querría ahora
preguntarle si, cuando se dio a conocer la orden de bombardear Varsovia,
Keitel no señaló específicamente que se había planeado que esa acción
tuviera lugar sólo si Varsovia no se rendía, después de que se hubiera
tratado de negociar; y que por encima de todo, se debía dar a Varsovia una
oportunidad de capitular sin ser bombardeada.
R: No puedo recordar las
palabras exactas que empleó, pero juzgando a partir de mi conocimiento de la
situación general, es bastante posible, o probable, que el Jefe del O.K.W.,
Keitel, hiciera esta observación.
P: ¿Sabe que antes de que
comenzara la Guerra Polaca el Comandante en Jefe del Ejército por aquel
entonces, von Brauchitsch, y el Jefe del O.K.W., Keitel, objetaron
expresamente el uso de comandos y la Gestapo, y rechazaron su uso; y que al
hacer esto contaban con el beneplácito de Hitler?
R: No, no sé eso, y no
podría haber llegado a enterarme debido a mi puesto subordinado en aquel
tiempo. Por favor, no sobreestime la importancia de mi cargo en aquel tiempo.
P: También hay aquí una
cuestión de conocimiento de un documento que fue transmitido a todos los
departamentos y secciones del O.K.W., como usted probablemente recuerde de
ayer. Eran las llamadas directivas; y en estas directivas, parece, en contra
de lo que ocurrió después...
EL PRESIDENTE: Creo que
está yendo un poco rápido.
P: (continuando) Dije que
en relación a esas acciones militares, se hicieron copias mimeográficas de
las órdenes y directivas y generalmente eran dadas a conocer, sin duda.
R: Sí, pero esas órdenes
no concernían a mi departamento específico, destaco la palabra "específico",
y ni siquiera las vi.
P: Dado que después acudió
a una discusión de estas cuestiones, y dado que usted destaca que las órdenes
no fueron literalmente conocidas por usted...
R: Por supuesto, conocí
buena parte de esto porque lo oí.
P: Por esa razón quiero
preguntarle si recuerda que se usó a la Gestapo y la SD, en contra de las
intenciones y deseos concretos del O.K.W. en la cuestión de la Guerra Polaca.
R: No lo recuerdo. Sólo
puedo referirme a lo que recuerdo y a lo que está registrado en los archivos,
donde se hace una mención a una observación de Hitler que fue transmitida
por Keitel en aquel tiempo diciendo que si las Fuerzas Armadas se oponían a
estas medidas, tanto éstas como el O.K.W. tendrían que asumir que se usaría
a la Gestapo y la SD de todas formas. Probablemente usted se refiera a esto. Sé
esto porque estuve presente en estas discusiones.
P: Durante esta conversación,
¿no se le dijo que el General Blaskowitz había presentado una protesta por
el comportamiento de las SS?
R: No recuerdo si se habló
de esta cuestión en esta conferencia. Difícilmente podría asumir que se
habló de ello, dado que si hubiera sido así, la cuestión habría quedado
registrada en las actas de esa conferencia, en particular en el caso del
General Blaskowitz, cuya actitud en esas cuestiones era muy clara. Pero aparte
de esta conversación en el tren del Fuhrer, recuerdo algo sobre este asunto,
la protesta de Blaskowitz , y es que fue comentada. No puedo hablar de la
forma de aquella protesta entonces, si fue por escrito o verbal, pero recuerdo
el tema general, aunque no puedo recordar si ocurrió en una de las
conferencias a las que asistí.
P: Lo que considero
importante en este asunto es el hecho de que realmente las Fuerzas Armadas,
las tropas, protestaron, o al menos tenían una actitud negativa hacia el
comportamiento de las SS.
R: El que las Fuerzas
Armadas protestaron es, por supuesto, bastante evidente.
P: Eso es lo que quería
saber.
R: Un momento, por favor.
Cuando digo "las Fuerzas Armadas", me refiero a la masa de los
soldados rasos, los seres humanos corrientes. Por supuesto había en estas
Fuerzas Armadas otros hombres a los que querría excluir de ese grupo. No
quiero que se me malinterprete. El término "Fuerzas Armadas" no
incluye a todo el mundo, sino que incluye a la gran mayoría de los soldados
corrientes y seres humanos conscientes.
P: Usted utiliza el término
"Wehrmacht" para distinguir a los soldados rasos del Estado Mayor.
R: En cuanto a los métodos
y condiciones entonces existentes, que fueron conocidos por primera vez en
esta forma por la gran masa de la Wehrmacht, creo que los he expresado con
bastante precisión en la pequeña sección que he descrito.
P: ¿Quién dio la orden
con respecto a la colaboración con el grupo ucraniano? Usted habló ayer de
ese grupo.
R: Tengo que ir más allá
y decir primero que este grupo estaba formado por ciudadanos de diversos países:
húngaros, checos y polacos que, debido a sus actividades opositoras, habían
emigrado o ido a Alemania. No puedo decir quién ordenó esta colaboración
porque estos asuntos se conocieron bastante después y porque entonces no era
ni siquiera un miembro de la Sección del Abwehr y no estaba en contacto con
el departamento, al que no llegué hasta 1.939. Sin embargo, recuerdo el
periodo posterior a 1.938 bastante claramente. Querría añadir en relación a
esto, porque se ha mencionado ayer, que estos ucranianos, como colectivo, no
tenían vínculos de ninguna clase con Alemania. Para ser más concretos, una
gran mayoría de estas personas con las que trató la División del Abwehr
estaban en campos de concentración alemanes, y algunos de ellos luchaban por
su país en grupos de partisanos soviéticos. Esos son los hechos.
P: ¿No le dijo el
Almirante Canaris que el Jefe del O.K.W. -cuando se le pidieron uniformes y
equipo polacos, peticiones hechas por las SS-, que Keitel ordenó específicamente
que la División del Abwher debía más o menos olvidarse del asunto?
R: También mencioné esta
cuestión ayer diciendo que se trató todo de una forma misteriosa. Hasta que
realmente ocurrieron los hechos, ni yo ni los demás supimos a qué se estaba
jugando. Esto se puede ver claramente en el diario de guerra de la sección,
que describe cómo un día se pidieron tantos uniformes para una operación
llamada "Himmler" por orden de Canaris. Mi sorpresa y mi pregunta, cómo
es que Himmler pedía uniformes polacos nuevos, están registradas en el
diario por el oficial que se encargaba de escribirlo, y la pregunta fue
respondida diciendo que estos uniformes simplemente serían recogidos tal día
por alguien sin más explicaciones y que eso era el fin del asunto en lo que a
mi concernía.
Por supuesto, este asunto
no sólo se volvió inmediatamente algo misterioso, sino también muy
sospechoso, por esta relación con el nombre "Himmler". Todos
nosotros, desde el nivel más alto hasta el suboficial que tenía que
entregarle el equipo al Hauptsturmfuehrer de las SS cuyo nombre está
registrado en el Diario de Guerra, nos sentimos así. Todos tenían alguna
opinión sobre este asunto: que no se podía prohibir.
P: También hizo ayer
afirmaciones sobre el trato dado a prisioneros de guerra. ¿Qué aspecto de
esta cuestión afectaba a la Sección II del Abwehr?
R: Las funciones del
Abwher II hacían que fuera del mayor interés posible conseguir que esos
prisioneros de guerra fueran tratados decentemente; lo mismo es aplicable a
cualquier Servicio de Inteligencia del mundo.
P: Entiendo entonces que
quiere decir que la División II del Abwher como tal no se ocupaba explícitamente
de problemas asociados a prisioneros de guerra.
R: En absoluto con
prisioneros de guerra.
