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Declaración oral de Erwin
Lahousen, testigo de la acusación, sobre las actividades opositoras del
Servicio de Inteligencia Alemán bajo el mando del Almirante Canaris.
Solicitud en nombre de
Hess de una suspensión temporal de su juicio por razones médicas
EL PRESIDENTE: Doy la
palabra a la acusación de Estados Unidos.
SR. LETRADO
JACKSON: El
Coronel Amen representará a Estados Unidos esta mañana.
CORONEL JOHN H. AMEN: Con
la venia, me propongo llamar al primer testigo de la acusación, el
Mayor-General Erwin Lahousen.
EL PRESIDENTE: El Tribunal
desea que indique que la declaración del testigo al que se propone llamar
debe limitarse estrictamente al Cargo que está exponiendo Estados Unidos, el
Primer Cargo.
CORONEL AMEN: ¿Puede
darme un momento para discutir esto con el Fiscal Jefe de la Acusación de
Estados Unidos?
EL PRESIDENTE: Sí, por
supuesto.
DR. OTTO
NELTE: Sr.
Presidente, que yo sepa, la acusación...
EL PRESIDENTE: ¿Podría
decir a quién representa? ¿Representa al acusado Keitel?
DR.
NELTE: Sí.
Que yo sepa, se alcanzó
un acuerdo entre la acusación y la defensa para que, cuando fuera posible,
las cuestiones que se discutirían al día siguiente se comunicarían de
antemano. El fin obvio de este acuerdo, que me parece razonable, era darle a
la defensa la posibilidad de discutir las cuestiones que se iban a plantear
con sus clientes, y facilitar así el avance rápido y continuo del juicio. No
se me ha comunicado que la acusación iba a citar al testigo Lahousen hoy ni
las preguntas que se le iban a hacer.
Esto era especialmente
importante porque hoy, creo, no íbamos a analizar cuestiones, ni se iba a
escuchar al testigo, Lahousen, hablar de cuestiones vinculadas con el tema
planteado por la acusación durante los días anteriores.
EL PRESIDENTE: Eso es lo
contrario de lo que he dicho. Lo que he dicho es que el testigo se iba a
limitar a exponer pruebas referidas al Primer Cargo, que es el único cargo
que hasta la fecha ha sido expuesto.
DR.
NELTE: ¿Quiere decir
el Presidente que para hacer posible a la defensa que someta al testigo a
interrogatorio se le dará la posibilidad, tras el interrogatorio de la
acusación, de hablar con el acusado durante un receso para saber qué
preguntas formular? El testigo, Lahousen, si no recuerdo mal, no ha sido
mencionado en el discurso de la acusación.
EL PRESIDENTE: ¿Es todo
lo que tiene que decir?
DR.
NELTE: Sí.
EL PRESIDENTE: Creo que el
Tribunal querrá escuchar lo que tenga que decir la acusación de Estados
Unidos sobre el acuerdo que el abogado del acusado Keitel menciona, un acuerdo
según el cual lo que se discutiría al día siguiente sería comunicado a la
defensa de los acusados de antemano.
SR. LETRADO
JACKSON:
Desconozco que haya algún acuerdo sobre informar a la defensa de ningún
testigo ni de su testimonio, y tampoco querría tener que hacerlo. Hay razones
de seguridad que afectan a la revelación a la defensa de los nombres de los
testigos que creo que no necesitaré explicar.
Estoy completamente seguro
de que les dijimos que se les daría información sobre cuestiones
documentales, y creo que esto se ha respetado.
En cuanto a los testigos,
sin embargo, hay una cuestión de política. Estos testigos no siempre son
prisioneros. Tienen que ser tratados de una forma diferente a los prisioneros;
y la protección de su seguridad es una consideración muy importante cuando
estamos celebrando este juicio en la mismísima cuna de la Organización Nazi
a la que pertenecieron algunos de los acusados.
EL PRESIDENTE: Creo, Sr.
Letrado Jackson, que es suficiente. Si le dice al Tribunal que no existía
dicho acuerdo, el Tribunal, por supuesto, lo aceptará.
SR. LETRADO
JACKSON:
Desconozco que haya algún tipo de acuerdo aplicable a los testigos.
Consideramos muy difícil comprender exactamente el significado de la norma
que el Tribunal ha anunciado. El Primer Cargo de la Acusación es un cargo
sobre conspiración que cubre prácticamente toda la Acusación. Hay por
supuesto problemas con cuestiones que se superponen que suponía que habían
sido resueltos por los fiscales hasta esta mañana. Es imposible, juzgando un
caso de conspiración, evitar mencionar el hecho de que el acto que fue objeto
de la conspiración fue realizado. De hecho, es parte de las evidencias de la
conspiración.
Sé que no tengo que
extenderme en el amplio rango de pruebas de un caso de conspiración. Creo,
quizás, que lo mejor será hacer jurar al testigo, y si los otros fiscales
consideran que se está entrando en su campo, o si los jueces creen que se están
solapando temas, que aleguen la objeción específica; porque no sé cómo
podemos separar, en particular debido a un aviso dado al momento, el Primer
Cargo del resto de cargos.
Hemos tratado de hacer
todo lo posible para llegar a un acuerdo justo entre nosotros y los otros
fiscales, pero nos resulta imposible contentar siempre a todos.
Con una total deferencia
hacia la norma indicada por el Tribunal, querría sugerir que sigamos
adelante.
No sé cuáles podrían
ser los límites de la norma, pero creo que la única forma de que lo averigüemos es continuar y plantear objeciones específicas a cuestiones específicas
que cualquiera considere que se han transgredido; y al hacerlo así, quiero
decir que actuaremos con el mayor respeto a la norma, pero que nos
encontraremos en conflicto con ella debido a la dificultad de poner cualquier
límite al tema.
EL PRESIDENTE: ¿Doctor
Stahmer?
DR. STAHMER (abogado del
acusado Goering): Sr. Presidente, debo volver a la cuestión planteada por el
Doctor Nelte, su afirmación de que antes del comienzo del juicio la defensa y
la acusación acordaron que siempre se comunicaría el programa del día
siguiente a la defensa el día antes. Ciertamente se ha llegado a ese acuerdo,
y no entiendo que no se haya informado a la acusación de ello. Consideramos
esta posibilidad en una conferencia, y el Doctor Kempner, nuestro enlace, nos
dio garantías de que se acordaría. Querría además señalar lo siguiente:
La acusación ha dicho que
por razones de seguridad no se puede proporcionar a la defensa los nombres de
los testigos que serán citados en la vista del día siguiente. La Prensa, sin
embargo, recibió ya ayer información sobre los testigos que serían llamados
a declarar hoy. Se nos informó de esto esta mañana por medio de
representantes de la Prensa y, por lo que sé, han aparecido artículos sobre
esto en los periódicos de hoy. No puedo entender por qué se nos debería
negar esta información porque, por razones de seguridad, no se ha de hacer.
Me parece que esto es una desconfianza injustificada a la discreción de la
defensa. Es además incorrecto que ahora se nos estén proporcionando los
documentos a tiempo. Todavía nos llegan con retraso. Esta mañana, por
ejemplo, se dejó en nuestras mesas un documento que se analizará hoy; además,
el idioma en que estaba escrito no puede ser entendido por la mayor parte de
la defensa, que no habla inglés.
Como ya he presentado esta
alegación por escrito, me gustaría que el Tribunal tomara una decisión
sobre este asunto tan pronto como pueda.
EL PRESIDENTE: ¿Ha
terminado?
DR.
STAHMER: Sí.
SR. LETRADO
JACKSON: Es
bastante cierto que el nombre del testigo que se presentará hoy fue
comunicado a la Prensa. La cuestión de nuestra política sobre dar nombres de
testigos me fue presentada ayer noche después de que terminara la sesión,
porque hasta ahora no habíamos recurrido a testigos; y le dije entonces al
Coronel Storey que no se debían dar los nombres de los testigos a la defensa
por razones de seguridad.
Le comunicó esto, creo,
al Doctor Dix. Vi que después se había comunicado a la Prensa. Ellos, por
supuesto, han dado así información adecuada sobre este testigo. Sin embargo,
hablo de la política. No podemos estar obligados a informar a la defensa de
los nombres de los testigos a los que se llamará a declarar que están aquí,
en Nuremberg, pero no en prisión; la situación no lo permite. Ni podemos
proporcionar trascripciones de declaraciones de los testigos o algo parecido
de antemano.
Queremos darle a la
defensa todo lo que deban tener en el transcurso del juicio. Están recibiendo
ahora mucho más de lo que recibe cualquier ciudadano de Estados Unidos en un
juicio ante tribunales de Estados Unidos en algunos aspectos, como información
por adelantado, copias, ayuda y servicios, y creo que pedirnos revelarles de
antemano los nombres o la esencia del testimonio -con frecuencia esta esencia
indicará quién es el testigo- no sería apropiado. Ayer se dijo que hoy
presentaríamos un testigo.
EL PRESIDENTE: Ya hemos escuchado a dos abogados en
nombre de la defensa. ¿Tiene algo que añadir diferente de lo que han dicho?
DR. DIX (abogado del
acusado Schacht): Sí. Creo que puedo aclarar un malentendido y contribuir a
la simplificación de todo el problema. ¿Puedo hablar al Tribunal?
Creo que aquí hay un
malentendido. No sé lo que se discutió antes de que asistiera al juicio,
pero la situación hasta ahora ha sido la siguiente:
No se alcanzó ningún
acuerdo entre la acusación y la defensa. Tan sólo hay, como sabe su Señoría,
un acuerdo sobre documentos, que el Tribunal conoce y no necesito repetir. En
cuanto a los testigos, creo que puedo presuponer que todos estamos de acuerdo
en considerar justificado el deseo de la defensa de conocer de antemano qué
testigos serán llamados a declarar.
El Tribunal debe decidir
hasta qué punto este deseo, que está en si mismo justificado, no se puede
conceder por razones de seguridad. Es una cuestión que queda fuera de la órbita
de la defensa. Pero creo que entendí bien al Sr. Letrado Jackson al pensar
que si la Prensa está siendo informada de qué testigos serán llamados a
declarar al día siguiente, es una cuestión de hecho que se debería
comunicar lo mismo a la defensa, pero eso es tan sólo una infeliz concatenación
de circunstancias, un incidente que siempre puede ocurrir, y que puede y será
obviado en el futuro por medio del entendimiento mutuo y la buena voluntad.
Como dije, no sé lo que
se acordó antes de que viniera aquí. No puedo por tanto contradecir a mi
colega, el Dr. Stahmer, en esta cuestión. Creo que es posible, sin embargo,
que el malentendido surgiera de la disposición del Tribunal a que recibiéramos
avisos y los documentos con cuarenta y ocho horas de antelación, y que
incluso el que la película se nos mostrara de antemano pudo llevar a mis
colegas a la conclusión, que considero justificada, de que se les presentarían
todas las pruebas. No esperamos, por supuesto, ser informados del contenido de
la declaración del testigo, porque los contenidos evolucionan durante la sesión
y no se pueden determinar antes de ésta.
Tras esta aclaración, querría expresar el deseo de
que se nos informe en el futuro de a qué testigo se va a llamar a declarar, y
si puedo añadir otro deseo, que las consideraciones de seguridad se guíen
por la certeza de que los abogados de la defensa son de fiar, y están
decididos y son capaces de ayudar al Tribunal a juzgar manteniendo la
disciplina en el proceso. En consecuencia, los casos en los que el oficial de
seguridad crea que no debe comunicar el nombre del testigo de antemano se
deberían reducir a un mínimo absoluto.
EL PRESIDENTE: El Tribunal
considerará las alegaciones que se le han presentado en nombre de la defensa
con referencia a los que se les comunicará o no. En cuanto al testigo al que
Estados Unidos desea llamar a declarar, ahora se les permitirá llamarle. Con
referencia a lo que dije sobre limitar su testimonio al Primer Cargo, el
Tribunal considera que lo mejor será que los otros fiscales tengan la
oportunidad ahora de formular cualquier pregunta que consideren correcta, y
que tendrán la oportunidad, si desean, de volver a llamar al testigo después
durante la exposición de sus cargos.
En cuanto al
interrogatorio de la defensa, se les permitirá hacerlo de la forma más
conveniente posible, así que si desean tener la oportunidad de comunicarse
con sus clientes antes del interrogatorio, se les dará esa oportunidad.
Continuemos.
CORONEL AMEN: ¿Pueden
hacer que se presente ante el Tribunal al General Lahousen?
EL PRESIDENTE: ¿Puede
ponerse ante ese micrófono para que se le oiga?
PREGUNTA: ¿Cuál es su
nombre?
RESPUESTA: Erwin
Lahousen.
P: Haga este juramento
ante mi. Juro ante Dios el Todopoderoso y Omnisciente que diré toda la verdad
y nada más que la verdad.
EL PRESIDENTE: ¿No cree
que sería mejor que el testigo se sentara?
CORONEL AMEN: Creo que se
le debería permitir sentarse, en especial debido a que tiene una afección
cardiaca que puede verse agravada.
EL PRESIDENTE: Muy bien,
puede sentarse.
INTERROGATORIO REALIZADO
POR EL CORONEL AMEN:
P: ¿Dónde nació?
R: Nací en Viena.
P: ¿Qué día?
R: El 25 de Octubre de
1897.
P: ¿Cuál ha sido su
profesión?
R: Fui soldado
profesional.
P: ¿Dónde se formó?
R: Me formé en Austria,
en la Academia Militar de Wiener Neustadt.
P: ¿Fue nombrado
inmediatamente oficial?
R: En
1915 fui nombrado
teniente de Infantería.
P: ¿Sirvió en la Primera
Guerra Mundial?
R: Sí, como subteniente y
teniente en Infantería.
P: ¿Fue ascendido después
con el tiempo?
R: Sí, fui ascendido de
acuerdo con las normas habituales aplicadas en Austria en aquel tiempo.
P: En
1930, ¿qué rango
tenía?
R: En
1930 era capitán.
P: ¿Y en
1930 comenzó a
recibir alguna otra formación?
R: En
1930 ingresé en la
Escuela de Guerra austriaca, que equivale a la Academia Militar del Ejército
alemán. Recibí la
educación de un oficial de Estado Mayor.
P: ¿Cuánto duró esta
formación?
R: Esta formación duró
tres años.
P: En
1933, ¿a qué
unidad regular del ejército fue destinado?
R: En
1933 serví en la
Segunda División Austriaca, la llamada División de Viena.
P: ¿Qué tipo de trabajo
hacía allí?
R: Era oficial de
inteligencia, la rama del servicio en la que ya estuve destinado durante mi
formación con el Estado Mayor.
P: ¿Recibió algún otro
ascenso?
R: Ascendí de acuerdo con
la regulación aplicable en Austria, y hacia finales de 1933 ascendí a
Mayor. En 1935, o a principios de 1936 fui destinado al Estado Mayor- y en
Junio, en el verano de 1936, ascendí a Teniente Coronel del Estado Mayor
austriaco.
P: ¿Y fue destinado a la
división de inteligencia entonces o por entonces?
R: Entré en el Servicio
de Inteligencia austriaco; eso se corresponde técnicamente con lo que el Ejército
Alemán se denomina "Abwehr". Debo añadir que no se incluyó un
"Nachrichten Abteilung" al Ejército austriaco hasta entonces, en 1936; antes de esa fecha no existía tal departamento. Dado que el plan era
restablecer, dentro del marco del Ejército Federal austriaco, el servicio de
inteligencia militar que había dejado de existir tras el colapso del Imperio
Austro-Húngaro, fui preparado para organizar el "Nachrichtenabteilung"
que se había creado entonces.
P: Tras ser destinado a la
División de Inteligencia, ¿cuáles fueron sus principales actividades?
R: Mi responsable, o mejor
dicho el responsable de aquel tiempo, era el Coronel del Estado Mayor Boehme;
el jefe de sección al que estaba subordinado era el jefe del Servicio de
Inteligencia, es decir, el hombre responsable de mi, o más bien el hombre
ante el que yo respondía, del que recibía mis órdenes e instrucciones; más
adelante fue el Jefe del Estado Mayor austriaco.
EL PRESIDENTE: ¿Puede
abreviar esto, Coronel Amen? Realmente no necesitamos todos estos detalles.
CORONEL AMEN: Muy bien, Señoría.
Creo, sin embargo, que es importante para el Tribunal entender más sobre esta
información de lo que normalmente entenderían conociendo el hecho de que fue
cada vez destinado a puestos que tenían un equivalente en el Ejército alemán,
un punto que querría que el Tribunal apreciara.
INTERROGATORIO EFECTUADO
POR EL CORONEL AMEN:
P: Bien, ¿puede decirle
al Tribunal cuáles fueron sus actividades principales tras ser destinado a la
División de Inteligencia? ¿Qué información les interesaba y trataban de
obtener?
R: Si entiendo bien su
pregunta, fui miembro del Servicio de Inteligencia austriaco, es decir, del
Servicio de Inteligencia austriaco y no del "Abwehr" alemán.
P: Tras el
Anschluss, ¿cuál
fue su puesto?
R: Tras el Anschluss fui
transferido inmediatamente al Alto Mando de las Fuerzas Armadas Alemanas, e
hice allí el mismo trabajo. Mi jefe allí era el Almirante Canaris.
P: ¿Y cuál era el puesto
del Almirante Canaris?
R: Canaris era en aquel
tiempo Jefe del Departamento del "Ausland-Abwehr", es decir, de
Inteligencia.
P: ¿Puede explicar brevemente la función de los
departamentos principales del Abwehr bajo el mando del Almirante Canaris?
R: Cuando en
1938 entré
en el Ausland-Abwehr, tras el "Anschluss", había tres Divisiones
del Abwehr, y la que conocía era la división llamada entonces Ausland-Abwehr,
esta Organización me era familiar. No puedo decir exactamente cómo era
antes.
P: ¿Y cuál era su
trabajo?
R: En primer lugar, fui
destinado automáticamente a la División 1 del "Abwehr". Era la
sección dedicada a recopilar información de comunicaciones secretas, como
también era llamada. En aquel tiempo trabajé a las órdenes del Jefe de
Sección, el Coronel-General Pieckenbrock, así como a las de Canaris, al que
conocía de mi pasado austriaco.
P: ¿El Almirante Canaris
era su superior inmediato?
R: El Almirante Canaris
era mi superior inmediato.
P: ¿Fue de cuando en
cuando su representante personal?