P: Usted habló de este
problema del trato a prisioneros de guerra en relación a la charla que tuvo
lugar a finales de Julio de 1.941.
R: Sí, y durante esta
conversación no representé simplemente a mi sección, sino a todo el
departamento, la "Ausland-Abwehr", es decir, la sección que tenía
que ocuparse principalmente de cuestiones generales de Ley Internacional, política
militar, y cuestiones generales en territorio extranjero comunes a todos los
grupos del Abwehr. La Sección III del Abwehr, más que mi propia sección,
estaba, por supuesto, interesada en estos asuntos porque algunos de sus
oficiales servían en campos de prisioneros de guerra, y desde el punto de la
vista de la contrainteligencia era importante saber de estas cosas. Para mi
era de importancia el problema entero más que los detalles parciales, es
decir, que por muchas razones se debía tratar decentemente a las personas en
los campos en lugar de maltratarlos o asesinarlos.
P: Usted dijo ayer que los
campos de prisioneros de guerra en el Frente Oriental estaban bajo jurisdicción
del O.K.W.
R: Sí, lo que dije sobre
los campos de prisioneros de guerra, como dije concretamente ayer, lo supe a
través de mi conversación con Reinecke y no a través de un conocimiento
directo de las propias órdenes, que no vi ni leí. Esta conversación con
Reinecke, que, como Jefe de la División de Prisioneros de Guerra y en nombre
del O.K.W. expuso el asunto, me aclaró el problema de los prisioneros de
guerra.
P: Mi pregunta se refería
a los límites de la jurisdicción. ¿No sabía quién de la Sección de
Operación del Ejército era responsable de los prisioneros de guerra, ni que
el O.K.W. se hacía cargo de esta responsabilidad en el momento en el que los
prisioneros de guerra llegaban a Alemania?
R: Sí, según recuerdo,
el Estado Mayor del Ejército lo había preparado todo para traer aquí a
estas personas; y una orden procedente de Hitler autorizó al O.K.W. a anular
esto, y el Estado Mayor hizo entonces responsable al O.K.W. de todas las
consecuencias. No sé lo que ocurrió después y no tengo derecho a juzgarlo;
sólo puedo repetir lo que vi y oí.
P: Pensaba que usted ayer había expuesto la
conjetura de que por orden de Hitler se detuvo el movimiento de prisioneros de
guerra.
R: No expresé ninguna
conjetura; simplemente repetí lo que había oído en aquel tiempo y lo que
sabía. Por supuesto, podría equivocarme.
P: ¿A quién le había oído
esto?
R: Supe de ello a través
de las personas con las que tenía un contacto diario, como Canaris, los jefes
de sección, y otros que estaban en las conversaciones e informes de situación
diarios y en ese tipo de sitios en los que se discutían estos asuntos. Bajo
esas circunstancias supe de estas cosas, que eran discutidas con frecuencia, y
como he destacado repetidas veces en el pasado desde mi primer interrogatorio,
le dije a Reinecke a la cara lo que él decía en aquel tiempo sobre estos
asuntos.
P: Eso no tiene que ver
con mis preguntas.
R: Entiendo bien su
pregunta, pero quiero definirla lo más claramente posible para dejarle claro
lo que dije ayer para describir
los límites organizacionales específicos.
P: ¿Pero sabe que por
principio el O.K.W. se hacía cargo de los prisioneros de guerra sólo en
Alemania?
R: Eso es evidente.
P: ¿Pudo ocurrir que la
oficina de Abwehr que tenía que hacerse cargo de actividades de comando
adoptara una actitud como la que usted definió ayer, teniendo en cuenta que
ustedes tenían que tratar estas cosas desde el lado alemán, pero sin que
oficialmente fueran asunto suyo?
R: No, no directamente. La
Oficina del Ausland tenía algo que ver con estas cosas porque en cierta forma
cualquier orden que se se considerara afectaba a la Inteligencia, incluso
antes de que se le diera forma, y ciertamente tan pronto como se daba. La
Orden en cuestión implicaba, por supuesto, una cuestión esencial de Ley
Internacional, y la Sección del Ausland de la División del Abwehr, o el
"Sachbearbeiter", como era denominado, estaba naturalmente
interesado en ello. Mi división, ciertamente, se veía afectada directamente
por estas cosas por las razones explicadas antes con respecto a las posibles
consecuencias que sufrieran personas de las que yo era responsable.
P: En cuanto a la división
de Ley Internacional del Ausland-Abwehr, ¿adoptó una postura oficial hacia
esto?
R: Escribí, como señalé
ayer, un texto sobre este tema desde el punto de vista de mi sección que se
pasó a Canaris e iba a ser parte del documento largo. Sólo me enteré a través
de lo que dijo Burckner en aquel tiempo del uso que se le dio.
Independientemente de que él, es decir, su departamento presentara estas
objeciones y contra-objeciones, se dio a conocer el peligro que suponían
estas medidas. Esto se hizo en una segunda ocasión y de nuevo no puedo decir
si por escrito u oralmente, después de que ya hubieran tenido lugar
ejecuciones y yo hubiera protestado de nuevo. Este fue el desarrollo lógico
de los hechos.
EL PRESIDENTE: Ayudaría
al intérprete que, al dar una respuesta muy larga como esa, haga una pausa
entre las diversas partes de la respuesta.
EL TESTIGO: ¿Debo
repetirla?
EL PRESIDENTE: No, no;
continúe.
DOCTOR
NELTE:
P: También habló usted
ayer de una especie de marcado usado con los prisioneros rusos. ¿No es usted
consciente de que un plan sobre esta cuestión, presentado por el entonces
Jefe del O.K.W., que había llegado al Cuartel General del Fuhrer, fue
cancelado por una orden transmitida por teléfono, y que debido a un terrible
malentendido se emitió esta orden, pero haciendo muy pocas copias?
R: No, no sé eso, porque
en general oí tan sólo de hechos que tuvieran lugar dentro de la Sección de
Canaris en la División del Abwher. Tampoco supe de estos hechos porque los
hubiera promovido o dirigido yo. Sólo me enteraba de lo que ocurría en los
niveles superiores si se me ordenaba colaborar con ellos.
P: ¿Usted no vio la
orden?
R: ¿A qué orden se
refiere?
P: La del marcado de
prisioneros rusos.
R: No. Al igual que el asunto de las órdenes sobre
los comandos, sólo asistí a la muy viva discusión de esta cuestión con
respecto al marcado de prisioneros rusos. Recuerdo que Canaris mencionó que
un doctor había presentado un informe médico sobre cómo se podía hacer
esto de la forma más eficiente.
P: Usted afirmó ayer que el Almirante Canaris había
dicho que el acusado Keitel había dado la orden de acabar con el General
Weygand. El acusado Keitel niega eso. Quiere que le pregunte si tiene en su
poder algún documento o prueba escrita que sirva como evidencia de la fuente
de esa observación sobre el General Weygand.
R: Esta orden no se
transmitió por escrito, sino que se me dio directamente. Se me dio a mi
porque iba a llevarla a cabo yo a través de mi departamento. Para un cierto círculo
alrededor de Canaris, cierto público limitado, era conocida, y fui iniciado
en este asunto por un discurso que dio Canaris ante el O.K.W. de Keitel después
del cual Keitel me habló de la cuestión. He anotado esto en mi diario. No
había sido un hecho de los de todos los días. Tuvo lugar el 23 de Diciembre
de 1.940.
P: ¿No recuerda las
palabras exactas de la pregunta que le hizo el acusado Keitel?
R: Por supuesto no recuerdo las palabras exactas; el
incidente ocurrió hace mucho tiempo. Recuerdo el significado muy bien. El
significado era: "¿Qué se ha hecho en esta cuestión? ¿Cómo están
las cosas?".
P: Usted dijo ayer que
respondió con evasivas.
R: No recuerdo las palabras exactas de mi respuesta,
pero ciertamente no dije lo que le había dicho a Canaris: "No consideraré
la ejecución de una orden asesina como esta; mi sección y mis oficiales no
son una organización de asesinos". Probablemente le dije a Keitel algo
sobre lo difícil que era el asunto; di alguna respuesta evasiva que se me
ocurrió.
P: Si el Jefe del
O.K.W. hubiera ordenado una acción
por iniciativa propia o cumpliendo órdenes superiores, habría sido, debido
al alto rango del General Weygand, un acto de Estado. No nos dijo si después
del 23 de Diciembre de 1.940 surgió algo sobre este asunto, es decir, si el
Jefe del O.K.W. volvió a exponer la cuestión.
R: No, no dije eso ayer, pero mencioné
frecuentemente durante el interrogatorio que después de esto nada más ocurrió
por parte del Jefe del O.K.W. La actitud de Canaris dejó claro que nada más
se había vuelto a saber de ello, ya que cumpliendo la jerarquía de órdenes,
habría tenido que transmitirme las órdenes. Por otro lado, la información
que recibí sobre el asunto de Giraud fue fidedigna.
P: Hablaremos de eso después. Es extraordinario que
si se ordenó un acto de Estado como el asesinato del General Weygand no se
volviera a saber nada de ello. ¿Puede darme una explicación de esto?
R: Sólo puedo dar la explicación que se corresponde
con nuestra interpretación del asunto entonces. La situación en aquel
momento era de gran agitación; los hechos se sucedían muy rápidamente y
algo ocurría en todo momento; y asumimos -volveré al por qué lo asumimos-
que este asunto y el interés que tenía habían sido superados por algún
acontecimiento militar o político más importante, y que por tanto este interés
había pasado a segundo plano.
P: ¿Desea decir algo más?
R: Sí. Quiero declarar que lo que digo ahora tiene
una cierta relación con el desarrollo interno del asunto Giraud, del que
Canaris, y los demás que lo conocíamos cuando comenzó, habíamos esperado
que seguiría el mismo curso que el asunto Weygand; es decir, que sin importar
de dónde procedía la orden, de Hitler, Keitel o Himmler, pasando a Canaris y
entonces a mi, habría sido relativamente simple detenerla una vez que hubiera
llegado a nuestro círculo. Esa era nuestra esperanza cuando surgió el caso
Giraud, una esperanza basada en la experiencia práctica del caso Weygand. Si
esto era correcto o un error, no lo sé. Esta es la explicación.
P: En un asunto de menor
importancia su suposición podría ser sólida, pero en un asunto tan
importante como el caso de Weygand, no me parece que lo sea. Pero incluso
aunque fuera así, si hubiera existido la intención de eliminar a Weygand en
alguna parte y por alguna razón, ¿cómo explica usted el hecho de que
Weygand, que después fue llevado a Alemania y alojado en una villa, viviera
sin ser molestado, siendo respetado, y que no sufriera ningún daño? Habría
sido comprensible que si se hubiera expresado seriamente en algún lugar la
orden de eliminarle, se habría llevado a cabo en esta ocasión.
R: Sólo puedo responder a
esto que la actitud hacia personalidades en la vida pública cambiaba mucho
dependiendo de si estaban aquí o en el extranjero. Había grandes
personalidades que eran en algún momento muy consideradas y que al momento
siguiente se encontraban en un campo de concentración.
P: En cuanto al caso de
Giraud, usted afirmó que el Almirante Canaris dijo en su presencia, y en la
de otras personas, que se debía eliminar al General Giraud siguiendo órdenes
de instancias superiores.
R: Sí, esto se puede
deducir de la observación que hizo Pieckenbrock, que Keitel debía decirle
estas cosas a Hitler clara y definitivamente.
P: Así que, de acuerdo
con lo que le comunicó el Almirante Canaris, no era una orden de Keitel, sino
de Hitler.
R: Por lo que sabíamos en
la Oficina del Abwehr sobre ello, fue Keitel quien le dio la orden a Canaris.
Sólo puedo deducir esto a la vista de una observación que Hitler hizo sobre
esto. No sé quién dio realmente esta orden, porque no tenía información
procedente de la jerarquía del mando más allá de Canaris. Fue, en lo que a
mi concernía, una orden de Canaris, una orden que pude discutir con él
inmediatamente al igual que hablo de ella aquí.
P: ¿Usted no oyó esta
orden personalmente?
R: No, no la oí
personalmente; nunca he dicho eso.
P: Pero usted mencionó
que un tiempo después Keitel le habló de este asunto.
R: Los acontecimientos
tuvieron lugar al igual que en el caso de Weygand.
P: ¿Recuerda que se usara
una expresión precisa o positiva como "asesinar", "eliminación"
o algo por el estilo en aquella ocasión?
R: La palabra que se usaba
generalmente era "eliminación" ("umlegen").
P: Lo que quiero decir es
si en relación a esto el acusado Keitel empleó esa palabra en su presencia.
R: Sí, por supuesto, tras
mi discurso, cuyas notas están en mi poder, junto con la fecha, al igual que
en el caso Weygand. Por razones desconocidas por mi el caso Giraud avanzó
aparentemente más allá que el caso Weygand, ya que Canaris y yo pudimos
distinguir etapas distintas en su desarrollo.
P: No ha respondido a mi pregunta. ¿Qué le dijo el
acusado Keitel en aquella ocasión, en la ocasión en la que Canaris y usted
estaban presentes y se habló del caso de Giraud? ¿Qué dijo?
R: Lo mismo: cómo se
encontraba la situación, y con "situación" él claramente se refería
a la eliminación de Giraud, y ese era el mismo asunto que discutimos bajo
condiciones similares en el caso Weygand.
P: Esa es su opinión,
pero no es el hecho. Quiero averiguar a través de usted lo que realmente le
dijo Keitel. En su presencia no empleó la expresión "eliminar", ¿no
es así?
R: No puedo recordar la
expresión exacta que empleó, pero estaba perfectamente claro cuál era el
tema general. Fuera lo que fuese, no era una cuestión de respetar la vida de
Giraud o encarcelarle. Era la oportunidad de eliminarle porque estaba en
territorio ocupado.
P: De eso quería hablar
ahora. Usted conoce el hecho de que tras la huida de Giraud y su vuelta a la
Francia No Ocupada, tuvo lugar una conferencia en la Francia Ocupada.
R: Sí, me enteré de eso.
P: El Embajador Abetz
conversó con el General Giraud sobre su retorno voluntario al confinamiento.
¿Sabía esto?
R: Sí, eso había oído.
P: Entonces posiblemente
sepa también que en aquel momento el comandante militar local llamó
inmediatamente al Cuartel General del Fuhrer a través de París para decir
que creía que se iba a comunicar algo importante, que Giraud estaba en la
Francia Ocupada y se le podía hacer prisionero.
R: Tengo una idea general
de esto.
P: Entonces sabrá también
que el O.K.W. -es decir, en este caso, Keitel - decidió que no debía
ocurrir.
R: No, no lo sabía.
P: Pero usted sabe que el
General Giraud volvió a la Francia No Ocupada sin haber sido molestado.
R: Sí, lo sé.
P: Bien, en ese caso, la
respuesta a mi pregunta anterior es evidente.
EL PRESIDENTE: No vaya tan
rápido.
P: ¿Sabe que la familia
del General Giraud vivía en la Francia Ocupada?
R: No, no lo sabía.
P: Creía que la División
del Abwehr se encargaba de la inteligencia en esta región.