R: Sí, en todo momento y ocasión en el que su
representante inmediato -es decir, el Coronel Pieckenbrock- no estaba
presente, o cuando Canaris, por alguna razón u otra, consideraba necesario o
aconsejable que yo apareciera como su representante.
P: ¿Y ejerciendo esta
función estuvo en contacto con el Mariscal de Campo Keitel?
R: Sí.
P: ¿Estuvo también en
contacto con Jodl?
R: En mucho menor grado,
pero ocasionalmente...
P: ¿Y asistió en
ocasiones a conferencias en las que también estaba presente Herr Hitler?
R: Sí, acudí a unas pocas sesiones o reuniones en
las que estuvo presente Hitler, dirigiendo él esas reuniones.
P: ¿Puede decirle al
Tribunal si los líderes del Abwehr simpatizaban con el programa de guerra de
Hitler?
R: Tengo que aclarar en relación a esto que los
mandos, en aquel tiempo, del Departamento de Inteligencia nos vimos
profundamente influenciados y cautivados por la personalidad de Canaris y su
orientación personal, que era perfectamente clara e inequívoca para un pequeño
grupo de nosotros.
P: ¿Y había algún grupo
o grupos concretos en el Abwehr que trabajaran contra los nazis?
R: Dentro de la Oficina del
Ausland-Abwehr había dos
grupos que, en cuanto a sus intenciones y acciones estaban estrechamente
vinculados, pero que sin embargo, se deben distinguir claramente.
P: ¿Y cuáles eran esos
dos grupos?
R: Antes de responder a
esta pregunta, debo hablar brevemente de la personalidad de Canaris, que era
el centro y foco de este
grupo.
P: Por favor, hágalo lo más
brevemente posible.
R: Canaris era una personalidad de intelecto puro.
Confiábamos en su naturaleza interior, única y complicada, por esta razón.
Odiaba la violencia y odiaba y abominaba por tanto a Hitler, su sistema, y en
particular sus métodos. Canaris era, lo mire por donde lo mire, un ser
humano.
P: ¿Puede volver ahora a
los dos grupos que comentó y hablarme de esos dos grupos y sus miembros?
R: Se puede calificar a
uno de los grupos como el círculo de Canaris. Incluía, en el "Ausland-Abwehr",
y en particular de sus líderes, al propio Canaris como su líder espiritual;
al General Oster, Jefe de la División Central (el Fuhrer del Abwehr); y a mi
predecesor, el Teniente Coronel Grosskurt, que se había unido al círculo
junto a Canaris en Viena ya en 1938. Además, el Jefe de la Sección I del
Abwehr, el Coronel Pieckenbrock, que era un amigo íntimo de Canaris; y el
sucesor de Pieckenbrock, el Coronel Hansen, que fue ejecutado el 28 de Junio;
mi sucesor, el Coronel Freytag-Lorrindhofen, que fue ejecutado, o mejor dicho
se suicidó, el 26 de Julio de 1944, antes de su arresto; también, algo
distanciado, el Jefe de la Sección III del Abwehr, el Coronel Bentivigny.
Hubo además otras personas en todas estas secciones; la mayoría fueron
ejecutados o encarcelados en relación con los hechos del 20 de Julio de 1944.
Sobre esto he de mencionar a una persona que no
pertenecía a los grupos mencionados, pero que conocía ciertas acciones
destinadas a evitar o hacer fracasar la ejecución de órdenes para asesinar y
otras atrocidades: el Almirante Burcknet, que era el jefe del
Auslandsabteilung en aquel tiempo. Estos eran esencialmente los líderes del
grupo denominado círculo de Canaris.
El segundo y menor grupo
estaba vinculado al General Oster, que era el líder espiritual de las
personas de la oficina del Ausland-Abwehr que ya en 1938 -pude reconocer esto
claramente hacia 1939-1940 y posteriormente- estaban activamente implicados
en planes diseñados para deshacerse por la fuerza de Hitler, el instigador de
esta catástrofe.
P: ¿Qué se proponía el
grupo al que usted pertenecía, el círculo de Canaris?
R: No fui informado de las
motivaciones u objetivos políticos. Sólo puedo reiterar la línea de
pensamiento que conocí mejor, al haber sido uno de los confidentes más íntimos
de Canaris, y que determinó su actitud básica. Esto, su actitud interior,
que determinó las acciones no sólo de mi mismo, sino del resto de personas a
las que he mencionado, fue la siguiente:
No tuvimos éxito al
tratar de evitar esta guerra de agresión. La guerra significaba la aniquilación
de Alemania y de nosotros mismos, y por tanto, era una desgracia y una catástrofe
de la mayor magnitud.
Sin embargo, una desgracia
aún mayor que esta catástrofe era un triunfo del sistema. Evitar esto era el
objetivo y propósito final de nuestra lucha.
Lo que acabo de decir fue
con frecuencia expresado por Canaris en el grupo del que hablo.
P: ¿Se reunía con
frecuencia este grupo al que Canaris y usted pertenecían?
R: Debo explicar que este
grupo o círculo no ha de ser visto como una organización en el sentido
estricto de la palabra, o como una especie de club de conspiradores. Esto habría
estado completamente en contra del carácter de Canaris. Era más una
organización espiritual de personas con las mismas convicciones, que eran
perspicaces y estaban bien informadas. Sus cargos oficiales les proporcionaban
el conocimiento necesario. Estas personas se entendían y actuaban
conjuntamente a la vez que mantenían su completa individualidad.
Esta es la razón de la
diferenciación de la que hablé al principio. Se pedían distintas cosas a
cada persona. Canaris se ponía en contacto en cada momento con la persona
cuyo carácter, según su experiencia personal, era el más adecuado para
llevar a cabo una tarea concreta.
P: ¿Participó usted en
esas reuniones oficiales en las que Canaris expresó su punto de vista sobre
el uso de la fuerza en Polonia, por ejemplo?
R: He de decir que estos métodos
y otros similares eran repetidamente discutidos en nuestro círculo. Eran
repudiados sin ninguna duda.
P: ¿Recuerda lo que
Canaris dijo sobre la guerra polaca cuando ésta comenzó?
R: Recuerdo muy bien la
hora en la que Canaris entró, completamente roto, y nos informó del hecho de
que la situación finalmente se había vuelto seria, aunque había parecido
antes que todavía se pospondría la acción. Nos dijo entonces: "Es el
fin".
P: ¿Habló con Canaris y
otros miembros del grupo sobre apartar a los nazis de su personal?
R: Mientras aún estaba en
Viena, antes de pasar a servir en el O.K.W., recibí instrucciones de Canaris
de no admitir en su oficina en Berlín a ningún nacionalsocialista. También
se me indicó que, mientras fuera posible, no permitiera que miembros del
Partido o funcionarios que simpatizaran con el Partido llegaran a puestos de
alto rango en mi sección. Así, la organización real...
P: ¿Escribió Canaris un
diario?
R: Sí, Canaris escribió
un diario -lo había empezado a hacer incluso antes del comienzo de la
guerra-, un diario al que personalmente contribuí en muchas partes.
P: ¿Era parte de su
trabajo escribir en ese diario?
R: No, no era parte de mis
responsabilidades inmediatas, pero se convirtió en algo natural que
registrara en su diario las reuniones a las que asistí como representante de
Canaris, o aquellas en las que estuve presente.
P: ¿Y conservó copias de
los entradas que añadió al diario de Canaris?
R: Sí, conservé copias,
con el conocimiento y aprobación de Canaris.
P: ¿Ha
traído consigo los
originales de algunas de esas copias hoy aquí?
R: No las he
traído
conmigo, pero están disponibles.
P: Y ha refrescado lo que
guarda en su memoria sobre esas entradas.
R: Sí.
P: ¿Cuál era la idea de
Canaris al escribir ese diario?
R: Para responder a esta
pregunta debo, en honor a la verdad, repetir las palabras que Canaris me
dirigió con respecto a este tema. Otras personas también han oído lo que voy
a decir ahora. El fin de su diario -y es Canaris quien habla ahora a través
de mi-, el fin de su diario era mostrarle al pueblo alemán y al mundo, de una
forma completa, cómo actuaron quienes en aquel tiempo guiaban el destino del
pueblo.
P: ¿Recuerda haber asistido a reuniones con Canaris
en el cuartel general del Fuhrer justo antes de la caída de Varsovia?
R: Canaris y yo participamos en reuniones que no
tuvieron lugar en el cuartel general del Fuhrer, sino en el llamado tren del
Fuhrer, poco antes de la caída de Varsovia.
P: Y habiendo hecho memoria sobre las entradas del
diario de Canaris, ¿puede decirle al tribunal la fecha de esas reuniones?
R: Según las notas y
documentos de los que dispongo, fueron el 12 de Septiembre de 1939.
P: ¿Tuvieron lugar esas
reuniones todas el mismo día?
R: Las reuniones en el
tren del Fuhrer tuvieron lugar el 12 de Septiembre de 1939.
P: ¿Y se celebró más de
una reunión ese día? ¿Se dividieron en varias sesiones?
R: No podría llamarlas sesiones; eran discusiones,
conversaciones, de mayor o menor duración, pero no del todo reuniones.
P: ¿Y quién se
encontraba presente en esta ocasión?
R: Presentes, independientemente del tiempo y el
lugar, estuvieron las siguientes personas: el Ministro de Exteriores, von
Ribbentrop; Keitel, Jefe del O.K.W.; el presidente del "Wehrmacht-Fuehrungstab"
en aquel tiempo, Jodl; Canaris; y yo.
P: ¿Ve a Ribbentrop en
esta sala?
R: Sí.
P: ¿Puede indicar dónde
se sienta para que quede registrado?
R: Allí -(señalando)- en
la primera fila, el tercero por la izquierda.
P: ¿Ve también a Keitel
en la sala?
R: Sí, está junto a
Ribbentrop.
P: ¿Ve también a Jodl en
la sala?
R: Sí, está en la
segunda fila, junto a Herr von Papen.
P: Según lo que usted recuerda, ¿puede explicarle
con el mayor detalle posible al Tribunal exactamente qué se dijo y qué
ocurrió en esta reunión en el tren del Fuhrer?
R: En primer lugar, Canaris mantuvo una breve
conversación con Ribbentrop en la que éste explicó objetivos políticos en
general con respecto a las regiones polacas, y en particular con respecto a la
cuestión ucraniana. Más tarde el Jefe del O.K.W. se refirió a la cuestión
ucraniana en discusiones posteriores que tuvieron lugar en su vagón privado
de trabajo. Esto está registrado en las notas que tomé inmediatamente a
petición de Canaris. Mientras estábamos aún en el tren del Jefe del O.K.W.,
Canaris expresó serios escrúpulos con respecto al bombardeo de Varsovia,
destacando las devastadoras repercusiones en la política exterior que tendría
ese bombardeo. El Jefe del O.K.W. en aquel tiempo, Keitel, respondió que
estas medidas habían sido ordenadas directamente por el Fuhrer y por Goering,
y que él, Keitel, no podía influir en esas decisiones. Pronunció estas
palabras -puedo repetirlas tras haber leído mis notas-. El Fuhrer y Goering
telefoneaban frecuentemente; a veces oí parte de lo que se decía, pero no
siempre.
En segundo lugar, Canaris
hizo una clara advertencia contra las medidas que conocía, como el plan de
fusilar y exterminar que se iba a dirigir en particular contra la
intelectualidad polaca, la nobleza y el clero, así como contra todos los
elementos que se pudiera considerar que simbolizaban el movimiento de
resistencia nacional. Canaris dijo entonces -cito más o menos textualmente-:
"El mundo considerará algún día responsables también a las fuerzas
armadas ante cuyos ojos tuvieron lugar estos hechos".
Entonces el Jefe del
O.K.W.
respondió -y lo que voy a decir ahora se basa en mis notas, que consulté
hace pocos días- que estas cosas habían sido decididas por el Fuhrer, y que
el Fuhrer, el Comandante en Jefe del Ejército, había hecho saber que si las
fuerzas armadas se negaban a tomar parte en estas cosas o si no manifestaban
no estar de acuerdo, tendrían que aceptar el hecho de que se utilizaría a
las SS, la SIPO y el resto de organizaciones similares para llevar a cabo
estas medidas. Así, al lado de cada comandante militar, se situaría a un
funcionario civil con su mismo rango. Esto, en resumen, fue lo que se discutió
sobre las medidas de exterminio y la política de fusilamientos.
P: ¿Se dijo algo sobre la
denominada limpieza del hogar política?
R: Sí, el entonces Jefe
del O.K.W utilizó una expresión sobre esto que ciertamente procedía de
Hitler, y que calificaba a estas medidas de "limpieza del hogar política".
Esta expresión permanece fresca en mi memoria sin que haya recurrido a mis
notas.
P: Para que quede registrado con total claridad, ¿qué
medidas exactas dijo Keitel que se habían acordado?
R:
Según el entonces Jefe
del O.K.W., el bombardeo de Varsovia y el fusilamiento de las clases de
personas que enumeré antes ya había sido acordado.
P: ¿Y de quiénes se
trataba?
R: Fundamentalmente, de la
intelectualidad polaca, la nobleza, el clero y, por supuesto, los judíos.
P: ¿Qué se dijo, si se
dijo algo, sobre una posible cooperación con un grupo ucraniano?
R: El entonces Jefe del
O.K.W., que dijo que transmitía una orden que al parecer había recibido de
Ribbentrop con respecto a los planes políticos del Ministro de Exteriores, le
ordenó a Canaris que instigara un movimiento de resistencia en la parte de
Galitzia perteneciente a Ucrania que debía tener como objetivo el exterminio
de judíos y polacos.
P: ¿En qué momento
entraron en esta reunión Hitler y Jodl?
R: Hitler y Jodl entró o
después de que lo que acabo de describir tuviera lugar, o hacia el final de
esta discusión, y Canaris ya había comenzado su informe sobre la situación
en el Oeste: es decir, sobre las noticias que habían llegado mientras tanto
sobre la actitud del ejército francés ante el Muro Occidental.
P: ¿Y qué otras
cuestiones se discutieron?
R: Tras esta discusión en
el vagón privado de trabajo del Jefe del O.K.W., Canaris se fue del vagón y
mantuvo una breve conversación con Ribbentrop, que, volviendo al tema de
Ucrania, le dijo una vez más que el movimiento de rebelión o resistencia debía
organizarse de tal forma que todas las granjas y viviendas de los polacos
ardieran y de forma que se asesinara a todos los judíos.
P: ¿Quién dijo eso?
R: El entonces Ministro de
Exteriores, Ribbentrop, le dijo esto a Canaris. Yo estaba junto a él.
P: ¿No tiene la menor
duda sobre esto?
R: No. No tengo la menor duda de esto. Recuerdo con
especial claridad la en cierta forma nueva frase, "que todas las granjas
y viviendas de los polacos ardieran", porque hasta entonces sólo se habían
usado términos como "liquidación" y "matar".
P: ¿Hay alguna nota en el diario de Canaris que le
ayudara a refrescar la memoria también sobre este punto?
R: No.
P: ¿Qué se dijo, si se
dijo algo, sobre Francia?
R: En la cuestión de
Francia, tuvo lugar una discusión en el vagón del Jefe del O.K.W. Canaris
expuso la situación en el Oeste según los informes que había recibido del
servicio de inteligencia del "Abwehr". Canaris describió la situación
diciendo que en su opinión los franceses estaban preparando un gran ataque en
el sector de Saarbrucken. Hitler, que mientras tanto había entrado en la
sala, intervino, se hizo cargo de la discusión, y rechazó vivamente la opinión
que Canaris acababa de expresar, exponiendo argumentos que, mirando ahora
hacia atrás, debo reconocer como hechos correctos.
P: ¿Recuerda si durante
esta reunión Ribbentrop dijo algo sobre los judíos?
R: Durante la conversación, que estaba teniendo
lugar en el vagón privado de reuniones del Jefe del O.K.W., Ribbentrop no se
encontraba allí.
P: ¿Recuerda si en alguna
de las reuniones Ribbentrop dijo algo sobre los judíos?
R: En esta reunión,
repito -la que tuvo lugar en el vagón-, no.
P: Con la intención de que lo registrado en el
sumario sea correcto, cuando se ha referido al Jefe del O.K.W., ¿se refería
a Keitel?
R: Sí.
P: ¿Se pidió en algún
momento ayuda a la Wehrmacht para preparar la campaña polaca?
R: Sí.
P: ¿Se dio algún nombre
especial a esos preparativos?
R: Según está registrado en el diario de mi sección,
el nombre que se dio a estos preparativos que tuvieron lugar justo antes de la
campaña polaca fue "Himmler".
P: ¿Puede explicarle al
Tribunal qué clase de ayuda se solicitó?
R: El asunto sobre el que voy a declarar ahora es una
de las acciones más misteriosas que tuvieron lugar en el entorno de la
oficina del Abwehr. En algún momento, creo que fue a mediados de Agosto -se
puede ver la fecha exacta en la entrada correspondiente del diario- se encargó
a la Sección I del Abwehr, así como a mi sección, la Sección II, que
proporcionaran o tuvieran listos equipo y uniformes polacos, así como
tarjetas de identificación y otras cosas para los preparativos "Himmler".
Esta petición, según una entrada de mi diario escrita por mi ayuda de campo,
fue recibida por Canaris del Wehrmacht Fuehrungstab o de la "Landesverteidigung"
- Defensa Nacional.
P: ¿Sabe dónde se originó
la petición?
R: No puedo decir dónde se originó la petición. Sólo
puedo repetir cómo nos llegó en forma de orden. Era, sin duda, una orden que
ya nos hacía recelar a los jefes de sección afectados por ella sin conocer
del todo lo que era. El nombre Himmler, sin embargo, era suficientemente
elocuente. En las entradas pertinentes del diario se expresa el hecho de que
pregunté por qué le íbamos a dar uniformes al Sr. Himmler.
P: ¿A quién se debía
entregar el material polaco obtenido por el Abwehr?
R: Estos artículos debían mantenerse listos, y un día,
un hombre de las SS o la SD -el nombre figura en el diario de guerra oficial
del departamento- los recogió.
P: ¿En qué momento se
informó al Abwehr de cómo se iba a usar este material polaco?
R: Se nos ocultó el propósito
real, y aún hoy no conocemos sus detalles; no supimos de ello, aunque
entonces tuvimos la comprensible sospecha de que se planeaba alguna oscura
acción, en particular debido al nombre de los preparativos.
P: ¿Supo posteriormente a
través de Canaris lo que ocurrió?