R: No, de ninguna forma;
ciertamente no mi departamento. No sé si algún otro departamento se
encargaba de ello.
P: Esta pregunta se ha
hecho simplemente para demostrar que la familia no sufrió represalias por el
hecho de que escapara el General Giraud y de que después rehusara volver al
cautiverio. Tengo una pregunta más que quizás pueda responderme.
R: Discúlpeme, ¿puedo
volver, por favor, a la cuestión del General Giraud?
P: Esta pregunta también
tiene que ver con el General Giraud.
R: Muy bien.
P: ¿Sabe que un día su
jefe, Canaris, recibió por correo especial una carta de Giraud en la que éste
preguntaba si se le permitiría volver a Francia? ¿Lo sabe?
R: No. No, no sé nada de
eso. Quizás no estaba en Berlín en aquel momento. No estaba siempre en Berlín.
P: Soy consciente de ello.
Pensé que esto podría ser mencionado en el diario.
R: No, no me encargaba de
escribir el diario de Canaris. Simplemente hice aportaciones a él en casos
que concernían a mi departamento en concreto, pero no estaba familiarizado
con el diario completo.
P: Gracias.
EL PRESIDENTE: El Tribunal
se retira durante diez minutos.
(Se hizo un receso).
DR. OTTO KRANZBUEHLER
(abogado del acusado Donitz): Querría presentar una alegación relacionada
con los aspectos técnicos del proceso. Durante este proceso se escuchará a
muchos testigos alemanes. Es importante que la declaración de los testigos
llegue correctamente al Tribunal. Durante la declaración de este testigo he
tratado de comparar las verdaderas declaraciones del testigo con la traducción
al inglés. Creo que puedo afirmar que en muchos puntos esenciales la traducción
no se corresponde enteramente con las declaraciones del testigo.
Querría, por tanto, sugerir que los taquígrafos
alemanes escriban directamente las declaraciones del testigo en alemán para
que así la defensa tenga la oportunidad de comparar las declaraciones reales
del testigo con la traducción al inglés y, si es necesario, alegar
correcciones a la traducción. Eso es todo.
EL PRESIDENTE: Sí, Sr.
Letrado Jackson.
SR. LETRADO
JACKSON: Tan sólo quiero informar al
Tribunal y a la defensa, en relación con la observación que se acaba de
hacer, que esto ya está previsto; y que todas las declaraciones del testigo
están grabadas en alemán para que si surge alguna duda, si la defensa
presenta una alegación, se pueda verificar el testimonio.
EL PRESIDENTE: ¿Está a
disposición de la defensa esa declaración en alemán?
SR. LETRADO JACKSON : No
creo. No lo está, por lo que sé. No estará a su disposición a no ser que
se dé alguna ocasión para ello.
EL PRESIDENTE: Supongo que
está transcrita.
SR. LETRADO JACKSON : No sé hasta dónde llega el
proceso. Consultaré con los técnicos información sobre ello, pero sé que
se conserva. Hasta donde yo sé, se preserva en forma tal que si surge alguna
cuestión, el Tribunal puede resolverla con exactitud, así que si se llama la
atención sobre algo en particular, el testigo puede corregirlo o podemos
reproducir la grabación. No sería práctico permitir el acceso a la grabación
sin proporcionar reproductores. Aunque no soy un técnico en ese campo, creo
que no sería posible ponerlas a su disposición.
EL PRESIDENTE: ¿No sería posible obtener una
Trascripción de las notas en alemán y que, en uno o dos días después de
que se testifique, se deje esa Trascripción en la sala de la defensa?
SR. LETRADO JACKSON : Creo que se está haciendo eso.
Quizás el Coronel Dostert podrá explicar lo que se está haciendo mejor que
yo dado que es un técnico en este campo. Estoy seguro de que no surgirá
ninguna dificultad en la cuestión de la corrección de las traducciones.
CORONEL
DOSTERT: Señoría, los informes del proceso
se pasan a los cuatro idiomas, y todas las palabras pronunciadas en alemán
son escritas en alemán por taquígrafos alemanes del Tribunal. Las notas se trascriben después y pueden quedar a disposición de la defensa. Además,
hay una grabadora mecánica que registra todas y cada una de las palabras
habladas en cualquier idioma en la sala del Tribunal, y en caso de dudas sobre
la autenticidad de las notas de los informes, tenemos la verificación
adicional de la grabación mecánica, así que la la defensa tiene todo tipo
de oportunidades de comprobar la autenticidad de la traducción.
SR. LETRADO JACKSON : El Coronel Dostert me indica
además que cada día se entregan veinticinco copias de la Trascripción en
alemán a los acusados.
DR.
KRANZBUEHLER: Sr. Presidente, no se me informó
de que la declaración en alemán se trascribe en alemán. Creía que los
textos que nos entregan eran traducciones del inglés. Si se toman las notas
en alemán en el Tribunal, retiraré mi alegación.
EL PRESIDENTE: Creo que iríamos más rápido si la
defensa, antes de presentar alegaciones, investigara los asuntos por los que
las presentan.
DR. FRITZ
SAUTER: Querría
hacerle unas pocas preguntas al testigo.
INTERROGATORIO DEL DR.
SAUTER (abogado del acusado Ribbentrop):
P: Testigo, usted ha dicho antes que en algún
momento se dio una orden por la cual se iba a marcar a los prisioneros rusos
de alguna forma, y que esta orden fue anulada por el acusado Keitel. Usted ha
dicho eso, ¿no es así?
R: Sí, he dicho que lo
conozco.
P: Esto interesa desde el punto de vista del acusado
Ribbentrop, y querría que dijera si usted sabía lo siguiente: Ribbentrop
sostiene que cuando se enteró de la orden de marcar a los prisioneros de
guerra rusos, él, como Ministro de Exteriores del Reich, acudió
inmediatamente al Cuartel General del Fuhrer para informar al Mariscal de
Campo General Keitel de esta orden, y le señaló que él, Ribbentrop, como
Ministro de Exteriores, y como garante de cuestiones de Ley Internacional, se
oponía a que se diera ese trato a los prisioneros de guerra rusos.
Me interesa saber,
testigo, si se dijo algo en su círculo sobre quién le habló a Keitel de
esta orden y le pidió que la anulara.
R: No se me informó de
eso y sólo me enteré, como dije ayer, que había la intención de hacer esto
y no se llevó a cabo.
P: Tengo entonces otra
pregunta.
Testigo, usted habló de
observaciones del acusado Ribbentrop ayer, en especial de una afirmación según
la cual se debía promover un alzamiento en Polonia -no en Rusia- y que tenían
que arder todas las granjas polacas y se debía asesinar a todos los judíos.
Eso es lo que dice su declaración de ayer.
R: Sí.
P: Bien, además, creo que
al responder a una pregunta de la acusación rusa usted amplió su declaración
mencionando una orden del acusado Ribbentrop. Querría saber si usted
realmente quería decir que era una orden de Ribbentrop a un departamento
militar.
R: No.
P: Tan sólo un momento,
por favor, para que pueda responder a las dos preguntas juntas. Querría también
recordarle que ayer, durante la primera sesión en la que se trató este
asunto, usted habló de una directiva que, creo, su oficial superior había,
como usted dijo, recibido de Ribbentrop.
R: No, el entonces Jefe
del O.K.W. la recibió, no mi oficial superior. Este era Canaris. Querría
repetirlo para aclarar esta cuestión. Era un asunto que se expuso el 12 de
Septiembre de 1.939 en el tren del Fuhrer. Estas reuniones tuvieron lugar según
esta secuencia temporal y de lugar:
Primero tuvo lugar una
breve reunión entre el Ministro de Exteriores del Reich, Ribbentrop, y
Canaris en su tren, donde se analizaron cuestiones políticas generales sobre
Polonia y Ucrania. Yo estaba presente. No sé nada más de esa primera reunión.