R: El curso de los
acontecimientos fue el siguiente: cuando apareció el primer boletín de
guerra, que hablaba del ataque de unidades polacas en territorio alemán,
Pieckenbrock, que tenía el informe en sus manos y lo leyó, observó que
ahora sabíamos para qué se habían necesitado nuestros uniformes. Ese mismo
día, o unos días después, no puedo decirlo con exactitud, Canaris nos
informó de que se había ordenado a personas de campos de concentración
disfrazadas con estos uniformes que efectuaran un ataque militar contra la
estación de radio de Gleiwitz. No puedo recordar si se mencionó alguna otra
localidad. Aunque estábamos muy interesados, en particular el General Oster,
en conocer detalles de esta acción, es decir, dónde había ocurrido y lo que
ocurrió con detalle -aunque podíamos imaginarlo- no lo averiguamos con
certeza, y aún hoy no puedo decir con exactitud qué ocurrió.
P: ¿Llegó a averiguar lo
que le ocurrió a los hombres de los campos de concentración que vistieron
los uniformes polacos y provocaron el incidente?
R: Es extraño, esta
cuestión aún hoy me interesa, por ello tras la capitulación hablé de esto
con un Hauptsturmfuhrer de las SS que estaba confinado en el mismo hospital
que yo, y le pregunté detalles sobre lo que había ocurrido. Este hombre -su
nombre era Burckel- me dijo: "Es curioso, pero incluso nosotros, en
nuestros círculos, sólo supimos de estos hechos mucho, mucho después, y lo
que averiguamos entonces fue indirectamente. Por lo que sé" -dijo-
"todos los miembros de la SD que tomaron parte en esa acción fueron al
parecer apartados; es decir, los asesinaron". Es lo último que oí de
este asunto.
P: ¿Recuerda haber
asistido a una reunión en 1940 en la que se habló del nombre de Weygand?
R: Sí.
P: ¿Recuerda el mes en
concreto en el que tuvo lugar esta discusión?
R: La discusión tuvo
lugar en el invierno de 1940, en Noviembre o Diciembre si no recuerdo mal. He
registrado la fecha precisa en mis notas personales, de acuerdo con los deseos
de Canaris.
P: Por lo que usted
recuerda, ¿quién estaba presente?
R: En aquel tiempo nos
reuníamos normalmente en la conferencia, es decir, los tres jefes de
secciones y el Jefe de la Sección Ausland, el antiguo Almirante Burckner.
P: ¿Qué les dijo Canaris
en esta reunión?
R: En esta conversación
Canaris nos dijo que durante un largo tiempo Keitel le había presionado para
ejecutar una acción que llevara a la eliminación del Mariscal francés
Weygand; y que yo -es decir, mi sección- me encargaría de llevar a cabo esta
tarea.
P: Cuando dice
"eliminación", ¿qué quiere decir?
R: Asesinato.
P: ¿Qué estaba haciendo
Weygand en aquel tiempo?
R: Weygand estaba, que yo
recuerde, en aquel momento en el Norte de África.
P: ¿Cuál fue la razón
dada para asesinar a Weygand?
R: La razón que se dio
fue el miedo a que la parte del Ejército francés del Norte de África que no
había sufrido pérdidas pudiera encontrar en Weygand un punto de apoyo para
resistir. Esto es, por supuesto, tan sólo un breve resumen de lo que aún
recuerdo hoy en día. Puede que hubiera otros factores a tener en cuenta.
P: Después de que Canaris
les informara de esto, ¿qué más se dijo en esta reunión?
R: Esta petición, que fue
planteada al Abwehr abiertamente y sin reparos por un representante de las
Fuerzas Armadas, fue rechazada enérgicamente y con indignación por todos los
presentes. Yo, como la persona más afectada dado que se encargó a mi
departamento la acción, dije ante todos los presentes que no tenía intención
de ejecutar esa orden. Mi sección y mis oficiales son combatientes, pero no
son una organización de asesinos ni asesinos.
P: ¿Qué dijo entonces
Canaris?
R: Canaris dijo: "Cálmese.
Hablaremos de ello más tarde".
P: ¿Y habló de ello más
tarde con Canaris?
R: Después de que el
resto de caballeros hubiera abandonado la sala, hablé a solas con Canaris.
Canaris me dijo inmediatamente: "Es obvio que esta orden no sólo no se
llevará a cabo, sino que ni siquiera será comunicada más veces", y así
fue.
Q: ¿Se le preguntó
posteriormente si había usted llevado a cabo esta orden?
R: En una reunión que
Canaris tuvo con Keitel, en la que yo estaba presente, el entonces Jefe del
O.K.W., Keitel, me preguntó por este tema. Me preguntó qué había ocurrido
o qué se había preparado hasta entonces con respecto a este asunto. La fecha
de este hecho está registrada en mis notas, con el conocimiento y aprobación
de Canaris.
P: ¿Qué respuesta le dio
a Keitel?
R: Naturalmente no puedo
recordar las palabras exactas que pronuncié, pero hay una cosa segura;
ciertamente no respondí que no tenía intención de llevar a cabo esa orden.
No podía hacerlo, y no lo hice; si no, no estaría hoy sentado aquí.
Probablemente, como en otras muchas ocasiones similares, respondí que era muy
díficil, pero que se haría todo lo posible, o algo por el estilo. Claro está,
no puedo recordar mis palabras exactas.
P: ¿Es usted el único miembro de este círculo íntimo
de Canaris que aún vive?
R: Creo que al menos soy
uno de los muy pocos que quedan. Quizás Pieckenbrock aún viva; quizás
Bentivigny, que, sin embargo, no pertenecía al círculo íntimo. La mayoría
de los demás cayeron tras los hechos del 20 de Julio.
CORONEL AMEN: Comenzaré
ahora con otro asunto. No sé si quiere que comience tras el receso.
EL PRESIDENTE: Seguiremos
hasta las 12:45.
(Continuación del
interrogatorio del testigo por parte del Coronel Amen.)
P: ¿Asistió en
1941 a
una conferencia en la que estaba presente el General Reinecke?
R: Sí.
P: ¿Quién era el General
Reinecke?
R: El General Reinecke era
en aquel tiempo Jefe de la Oficina General del Ejército, es decir, un miembro
de la oficina del O.K.W.
P: ¿Recuerda la fecha
aproximada de esa reunión?
R: Fue más o menos en el
verano de 1941, poco después del comienzo de la campaña rusa; posiblemente
en Julio.
P: Díganos con exactitud,
a partir de sus recuerdos, quiénes estaban en esa conferencia.
R: En esa conferencia, que
también quedó registrada en las notas tomadas por Canaris, en la que
participé como su representante, se encontraban presentes las siguientes
personas: el General Reinecke como el oficial que la presidía, el
Obergruppenfuhrer Muller, de la R.S.H.R., el General Breuer, representando a
la oficina a cargo de los prisioneros de guerra, y yo, como representante de
Canaris, es decir, del "Ausland-Abwehr".
P: ¿Puede explicar quién
era Muller y por qué estaba en esta reunión?
R: Muller era un Jefe de
División de la oficina principal de la Seguridad del Reich (R.S.H.R.) y
participó en la sesión porque era el responsable de las medidas sobre el
tratamiento de prisioneros rusos; es decir, de las ejecuciones.
P: ¿Puede explicar quién
era el Coronel Breuer y por qué estaba allí?
R: El Coronel Breuer estaba a cargo de cuestiones
relacionadas con los prisioneros de guerra. No sé exactamente en que
Organización trabajaba en aquel momento. Se encargaba de cuestiones referidas
a prisioneros de guerra dentro del O.K.W.
P: ¿Cuál era el propósito
de esta conferencia?
R: El propósito de esta conferencia era examinar las
órdenes recibidas hasta entonces con respecto al tratamiento de prisioneros
de guerra, y también comentar, explicar y dar una base razonable a estas órdenes.
P: ¿Supo a través de la conversación de esta
conferencia qué era lo principal de estas órdenes que se discutían?
R: Su contenido afectaba sobre todo a dos grupos de
medidas que se iban a tomar. El primero era el asesinato de comisarios rusos.
El segundo era el asesinato de todos aquellos elementos entre los prisioneros
de guerra rusos que, según una selección especial de la SD, fueran
identificados como bolcheviques o representantes activos de la visión
bolchevique del mundo.
P: ¿Se enteró también
en esta conversación de en base a qué se daban estas órdenes?
R: La base de estas órdenes fue explicada por el
General Reinecke básicamente así: la guerra entre Alemania y Rusia no era
una guerra entre dos Estados o dos ejércitos, sino entre dos formas de ver el
mundo, la nacionalsocialista y la bolchevique. No se debía ver al soldado del
Ejército Rojo como un soldado normal y corriente, como nuestros oponentes
occidentales, sino como un enemigo ideológico. Es decir, un enemigo a muerte
del nacionalsocialismo, y se le debía tratar de acuerdo a esto.
P: ¿Le dijo Canaris por
qué le había elegido para asistir a esta conferencia?
R: Canaris me dio dos o
quizás tres razones para enviarme a esta sesión, aunque él mismo se
encontraba en Berlín. Primero quería evitar un contacto personal con
Reinecke, al que consideraba como el prototipo de los siempre voluntariosos
generales nacionalsocialistas, y hacia el que sentía personalmente una fuerte
antipatía. En segundo lugar, me dijo que el principio que me debía guiar era
tratar a través de argumentos basados en hechos -es decir, tratando de llamar
a la razón- de oponerme a esta orden brutal y sin sentido, o al menos de
mitigar sus malignos efectos tanto como fuera posible. Me eligió por razones
tácticas también, dado que, como jefe de departamento, no podía de ninguna
forma hablar tan claramente como yo, que, gracias a mi puesto de rango
inferior, podía usar un lenguaje más duro.
En tercer lugar, estaba muy de acuerdo con mi actitud
personal, una actitud que manifesté, cuando era posible, en mis muchos viajes
al frente, donde vi maltratos a prisioneros de guerra. Este hecho está
claramente registrado en mis notas.
P: ¿Le pusieron Canaris y
los otros miembros de su grupo un nombre particular a Reinecke?
R: No sólo en nuestro grupo, sino también en otros
lugares, se le llamaba "el pequeño Keitel", o "el otro
Keitel".
P: Antes de que usted fuera a esta conferencia, ¿le
hizo Canaris algún otro comentario sobre esas órdenes?
R: Ya en el momento en el que se dieron esas órdenes,
Canaris le dijo a nuestro círculo -y cuando digo nuestro círculo me refiero
a los jefes de sección- que se había situado en una posición de fuerte
oposición a esta orden y que había protestado a través de Burckner. No
puedo decir ahora si se hizo esto por escrito u oralmente, si esto se comunicó
a Keitel por escrito u oralmente, no lo sé, pero en cualquier caso, Burckner
se lo comunicó a Keitel; probablemente por ambos medios.
P: ¿Cuando dice
"protestó a través de Burckner", qué quiere decir?
R: Cuando digo
Burckner,
me refiero al grupo o quizás incluso a un representante de su oficina.
P: ¿Puede repetir eso?
R: Esta protesta o este
contraargumento, y la cuestión
referida al tratamiento de los prisioneros de guerra rusos, se comunicó a
Canaris por medio del Ministerio de Exteriores, el Ausland-Amt, y, a través
de Burckner. La oficina del Ausland tenía una sección que se encargaba de
cuestiones relacionadas con la Ley Internacional. El experto de esa sección
era el Conde Moltke que, al igual que otros hombres, pertenecía al círculo
privado de Oster. Fue ejecutado tras el 20 de Julio.
EL PRESIDENTE: ¿Es un
buen momento para hacer un receso?
CORONEL AMEN: Sí, Señoría.
EL PRESIDENTE: Hasta las 2
en punto.
(Se hizo un receso hasta las 14:00 horas).
EL PRESIDENTE: Adelante,
Coronel Amen.
(Erwin Lahousen volvió al
estrado y continuó su declaración)
INTERROGATORIO EFECTUADO
POR EL CORONEL AMEN:
P: Antes del receso para
el almuerzo, usted estaba declarando sobre una conferencia en 1941 con
Reinecke y otros. Antes de esa conferencia, ¿le habló Canaris de qué clase
de petición había que hacer a los presentes en la reunión?
R: Antes de la discusión
Canaris dijo, como ya he declarado, que debería usar argumentos para arruinar
el caso planteado o debilitar sus efectos, pero que de ninguna forma debería
pensar en usar argumentos de carácter humanitario, a no ser que quisiera
quedar como un tonto.
P: ¿Puede explicarle
ahora al Tribunal, según lo que usted recuerda, qué ocurrió exactamente y
qué se dijo durante esa conferencia?
R: La discusión fue
iniciada por el General Reinecke, que explicó estas órdenes de la forma que
he descrito antes del receso. Dijo que estas medidas eran necesarias, y que
era en concreto necesario que esta idea se expusiera claramente a la Wehrmacht, y sobre todo a los cuerpos de oficiales, ya que al parecer aún tenían
ideas propias de la Edad de Hielo y no de la actual era del
nacionalsocialismo.
P: ¿Qué ideas planteó
usted en esta conferencia?
R: De acuerdo con mis
instrucciones dadas por el Amt Ausland-Abwehr y como representante de Canaris,
básicamente señalé, en primer lugar, el efecto más desfavorable de dichas
medidas en las tropas, sobre todo en las tropas en el frente: que nunca
entenderían esas órdenes, en concreto no el simple soldado. Además, dije,
teníamos informes que indicaban que las ejecuciones se llevaban a cabo a
veces ante sus ojos.
En segundo lugar, planteé
las objeciones de mi oficina con respecto a actividades que afectaban a la
oficina en sí misma, ya que el efecto en el enemigo de estas medidas era, en
términos prácticos, dificultar la deserción, se evitaba que los rusos
desertaran, mientras que hasta entonces se estaban rindiendo sin ofrecer
resistencia; y además las grandes dificultades que le supondría a la División
del Abwehr que se vieran afectados los agentes en combate, es decir, personas
que por una razón u otra se habían preparado voluntariamente para ayudar a
los alemanes.
P: Para que esto quede
claro en el sumario, ya que creo que la traducción ha sido un poco confusa,
quiero señalar de nuevo uno o dos de esos argumentos. ¿Qué dijo en esta
conferencia sobre el efecto que suponía en los soldados rusos la ejecución
de estas órdenes?
R: Señalé, en primer
lugar, que con estas órdenes se hacía que algunos elementos entre los
soldados rusos inclinados a rendirse dejaran de hacerlo. En segundo lugar, que
la gente que por una razón u otra había ofrecido sus servicios al Abwehr
también dejaría de hacerlo por culpa de estas medidas. Y que en suma el
efecto producido sería el contrario del deseado y se incrementaría al máximo
la resistencia de los rusos.
P: Y para que esto quede
totalmente claro, ¿qué dijo sobre el efecto de la ejecución de estas órdenes
en las tropas alemanas?
R: Dije que, teniendo en
cuenta varios informes del Frente que teníamos, el efecto en la moral y la
disciplina de las tropas era terrible, devastador.
P: ¿Se habló de la Ley
Internacional en esta conferencia?
R: No. No se discutió la
Ley Internacional al hablar de este asunto. Se destacó en particular la forma
de seleccionar a los prisioneros de guerra. Era completamente arbitraria, por
no hablar de la orden en sí, la orden en general.
P: Hablaremos de esto más
tarde. ¿Fueron aceptados sus puntos de vista en esta conferencia?
R: Mis puntos de vista,
que eran los puntos de vista del Amt Abwehr, al que representaba, fueron
combatidos de la forma más dura por Muller que, con los habituales tópicos,
rechazó los argumentos que había planteado, y sólo concedió que las
ejecuciones, en consideración a los sentimientos de las tropas, no debían
tener lugar ante éstas, sino en lugares secretos. También hizo unas pequeñas
concesiones en la cuestión de la selección, que era completamente
arbitraria, y se delegó la decisión a los líderes de Kommando o sus puntos
de vista.
P: Y después de esta
conferencia, ¿se enteró de si se dio alguna orden indicando que esos
asesinatos no tuvieran lugar ante las tropas alemanas?
R: Exceptuando la promesa
de Muller que acabo de mencionar, no volví a oír nada sobre esto entonces.
Encontré una confirmación
de los resultados de esta conferencia y de las promesas que se me hicieron en
una orden que sólo ahora he recibido.
P: ¿Hubo una conversación
en esta conferencia sobre la forma en la que estas órdenes de asesinato se
ejecutarían?
R: Sí; durante las
discusiones, se analizó todo el problema, así como la forma en que se
llevaban a cabo estas órdenes por parte de los Einsatzkommandos de la SD, según
lo que recuerdo. Estos escuadrones de la SD se encargaban de seleccionar a
personas en campos y centros de concentración de prisionero de guerra, y de
llevar a cabo las ejecuciones.
Reinecke también analizó
medidas referidas al trato dado a los prisioneros de guerra rusos en los
campos. Reinecke aceptó enérgicamente los argumentos planteados por Muller y
no los míos, y expuso sus convicciones con palabras muy duras.
P: ¿Puede explicarle al
Tribunal, a partir de la información que usted recibió en esta conferencia,
la manera exacta en la que se realizaba la selección de estos prisioneros y
de qué forma se determinaba a qué prisioneros se debía asesinar?
R: Los prisioneros eran
seleccionados por comandos de la SD, y según puntos de vista peculiares y
totalmente arbitrarios. Los líderes de estos "Einsatzkommandos" se
guiaban por características raciales; en particular, si alguien era judío, o
de aspecto judío, o podía ser considerado de alguna otra forma de raza
inferior, era elegido para ser ejecutado. Otros líderes de la SD
seleccionaban a personas de acuerdo con su inteligencia. Algunos empleaban
puntos de vista totalmente propios y con frecuencia de lo más peculiares, así
que me sentí obligado a preguntarle a Muller: "Dígame, ¿según qué
principios se realiza esta selección? ¿Lo deciden según la altura de una
persona o el número que calza?"
Muller rechazó enérgicamente
estas objeciones y otras, y Reinecke adoptó rígidamente el mismo punto de
vista, en lugar de aceptar mis opiniones, es decir, la del Amt Ausland-Abwehr,
que se le ofrecieron en bandeja para que las aceptara. Esto fue esencialmente
lo discutido en la reunión en la que participé.
P:¿Supo de la forma en la
que se ejecutaron estas órdenes a través de informes oficiales?
R: Éramos entonces
informados de todos los acontecimiento por los órganos presentes en el frente
o activos en los campos. Había oficiales de la División del Abwher en estos
campos, y de esta forma, y a través de los canales de servicio normales,
recibíamos informes y se nos narraba de viva voz estas medidas y sus efectos.