Después tuvo lugar otra
reunión en el vagón de Keitel, el entonces Jefe del O.K.W., y Keitel resumió
y amplió las directivas políticas generales presentadas por Ribbentrop con
respecto al tratamiento del problema polaco. Desde un punto de vista de política
exterior, mencionó varias posibilidades; podía ocurrir esto o lo otro. En
relación a esto dijo: "Usted, Canaris, tiene que promover un alzamiento
con esas organizaciones ucranianas que cooperan con ustedes, y debería tener
como objetivo los polacos y los judíos".
En tercer lugar, tuvo
lugar no una reunión especial, sino una breve conversación entre Ribbentrop
y Canaris. Se hizo casualmente una observación sobre esto, que demostró aún
más claramente cómo se debía llevar a cabo este alzamiento y lo que iba a
ocurrir. Recuerdo esto muy claramente porque pidió lo siguiente: "Las
granjas deben arder".
Canaris habló conmigo
extensamente sobre este tema con respecto a esta observación. Y esto es lo
que ocurrió. Las directivas u órdenes recibidas por Keitel pasaron a Canaris.
Más tarde se le repitió en forma de una observación casual que recuerdo
debido a la referencia inusual a que las granjas debían arder.
EL PRESIDENTE: Sería de
ayuda para el Tribunal si se formulara sólo una pregunta cada vez y si los
testigos respondieran "sí" o "no" a la pregunta y si se
explicaran a continuación si es necesario. Se deberían expresar las
preguntas y las respuestas lo más brevemente posible, y sólo se debería
hacer una pregunta cada vez.
P (continuando): Bien,
testigo, hay algo más que me llama la atención.
EL PRESIDENTE: Ha oído lo
que he dicho, ¿no? ¿Lo entiende?
P (continuando): Esto me llama la atención. Ayer
usted dijo que estas observaciones de Ribbentrop no están en el diario, si le
entendí bien.
R: No; esto no es del diario, sino que es una
contribución al diario de Canaris. Es una observación que fue...
P: Usted dijo también
ayer que esta observación llamó su atención especialmente.
R: Sí.
P: Y hoy usted dijo que el
entonces General Blaskowitz también hizo una observación importante.
También mencionó usted,
sin embargo, que estas observaciones de Blaskowitz no se añadieron al diario.
R: No.
P: Bien, querría saber, y querría que contestara a
esta pregunta: ¿por qué, si esta observación del acusado Ribbentrop llamó
su atención especialmente, no se escribió en el diario?
R: Sobre Blaskowitz tengo
que decir, o más bien repetir, lo siguiente:
He dicho: no oí el tema que mencionó Blaskowitz de
esta forma durante la reunión, y no puedo suponer que este tema entrara en
esta categoría, ya que si no habría sido introducido en el diario. Puede ser
también, por supuesto, que el tema que discutió Blaskowitz se presentara
cuando yo no estaba presente. Sólo he explicado lo que oí o lo que Canaris
me dijo que escribiera para registrarlo.
P: ¿Pero oyó
personalmente a Ribbentrop decir eso?
R: Sí, pero lo esencial no se vio alterado. El análisis
final lleva a que, fuera exterminio, eliminación o el incendio de granjas,
todas eran medidas terroristas.
P: ¿Habló von Ribbentrop
realmente de asesinar a judíos? ¿Recuerda eso sin lugar a dudas?
R: Sí, recuerdo sin lugar a dudas esa observación
concreta que le hizo a Canaris, porque Canaris habló no sólo conmigo sino
también con otros en Viena sobre este asunto, y recurrió al tiempo y de
nuevo a mi como testigo.
P: También
oyó eso.
R: La cuestión no quedó cerrada con esto, pero
estas palabras de Ribbentrop fueron discutidas con frecuencia.
P: Testigo, algo más. Usted nos ha hablado de planes
de asesinato que se le encargaron a usted, o a su departamento, o a otras
oficinas. ¿Presentó el debido informe en alguna comisaría de policía?
Querría señalar que el no informar de la intención de un crimen según la
Ley Alemana se castiga con la cárcel y en algunos casos graves con la muerte.
R: Bien, cuando usted
habla de la Ley Alemana, no puedo seguirle. No soy un abogado, tan sólo un
hombre corriente.
P: Por lo que sé, esto
también se castiga según la Ley Austriaca.
R: En aquel momento la Ley
Austriaca, que yo sepa, ya no estaba en vigor.
EL PRESIDENTE: Demasiado rápido.
P: En otras palabras, ¿usted
nunca informó de la intención del crimen ni como persona ni como oficial?
R: Habría tenido que hacer un gran número de
informes sobre los planes de unos 100.000 asesinatos de los que tuve
conocimiento y no pude hacer más que saberlo. Puede leerlo en los archivos, y
sobre fusilamientos y hechos similares, de los que necesariamente tuve
conocimiento, lo quisiera o no porque, por desgracia, estaba en medio de todo.
P: Esto no se trata de fusilamientos que habían
tenido lugar y ya no podían ser evitados, sino de planes para cometer
asesinatos en un momento en el que quizás se podrían haber evitado.
R: Sólo puedo responder que por qué la persona que
recibió esta orden de primera mano no hizo lo mismo. ¿Por qué no informó
él a Hitler, por ejemplo?
P: Usted, como General de
la Wehrmacht Alemana, debería haberle preguntado a Hitler...
R: Lo siento, sobreestima
mi rango; sólo llegué al rango de General de la Wehrmacht Alemana el uno de
Enero de 1.945, es decir, sólo lo fui cuatro meses. En aquel tiempo era
Teniente Coronel del Alto Mando, y después Coronel adscrito al Estado Mayor,
no un miembro del Estado Mayor.
P: Pero en 1.938, justo después del ataque a Austria
de Hitler, usted pidió inmediatamente que Hitler le transfiriera a la
Wehrmacht Alemana.
R: No hice una petición, no tuve que hacerlo. En
cualquier lugar en el servicio era conocido por mi eficiencia. No era un extraño.
Con el conocimiento del Gobierno austriaco y también, de forma restringida,
con el de las autoridades alemanas (es decir, con el conocimiento de ciertas
personas) trabajaba para el Gobierno austriaco en una tarea que atañía
exclusivamente asuntos fuera del alcance de la política interna austriaca.
Cooperé con la Wehrmacht y los Gobiernos italiano y húngaro cumpliendo la
voluntad del Gobierno austriaco y las autoridades competentes. Eran cuestiones
políticas que no eran de mi nivel.
P: Pero creo, testigo, que su memoria le engaña,
porque inmediatamente después del ataque de Hitler a Austria, usted llamó al
Estado Mayor de Berlín y trató de obtener -algo que usted niega- un puesto
en la Wehrmacht Alemana. También hizo un cuestionario en el que usted declaró
su completa lealtad al Gran Reich Alemán, a Adolf Hitler, y poco después
usted hizo el juramento de lealtad a Adolf Hitler.
R: Sí, por supuesto que lo hice, como todos los que
estaban en situación de ser transferidos de una oficina y cargo a otros.
P: Anteriormente usted dijo que no trató de obtener
este nombramiento, pero se me ha informado de lo contrario; que usted, en
compañía de otros dos o tres oficiales, fue el primero en ir a Berlín con
el único propósito de pedirle al Jefe del Estado Mayor Alemán -Beck- que le
admitiera en el Ejército alemán.