P: ¿Era la información
que recibían información secreta y confidencial que no se podía revelar a
otros?
R: La información era
confidencial dado que todo lo que ocurría en nuestras oficinas era
considerado confidencial. Sin embargo, la realidad era que grandes grupos de
la Wehrmacht sabían que estas cosas ocurrían en los campos, y en concreto,
las ejecuciones.
P: ¿Dijo Reinecke algo en
esta conferencia sobre el trato dado a los prisioneros rusos en los campos de
prisioneros?
R: En esta reunión el
trato dado a los prisioneros rusos en los campos fue expuesto por Reinecke, y
Reinecke opinaba que en los campos no debían recibir el mismo tratamiento que
los otros prisioneros de guerra aliados, y que allí también, según los
principios expuestos, se les debían aplicar medidas discriminatorias. Se debía
proporcionar látigos a los guardias de los campos, y en caso de intento de
fuga o algún otro acto no deseable, los guardias debían tener derecho a
recurrir a las armas.
P: Además de los látigos,
¿qué otro equipo se proporcionó a los guardias de los Stalag?
R: Son detalles que ahora
no recuerdo. Sólo puedo decir lo que se mencionó en la discusión.
P: ¿Qué dijo Reinecke
sobre los látigos, si dijo algo?
R: Reinecke dijo que los
guardias debían hacer uso de sus látigos o porras, o de cualquier otra
herramienta primitiva que tuvieran.
P: ¿Supo a través de
canales oficiales de alguna orden de marcar a los prisioneros de guerra rusos?
EL PRESIDENTE: Coronel
Amen, creo que debería referirse a ellos como prisioneros "soviéticos",
no como prisioneros "rusos".
CORONEL AMEN: Sí, Señoría.
INTERROGATORIO EFECTUADO
POR EL CORONEL AMEN:
P: ¿Se enteró de si se
dio esa orden?
R: Sí, en una de las
discusiones en la que solían estar la mayoría de los jefes de división
antes mencionados. Debió estar presente al menos uno de ellos.
P: ¿Sabe si hubo alguna
protesta contra esa orden?
R: Cuando se dio a conocer
la intención de marcar a estos prisioneros, Canaris presentó de inmediato
una muy dura protesta, probablemente a través del propio Burckner.
P: ¿Qué les dijo
Canaris, si les dijo algo, sobre esta orden?
R: Canaris nos dijo que la
cuestión ya había sido expuesta como opinión médica por una especie de
doctor; que había gente suficientemente baja como para acceder a dar una
opinión médica sobre esa locura. Ese fue el tema principal de discusión.
P: ¿Qué información
recibió, si recibió alguna, a través de canales oficiales sobre planes para
traer a los prisioneros soviéticos a territorio alemán?
R: En circunstancias
similares, es decir, durante discusiones entre Canaris y los jefes de sus
divisiones, así como en las charlas del Estado Mayor, oí que se había
planeado traer a algunos prisioneros soviéticos a Alemania, pero esos
proyectos fueron abandonados de repente, y recuerdo que fue por orden directa
de Hitler. La razón dada fueron las condiciones de los campos en el teatro de
operaciones, donde los prisioneros eran hacinados y no se les podía
alimentar, alojar o vestir adecuadamente, provocando epidemias y que se
llegara al canibalismo en estos campos.
P: No estoy seguro, pero
creo que nos hemos perdido algo de su respuesta anterior. ¿Puede comenzar de
nuevo a explicarnos el cambio de esas órdenes?
R: ¿Puede repetir la
pregunta de nuevo?
P: Usted ha hecho
referencia a un cambio en los planes para llevar a los prisioneros soviéticos
a territorio alemán. ¿Es así?
R: Sí, no se llevaron a
Alemania.
P: ¿Y cuál fue el
resultado de esta acción, de que no se les trajera aquí, por orden directa
de Hitler?
R: El resultado fue el que
acabo de describir.
P: Pero quiero que lo repita porque perdimos parte de
la respuesta durante la traducción. Por favor, repítala de nuevo.
R: La gran
mayoría de los
prisioneros de guerra permanecieron en el teatro de operaciones, sin los
cuidados adecuados -cuidados en el sentido de lo acordado en convenciones, con
respecto a alojamiento, comida, cuidados médicos. Muchos de ellos murieron
sobre el suelo desnudo. Estallaron epidemias, y apareció el canibalismo,
seres humanos devorando a otros seres humanos empujados por el hambre.
P: ¿Estuvo personalmente
en el frente y observó estas condiciones?
R: Hice varios viajes con
Canaris y vi algunas de estas cosas que acabo de describir con mis propios
ojos. Tomé notas de mis impresiones en aquel tiempo que se encuentran entre
mis papeles.
P: ¿Obtuvo también
información sobre estas cuestiones a través de canales oficiales del Abwehr?
R: Sí, recibí esta
información a través de nuestro departamento legal y a través del Ausland-Abwehr.
P: Según su información
oficial, ¿hasta qué punto se vio la Wehrmacht implicada en el maltrato de
estos prisioneros?
R: Según mi información,
la Wehrmacht estuvo implicada en todas las cuestiones referidas a los
prisioneros de guerra excepto las ejecuciones, que eran tarea de los
"Kommandos" de la SD y del Reichssicherheitshauptamt.
P: Pero, ¿no es un hecho
que los campos de prisioneros de guerra estaban totalmente bajo la jurisdicción
de la Wehrmacht?
R: Sí, los prisioneros de
guerra estaban bajo la jurisdicción del Mando Supremo de la Wehrmacht.
P: Pero antes de ser
enviados a estos campos, los Kommandos Especiales de las SS eran los
principales responsables de las ejecuciones y la selección de las personas a
ejecutar, ¿no es así?
R: Correcto.
P: ¿Recibió información
a través de canales oficiales sobre la existencia de una orden para asesinar
a los comandos británicos?
R: Sí.
P: ¿Qué acciones tomaron
Canaris y usted con respecto a esta orden si es que tomaron alguna?
R: La orden, por lo que yo
recuerdo, e incluso la intención de que se fuera a dar una orden así, fueron
discutidas en nuestro círculo, es decir, entre Canaris y sus jefes de sección.
Por supuesto, estuvimos totalmente de acuerdo en rechazarla. Las razones,
aparte de los aspectos de Ley Internacional a tener en cuenta, eran que el Amt
Ausland tenía bajo su jurisdicción una formación que estaba vinculada a
nuestra sección llamada "Regimiento Brandenburg" que desempeñaba
una tarea similar a la de los comandos.
Protesté inmediata y enérgicamente
contra esta orden como jefe de la sección a la que estaba vinculado este
regimiento, del que me sentía responsable, así como a la vista de las
medidas de represalia que eran de esperar como resultado.
P: ¿Colaboró
personalmente en la redacción de estas protestas?
R: Sé que se presentaron
dos protestas contra esta orden, por Canaris, y por el Amt Ausland a través
de Burckner. La primera vez, tan pronto como se dio la orden verbalmente o por
escrito, y la segunda vez después de que se llevaran a cabo las primeras
ejecuciones. Redacté una de esas protestas escritas, no sé si fue la primera
o la segunda; esta aportación la hice en interés de mi sección y del
Regimiento Brandenburg, cuyas funciones eran similares, muy similares, a las
de los comandos.
P: ¿A quién llegaron
estas protestas según el procedimiento oficial?
R: Las protestas fueron
dirigidas al oficial superior de Canaris, es decir, el Jefe del O.K.W.
P: ¿Quién era?
R: En aquel tiempo era
Keitel.
P: ¿Llegaron también
estas protestas a Jodl siguiendo el procedimiento oficial?
R: No podría decirlo,
pero es posible.
P: ¿Puede decirle al
Tribunal en qué se basaron las protestas que hicieron?
R: La base era, por encima
de todo, que era contrario a la correcta interpretación de la Ley
Internacional, que soldados, es decir, no agentes ni espías, sino soldados
que se podían reconocer claramente como tales, fueran asesinados después de
que hubieran sido hechos prisioneros. Era el punto principal y también la
preocupación de mi sección, dado que también incluía a soldados que tenían
que llevar a cabo tareas como esas o similares cumpliendo con su función de
soldados.
P: ¿Se protestó en base
a algún otro planteamiento contra estas órdenes?
R: Sin duda. Otras razones
fueron también mencionadas de acuerdo con los intereses de las diferentes
secciones afectadas por estas órdenes. El Amt Ausland expuso el punto de
vista de la Ley Internacional.
La División III del
Abwehr estaba en particular interesada en interrogar a soldados capturados en
los asaltos de los comandos en lugar de que los mataran.
P: ¿Colaboraron otros
jefes del Amt Abwehr en la preparación de estas protestas?
R: Que recuerde, no.
P: Usted mencionó al
Almirante Burckner, ¿no es así?
R: Sí, Burckner pertenecía
al Amt-Ausland Abwehr, pero no era el jefe, tan sólo el Jefe de Sección del
Amt Ausland.
P: ¿Ha oído hablar de
una operación conocida como "Gustav"?
R: Se dio el nombre "Gustav" no sólo a una
operación, sino a unos preparativos similares a los que se pidieron para la
eliminación del Mariscal Weygand.
P: ¿Puede decirle al
Tribunal cuál era el significado de "Gustav"?
R: "Gustav" era
la expresión empleada por el Jefe del O.K.W. como nombre en clave a usar en
conversaciones sobre el asunto del General Giraud.
P: ¿Cuando habla del Jefe
del O.K.W., se refiere a Keitel?
R: Sí.
P: ¿Y habla usted del
General Giraud del ejército francés?
R: Sí, el General Giraud
del ejército francés, que, por lo que recuerdo, huyó de Koenigstein en 1942.
P: ¿Sabe si se dio alguna
orden con respecto al General Giraud?
R: Sí.
P:¿Quién dio esa orden?
R: El Jefe del
O.K.W., Keitel, dio una orden sobre esto a Canaris, verbalmente, no por escrito.
P: ¿Cómo se enteró de
esta orden?
R: Supe de esta orden
igual que algunos otros jefes de las secciones, en concreto el Jefe de la
Sección I del Abwehr, Bentivigny, y otros pocos oficiales. Supimos de ello en
una reunión con Canaris.
P: ¿Qué era lo principal
de la orden?
R: Lo esencial de esta
orden era eliminar a Giraud igual que a Weygand.
P: ¿Cuando dice
"eliminar", qué quiere decir?
R: Me refiero a lo mismo
que con respecto al Mariscal Weygand, que iba a ser asesinado.
P: ¿Recuerda la fecha
aproximada en la que Keitel le dio a Canaris esta orden?
R: Esta orden le fue dada
a Canaris repetidas veces. No puedo decir con certeza cuándo se dio por
primera vez dado que no estaba presente. Fue probablemente después de la
huida de Giraud de Koenigstein y probablemente se dio por primera vez antes
del atentado contra Heydrich en Praga. Según mis notas, discutí esta cuestión
con Keitel en Julio de aquel mismo año.
Canaris también estaba
presente.
P: ¿Qué le dijo Keitel
personalmente primero sobre este asunto?
R: No puedo repetir las
palabras exactas, pero la idea que me expresó fue la de la intención de
hacer que se asesinara a Giraud, al igual que a Weygand, y me preguntó cómo
marchaba la cuestión.
P: ¿Y qué le dijo en
aquella ocasión?
R: No puedo recordar las palabras exactas.
Posiblemente le di alguna respuesta evasiva, o alguna que permitiera ganar
tiempo.
P: ¿Volvió a hablar de
este asunto alguna vez?
R: Por lo que recuerdo,
esta cuestión se volvió a discutir de nuevo en Agosto. La fecha exacta se
encuentra en mis notas. Canaris me telefoneó a mi apartamento privado una
tarde y me dijo con impaciencia que Keitel le estaba apremiando de nuevo con
el asunto de Giraud, y los Jefes de Sección se iban a reunir al día
siguiente para tratar la cuestión.
Al día siguiente tuvo
lugar esa reunión y Canaris repitió en este círculo más amplio lo que me
había dicho por teléfono la noche antes, que estaba siendo presionado
constantemente por Keitel con que se tenía por fin que hacer algo con esta
cuestión. Nuestra actitud fue la misma que con Weygand. Todos los presentes
rechazamos claramente esta nueva petición de llevar a cabo un asesinato. Le
comunicamos nuestra decisión a Canaris, que opinaba lo mismo, y por tanto
Canaris fue ante Keitel para inducirle a que apartara al Abwher de estas cosas
y para pedirle que, tal y como se había acordado anteriormente, se dejaran
estas cuestiones en manos de la SD.
Mientras tanto, mientras
estábamos todos allí, recuerdo que Pieckenbrock habló, y recuerdo todas las
palabras que dijo. Dijo que era el momento de que se le dijera claramente a
Keitel que debía decirle a su Herr Hitler que nosotros, el Abwehr, no éramos
una organización de asesinos como la SD o las SS. Un momento después volvió
Canaris y dijo que ahora estaba bastante claro que había convencido a Keitel
de que al Abwehr se nos iba a apartar de esos asuntos, y que futuras medidas
se dejarían a la SD.
Debo observar aquí y
recordar que Canaris me había dicho que una vez que se hubiera dado esta
orden, se debía evitar la ejecución a cualquier precio. Él se encargaría
de ello, y yo iba a encargarme de apoyarle.
P: Creo que no nos ha
dicho quienes estaban en esa conferencia.
R: Se encontraban
presentes los tres Jefes del Abwehr, el Coronel Pieckenbrock, al que ya he
mencionado, el Coronel-General Bentivigny, y yo. Posiblemente también el
General Oster y quizás Burckner, pero no puedo recordarlo claramente. En mis
notas sólo se menciona a estos tres jefes que rechazamos categóricamente la
propuesta.
P: ¿En qué momento se le
volvió a plantear esta cuestión?
R: Poco tiempo después,
debió ser en Septiembre -la fecha exacta está anotada- Keitel me llamó a mi
apartamento privado. Me preguntó qué pasaba con "Gustav". "¿Sabe
a qué me refiero cuando hablo de 'Gustav'?". Dije, "Sí, lo sé".
"¿Cómo avanza la cuestión? Debo saberlo, es muy urgente". Respondí,
"No tengo ninguna información sobre el asunto. Canaris se ha reservado
esta cuestión para él mismo, y Canaris no está aquí, está en París".
Entonces llegó la orden de Keitel, o mejor dicho, antes de que diera la
orden, planteó otra pregunta más: "Ya sabe que los otros van a ejecutar
la orden". Los otros eran las SS y la SD. Respondí, "Sí, lo sé".
Entonces llegó una orden de Keitel preguntándole a Muller que le dijera
inmediatamente cómo avanzaba todo el asunto. "Debo saberlo
inmediatamente", dijo. Le dije, "Sí".
Inmediatamente fui a la
oficina del Ausland- Abwehr, a ver al General Oster, y le informé de lo que
había ocurrido, y le pedí su consejo sobre qué debíamos hacer Canaris y yo
en este asunto extremadamente crítico y difícil. Ya que Oster no sabía aún
nada de lo que se esperaba que hiciera, le conté lo que hasta entonces
Canaris le había dicho a la SD sobre el asesinato de Giraud. El General Oster
me aconsejó que volara a París inmediatamente e informara a Canaris y le
advirtiera. Volé al día siguiente a París, y me encontré con Canaris en un
hotel para cenar con un círculo reducido, que incluía al Almirante Burckner,
y le conté a Canaris lo que había ocurrido. Canaris estaba horrorizado y
sorprendido, y por un momento no vio ninguna salida.
Durante la cena, Canaris me preguntó, en presencia
de Burckner y otros dos oficiales, el Coronel Rudoplh y otro oficial cuyo
nombre no recuerdo, qué día se había fugado Giraud de Koenigstein y cuándo
había estado en Praga el Abwehr III y en qué momento había tenido lugar el
asesinato de Heydrich.
Sabía esas fechas, y se las dije. Cuando tuvo las
tres fechas, se sintió inmediatamente aliviado, y su rostro, que había
tenido una expresión sombría, se relajó. Ciertamente se sentía aliviado en
parte. Debo especificar esto: en la conferencia de tres días del Abwehr,
Heydrich estaba presente. Fue una reunión entre la Amt Abwehr III y los
funcionarios de coordinación en la reunión de Praga.
Canaris basó entonces todo su plan en esas tres
fechas. Su plan era tratar de demostrar que Heydrich, durante la conferencia,
había aprobado la orden de llevar a cabo la acción. Es decir, su plan era
usar la muerte de Heydrich para destruir totalmente la propuesta. Al día
siguiente volamos a Berlín, y Canaris informó a Keitel de que el asunto
estaba en curso, de que Canaris le había dado a Heydrich las instrucciones
necesarias en la conferencia de tres días en Praga, que Heydrich había
preparado todo, es decir, se había iniciado una acción especial para
asesinar a Giraud, y que todo el asunto se completó y planeó.
CORONEL AMEN: Creo que ha habido un error en la
traducción un poco antes. Si no le importa, por favor, retroceda a su primera
referencia a Heydrich y Canaris, y repita la historia, porque creo que la
traducción era incorrecta. En otras palabras, retroceda al punto en el que
Canaris de repente pareció aliviado, y empezó a exponerles cuál podía ser
la solución.
EL TESTIGO: Todos los presentes vimos que Canaris se
sintió muy aliviado cuando le dije las tres fechas. Todo su plan, o su
maniobra, era una combinación puramente mental, posiblemente en base a esas
tres fechas, en las que la parte esencial era la fecha de la huida de Giraud,
y la conferencia de tres días, algo típico de su mente. Si se hubiera hecho
esta combinación antes de la huida de Giraud, posiblemente no habría
superado ninguna prueba.
EL PRESIDENTE: Coronel
Amen, ¿cuál es la razón de la repetición?
CORONEL AMEN: Había un error en el sumario. No le
pediré que continúe con la repetición si así lo desea el Tribunal.
EL PRESIDENTE: El Tribunal
ve claro lo que se ha dicho.
CORONEL AMEN: Muy bien.
P: ¿Qué ocurrió después
en cuanto al asunto Giraud, si ocurrió algo?
R: No ocurrió nada más.
Giraud huyó al Norte de África, y sólo oí que Hitler estaba muy indignado
por su fuga, y dijo que la SD había fracasado miserablemente, y que esto
quedaría registrado en los archivos del Hauptquartier. El hombre que me dijo
esto está en la zona americana.
P: ¿Tenía usted alguna
relación con el Coronel Rowehls?
R: Sí.
P: ¿Quién era?
R: Era un oficial. Era
coronel de la Luftwaffe.
P: ¿Cuál era el trabajo
del escuadrón especial en el que estaba destinado?
R: Tenía un escuadrón especial de vuelo a gran
altitud, que trabajaba junto con el departamento de reconocimiento del Ausland-Abwehr en relación a ciertos Estados.
P: ¿Estuvo presente en
alguna de las ocasiones en que presentó un informe a Canaris?
R: Estuve presente
ocasionalmente.
P: ¿Recuerda lo que
Rowehls le decía a Canaris en esas ocasiones?
R: Informaba del resultado
del vuelo de reconocimiento y presentaba sus hallazgos a la Abwehr I, es
decir, a la Amt Abwehr I. Esa era mi responsabilidad, y anotaba los
resultados.
P: ¿Sabe sobre qué
territorios se hicieron estos vuelos de reconocimiento?
R: Se hicieron sobre
Polonia e Inglaterra, y sobre el Sureste. No puedo dar más detalles de en qué
territorios, ni de qué Estado en el Sureste, pero sé que este escuadrón tenía
su base en Budapest para realizar dichos reconocimientos.
P: ¿Vio personalmente
algunas de estas fotografías?
R: Sí.
P: ¿Puede indicarle al Tribunal las fechas en las
que usted sabe que se hicieron estos vuelos de reconocimiento sobre Londres y
Leningrado?
R: No puedo dar las fechas
exactas. Sólo recuerdo estar en el Abwehr con Canaris, o con Bentivingy, que
estaba allí algunas veces, y con Pieckenbrock; que se hicieron estos vuelos
de reconocimiento, y que se proporcionó material fotográfico, y que el
escuadrón operaba desde bases aéreas húngaras. Volé de vuelta a Berlín
con ellos una vez. Conocí a algunos de los pilotos debido a sus actividades.
P: Le preguntaré ahora por el año, o digamos años,
en los que se efectuaron estos vuelos de reconocimiento.
R: Durante
1939, antes
del comienzo de la campaña polaca.
P: ¿Se clasificaron como
secretos estos vuelos?
R: Sí, por supuesto, eran
secretos.
P: ¿Y por qué se hacían
estos vuelos desde Hungría, lo sabe?
R: Esta información debería
proporcionarla un experto de la Luftwaffe.
P: ¿Posee usted algún
informe sobre el trato dado a los judíos en ciertos territorios?
R: Sí, tengo un informe
que posiblemente nos llegó a través del Departamento III, y del que hice
varias copias para Canaris y una para mi, sobre incidentes en Borisov.
P: ¿Es un informe
oficial?
R: Sí, y era un informe.
Los documentos indicarían qué oficina nos los envió. En relación a esto,
Borisov me recuerda el nombre de un oficial del Abwehr relacionado con este
fusilamiento de judíos, un oficial al que conocí bastante bien.
CORONEL AMEN: Señorías,
querría presentar como prueba una fotocopia o copias de las entradas de
diario mencionadas por el testigo con todo detalle, junto con una fotocopia
del informe. Los originales están aquí, en el Tribunal, pero no se han
podido sacar de la caja en la que se encuentran. Están tan dañados por la
explosión de una bomba que si se sacaran de la caja, quedarían
inutilizables, pero hemos hecho que los fotocopien, y disponemos de esas
copias. Esa carta será la prueba USA 80, documento 3047-PS.
EL PRESIDENTE: Entiendo,
Coronel Amen, que sólo aquellos fragmentos de estos documentos que se lean
ante el Tribunal pasaran a ser una prueba.
CORONEL AMEN: Bueno, han
sido usados por el testigo para recordar hechos.
EL PRESIDENTE: Sí, lo sé.
CORONEL AMEN: Y no se ha
leído ninguno completo ante el Tribunal, pero pueden leerse en cualquier
momento, Señoría.
EL PRESIDENTE: Si quiere
que pasen a ser pruebas documentales, por supuesto, tendrá que leerlos.
Coronel Amen, ¿quiere usar los documentos para algún otro uso distinto del
que ya les ha dado, refrescar la memoria del testigo?
CORONEL AMEN: No, Señoría, pero habiéndolos usado
así, creo que es justo que los presente como pruebas para que los conozca y
estudie el Tribunal; para mi, han cumplido ya su función.
EL PRESIDENTE: Si la
defensa quiere verlos para el interrogatorio, por supuesto, pueden hacerlo.
CORONEL AMEN:
Oh, sí, Señoría.
Ya los he presentado, Señoría, como prueba USA 80, documento 3047-PS.
EL PRESIDENTE: Pero no
pasarán a ser pruebas.
CORONEL AMEN: Correcto.
EL PRESIDENTE: Este
documento dañado parece incluir un informe sobre la ejecución de judíos en
Borisov.
CORONEL AMEN: Sí.
EL PRESIDENTE: Esto
tampoco se usará como prueba si no lo lee.
CORONEL AMEN Correcto, Señoría.
Lo incluiremos en lo que he ofrecido al Tribunal, si al Tribunal le interesa
lo que se ha ofrecido, lo presentaré como prueba y lo leeré.
EL PRESIDENTE: Muy bien,
el Tribunal no lo desea.
CORONEL AMEN: Muy bien.
CORONEL AMEN, al testigo:
Como miembro del Abwehr, ¿recibía usted en general buena información sobre
el plan del Reich Alemán para provocar la guerra?
TESTIGO: En tanto en
cuanto la oficina del Abwehr se veía implicada en los preparativos de estos
asuntos, sí.
P: ¿Le llegó alguna vez
información de inteligencia que no estuviera a disposición de una persona
corriente, o de un oficial ordinario del Ejército?
R: Sí, ciertamente. Es
una función de mi oficina.
P: Y, en base a los conocimientos que usted obtuvo,
¿analizó usted, en su grupo, si el ataque a Polonia, por ejemplo, fue o no
un acto de agresión no provocado?
EL PRESIDENTE: Bien...
TESTIGO: ¿Podría por
favor repetir la pregunta?
EL PRESIDENTE: Es una
cuestión clave sobre la que ha de decidir este Tribunal. No puede presentar
pruebas en base a una cuestión que pertenece a las competencias del Tribunal.
CORONEL AMEN: Muy bien, Señoría.
El testigo queda ahora libre para ser interrogado.
EL PRESIDENTE: ¿Desea la
acusación soviética hacerle alguna pregunta al testigo? General Rudenko...
GENERAL
RUDENKO: Usted ha
dado respuestas claras a ciertas cuestiones, y querría conocer algunos
detalles. ¿Debo entender que las unidades insurgentes de los nacionalistas
ucranianos fueron organizadas bajo la dirección del Estado Mayor alemán?
R: Eran inmigrantes
ucranianos de Galitzia.
P: Y con estos inmigrantes
se formaron unidades insurgentes, comandos.
R: Sí, aunque quizás
"comando" no es el término adecuado. Eran personas que eran
reunidas en tiendas y se les daba entrenamiento militar o semi-militar.
P: ¿Cuál era la función
de estos comandos?
R: Eran organizaciones de inmigrantes de la Galitzia
ucraniana, como ya he dicho, que trabajaban con el Amt Abwehr.
P: ¿Qué se suponía que
debían hacer estas tropas?
R: Se les asignaron tareas
de cuando en cuando al comienzo de la operación por la oficina a cargo del
mando. Es decir, en el caso de que fueran órdenes que provenían de la
oficina a la que pertenezco, eran determinadas por el O.K.W.
P: ¿Qué funciones tenían
estos grupos?
R: Estos comandos llevaban
a cabo sabotajes tras las líneas enemigas.
P: Es decir, ¿en qué
territorio?
R:
En aquellos territorios
con los que Alemania estaba en guerra, o hablando de un caso concreto del que
se ocupa el juicio, en Polonia.
P: Por supuesto, en
Polonia. Bien, ¿sabotajes y qué más?
R: Sabotajes, destrucción
de puentes y otros objetivos de importancia militar. El mando operativo de la
Wehrmacht determinaba lo que era de importancia militar; ya he dado detalles
de esas actividades, principalmente, destrucción de objetivos de importancia
militar u objetivos importantes para una operación en particular.
P: ¿Y actividades
terroristas? Le pregunto por las actividades terroristas de estas unidades.
R: No se asignaban tareas
políticas a nosotros, es decir, al Amt Ausland-Abwehr. Se asignaban misiones
políticas por parte de la respectiva oficina del Reich, se ha de decir que
con frecuencia como resultado de erróneos...
P: No me ha entendido.
Usted habla de sabotaje, y yo le preguntaba por los actos terroristas de estas
organizaciones. ¿Me comprende? ¿Era el terror una de sus tareas? Déjeme
repetirlo; así como actos de sabotaje, ¿se les asignó algún acto de
terror?
R: No por nuestra parte.
P: Usted me ha dicho que
desde su lado no se practicó ningún terrorismo. ¿Quién lo practicaba? ¿Quién
trabajaba en este aspecto?
R: Bien, eso era la clave
entonces. Se pedía una y otra vez a cada una de estas unidades militares del
Abweher que usaran su organización puramente militar, que se estableció para
ocuparse de tareas relacionadas con las operaciones de las Fuerzas Armadas,
con métodos políticos o terroristas, como se demuestra claramente en el
memorándum de nuestros archivos sobre la campaña contra Polonia.
P: Respondiendo a la
pregunta del Coronel Amen sobre si se consideraba a los hombres del Ejército
Rojo como enemigos ideológicos sujetos a las medidas correspondientes, ¿qué
quiere decir con "las medidas correspondientes"? Repito la pregunta.
Usted ha dicho que el Ejército Rojo era considerado por ustedes, es decir,
por el Estado Mayor alemán, como un enemigo ideológico, y que se le debía
someter a las medidas correspondientes. ¿Qué quiere decir eso? ¿A qué se
refiere con "las medidas correspondientes"?
R: Con "medidas
especiales" me refiero claramente a todos los métodos brutales que se
usaron y que ya he mencionado, y de los que estoy convencido que hubo muchos más,
más posiblemente de los que pude ver en mi restringido ámbito y más de los
que conocí.
P: Le ha dicho al Tribunal
que había comandos especiales para la selección de prisioneros de guerra.
Entiendo que eran
seleccionados de esta forma: separados entre los que iban a ser asesinados y
los que iban a ser internados en campos, ¿es correcto?
R: Sí, pero estos
comandos especiales de la SD también se encargaban de la ejecución de los
seleccionados entre los prisioneros de guerra.
P: Eso, por supuesto,
convierte al jefe de los comandos en el responsable de quién iba a morir y
quién no.
R: Sí, era esta cuestión
precisamente la que se discutía con Reinecke. Se mencionó el hecho de que
iba a ser el jefe de cada comando el que iba a decidir quién, a la vista de
la orden dada, iba a ser considerado como influido por el bolchevismo y quién
no.
P: Y el jefe del comando
decidía por medio de su propia autoridad qué hacer con ellos.
R: Sí, al menos hasta la
fecha de la discusión en la que participé por orden de Canaris; este punto,
entre otros, fue uno de los importantes de la discusión.
P: Nos ha hablado de su
protesta y la protesta de Canaris contra estas atrocidades, asesinatos y demás.
¿Cuáles fueron los resultados de estas protestas?
R: Como ya he dicho,
fueron unos resultados muy modestos, tan modestos que difícilmente se podría
decir que fueron resultados. El hecho de que las ejecuciones tuvieran lugar
fuera de la vista de las tropas, o a al menos unos 500 metros de distancia, no
puedo de ninguna forma llamarlo un resultado.
P: ¿Qué conversación
tuvo con Muller sobre este asunto, sobre sus concesiones? Nos dijo que cuando
le interrogó el General Alexandrov (por favor, ¿quién es Alexandrov?), el
Coronel Rosenblith, un representante de la Delegación Soviética, le hizo
preguntas. Lo siento, me he equivocado. Quizás recordará su diálogo con el
Coronel Rosenblith sobre la conversación y las concesiones que hizo Mullter.
Le pediré que nos hable
de nuevo de eso.
R: Sí, correcto. Sí, el
nombre es Alexandrov, aunque no sé qué tiene que ver Alexandrov con esto.
P: Alexandrov fue un error
mío, olvídelo. Estoy interesado en la cuestión de Muller, sobre los
fusilamientos, torturas, y demás hechos.
R: Tuve una larga
conversación con Muller, en especial con respecto a las selecciones. Cité,
para concretar, el caso de los tártaros de Crimea, es decir, el caso de los
soldados rusos soviéticos que, de acuerdo con su nacionalidad, procedían de
Crimea; y los casos en los que por ciertas razones, ciertos musulmanes fueron
declarados judíos, y por tanto, ejecutados. Aparte de la brutalidad de estas
medidas y otras similares, estos casos demostraron el totalmente irracional
punto de vista, o puntos de vista, incomprensibles para cualquier persona
normal, que caracterizaron el control de la cuestión. Hice referencia a esto
entre otras cosas.
P: Nos dijo que se
llevaron a cabo estas medidas.
EL PRESIDENTE: No le ha oído,
continúe, pero un poco más despacio.
GENERAL
RUDENKO: ¿Ha
terminado de hablar de su conversación con Muller?
TESTIGO: No, no he
terminado. Mantuve muchas conversaciones con Muller, y había un consenso con
estas discusiones. Todos los temas sobre los que he declarado eran primero
discutidos con Muller como el hombre con autoridad en al menos un sector. En
cuanto a Reinecke, él decidía de acuerdo con sus propias ideas y su propio
punto de vista, y en contra de mi punto de vista o del del Amt. Le agradecería
que me dijera qué puntos en concreto le gustaría que explicara, y con gusto
los repetiré.
P: Su tema habitual de
discusión eran asesinatos, fusilamientos, y hechos similares, especialmente
fusilamientos. Estoy interesado en todo eso. ¿Qué dijo Muller sobre ello? ¿Cómo
iban a tener lugar los fusilamientos, en especial en relación con sus
protestas?
R: Me dijo de una forma más
bien cínica que en este caso los fusilamientos tendrían lugar en algún
sitio apartado si las tropas se sentían demasiado alteradas por ello, y si,
como él dijo, "sufría su moral", etc., y eso es lo principal de lo
que dijo.
P: ¿Ese fue el resultado
de su protesta?
R: Sí, ese fue el pobre
resultado de nuestra protesta, pero al menos fue una cierta concesión...
P: Y una última pregunta.
En cuanto a las condiciones de los campos de concentración donde se llevaba a
los prisioneros soviéticos y donde se cometió la destrucción masiva de
prisioneros: ¿eran todas estas órdenes el resultado de directrices del
Estado Mayor alemán?
R: Con cierta clase de
cooperación con las autoridades competentes, el Reichs-Sicherheitshauptamt.
Corroborando todo lo que
he dicho, debo señalar que en aquel tiempo, yo mismo no leí las ordenes, y
me enteré de lo que se estaba haciendo en paralelo, o de la colaboración, o
la coordinación en esta cuestión, sólo a través de conversaciones y
principalmente a través de conversaciones con Reinecke y cuando me reunía
con un representante del O.K.W. en la persona de Reinecke o del antes
mencionado Muller.
P: Disculpe, ¿obtuvo esa
información en reuniones o conversaciones privadas o no oficiales?
R: Era una reunión
estrictamente oficial convocada por el General Reinecke. No estaba allí como
"Lahousen", sino como representante del Ausland-Abwehr.
P: Las órdenes que se
aprobaban en estas sesiones, ¿procedían directamente del Estado Mayor alemán?
R: Procedían del Estado
Mayor alemán y de uno de los oficiales superiores de la R.S.H.R., según lo
que dijo Reinecke durante una de estas reuniones. Nunca las he visto con mis
propios ojos, por tanto, eso es todo lo que puedo decir.
P: ¿Pero oyó durante
esas reuniones cuándo y dónde se discutieron?
R: Sí, durante las
reuniones que ya he descrito, o al menos en sus aspectos esenciales, por
supuesto.
P: Y durante estas sesiones que usted mencionó, ¿se
plantearon cuestiones sobre asesinatos e incendios de ciudades?
R: No se habló en estas
discusiones sobre incendios, pero se mencionaron las órdenes que se habían
dado con respecto a los prisioneros.
P: Sólo sobre los
asesinatos.
R: Sobre las ejecuciones.
GENERAL
RUDENKO: Es todo.
EL PRESIDENTE: ¿Desea la
acusación francesa formular alguna pregunta?
M.
DUBOST: Sólo una
pregunta.
P: ¿Quién dio las órdenes
de liquidación de los líderes del ejército?
R: No he entendido eso. ¿La
destrucción de los comandos? ¿A que se refiere exactamente? ¿Al asesinato
de miembros de comandos?
P: ¿Quién dio las órdenes
de ejecución?
R: Yo no leí la orden,
pero de acuerdo con lo que se dijo en nuestros círculos sobre este tema, la
idea provino del propio Hitler, que fue clave en la reorganización de la SD;
quién más ha ayudado a la reforma de la SD, no lo sé.
P: Los acusados
Keitel, Jodl, ¿qué órdenes plantearon, qué ordenes dieron?
R: No puedo decirlo porque
no lo sé.
P: ¿Cuáles fueron las
razones de estas órdenes, por lo que usted sabe?
R: No sólo era mi opinión,
sino que era algo sabido por todos, que las razones de estas órdenes eran
provocar un efecto intimidatorio y así aplastar y detener la actividad de los
comandos.
P: ¿Quién dio la orden
de ejecución o asesinato de los Generales Giraud y Weygand?
R: No oí la primera parte
de la pregunta. ¿Quién dio la orden de asesinar a Weygand y Giraud? La orden
de liquidar, es decir, para ser explícitos, de asesinar a Weygand y Giraud,
según me dijo Canaris, provino de Keitel. Esta orden y estas intenciones con
respecto al caso de Weygand me fueron además directamente transmitidas como
una observación personal por parte de Keitel. Keitel me preguntó, después
de que Canaris le hubiera leído un informe en mi presencia el 23 de Diciembre
de 1940 de acuerdo con mis notas, por los avances hechos en el caso Weygand.
En cuanto al segundo caso,
el caso Giraud, es un hecho que la orden fue de Keitel a Canaris -esto me lo
dijo el propio Canaris- y así fue también con el resto de jefes que estaban
presentes. Tuve noticias de ello una segunda vez durante un informe de Canaris
a Keitel en mi presencia en Julio de 1942, cuando esta orden me fue
comunicada de una manera similar a la del caso Weygand, y finalmente, de una
forma directa, es decir, a través de la conversación telefónica con Keitel
que describí, y que se transmitió como comunicación urgente de
inteligencia.