R: Me alegra que hable de esto, especialmente para
que pueda aclarar mi situación. Necesitaba hacer una solicitud para obtener
mi nuevo puesto en la Wehrmacht alemana. Era conocido debido a mis actividades
militares, al igual que cualquier agregado militar es conocido en el país en
el que sirve.
Además, puedo explicar fácilmente
por qué me cambié de puesto tan rápido. He dicho que mis actividades y esta
cooperación con otros Estados, que no fue decidida por mi sino por mi oficial
superior austriaco en el Servicio de Inteligencia austriaco, se dirigieron en
aquel tiempo contra un país vecino, Checoslovaquia; Checoslovaquia era el
siguiente país después de Austria. Por tanto, era natural que mi posterior
jefe, Canaris, que me conocía de mi antiguo puesto, estuviera muy interesado
en que fuera a su departamento. Solicitó mi traspaso y también lo hizo Beck,
al que visité. Hay otras personas que también saben esto, y ahora he dicho
todo lo que el General Beck me dijo entonces.
P: ¿Es entonces cierto que usted fue a Berlín y
trató de ser transferido a la Wehrmacht alemana, lo que usted al principió
negó?
R: No, no es cierto, no traté de hacerlo. Otros
hicieron la petición. Puedo incluso decir que no fui allí, volé allí.
Canaris, que me conocía, no sólo por mi actividad como militar, sino también
por mi actitud personal (al igual que me había conocido Maroga y al igual que
el Coronel-General Beck, al que Canaris habló de mi), pidió mi traspaso. No
pedí el puesto, sino que otros lo pidieron por razones que sólo después
tuve claras, porque conocían mi actitud personal, al igual que mis camaradas
austriacos; lógicamente, pocos podían saber esto y de mi. Así fue como
ocurrió.
DR.
SAUTER: No tengo más
preguntas que hacerle al testigo.
EL PRESIDENTE: Antes del interrogatorio quiero
anunciar que esta tarde el Tribunal no celebrará sesión pública.
DR.
STAHMER: Soy el
abogado del acusado Goering, y querría hacerle unas pocas preguntas al
testigo.
INTERROGATORIO DEL DR.
STAHMER (abogado del acusado Goering):
P: Testigo, si le entendí
correctamente, usted dijo ayer que, de acuerdo con las convicciones interiores
básicas del General Canaris, la guerra en Polonia, que no tuvo éxito, era el
fin de Alemania y nuestra desgracia. Esta desgracia, sin embargo, habría sido
mayor si hubiera triunfado el sistema, lo que trataba de evitar el General
Canaris. ¿Le entendí bien?
R: No me entendió bien,
con una excepción. No fracasó en su intento de evitarlo; el ataque no era
evitable, y Canaris no tenía forma de saber esto.
P: ¿Sabe usted que el
Almirante Canaris, durante los primeros años de la guerra, tuvo
organizaciones de sabotaje muy activas tras el frente, y que estaba
personalmente muy ocupado con estas organizaciones?
R: Naturalmente conozco
esto, y he informado ampliamente a los departamentos americanos que han estado
interesados en esto, en este tema.
P: ¿Pero cómo es eso
posible? Esto no concordaría con sus creencias políticas interiores.
R: Esto se explica por el
hecho de que en el círculo en el que era activo nunca pudo decir lo que
realmente pensaba, al igual que otros miles no pudieron hacerlo. Lo esencial
no es lo que dijo, o lo que tuvo que decir, sino lo que hizo y cómo lo hizo.
Esto es lo que sé y otros también lo saben.
P: La cuestión no es lo
que dijo, sino lo que realmente hizo. No sólo propuso esas medidas, sino que
se aplicó en su ejecución, ¿no es así?
R: Tenía por supuesto que
permanecer ostensiblemente en los límites de su oficina para mantener su
puesto. Eso era lo importante, que tenía que mantenerse en ese puesto para
evitar en 1.939 lo que finalmente ocurrió en 1.944. Entonces trató de
controlar las cosas, y quiero comparar a Canaris con Himmler; no es necesario
mencionar cuál era el objetivo ya que tomó partido.
P: Usted ha mencionado el
nombre de Himmler; querría hacerle las siguientes preguntas en relación a
ello. ¿Sabe que el Almirante Canaris, durante los primeros años de la
guerra, mantuvo estrechas relaciones con las SS y que la necesidad de una
cooperación estrecha con las SS fue destacada por él repetidas veces hasta
el punto de que el acusado Goering tuvo que aconsejarle que fuera más
independiente en sus funciones militares?
EL PRESIDENTE: Está yendo
muy deprisa y no creo que esté respetando lo que he dicho hace un momento,
que ayudaría al Tribunal que hiciera una sola pregunta cada vez.
DR.
STAHMER: Querría
resumir mi pregunta de esta forma: ¿sabía el testigo que el Almirante
Canaris, durante los primeros años de la guerra, tuvo buenos contactos con
las SS y reconoció la necesidad de una cooperación estrecha con la formación,
un hecho que él siempre destacó?
EL TESTIGO: Sí, sé esto,
y también por qué.
P: (continuando): ¿Y por
qué?
R: Porque de esta forma
podía ver y obtener información de todo lo que le pasaba a estas personas, y
así poder intervenir cuando hubiera ocasión.
P: ¿Era labor de su
organización y del departamento de Canaris respectivamente proporcionar
información de inteligencia enemiga a tiempo a los Cuarteles Generales?
R: No entiendo qué tiene
que ver la oficina de Canaris con esto.
P: ¿Su sección, de la
oficina de Canaris?
R: ¿Por qué?, por
supuesto, el Departamento I...
P: Bien, de acuerdo con mi
información su oficina no proporcionó información sobre el desembarco
angloamericano en el Norte de África. ¿Es cierto?
R: No lo sé, no quiero
responder por el Departamento. Es una pregunta que podría ser respondida fácilmente
por el Oberst Pieckenbrock, pero no por mi.
P: En cuanto al caso
Rowehls, usted dijo ayer que un coronel de la Fuerza Aérea, Rowehls, dirigía
una tropa especial que tenía como misión realizar vuelos de reconocimiento
sobre Polonia, Inglaterra y el Sureste antes de la campaña polaca, y también
dijo que el Coronel Rowehls fue a ver al Almirante Canaris y a informarle del
resultado de estos vuelos, y que le presentó sus mapas fotográficos. ¿Es
cierto?
R: Sí. ¿Cómo lo sabría
si no? No me lo inventé.
P: No he dicho eso. ¿Cómo
fue el Coronel Rowehls a informar al Almirante Canaris de esto?
R: Creo que lo mencioné
ayer, esto era una función del departamento Ausland-Abwehr, Obere Abteilung.
P: ¿Ha visto usted las
fotografías que se hicieron sobre Inglaterra?
R: Sí, las he visto.
P: ¿Cuándo y dónde le
mostraron esas fotografías?
R: En la oficina de
Canaris, pero no eran asunto mío. Coincidió que estaba presente en aquel
momento. Me interesaba ver lo que pasaba.
P: ¿Qué se veía en esas
fotos?
R: No recuerdo los
detalles. Eran fotografías tomadas desde aviones.
P: ¿No le mostraron las
fotografías?
R: No, no me mostraron las
fotografías, era meramente un observador casual e interesado en esta ocasión,
como le he dicho antes.
P: ¿Le entregó Rowehls
algún informe escrito sobre estos vuelos de prueba a la Amt?
R: No lo sé.
P: ¿No lo sabe?
Usted dijo también que el
escuadrón de Rowehls hizo vuelos desde Budapest más tarde
R: Sí.
P: ¿Sabe usted esto a
través de su propia información o conocimiento?