(La Acusación británica
indicó que no deseaba formular ninguna pregunta).
EL PRESIDENTE: ¿Quiere
formular alguna pregunta, Dr. Nelte?
DR. NELTE (abogado del
acusado Keitel): El testigo, Lahousen, ha proporcionado pruebas muy
importantes, en particular...
EL PRESIDENTE: ¿Va a
hacer ahora un discurso?
DR.
NELTE: Mi cliente, el
acusado Keitel, querría hacer numerosas preguntas al testigo después de que
lo haya hablado conmigo. Por tanto, le pido al Tribunal que o permita ahora
que haya un receso considerable, o que se puedan hacer estas preguntas en un
interrogatorio en la siguiente sesión.
EL PRESIDENTE: Muy bien.
Tendrá oportunidad de efectuar el interrogario mañana a las diez en punto.
¿Desea algún miembro del Tribunal hacerle alguna pregunta al testigo?
TRIBUNAL (Sr.
Biddle):
P: Querría preguntarle al
testigo si las órdenes de asesinato de rusos y las relacionadas con el
tratamiento de prisioneros se dieron por escrito.
R: Por lo que sé, sí,
pero no vi o leí esas órdenes.
P: ¿Eran órdenes
oficiales?
R: Sí, eran órdenes
oficiales, por supuesto, aunque los hechos tenían lugar dando ciertos rodeos.
Estas órdenes se discutían con Reinecke y los otros, y es así como conocí
sus puntos esenciales; nunca las leí.
Pero no eran acuerdos
verbales que conocía, porque eran comentadas; por tanto, sabía que había
algo por escrito. Lo que no puedo decir es si había una o más órdenes, o
quién las firmó. No afirmo saber esto. He expuesto lo que sé, que se basa
tan sólo en discusiones e informes de los que pude muy claramente deducir la
existencia de órdenes.
P: ¿Sabe a quién o a qué
organizaciones solían ir dirigidas esas órdenes?
R: Órdenes de esa clase,
que implicaban la cuestión de principio, iban al O.K.W., porque las
cuestiones referidas a prisioneros de guerra eran asunto del O.K.W., y en
particular de Reinecke, lo que también explica las discusiones con Reinecke.
P: Así que normalmente
los miembros o algunos de los miembros del Estado Mayor conocían esas órdenes,
¿no es así?
R: Ciertamente, en cuanto
a sus contenidos esenciales, muchos miembros de la Wehrmacht conocían esta
orden, y la reacción de la Wehrmacht contra ella fue tremenda. Aparte del
punto de vista del servicio, que es lo de que he hablado aquí y en otros
momentos, eran muy discutidas, porque todos estos asuntos se manifestaron de
la forma más indeseable y tuvieron un efecto de lo más indeseable en las
tropas. El hecho es que había oficiales y oficiales de alto rango en el
frente que, o no comunicaban estas órdenes o trataban de evitarlas de alguna
forma, y esto era muy discutido. He nombrado algunos de estos oficiales,
algunos están listados en las notas, el diario, etc. No era algo que
ocurriera todos los días, y se convirtió en el tema del día.
P: ¿Y estas órdenes eran
conocidas por los líderes de la S.R. y la SD?
R: Tienen que haberlas
conocido, ya que hasta los soldados que vieron todo lo que se hacía lo conocían
y hablaban de ello, y en parte la población civil también lo sabía; civiles
y hombres que volvían del frente, así como soldados heridos, dieron muchos más
detalles sobre estos hechos que los que yo he podido dar aquí.
EL PRESIDENTE: El General
Nikitchenko quiere hacer una pregunta.
TRIBUNAL (General
Nikitchenko):
P: Usted nos ha dicho que
recibió instrucciones sobre el asesinato de prisioneros de guerra y tratos
brutales. ¿Recibió estas órdenes de Reinecke?
R: Bien, debo corregir una cosa que dije. No
recibimos la orden en el Ausland-Abwehr, ya que no tenía nada que ver con
nosotros, pero nos enteramos de ella, y fui a aquella reunión como
representante del Ausland- Abwehr. Pero nosotros no teníamos nada que ver con
el trato de prisioneros de guerra, y ciertamente no en este sentido negativo.
P: Aparte de estas
reuniones, las reuniones del Estado Mayor, ¿donde más se dieron estas
instrucciones? ¿Hubo alguna reunión en el cuartel general del Estado Mayor
sobre asesinato y maltratos a prisioneros de guerra?
R: Ciertamente hubo una
serie de discusiones sobre este asunto, pero sólo estuve en una de ellas, la
que he descrito, así que no puedo decir más sobre ello.
P: ¿En el cuartel
general?
R: En el
O.K.W., en el
cuartel general.
P: ¿En el cuartel general
del Ejército alemán?
R: Cierto, en el
O.K.W.,
al que se había pedido al Amt Abwehr que enviara un delegado, yo, en especial
debido a nuestras protestas. Lo cierto es que nuestro Amt no tenía nada que
ver con prisioneros de guerra en este sentido. Pero estábamos, por razones técnicas
y naturales, interesados en el tratamiento adecuado de los prisioneros.
P: ¿Pero no eran las
reuniones sobre el trato dado a prisioneros, sobre matarlos y asesinarlos? ¿Estaba
también presente en estas reuniones Ribbentrop?
R: No; estas discusiones,
quiero decir, la única conferencia sobre la que he declarado, tuvo lugar
después de los hechos. Ya había ocurrido todo; ya se habían realizado
ejecuciones, y ya se habían mostrado los efectos. Ya se habían hecho
protestas de todo tipo, habían llegado del frente y de otros lugares. Por
ejemplo, de nuestra oficina, el Abwehr; esta conferencia tenía como finalidad
demostrar la necesidad de las órdenes que se habían dado, y de justificar
las medidas que se habían tomado. Estas discusiones tuvieron lugar al
comienzo de las operaciones, después de que se hubieran ya llevado a cabo las
órdenes que se habían dado. Todo lo que he expuesto o dicho ya había
ocurrido, y ya se habían sentido sus efectos en el peor de los sentidos. Se
discutieron los hechos cuando ya habían ocurrido con la idea de hacer un
intento más, un último intento por nuestra parte, de controlar la situación.
P: ¿Produjeron resultados
todos estos informes?
R: De esto es de lo que
hablé, y ese fue el tema de discusión con Reinecke. No tomé parte en las
otras discusiones y por tanto no tengo nada que decir.
P: ¿En qué otras
reuniones se dieron órdenes de asesinatos y de incendiar ciudades y pueblos?
R: Debo dejar claro algo
relativo a lo que en General piensa. ¿Se me está preguntando sobre la
conferencia en el tren del Fuhrer anterior a la caída de Varsovia? Según las
entradas del diario de Canaris, tuvo lugar el 12 de Septiembre de 1939. El
significado de esta orden que dio Ribbentrop, y que Keitel les dio en una
breve reunión, fue de nuevo comentada por Ribbentrop, y era en referencia a
las organizaciones de personas de nacionalidad ucraniana con las que el Amt
Abwehr cooperaba en aspectos militares, es decir, en la cuestión de
operaciones militares destinadas a provocar un alzamiento en Polonia con los
ucranianos; un alzamiento que tenía como fin exterminar a los polacos y los
judíos, es decir, por encima de todos esos elementos como siempre se decía
en estas conferencias. Cuando se menciona a los polacos, se hace referencia en
especial a la intelectualidad y a cualquier persona que pudiera ser un modelo
de la voluntad de resistencia nacional. Esta fue la orden dada a Canaris
relacionada con lo que he descrito y según quedó registrada en el
memorándum.
La idea no era asesinar a ucranianos, sino al contrario, que nosotros lleváramos
a cabo esa tarea puramente política y terrorista junto a los ucranianos. La
cooperación, y lo que ocurrió en relación al Ausland-Abwehr y estas
personas, que solo eran entre quinientas y mil, todo esto puede leerse en el
diario. Esto era simplemente una preparación para el sabotaje militar.
P: ¿Estas órdenes se
recibieron de Ribbentrop y Keitel?
R: Venían de
Ribbentrop. Las órdenes que tenían
que ver con cuestiones políticas no podían proceder del Amt- Ausland-Abwehr
porque cualquier...
P: No le estoy preguntado
si podían o no podían proceder de alguien. Le pregunto de dónde procedían.
R: Procedían de
Ribbentrop, como se puede ver en el memorándum que elaboré para Canaris.
EL PRESIDENTE: Sí,
Doctor.
DR. DIX (abogado del
acusado Schacht): Tengo tres breves preguntas, ¿puedo hacerlas?
EL PRESIDENTE: Son las
cuatro pasadas, y tenemos que oír la petición del acusado Hess, y la sala ha
de quedar vacía para ello. Así que creo que será mejor que las posponga
para mañana.
(Se hizo un breve receso,
y todos los acusados, excepto Hess, abandonaron la sala).
EL PRESIDENTE: Llamo a la
defensa del acusado Hess.
DR. VON
ROHRSCHEIDT: (abogado del acusado Hess): Con
la venia, hablo como abogado defensor del acusado Rudolf Hess.
En la causa que se ha
abierto contra Hess, el Tribunal debería decidir sólo en la cuestión de si
el acusado está o no en condiciones de ser juzgado, y adicionalmente, si se
le ha de considerar totalmente carente de responsabilidad.
El propio Tribunal ha
expresado este concepto judicial pidiendo a los expertos que expongan su opinión
con respecto a su capacidad para ser juzgado; en primer lugar, si el acusado
está en condiciones de ser juzgado por los cargos de los que se le acusa; en
segundo lugar, sobre su estabilidad mental, se planteó aquí la cuestión de
si el acusado está mentalmente sano o no.
Con respecto a la primera
cuestión, si el acusado está en condiciones de ser juzgado, el Tribunal, en
base a su determinación de la cuestión "¿está el acusado en
condiciones de ser juzgado?", preguntó a los expertos específicamente
si el acusado conserva sus facultades mentales y es capaz de entender el
proceso, y si está preparado para una defensa adecuada, es decir, para
rechazar a testigos sobre los que tenga objeciones y comprender los detalles
dados al presentar pruebas.
Durante varias sesiones
los expertos a los que se ha encomendado esta tarea, trabajando a través de
comisiones, han examinado a Hess unos cuantos días y han dado su opinión al
Tribunal como expertos con respecto a estas cuestiones, y yo, el abogado del
acusado, tras haber estudiado las opiniones de estos expertos (lo que no pude
hacer con gran detalle porque tuve poco tiempo), y la vista de la experiencia
y conocimientos que adquirí durante mis conversaciones casi diarias con el
acusado, considero que es mi deber declarar que, en mi opinión, el acusado
Hess no está en condiciones de ser juzgado.
Como su abogado defensor
estoy por tanto obligado a presentar las siguientes alegaciones en nombre del
acusado Hess:
En primer lugar, solicito
una sentencia del Tribunal que haga que se suspenda temporalmente la causa
contra Hess. En segundo lugar, en caso de que el Tribunal admita su
incapacidad para ser juzgado, pediré al Tribunal que no procese al acusado in
absentia. En tercer lugar, en caso de que el Tribunal considere a Hess
que está en condiciones de ser juzgado, pediré que se escuche la opinión de
otros psiquiatras expertos.
Querría aquí, sin
embargo, antes de exponer las razones de mis alegaciones, decir, en nombre del
acusado, que el propio Hess se considera en condiciones de ser juzgado y
quiere que el Tribunal sepa esto.
Querría ahora dar las
razones de mis alegaciones:
Con respecto a (1): Si mi acusado -mejor dicho, mi
cliente- no está en condiciones de ser juzgado, querría que el proceso
contra Hess se suspenda temporalmente.
En relación a esto y para
explicar las razones de mi alegación, creo que me es permisible referirme a
las opiniones ya presentadas ante el Tribunal.
Respondiendo a las
cuestiones que les planteó el Tribunal, los expertos llegan a la siguiente
conclusión que deduzco del conjunto de las opiniones que -debo decirlo-
fueron presentadas por una delegación mixta, que por lo que he llegado a
averiguar estaba formada por expertos ingleses, soviéticos y americanos,
estando fechada la opinión el 14 de Noviembre de 1945; querría citarla
textualmente. En esta opinión se dice que "las capacidades del acusado
Hess están mermadas"; es decir, sus capacidades para defenderse y
enfrentarse a un testigo y comprender los detalles de los testimonios. He
citado esta frase de la opinión porque es lo más aproximado a las preguntas
planteadas por el Tribunal a los expertos.
Continuando, otra opinión
dice que incluso si la amnesia de Hess no le impide al acusado entender lo que
ocurre a su alrededor y seguir el proceso en el Tribunal...
EL PRESIDENTE
(interrumpiendo): ¿Puede hablar un poco más despacio? Los intérpretes no
pueden traducir tan rápido.
¿Nos expondrá
especialmente las partes de los informes médicos a las que usted desea que
prestemos atención?
¿Entiende lo que he
dicho?
DR. VON
ROHRSCHEIDT: Sí.
Querría mencionar que no
puedo referirme a las citas según las páginas del texto original, del texto
en inglés, ya que sólo tengo una traducción al alemán, así que sólo
puedo decir que la primera cita...
La primera cita...
EL PRESIDENTE
(interrumpiendo): Puede leer en alemán, y será traducido al inglés.
¿A qué informe se
refiere?
DR. VON
ROHRSCHEIDT: La
cita que leí era del informe de los expertos, por lo que puedo ver en mi
traducción al alemán que se me entregó el 14 de Noviembre de 1945, que fue
presentada por la delegación de expertos ingleses, soviéticos y americanos y
que acompañaba al informe del 17 de Noviembre de 1945. Lo que cité fue lo
siguiente, ¿puedo repetirlo?
La frase dice: "Las
capacidades del acusado Hess para defenderse a sí mismo, enfrentarse a un
testigo y comprender los detalles de los testimonios dados, están
mermadas". Querría que el Tribunal me diga...
EL PRESIDENTE: ¿Puede
decir a qué doctores cita?
DR. VON
ROHRSCHEIDT: Es en
el informe, mi copia tiene fecha del 14 de Noviembre de 1945, y como dije, al
parecer fue firmado por doctores soviéticos, americanos e ingleses.
Por desgracia, al devolver
el material después de que se completara la traducción al alemán ayer por
la tarde, no tuve éxito en mi intento de obtener el texto original por falta
de tiempo.
EL PRESIDENTE: ¿Tiene la
acusación inglesa una copia y puede decirnos quiénes son?
SIR DAVID MAXWELL
FYFE:
Creo que tengo las mismas dificultades que Su Señoría. En la orden que tengo
hay copias de cuatro informes médicos. Su Señoría verá que al final del
documento encabezado con "Orden" dice "Se incluyen copias de
cuatro informes médicos".
El primero está firmado
por tres doctores ingleses el 19 de Noviembre.
Después viene un informe
firmado por tres doctores soviéticos el 17 de Noviembre.
Otro está firmado por
tres doctores soviéticos y el doctor francés el 16 de Noviembre.
Estos son los que tengo en
la orden del Tribunal. El cuarto, fechado el 20 de Noviembre, está firmado
por los Doctores Delay, Lewis y Cameron, y por el Coronel Paul Schroder.
EL PRESIDENTE: Sí.
No sé qué informe es ese
al que usted hace referencia.
SIR DAVID MAXWELL
FYFE: El
Dr. von Rohrscheidt parece tener un informe no firmado del 14.
EL PRESIDENTE: Dr. von
Rohrscheidt, ¿tiene los cuatros informes que tenemos? Se los leeré.
El primero que tengo es
del 19 de Noviembre de 1945, elaborado por Lord Moran, el Dr. Reece y el Dr.
Riddoch. ¿Lo tiene? Es el informe inglés.
DR. VON
ROHRSCHEIDT: Sólo
tengo la traducción al alemán de este informe, no el original.
EL PRESIDENTE: Pero si
tiene la traducción al alemán, ya está bien.
El siguiente es del 20 de
Noviembre de 1945, elaborado por el Dr. Delay, el Dr. Nolan Lewis, el Dr.
Cameron y el Coronel Paul Schroeder.
¿Tiene ese?
DR. VON
ROHRSCHEIDT: Sí,
lo tengo.
EL PRESIDENTE: Es el dos.
El siguiente es del 16 de
Noviembre, y está firmado por tres doctores soviéticos y un doctor francés,
el Dr. Jean Delay, con fecha del 16 de Noviembre. ¿Lo tiene?
Y hay otro informe del 17
de Noviembre, firmado por tres doctores soviéticos solos, sin el doctor francés.
¿Puede referirse ahora a
los párrafos de esos informes en los que pretende basar sus alegaciones?
Hay otro informe de los dos doctores ingleses que es
prácticamente el mismo. Es al que ya me he referido, ese no incluye el nombre
de Lord Moran, fecha del 19 de Noviembre.
DR. VON
ROHRSCHEIDT: con
la venia, creo que puedo acortarle este discurso al Tribunal. Mi opinión es
que todas las opiniones de los expertos pueden resumirse diciendo que la
capacidad del acusado Hess de defenderse, enfrentarse a un testigo y entender
detalles de los testimonios... no tengo esas palabras exactas en mi declaración...
Si asumimos que todas las
opiniones médicas concuerdan con el hecho de que la capacidad del acusado
Hess de defenderse está mermada, yo, como su abogado, presento la conclusión
de que se ha de considerar que el acusado Hess no está en condiciones de ser
juzgado. Debe aceptarse que la reducida capacidad del acusado de defenderse,
que es reconocida como amnesia por todos los expertos, que la describen como
una condición mental de un carácter mixto más que una anormalidad mental,
significa que no está en condiciones de ser juzgado.
Opino que la conclusión presentada por los expertos
médicos implica que, se plantee como se plantee la pregunta, su respuesta será:
"Hess no puede ser defendido adecuadamente debido a su defecto
mental".
El informe médico se basa
en la suposición de que "el acusado no es un enfermo mental". No es
el punto importante en este momento porque de acuerdo con los informes médicos,
se dice convincentemente, en mi opinión, que debido a unas capacidades
mentales reducidas el acusado no está en condiciones de entender el proceso.
Hablando por mi mismo -y
creo que mi opinión concuerda con la opinión médica- creo que el acusado es
bastante incapaz de hacerse entender en la manera que se espera de una persona
mentalmente normal.