R: Lo conozco por mi
investigación personal; la época está registrada en el diario de la sección,
y debido a que en aquel momento estaba en Budapest, y porque en aquel momento
se me pidió que asistiera a una Ceremonia de Nombramiento en el Palacio.
P: ¿Y por qué se
hicieron estos vuelos desde Budapest?
R: No lo sé, lo dije
ayer. Tendría que responder a esto algún caballero de la Fuerza Aérea.
DR. DIX (abogado del
acusado Schacht): Probablemente no me conoce. Soy el Dr. Dix, el abogado del
acusado Schacht.
INTERROGATORIO DEL DR. DIX
P: Testigo, ¿conoce usted
al Capitán Struenck del Abwehr?
R: Querría que me dijera
algo sobre ese nombre. El nombre por sí solo no me dice nada. Deme alguna
pista que refresque mi memoria.
P: Es un abogado que era
un oficial en la reserva del Abwehr, no sé de qué departamento, pero debería
decir que del departamento de Pieckenbrock. Sin embargo, si usted no lo
conoce, no le haré más preguntas.
R: Si estaba con
Pieckenbrock, no le conozco. Conocía a pocos. ¿Vive aún Struenck?
DR. DIX: No, está muerto.
EL TESTIGO
LAHOUSEN: ¿Fue
ejecutado?
DR. DIX: Sufrió la misma
muerte de Canaris y Oster. Como información para el Tribunal, querría añadir
que hice esta pregunta porque nombré testigo a Struenck, y el Tribunal le ha
admitido como tal. Quería aprovechar esta oportunidad... pero si usted no le
conocía, no seguiré haciéndole preguntas.
LAHOUSEN: En cuanto a la
pregunta de si todavía vive, creo recordar que este hombre, al igual que
otros a los que conocí, podría muy bien haber sido asesinado, pero no puedo
ser más preciso en este punto.
DR. FRITZ (abogado del
acusado Fritzsche): Querría hacerle al testigo unas pocas preguntas.
INTERROGATORIO DEL DR.
FRITZ:
P: Testigo, ¿sabe que el
acusado Fritzsche, después de Mayo de 1.942, fue transferido al Sexto Ejército
como militar, y que allí supo por primera vez de la existencia de una orden
de ejecución y que recomendó al Comandante Supremo del Sexto Ejército,
Paulus, que suspendiera esta orden dentro de la jurisdicción de su ejército
y que diera a conocer esta decisión por medio de folletos arrojados sobre el
frente ruso?
EL PRESIDENTE: Tenga
cuidado y haga sólo una pregunta cada vez. Acaba de hacer tres o cuatro
preguntas de un golpe.
P (continuando): Sí, Señoría.
¿Sabe que Fritzsche le aconsejó a Paulus que anulara la orden en el área de
su ejército?
R: Esa orden ya había
sido dada a su ejército. ¿Sería tan amable de indicarme la fecha
aproximada?
P: Fue durante la campaña
de Rusia, como dije ayer. La mayoría de estas cosas ocurrieron en Mayo de
1.942.
R: No. En relación a
Fritzsche, no lo sé. En relación con el nombre de Reichenau, que fue
mencionado antes, recuerdo una conversación entre Reichenau y Canaris. Eso
fue para mi algo muy interesante, y las ideas y juicio de Reichenau sobre
cosas de esta conversación, en este círculo, en el que había presentes
otros caballeros, demostraron que él era totalmente diferente de lo que me
esperaba y de la opinión que tenía de él. No sé nada de esta cuestión en
particular.
P: ¿Tampoco nada sobre el
hecho de que Paulus ya entonces había anulado la orden dentro de la zona de
su ejército?
R: No, nada relacionado
con el nombre de Paulus, pero en general creo, como también mencioné ayer,
que varios comandantes de ejército, cuyos nombres ya no recuerdo, todos esos
nombres están registrados, y ya les he informado de ellos.
INTERROGATORIO DEL DR.
KAUFFMANN (abogado del acusado Kaltenbrunner):
P: ¿Conoce a
Kaltenbrunner?
R:
¿Kaltenbrunner? Vi a Kaltenbrunner una vez, un día que siempre
quedará en mi memoria. También era la primera vez que se veían Canaris y
Kaltenbrunner. Los hechos ocurrieron en Munich, en el Hotel Regina, y ese día
dos jóvenes, un estudiante y su hermana, fueron arrestados y ejecutados. Habían
distribuido panfletos en el auditorio de la Universidad de Munich. Leí el
contenido de los panfletos y recuerdo que entre otras cosas se hacía un
llamamiento a la Wehrmacht.
Puedo reconstruir fácilmente
lo ocurrido aquel día. Fue la primera y la última vez que vi a Kaltenbrunner,
cuyo nombre me era familiar. Por supuesto, Kaltenbrunner mencionó este tema a
Canaris en presencia de testigos y todo el mundo estaba terriblemente
impresionado por lo que había ocurrido, y Kaltenbrunner le habló de ello a
Canaris de una forma tal que calificarlo de cinismo sería una descripción
comedida. Es todo lo que puedo decir para responderle.
P: Kaltenbrunner afirma
que Himmler mantuvo para si mismo plenos poderes ejecutivos, mientras que él
estaba a cargo sólo de informar. ¿Concuerda esto con la conversación que
usted acaba de mencionar?
R: Querría que usted me
dijera qué relación tiene esto con el asunto de Kaltenbrunner y Himmler
–el poder político que había en las SS, sólo he dado una simple descripción
de este hecho- le puedo dar los nombres y las personas presentes, que
sufrieron una gran impresión.
INTERROGATORIO DEL DR.
BOEHM (abogado de la SA)
P: Se le preguntó ayer a usted si las órdenes sobre
el trato a los prisioneros de guerra soviéticos eran conocidas por los líderes
de las SA y otras organizaciones, y usted respondió que estas órdenes
debieron ser conocidas por ellos, y querría ahora preguntarle quiénes eran
estos líderes en aquel tiempo y cuáles eran sus nombres.
R: No sé quiénes eran ni
sus nombres. También he dicho explícitamente ayer por qué dije eso. Estas
órdenes deberían haber sido conocidas ambas por ellos y por un amplio círculo,
a través de su ejecución y por supuesto a través de la vuelta de los
heridos. El pueblo alemán tenía que saberlo.
P: En otras palabras, tan
sólo es una opinión suya pero de ninguna manera un hecho basado en información.
R: No, no se basa en
información. Nunca he hablado con ningún líder de las SA sobre ello. Nunca
tuve nada que ver con ellos, y no creo que ninguno me conozca bien.
P: ¿Puede declarar esto,
es decir, que las órdenes que se mencionaron ayer se dieron a cuerpos de las
SA, destacando el término SA?
R: ¿Podría por favor
volver a formular esa pregunta?
P: ¿Podría usted
declarar si usted supo si el contenido de estas órdenes de las que se habló
ayer fue enviado a cuerpos de las SA a través de los canales habituales?
R: No, no a través de los
canales habituales, no, sino en la forma que he indicado anteriormente en
otras palabras, que miembros de las SA que también estaban en la Wehrmacht
vieron realmente lo que ocurría, y cuando volvieron o se pusieron en contacto
con ellos hablaron de los judíos como hacía todo el mundo. Sólo fue así.
P: ¿Sabe usted si
miembros de las SA se encargaron de los prisioneros de guerra?
R: Dentro del marco de la
utilización de las SA en la Wehrmacht, sí.
P: ¿Tiene alguna
información personal sobre eso?
R: No, nunca he dicho eso.
He dicho que ya había hablado de las SA.
P: Le he preguntado qué líderes
de los cuerpos de las SA lo han sabido, y usted contestó que tenían que
haberlo sabido.