A la vista de mi
experiencia, considero que el acusado es incapaz de entender los cargos que el
Tribunal presenta contra él hasta el punto que es requerido para su defensa
porque no se puede confiar en su memoria. Debido a su pérdida de memoria no
recuerda ni hechos del pasado ni las personas con las que estuvo vinculado en
el pasado. Opino por tanto que la afirmación del acusado de que está en
condiciones de ser juzgado es irrelevante. La merma de las capacidades del
acusado no mejorará dentro de un tiempo según el informe médico y por tanto
creo que se debería suspender el proceso contra él.
No es seguro que el
tratamiento de análisis narcótico sugerido por los expertos médicos
produzca el efecto deseado, ni que se pueda fijar un determinado periodo de
tiempo durante el que este tratamiento produciría la completa recuperación
de la salud del acusado. Se indica en el informe médico un reproche que se
hace al acusado por negarse deliberadamente a someterse a ese tratamiento médico.
El acusado me dice que, al contrario, estaría muy dispuesto a someterse a
tratamiento, pero rechaza la cura sugerida porque cree primero de todo que ya
está en condiciones de ser juzgado y por tanto la cura es innecesaria, y
segundo, porque desaprueba por principio métodos tan violentos, y finalmente
porque opina que una operación así, precisamente en este momento, podría
hacer que no quedara en condiciones de ser juzgado o que no pudiera asistir al
proceso, que es precisamente lo que desea evitar.
Sin embargo, si el acusado
es incapaz de ser juzgado y de defenderse, como dice el informe médico, y si
la condición mencionada parece que se va a dar durante un tiempo largo, esto,
en mi opinión, sería la base para justificar una suspensión temporal del
proceso contra él.
Mi segunda moción es la
siguiente: en caso de que este Tribunal acepte mi moción anterior y declare
que el acusado Hess no está en condiciones de ser juzgado, entonces, según
el Artículo 12 del Estatuto, sería posible procesar al acusado in
absentia. El Artículo 12 dice que el Tribunal tiene el derecho de
procesar a un acusado in absentia si no puede ser localizado, o si este
proceso es, por otras razones, de interés para la justicia.
¿Es entonces de interés
para la justicia procesar al acusado in absentia? En mi opinión es
incompatible con la justicia objetiva si hay pruebas reales, como en este
caso, de que las capacidades del acusado están mermadas debido a su
enfermedad, es decir, amnesia, que ha sido reconocida en todos los informes médicos,
haciendo que por tanto no sea capaz de salvaguardar sus derechos y asistir a
las sesiones del juicio.
En un juicio en el que se
presentan cargos contra el acusado tan graves que pueden llevar a la pena de
muerte, parece incompatible con la justicia objetiva el que el acusado se vea
privado de los derechos que le garantiza el Artículo 16 del Estatuto, aunque
la opinión médica confirme la existencia de razones de salud.
El Artículo 16 del
Estatuto regula, sin embargo, la defensa del acusado, ya que la posibilidad de
proporcionar pruebas a este fin, de interrogar a todos los testigos que
declaran ante el Tribunal, es de una importancia tan grande para la defensa
que no lograr usar alguno de estos privilegios constituiría, en mi opinión,
una grave injusticia para el acusado. Por tanto, no se puede considerar que un
juicio in absentia es un juicio justo.
Si, como he dicho, la
capacidad del acusado de defenderse se ve reducida por las razones ya
mencionadas, se puede afirmar igualmente que el acusado no está en situación
de dar a su abogado la información necesaria ni de permitir a su abogado
defenderle en su ausencia.
Dado que el Estatuto ha
definido los derechos de los acusados, me parece injusto como abogado de la
defensa que el acusado se vea privado de estos derechos en un caso en el que,
por razones de enfermedad, ve mermada su capacidad de salvaguardar sus
intereses en su defensa y en el proceso judicial.
La regulación expuesta en
el Artículo 12 del Estatuto en procesos in absentia contra un acusado
debe considerarse como una medida excepcional que en mi opinión sólo debería
aplicarse contra un acusado si se propone evadir el proceso de alguna forma,
salvo por la fuerza de las circunstancias. Pero el acusado Hess me ha dicho, y
probablemente él destacará esto ante el Tribunal, que desea asistir al
proceso, y que ciertamente considerará que sería particularmente injusto que
el proceso tuviera lugar in absentia, sin tener en cuenta si está en
condiciones de ser juzgado.
Solicito por tanto al
Tribunal que si declara que el acusado no está en condiciones de ser juzgado,
que no lo procese en su ausencia.
Y ahora deseo presentar
una alegación adicional:
En caso de que el Tribunal
considere que el acusado Hess está en condiciones de ser juzgado -lo que
estaría, en mi opinión, en contra de la conclusión expresada en los
informes médicos-, solicito que se realice una prueba médica adicional para
investigar la cuestión una vez más, ya que, como hemos visto en los
informes, todos y cada uno de los doctores examinaron y hablaron con el
acusado tan sólo unas pocas horas durante un día (durante dos en algún
caso). En un caso tan importante como este me parece que para obtener una
imagen fiable del caso del acusado, sería aconsejable trasladarle a un
hospital adecuado para ser examinado durante un cierto periodo de tiempo y
obtener así una imagen fiable basada en varias semanas de observación. Los
propios expertos, obviamente, no están del todo seguros de si el acusado Hess
está mentalmente enfermo, aparte, o más allá, de la admitida incapacidad
para ser juzgado. Esto surge claramente del hecho de que todas las
conclusiones médicas destacan que si el acusado, al ser llamado ante el
Tribunal, fuera considerado no apto para ser juzgado, se le debería someter
de nuevo a un examen psiquiátrico. Creo que se debería hacer esto de acuerdo
con las sugerencias hechas por los psiquiatras que ya le han examinado. Pediré
por tanto -en caso de que el Tribunal considere que el acusado está en
condiciones de ser juzgado- que se escuche la sugerencia de los psiquiatras
que ya le han examinado y que se obtenga otra opinión médica.
EL PRESIDENTE: Quiero
hacerle una pregunta: ¿No dicen todas las opiniones médicas que el acusado
es capaz de entender la marcha del proceso, y que el único defecto del que
sufre es de un olvido de lo que ocurrió antes de que volara a Inglaterra?
DR. VON
ROHRSCHEIDT: Sr.
Presidente, es cierto que los expertos consideran que el acusado Hess es capaz
de seguir el proceso. Pero al responder a las preguntas que se les plantearon,
ponen el énfasis por otra parte en que el acusado es incapaz de defenderse.
El Tribunal le pidió a los expertos que dieran su opinión sobre las
siguientes preguntas, y ruego poder leerlas de nuevo: "¿Está el acusado
mentalmente sano o no?" La pregunta fue respondida afirmativamente por
todos los expertos, es decir, que no está mentalmente enfermo, lo que sin
embargo no excluye el hecho de que el acusado podría, en este momento, no
estar en condiciones de ser juzgado. Esto se extrae de nuevo de la respuesta
de los expertos a la siguiente pregunta: "¿Es el acusado mentalmente
capaz de seguir el proceso adecuadamente para poder defenderse, entender a un
testigo al que desee rechazar y comprender las pruebas presentadas?" Así
se enuncia en la traducción en mi poder. Me parece que esta pregunta es
respondida por los expertos diciendo que el acusado no es capaz de defenderse
debidamente, ni de rechazar a un testigo sobre el que plantee objeciones, ni
de comprender las pruebas presentadas. Considero que esto se incluye en todos
los informes de los expertos con la excepción del informe de los rusos.
Mirando el informe de la delegación franco-americana, si puedo presentar esto
ante el Tribunal, con fecha del 20 de Noviembre, se dice en G: "como
resultado de nuestro examen e investigaciones, concluimos que Hess sufre una
histeria que se manifiesta parcialmente a través de una pérdida de
memoria". Paso ahora al párrafo al que quería que el Tribunal prestara
atención: "La pérdida de memoria es de una clase que no impedirá su
comprensión del proceso, pero que sí afectará sus reacciones a preguntas
sobre su pasado, lo que reduciría la fuerza de su defensa".
Este informe dice así que
la defensa de Hess se verá afectada. Y creo que el reconocimiento de los
expertos de que "su memoria está afectada" significa que sus
condiciones para ser juzgado se ven grandemente mermadas. El informe de la
delegación franco-soviética, firmado por los profesores rusos y el Profesor
Delay, va aún más allá al decir que, aunque el acusado es capaz de
comprender lo que ocurre a su alrededor, la amnesia afecta a su capacidad de
defenderse a sí mismo y entender detalles del proceso, y que su amnesia debe
considerarse un impedimento. Si se interpreta este informe según la idea de
los doctores que lo escribieron, claramente quiere decir que el acusado no está
enfermo, que puede seguir el proceso -al parecer- pero que no se puede
defender, y que sufre de una forma creíble de amnesia basada en la histeria.
EL TRIBUNAL
(Sr Biddle):
¿Acepta usted la opinión de los expertos?
DR. VON
ROHRSCHEIDT: Sí
EL TRIBUNAL (GENERAL
NIKITCHENKO): Querría constatarle a la defensa el hecho de que se ha referido
imprecisamente a la conclusión de los expertos soviéticos y francés. Ha
expresado esta conclusión con una traducción libre que no se corresponde con
el texto original.
DR. VON
ROHRSCHEIDT: ¿Puedo
preguntar si se refiere al informe del 16 de Noviembre? ¿Puedo leer una vez más
lo que mi traducción dice? Sólo puedo referirme a la traducción del texto
en inglés que se me dio. Esta traducción fue hecha por la División de
Traducción del Secretariado y me fue entregada así.
¿Puedo repetir que la
traducción en mi poder es del informe del 16 de Noviembre de 1945, firmado
por miembros de la delegación soviética y por el Profesor Delay, de París?
En el Punto 3 de este
informe se dice lo siguiente:
"El acusado no es un
enfermo mental en el sentido estricto de la palabra en este momento. Su
amnesia no le impide comprender todo lo que ocurre a su alrededor.
Pero afecta su capacidad
de defenderse y comprender todos los detalles de la defensa que podrían
presentarse como datos objetivos".
Este es el texto que tengo
ante mi en la versión en alemán auténtica.
EL PRESIDENTE: Eso es todo
lo que queremos preguntarle. ¿Desea el Fiscal Jefe de la Acusación de
Estados Unidos dirigirse al Tribunal?
SR. LETRADO
JACKSON: Creo
que el General Rudenko quiere iniciar la discusión, si es aceptable que lo
haga.
EL PRESIDENTE: Sí. ¿Continúa
usted?
GENERAL
RUDENKO: En relación
a la alegación hecha por la defensa de Hess sobre los resultados de las
pruebas sobre la condición psicológica certificada de Hess, considero
esencial declarar lo siguiente: su condición psicológica fue certificada por
expertos nombrados por el Tribunal. Estos expertos nombrados por el Tribunal
llegaron a la conclusión unánime de que está mentalmente sano y es
responsable de sus actos. Los fiscales jefes, tras discutir los resultados de
la decisión y actuar de acuerdo con la orden del Tribunal, respondieron lo
siguiente a la pregunta del Tribunal: en primer lugar, no tenemos preguntas
que hacer, no hay ninguna duda sobre la Comisión. Consideramos que el
acusado, Rudolf Hess, está perfectamente en condiciones de asistir a este
juicio. Es la declaración unánime hecha por los fiscales jefes.
EL PRESIDENTE
(interrumpiendo): ¿Puede hablar más despacio, por favor?
GENERAL
RUDENKO: Considero
que las conclusiones de los expertos son suficientes para declarar a Hess
mentalmente sano y en condiciones de ser juzgado. Por tanto, pedimos al
Tribunal que tome la decisión requerida hoy mismo.
El abogado defensor, en su
alegación, al presentar al Tribunal sus razones para, o bien posponer el
proceso, o bien suspender los cargos presentados contra el acusado, se refiere
a la decisión de los expertos. Debo sin embargo declarar que esta decisión
(y desconozco qué principio se aplicó para llegar a ella) ha sido citada con
una total imprecisión. En el resumen presentado por la defensa se señala que
el estado mental del acusado Hess no le permitiría defenderse, replicar a los
testigos o comprender todos los detalles de las pruebas. Esto es lo contrario
de la conclusión presentada por los expertos en su declaración. La conclusión
final de los expertos afirma categóricamente que una pérdida similar de
memoria no le impediría totalmente comprender el juicio, sino que sólo
limitaría la posibilidad de defenderse y de recordar detalles del pasado.
Considero que esos detalles que Hess no es capaz de recordar de todas formas
no serán de interés para el Tribunal. El punto más importante que fue
destacado por los expertos en su conclusión, un punto del que nunca dudaron y
del que, igualmente, tampoco duda la defensa de Hess, es el hecho de que Hess
está mentalmente sano, en cuyo caso está bajo la jurisdicción del Tribunal
Internacional. En base a la fuerza de los datos antes mencionados, considero
que se debería desestimar la petición de la defensa al carecer de base.
SIR DAVID MAXWELL
FYFE:
Con la venia.
Se ha sugerido que podría
decir unas palabras, tan breves como desea el Tribunal, sobre los conceptos
legales que dominan la situación en la que el Tribunal y este acusado se
encuentran en este momento. La pregunta planteada al Tribunal es si este
acusado está en condiciones de ser juzgado y si debería se juzgado en este
momento.
Sería de gran utilidad que ahora pudiera remitir muy
brevemente al Tribunal a los pequeños párrafos del informe que considero
relevantes. De acuerdo con los documentos adjuntos a la orden que tengo, el
primer informe es el firmado por los doctores británicos el 19 de Noviembre
de 1945. Y en ese informe, ruego al tribunal que observe el párrafo 3, en el
que los firmantes dicen: "En este momento no está enfermo en el sentido
estricto de la palabra. Su pérdida de memoria no interferirá totalmente con
su comprensión del proceso, pero interferirá con su capacidad de elaborar su
defensa y entender detalles del pasado que aparezcan en las pruebas".
El informe siguiente es el firmado por los doctores
americanos y el doctor francés, y en el párrafo I, el tribunal verá:
"Consideramos, como resultado de nuestros exámenes e investigaciones,
que Rudolf Hess sufre histeria, caracterizada en parte por una pérdida de
memoria. La naturaleza de esta pérdida de memoria es tal que no interferirá
con su comprensión del proceso, pero interferirá con su respuesta a
preguntas sobre su pasado, y con la preparación de su defensa".
Si el Tribunal pasa al tercer informe, firmado por
los doctores soviéticos, al pie de la página 1 de la copia que tengo, hay un
parrafo que comienza con la palabra "Psicológicamente" y que
considero de importancia: "Psicológicamente, Hess está en un estado de
clara consciencia. Sabe que está encarcelado en Nuremberg, acusado de crímenes
de guerra; ha leído y, según sus propias palabras conoce los cargos que hay
contra él. Responde a preguntas rápida y correctamente. Su conversación es
coherente. Sus razonamientos se forman con precisión y correctamente, y se
acompañan de suficientes movimientos emocionalmente expresivos. Y no hay
ninguna prueba de que sean razonamientos falsos.
También se debería señalar que el presente examen
psicológico, que fue realizado por el Teniente Gilbert, Doctor en Medicina,
incluye la conclusión de que la inteligencia de Hess es normal y en algunos
aspectos superior a la media. Sus movimientos son naturales y no
forzados".
Paso ahora al siguiente informe, disculpen, el
informe firmado por los tres doctores soviéticos y el Profesor Delay, de París,
con fecha del 16, que es el último de mi grupo de documentos. Dice en el párrafo
3:
"En este momento no padece una demencia en el
sentido estricto de la palabra. Su amnesia no le impide completamente entender
lo que ocurre a su alrededor, pero interferirá con su capacidad de dirigir su
defensa y entender detalles del pasado que aparezcan como datos
objetivos".
Me refiero, sin citar, ya que no considero que sea en
este punto de tanta importancia, a la explicación del tipo y razones de la
amnesia que apareció en el informe soviético del 17 de Noviembre, en los números
uno, dos y tres, al final del informe. Pero le recuerdo al Tribunal que todos
estos informes coinciden en que no se da ninguna clase de demencia.
En estas circunstancias, la cuestión en la Ley
Inglesa, y respetuosamente presento esto para que el Tribunal lo considere
como un ejemplo de justicia natural en este aspecto, es, al decidir si el
acusado está en condiciones de ser juzgado, si el acusado padece o no una
demencia, y el momento que es relevante para decidir tal asunto es la fecha de
la comparecencia, y no un momento anterior.
Se han expresado distintos
puntos de vista sobre en qué parte recae el peso de la prueba en esta cuestión,
pero el último, y lógicamente el mejor punto de vista es el que dice que el
peso recae en la defensa, porque siempre se supone que una persona no padece
demencia hasta que se demuestre lo contrario.
Querría ahora remitir al
Tribunal a un caso que sospecho, si puedo expresar mi pensamiento, no ha
estado ausente de la mente del Tribunal debido a la redacción de la alegación
que estamos discutiendo hoy. Es el caso de Pritchard en 7 Carrington y Pike,
que aparece como Archibold, Alegato, en la edición de 1943, en la página
147:
En el caso de
Pritchard,
en el que un preso que compareció acusado de un delito grave parecía estar
sordo, mudo y padecer una demencia, el Baron Alderson planteó tres cuestiones
distintas al jurado, indicando al jurado que decidieran por separado cada una:
(1) si el prisionero era mudo de mala fe, o de verdad, (2) si estaba en
condiciones de ser juzgado, (3) si padecía demencia o no. Y en la última
cuestión, se les indicó que decidieran si el preso tenía suficiente
capacidad intelectual como para entender el proceso del juicio y preparar una
defensa adecuada, enfrentarse a un miembro del jurado contra el que tuviera
alguna objeción, y comprender los detalles de las pruebas; e indicó al
jurado que si no había una forma precisa de comunicarle al preso los detalles
de las pruebas para que pudiera entenderlos claramente y ser capaz de elaborar
su defensa contra el cargo presentado contra él, el jurado debía concluir
que no estaba mentalmente sano.
Alego ante el Tribunal que
las palabras citadas, "comprender el proceso del juicio para elaborar una
defensa adecuada", destacan que el tiempo material, el único tiempo que
se debería considerar, es si en el momento de la declaración de culpabilidad
y durante el juicio el acusado entiende de qué se le acusa y las pruebas que
se presentan para demostrar esas acusaciones.
EL PRESIDENTE: Y eso no se
refiere a su memoria en aquel tiempo.