R: Dije que los líderes
de estas organizaciones, de esta forma, lo han sabido.
P: Y hoy le pregunto si
cuerpos específicos de las SA habían recibido estas órdenes.
R: Sólo puedo repetir lo
que dije ayer, y creo que fui muy claro en este punto, en otras palabras, cómo
estas órdenes, que yo no leí, aunque conozco sus efectos de todas formas...
P: Puedo imaginarme cómo
ocurrió esto, pero le he preguntado si usted sabe si realmente se dieron
estas órdenes a las SA.
R: No.
P: ¿No lo sabe? ¿Sabe
algo que demuestre que se utilizó a miembros de las SA para supervisar a los
prisioneros de guerra, de acuerdo con su información personal?
R: Sí, porque yo mismo,
en un visita al Grupo de Ejércitos Norte vi a un hombre de las SA que le dio
una patada a un prisionero de guerra ruso, por lo que le reprendí.
Seguramente esto aparece en algún lugar en mis archivos, así como unos
hechos sobre un Arbeitsdienst Mann.
P: ¿Informó de alguno de
estos incidentes a sus oficiales superiores?
R: Informé a mis
oficiales superiores, y también elaboré informes sobre estos viajes,
verbalmente o por escrito, y en muchas de estas ocasiones hubo discusiones.
P: ¿Tiene algo en sus
archivos?
R: Sí.
P: ¿Puede ser tan amable
de presentar esto?
(Conversación entre el
abogado y el testigo en alemán no traducida).
R: Lo estoy buscando. Esto
es sobre el Arbeitsdienst Mann, este documento.
P: ¿No es sobre las SA?
R: No lo tengo aquí.
Tendría que buscarlo.
P: ¿Existe alguna
posibilidad de que usted pueda encontrar algún documento?
R: Tendría que obtener
todo el material que tienen las autoridades americanas, y tendría que buscar
detalladamente por esta posibilidad.
DR. GEORG BOEHM (abogado
de las SA): Le pediré al Tribunal que lo haga posible en algún momento.
P (continuando): También
querría preguntarle si tiene alguna otra información que demuestre que se
hizo que miembros de las SA, de los que usted dijo anteriormente que eran
empleados en tareas de supervisión, ejecutaran estas órdenes, con respecto a
lo dicho sobre prisioneros de guerra rusos.
R: No, no personalmente.
P: Gracias.
DR. STAHMER (abogado de
Goering): Querría pedirle al Tribunal que establezca una regla fundamental,
si el acusado tiene también derecho a hacerle preguntas al testigo
personalmente. De acuerdo con el Estatuto en alemán, Párrafo 16, creo que
esto está permitido sin duda.
EL PRESIDENTE: El Tribunal
estudiará la cuestión que usted ha planteado y le contestará más tarde.
SR. LETRADO
JACKSON: La
acusación de Estados Unidos desearía ser escuchada, estoy seguro, si hubiera
alguna posibilidad de que ese punto de vista sea adoptado por el Tribunal.
EL PRESIDENTE: Quizás sea
mejor entonces que le escuchemos ahora, Sr. Letrado Jackson.
SR. LETRADO
JACKSON: Bien, creo que está muy claro
que estas normas son mutuamente excluyentes. Todos tienen derecho a dirigir su
propia defensa o disponer de la ayuda de un abogado.
Ciertamente esto parecería
más una actuación que un juicio si entramos en ese tipo de cosas. Al definir
este Estatuto nos adelantamos a la posibilidad de que algunos de estos
acusados, siendo ellos mismos letrados, pudieran dirigir su propia defensa. Si
lo hacen, por supuesto, tendrán los mismos privilegios que un abogado. En
cambio, si se aprovechan de los privilegios de tener abogado, alegamos que no
tienen derecho a ser oídos en persona.
DR.
STAHMER: Querría señalar
una vez más que el párrafo 16(e), según mi opinión, apoya muy claramente mi punto de
vista, y dice que el acusado tiene el derecho, sea personalmente o a través
de su abogado, de presentar evidencias, y de acuerdo con el texto alemán está
claro que el acusado tiene derecho a interrogar a los testigos llamados a
declarar por la acusación.
EL PRESIDENTE: ¿Desea algún
otro abogado alemán, abogado de los acusados, interrogar al testigo?
DR. SERVATIUS (abogado del
acusado Sauckel): Querría señalar que según los formularios que el Tribunal
nos ha dado, tanto el acusado como su abogado pueden presentar una alegación.
Hay espacio para dos firmas en el cuestionario. Pido por tanto que el propio
acusado tenga derecho a hablar en la sala.
EL PRESIDENTE: Lo que he preguntado es si algún otro
abogado de los acusados desea interrogar al testigo.
(El Dr. Boehm se aproximó
al estrado).
EL PRESIDENTE: ¿Qué? ¿Puede
ponerse los auriculares, por favor, a no ser que entienda el inglés?
¿Qué es lo que quiere
preguntar ahora? Usted ya ha interrogado al testigo.
DR.
BOEHM: Sí, le he
interrogado, pero le he oído decir que tiene declaraciones escritas, que ha
elaborado un informe sobre algo de lo que ha sido testigo. No puedo dar por
terminado mi interrogatorio al testigo aún.
Querría presentar una
alegación pidiendo que se permita al testigo de la acusación buscar en todos
los informes y archivos y que nosotros podamos inspeccionar todo el material.
EL PRESIDENTE: Creo que su
interrogatorio ha de concluir ahora.
DR.
BOEHM: De acuerdo.
EL PRESIDENTE: El Tribunal
considera que sería mejor, si quiere presentar alguna otra alegación con
referencia a este testigo, que lo haga por escrito más tarde.
DR.
BOEHM: Sí.
EL PRESIDENTE: Entonces,
ya que ningún otro abogado de los acusados desea interrogar al testigo, el
Tribunal se retirará ahora para estudiar la alegación presentada por el Dr.
Stahmer: si un acusado tiene derecho a interrogar al igual que su abogado.
(Se hizo un receso).
EL PRESIDENTE: El Tribunal
ha analizado cuidadosamente la cuestión planteada por el Dr. Stahmer, y
sostiene que los acusados que son representados por abogados no tienen derecho
a interrogar a los testigos. Tienen derecho a ser llamados como testigos ellos
mismos y a hacer una declaración al final del juicio.
¿Desea la acusación
formular alguna otra pregunta a este testigo como segundo interrogatorio?
CORONEL AMEN: Tan sólo
una pregunta, Señoría.
EL PRESIDENTE: Hagan
volver al testigo aquí.
EL ALGUACIL DE LA SALA: Se
lo han llevado.
EL PRESIDENTE: ¿Se lo han
llevado?
EL ALGUACIL: Correcto. Se
lo llevó un capitán que lo trajo aquí al juicio. Han ido a buscarle ahora.
EL PRESIDENTE: ¿Sabe lo
lejos que puede estar?
EL ALGUACIL: No, Señoría,
no lo sé. Lo averiguaré inmediatamente.
EL PRESIDENTE: Coronel Amen, ¿son las preguntas que
quiere hacer de tal importancia para el Tribunal como para esperar a este
testigo, o se le puede volver a llamar a declarar el lunes?
CORONEL AMEN: Creo que no
son tan importantes, Señoría.
EL PRESIDENTE: Muy bien,
entonces, se levanta la sesión, y se ha de saber que en el futuro ningún
testigo abandonará, mientras se le esté interrogando, el recinto de este
Juzgado, salvo orden del Tribunal.
CORONEL AMEN: No sé cómo
ha ocurrido, Señoría, creía que seguía aquí.
(Se levantó la sesión hasta
las 10 horas del 3 de Diciembre de 1.945).
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