SIR DAVID MAXWELL
FYFE:
Eso es, manifiesto respetuosamente estar de acuerdo con Su Señoría, no se
refiere a su memoria. Nunca, en la jurisprudencia inglesa, que yo sepa, se ha
alegado que sea un obstáculo para ser juzgado o condenado el que una persona
que comprende el cargo y las pruebas no recuerde lo que ocurrió en aquel
tiempo. Eso, por supuesto, es una cuestión totalmente diferente que no
aparece en estos informes o en esta alegación, el estado mental del acusado
cuando se cometieron los actos. Nadie sugiere que el estado mental del acusado
cuando se cometieron los actos de los que se le acusan fuera anormal, y no
tiene nada que ver con este caso.
EL PRESIDENTE: Creo que
podría plantear su amnesia como parte de su defensa.
SIR DAVID MAXWELL
FYFE:
Cierto, Señoría.
EL PRESIDENTE: Y decir "habría podido
defenderme mejor si hubiera podido recordar lo que ocurrió en aquel
tiempo".
SIR DAVID MAXWELL
FYFE: Sí,
Señoría. Si se me permite hacer una comparación con un caso muy simple que
conozco, y estoy seguro que los miembros del Tribunal saben que esto ha
surgido cientos de veces en tribunales ingleses, después de un accidente de
tráfico, cuando se acusa a un hombre de haber cometido un homicidio o de
haber causado lesiones graves, con frecuencia puede alegar: "debido al
accidente, mi memoria no es buena, o falla al recordar los hechos de la
acusación". Eso no debería ser, y nadie ha sugerido que deba serlo, un
atenuante de la responsabilidad del delito. Espero que el Tribunal no
considere que les he entretenido demasiado, pero consideré que era útil
presentar la cuestión en base a la ley inglesa según mi entender.
EL TRIBUNAL (Sr.
Biddle):
Si le he entendido bien, ¿una de las preguntas del caso Pritchard era si el
acusado podía o no preparar una defensa adecuada?
SIR DAVID MAXWELL
FYFE:
Con todos los respetos, lea el distinguido juez las palabras precedentes que
limitan la cuestión. Dicen: "si el preso tenía suficiente capacidad
intelectual como para entender el proceso del juicio y preparar una defensa
adecuada".
EL TRIBUNAL (Sr.
Biddle):
Y usted entiende que esto quiere decir que este acusado puede preparar una
defensa adecuada dentro del procedimiento del juicio. Pero usted también
considera un hecho, algo que creo que usted no discute, y que incluso ha
citado, que aunque no padece demencia, y cito: "No comprendía, o mejor
dicho su amnesia no le impide completamente entender lo que ocurre a su
alrededor, pero interferirá en su capacidad de dirigir su defensa y entender
detalles del pasado". ¿No cree que esto contradice la conclusión
anterior?
SIR DAVID MAXWELL
FYFE:
No, afirmo que no es así. Es parte de su defensa, algo como por ejemplo:
"no recuerdo nada de eso en absoluto". E incluso podría añadir:
"teniendo en cuenta mi comportamiento general u otros actos que sin duda
he hecho, es extremadamente improbable que lo hiciera". Es la defensa a
la que puede recurrir. Y debe recurrir a esa defensa, eso es lo que alego.
EL TRIBUNAL (Sr.
Biddle):
Así que incluso si asumimos, tan sólo para argumentar, que su amnesia es
total y que no recuerda nada de lo que ocurrió antes de la acusación, aunque
ahora comprende el proceso, ¿considera que debería ser juzgado?
SIR DAVID MAXWELL
FYFE:
Considero que debería ser juzgado. Eso es lo que alego en cuanto a la situación
legal. Y en especial no discuto, por supuesto -el Tribunal debería verlo- el
alcance de la amnesia, porque no estoy alegando esto ante el Tribunal, tan sólo
quería alegar ante el Tribunal la base legal que se opone a la alegación de
la defensa. Por tanto, acepto sin dudar el caso extremo que el distinguido
juez americano me plantea.
EL TRIBUNAL (Sr. de
Vabres): querría preguntar a qué periodo afecta la amnesia real de Hess.
Afirma haber olvidado hechos que ocurrieron hace más de quince días. Puede
ser simulación o, como dice en el informe, puede ser una simulación real.
Querría saber si de acuerdo con los informes Hess realmente ha perdido sus
recuerdos de los hechos indicados en la Acusación, los hechos que están
incluidos en la Acusación.
SIR DAVID MAXWELL
FYFE:
Los hechos que se incluyen en la Acusación y las explicaciones que los
doctores dan a su amnesia se exponen más claramente en estos párrafos del
informe soviético, es decir, el tercer informe, del 17 de Noviembre de 1945,
página 2, y los párrafos numerados uno a tres. Dicen primero:
"En la personalidad
psicológica de Hess no aparecen los cambios típicos de la enfermedad
esquizofrénica progresiva. Es decir, no hay cambios típicos del desarrollo
de una doble personalidad, de la que padeció periódicamente en Inglaterra.
Considero, por tanto, que
las alteraciones que sufrió periódicamente en Inglaterra no se pueden
considerar manifestaciones de paranoia esquizofrénica, y han de reconocerse
como la expresión de una reacción paranoica psicogénica, es decir, como una
reacción psicológica comprensible".
Ruego ahora al distinguido
juez francés que preste atención a la siguiente frase: "una
personalidad inestable debida a la situación, el fracaso de su misión, su
arresto y encarcelamiento. Esa es la interpretación de las afirmaciones
delirantes de Hess en Inglaterra, marcadas por la desaparición, aparición y
repetida desaparición, dependiendo de las circunstancias externas que
afectaban al estado mental de Hess".
Párrafo dos: "La pérdida
de memoria de Hess no es el resultado de alguna clase de enfermedad mental,
sino que es una amnesia histérica, cuya base es una inclinación
subconsciente a la autodefensa". Le ruego ahora al distinguido juez francés
que observe las siguientes palabras: así como una tendencia deliberada y
consciente hacia ella.
"Dicho comportamiento
termina con frecuencia cuando la persona histérica se enfrenta a una
necesidad inevitable de comportarse correctamente. Por tanto, la amnesia de
Hess puede terminar al ser llevado ante el Tribunal".
Tres: "Rudolf
Hess,
antes de su vuelo a Inglaterra, no sufría ningún tipo de enfermedad mental,
y tampoco la sufre ahora. En este momento muestra un comportamiento histérico
con signos de" -y ruego de nuevo al distinguido juez francés que observe
este punto- "con signos de un consciente carácter simulado intencionado
que no le exonera de responsabilidad de la Acusación".
La última frase es asunto
del Tribunal. Pero en estas circunstancias sería imposible decir que la
amnesia puede seguir siendo completa o que sea enteramente inconsciente. Los
distinguidos doctores evitan expresamente decir esto. Por tanto, la acusación
no dice que ese sea el caso, pero dice que incluso aunque fuera completa, la
base legal que he expuesto al Tribunal es correcta para decidir en esta cuestión.
EL PRESIDENTE: Gracias, Sir David. ¿Querría el
Doctor Rohrscheidt añadir algo como respuesta? Un momento. Sr. Letrado
Jackson, por lo que Sir David ha dicho, he entendido que hablaba en nombre de
usted y de la acusación francesa. ¿Es correcto?
SR. LETRADO
JACKSON: Pretendo suscribir todo lo que
ha dicho. Sólo querría añadir unas pocas palabras más si es posible.
EL PRESIDENTE: Doctor
Rohrscheidt, el Sr. Letrado Jackson tiene primero algo que decir.
SR. LETRADO
JACKSON:
Suscribo todo lo que se ha dicho, y no lo repetiré. Tenemos tres alegaciones
ante el Tribunal. Una pide un nuevo examen. Dedicaré muy poco tiempo a eso.
Creo que hemos hecho en este punto, con el examen, Historia de la Medicina al
encontrar a siete psiquiatras de cinco naciones que están completamente de
acuerdo. Lograr algo así no es fácil.
La única razón sugerida
aquí es que se ha dedicado un tiempo relativamente corto al examen, pero
sugiero a Su Señoría que ese no es el caso, dado que se ha dispuesto de los
exámenes y observaciones y del historial médico elaborados durante el
encarcelamiento de Hess en Inglaterra, desde 1941, y de lo informes de
psiquiatras de las Fuerzas Americanas desde que se le trajo a Nuremberg, y
todos concuerdan. Así que en este caso hay un historial médico más completo
que el de muchos casos.
La siguiente alegación es
sobre el juicio in absentia. No dedicaré tiempo a esto, ya que parece
que no habrá ocasión de juzgar a Hess in absentia si no se debe
juzgarle en su presencia. Si no está en condiciones de ser juzgado, por qué
será juzgado. Eso es todo lo que puedo decir sobre esto.
Querría llamar su atención
a la única cosa de todo esto, la única afirmación sobre la que se puede
presentar alguna solicitud de posponer el juicio. Es la afirmación en la que
todos estamos de acuerdo: que la condición de Hess interferirá con su
respuesta a preguntas referidas a su pasado e interferirá con la preparación
de su defensa. Creo que interferá con su defensa si insiste en ello, y estoy
seguro de que su abogado se enfrentará a una difícil tarea. Pero Hess ha
rechazado el tratamiento, y he presentado ante el Tribunal el informe del
Mayor Kelly, el psiquiatra americano a cuyo cuidado fue confiado
inmediatamente después de que fuera traído aquí.
Ha rechazado cualquier
tratamiento simple que se le ha sugerido. Ha rechazado someterse a cosas
normales a las que nos sometemos cualquier día, análisis de sangre, exámenes,
y dice que no se someterá a nada hasta después del juicio. El tratamiento
que se sugirió para sacarle de su condición histérica - y todos los
psiquiatras coinciden en que es simplemente un estado histérico, si es que es
una auténtica histeria- era el uso de drogas intravenosas del tipo de los
barbitúricos, amital sódico o fenotal sódico, el sedante típico que quizás
usted tomaría una noche de insomnio. No nos atrevimos a administrarlos,
siendo totalmente cándidos, contra su voluntad porque pensamos que aunque
fuera inofensivo -y en un millar de casos observados por el Mayor Kelly, nunca
se ha encontrado con efectos secundarios, aunque le han informado de algunos
casos-, pensamos que si le cayera un rayo un mes después se nos acusaría de
que algo que habíamos hecho le había provocado la muerte; así que decidimos
no imponerle dicho tratamiento.
Pero sugiero
respetuosamente que un hombre no puede asistir a un Tribunal y alegar que su
amnesia es un motivo para no ser juzgado, y a la vez negar los simples
cuidados médicos que todos reconocemos que serían útiles.
Se ha apuntado voluntario
a su amnesia. Cuando estuvo en Inglaterra, se sabe que dijo que su primera
amnesia fue simulada. Salió de este estado durante un tiempo en Inglaterra, y
luego volvió a él. Ahora es altamente selectivo. Es decir, no se puede estar
seguro de si Hess tendrá recuerdos y qué no recordará.
Su amnesia no es de esa
clase que es completa, que borra su personalidad, del tipo que sería fatal
para su defensa.
Así que consideramos que
dado que Hess rechazó el cuidado médico normal, incluso aunque su amnesia
sea auténtica, no está en situación de seguir alegando que no se le debe
juzgar. Pensamos que debería ser juzgado, y no in absentia; su juicio
debe continuar.
EL TRIBUNAL: (Sr.
Biddle):
¿No afirma Hess que quiere ser juzgado?
SR. LETRADO
JACKSON: Bien,
no sé nada de eso. Ha sido interrogado e interrogado por nosotros,
interrogado por sus compañeros en la acusación, y no trataré de decir qué
es lo que ahora dice que quiere. No he observado que esto le cause ningún
problema. Francamente, dudo mucho que quiera ausentarse, pero no trataré de
hablar en su nombre.
EL PRESIDENTE: ¿Desea añadir
algo el Sr. Dubost?
(El Sr. Dubost indicó que
no lo deseaba).
DR. VON
ROHRSCHEIDT: Querría
simplemente decir unas pocas palabras para aclarar mi punto de vista una vez más.
Como abogado encargado de
la defensa de Hess, éste es mi punto de vista. En primer lugar, es un hecho
que Hess, de acuerdo con los informes de los doctores con los que todos
estamos de acuerdo, no padece una enfermedad mental. No se trata por tanto de
la cuestión de si sus facultades mentales están mermadas.
En segundo lugar, el
acusado Hess sufre de amnesia, que, según todos los expertos médicos,
existe.
Todos están de acuerdo,
sin embargo, en que esta amnesia está causada por una condición patológica
de su mente. El resultado es que el acusado no padece una enfermedad mental,
pero tiene un defecto mental. En un sentido legal, creo, de esto se puede
deducir que el acusado no puede eludir la responsabilidad de sus actos, porque
en el tiempo en el que se cometieron los actos de los que se le acusa, con
certeza no padecía enfermedad mental, y por tanto se le pueden pedir cuentas.
Pero hay una diferencia, de acuerdo con la ley alemana, cuando la cuestión es
si el acusado está en este momento en situación de seguir el juicio, es
decir, si es capaz de participar en el proceso. A esta cuestión, en mi opinión,
como ya he dicho, en base a los informes médicos, se debería responder no.
No está en condiciones de ser juzgado.
Admito que pueden existir
dudas, y que puede que el Tribunal no quede completamente satisfecho con las
respuestas de los expertos, pero con la definición dada, son suficientes para
concluir que las capacidades del acusado para ser juzgado se han visto
mermadas, utilizando las expresiones, quizás deliberadamente empleadas por el
Tribunal, que hablan de la capacidad de ser juzgado "adecuadamente".
Creo que, quizás, este es el punto a destacar.
Es mi opinión, basada en
los hechos, que la amnesia, confirmada por todos los expertos, afectaría a la
capacidad de elaborar una defensa adecuada.
Existe la posibilidad de
que en algunos momentos sea capaz de hacer alegaciones o presentar objeciones,
y en algunos momentos puede parecer que sigue el proceso. Pero incluso en esos
momentos su defensa no podría calificarse de "adecuada" y no sería
comparable a la de una persona en plena posesión de sus facultades mentales.
Si puedo añadir algo más,
ya he explicado que el acusado me ha expresado el deseo de asistir a las
sesiones, y que se siente en condiciones de ser juzgado, pero eso, en opinión
de la defensa, es completamente irrelevante. Es asunto del Tribunal determinar
esta cuestión. No se tiene en cuenta la preferencia personal del acusado. Con
respecto a la conclusión que podría sacar el fiscal americano de que el
acusado se niegue a ser tratado con narcóticos, no es una cuestión de
agresividad. Lo rechazó porque temía que las inyecciones intravenosas en
este momento en concreto podían, en su estado de debilidad, impedirle seguir
el proceso, que es exactamente lo que no quiere que ocurra y, como ya he
mencionado, se considera a sí mismo una persona saludable, y por ello dice:
"No necesito ningún tratamiento intravenoso, me recuperaré con el
tiempo". El acusado también me dice que aborrece esos tratamientos, y
que en los infelices tiempos del régimen nacionalsocialista siempre defendió
la homeopatía. Incluso fundó el Hospital Rudolf Hess en Dresde, que trabaja
siguiendo un planteamiento natural más que médico, terapéutico.
SR. LETRADO
JACKSON: ¿Puedo
hacer una observación, Señoría?
EL PRESIDENTE: Sí.
SR. LETRADO
JACKSON: El
argumento ilustra esa memoria selectiva de la que le hablé. Hess al parecer
puede informar a su abogado de su actitud hacia esta cuestión particular
durante el régimen nacionalsocialista. Su abogado puede hablarnos de qué
opinaba en cuestiones médicas durante el régimen nacionalsocialista, pero
cuando le preguntamos sobre cualquier cosa en la que participó que pudiera
considerarse un acto criminal, la memoria comienza a fallarle. Espero que el
Tribunal haya apreciado los asuntos que sí recuerda bien.
DR. VON
ROHRSCHEIDT: ¿Puedo
hacer una corrección?
EL PRESIDENTE: Es inusual
escuchar a la defensa en una segunda réplica, pero dado que el Sr. Letrado
Jackson ha vuelto a hablar, escucharemos lo que tenga usted que decir.
DR. VON
ROHRSCHEIDT: Querría
simplemente observar que no se me ha entendido bien. No fue el acusado quien
me dijo que apoyaba la medicina natural, probando así que su memoria no
falla, sino que fui yo quien, a partir de lo que sabía, dedujo esto, y sé
que la apoyaba. Dije esto como una opinión mía y algo sabido por mi para
demostrar que tiene una aversión instintiva a los tratamientos médicos, pero
esta observación no se basaba en los recuerdos del acusado Hess, sino en un
hecho basado en mis conocimientos.
EL PRESIDENTE: Dr.
Rohrscheidt, el Tribunal querría,
si usted lo considera apropiado, que el acusado Hess expusiera su punto de
vista sobre la cuestión.
DR. VON
ROHRSCHEIDT: Como
su abogado, ciertamente no tengo nada que decir en contra, y creo que es algo
que el propio acusado desea, y el Tribunal podría así estar en condiciones
de juzgar el estado mental del acusado, dándole al Tribunal una oportunidad
de observar el estado mental de Hess.
EL ACUSADO
HESS: Sr.
Presidente, querría decir lo siguiente: al comienzo del juicio en la sesión
de esta tarde, le pasé a mi abogado una nota en la que digo que opino que
este proceso podría acortarse si se me permitiera hablar por mi mismo. Quiero
decir lo siguiente:
Para evitar la posibilidad
de que se me considere incapaz de ser juzgado a pesar de mi deseo de tomar
parte en el proceso, y para recibir la sentencia junto a mis camaradas, querría
hacer la siguiente declaración ante el Tribunal, aunque, originariamente,
pretendí hacer esta declaración en un momento posterior del proceso:
En adelante mi memoria
volverá a responder al mundo exterior. Las razones por las que simulé una pérdida
de memoria fueron tácticas. El hecho es que sólo se ha visto mermada mi
capacidad de concentración. Sin embargo, mi capacidad de seguir el proceso,
defenderme, plantear preguntas a los testigos o incluso responder a las
preguntas, ya no se verá afectada.
Insisto en que asumo toda
la responsabilidad por todo lo que he hecho o firmado como firmante o
cofirmante.
Mi idea de que el Tribunal
no tiene competencias no se ve afectada por la declaración que acabo de
hacer. Hasta ahora, en conversaciones con mi abogado defensor también he
simulado pérdidas de memoria. Por tanto, me ha representado de buena fe.
EL PRESIDENTE: Se levanta
la sesión.
(Se levantó la sesión hasta
las 10:00 horas del 1 de Diciembre de 1945).
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