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Declaración de culpabilidad o inocencia de los
Acusados, con la excepción de los acusados Kaltenbrunner y Bormann
Presentación del Caso por
la Acusación
Revisión resumida de la
Acusación y el Estatuto y sus fundamentos legales (Letrado Jackson)
EL PRESIDENTE: se ha
presentado una moción ante el Tribunal, y el Tribunal la ha considerado. En
la medida en que puede ser una alegación sobre la jurisdicción del Tribunal,
entra en conflicto con el Artículo 3 del Estatuto y no se tendrá en cuenta.
En la medida en que puede contener otros argumentos que pueden estar abiertos
para los acusados, puede que se tenga en cuenta más adelante.
Ahora, de acuerdo con el
Artículo 24 del Estatuto, que prevé que, una vez que se haya leído la
acusación ante el Tribunal, se deberá preguntar a los acusados si se
declaran culpables o no culpables, pido a los acusados que declaren si se
consideran culpables o no culpables.
DR. RUDOLF DIX (Defensor
del acusado Schacht): ¿Puedo dirigirme un momento a Su Señoría?
EL PRESIDENTE: No puede
dirigirse a mi para hablar apoyando la moción que acabo de tratar en nombre
del Tribunal. Le he dicho que esa moción es una alegación sobre la
jurisdicción del Tribunal, entra en conflicto con el Artículo 2 del
Estatuto, y no será considerada. En la medida en que puede contener otros
argumentos que pueden estar abiertos para los acusados, puede que esos
argumentos sean escuchados posteriormente.
DR. DIX: No deseo hablar
sobre la cuestión de una moción. Como portavoz de la defensa, querría
plantear una cuestión técnica y hacer una petición en nombre de la defensa.
¿Puedo hacerlo? Se prohibió a los defensores de los acusados que hablaran
con los acusados esta mañana. Es absolutamente necesario que la defensa pueda
hablar con los acusados antes de la sesión. Con frecuencia sucede que tras la
sesión no se puede hablar con el cliente por la noche. Es del todo probable
que puede ser necesario preparar cuestiones por la noche para la mañana
siguiente y que se han de hablar con él. De acuerdo con nuestra experiencia,
siempre se permite a la defensa hablar con los acusados antes de la sesión.
La cuestión concerniente a que la defensa y los acusados hablen durante las
sesiones puede tratarse más adelante. En este momento solicito, en nombre de
toda la defensa, que se nos permita hablar con nuestros clientes en la propia
sala del juzgado, a la que son traídos con frecuencia a una hora muy
temprana. Si no, no podremos dirigir la defensa de una forma eficiente y
apropiada.
EL PRESIDENTE: Me temo que
no pueden consultar a sus clientes en la sala del juzgado, si no es por
escrito. Cuando estén fuera de la sala, se aplican regulaciones de seguridad,
y pueden tener, en la medida en que se respeten esas regulaciones de
seguridad, oportunidad de consultar a sus clientes. En la sala, debemos
limitarles a que se comuniquen por escrito con sus clientes. Al final de cada
día, tendrán la oportunidad de consultarles en privado.
DR. DIX: Discutiré esto
con mis colegas de la defensa, y querríamos, si es posible, volver a esta
cuestión.
DR. RALPH THOMA (Defensor
del acusado Rosenberg): ¿Puedo tomar la palabra?
EL PRESIDENTE: Diga su
nombre, por favor.
DR.
THOMA: Dr. Ralph Thoma. Represento al acusado Rosenberg. Ayer mi
cliente me entregó una declaración referida a la cuestión de la
culpabilidad o inocencia. Leí esta declaración y le prometí que hablaría
con él sobre ella. Ni la pasada noche ni esta mañana he tenido oportunidad
de hablar con él; y, en consecuencia, ni yo ni mi cliente podemos hacer hoy
una declaración sobre si es culpable o no. Por tanto, pido una interrupción
del juicio para que pueda hablar con mi cliente.
EL PRESIDENTE: Dr.
Thoma,
el Tribunal puede retirarse durante quince minutos para que tenga oportunidad
de consultar a sus clientes.
DR.
THOMA: Gracias. Me
gustaría decir otra cosa. Algunos de mis colegas acaban de decirme que están
en la misma situación que yo.
EL PRESIDENTE: quería
decir que todos los defensores tendrán oportunidad de consultar a sus
clientes; pero señalaré a los defensores que han tenido varias semanas para
preparar este juicio, y deberían haber previsto que se aplicaría el Artículo
24. Ahora nos retiraremos quince minutos, en los que todos ustedes podrán
consultar a sus clientes.
DR.
THOMA: ¿Puedo decir
algo más a este respecto, Señoría?
EL PRESIDENTE: Sí.
DR.
THOMA: La defensa
preguntó si la cuestión de culpabilidad o no culpabilidad podría
responderse sólo con un "sí" o un "no", o si se podría
hacer una declaración más extensa. No hemos obtenido información sobre este
punto hasta anteayer. Por tanto, no tuve oportunidad de hablar durante mucho
tiempo con mi cliente sobre este asunto.
EL PRESIDENTE: Un momento.
La pregunta tendrá que responderse según el Artículo 24 del Estatuto, y
esas palabras están entre comillas: "El tribunal preguntará a cada
acusado si se considera culpable o no culpable".
Eso es lo que tienen que
hacer en este momento. Por supuesto, los acusados tendrán oportunidad, si son
llamados a declarar como testigos, y a través de sus defensores, para exponer
su defensa completamente en una etapa posterior.
(Receso)
EL PRESIDENTE: Pediré ahora a los acusados que
declaren si se consideran culpables o no culpables de los cargos que hay
contra ellos. Pasarán por turnos al estrado que está junto al micrófono.
EL PRESIDENTE: Hermann
Goering.
HERMANN
GOERING: Antes de responder a la pregunta del Tribunal de si soy o no culpable
.........
EL PRESIDENTE: Dije a los
acusados que no pueden hacer ninguna declaración. Debe decir si se considera
culpable o no culpable.
HERMANN
GOERING: Me
declaro, según lo expresado en la acusación, no culpable.
EL PRESIDENTE: Rudolf
Hess.
RUDOLF
HESS: No.
EL PRESIDENTE: Se
considerará que es una declaración de no culpabilidad. (Risas)
EL PRESIDENTE: Si hay algún
desorden en la sala, los responsables de ello tendrán que abandonarla.
EL PRESIDENTE: Joachim von
Ribbentrop.
JOACHIM VON
RIBBENTROP: Me
declaro, según lo expresado en la acusación, no culpable.
EL PRESIDENTE: Wilhelm
Keitel.
WILHELM
KEITEL: Me declaro
no culpable.
EL PRESIDENTE : En
ausencia de Ernst Kaltenbrunner, el juicio contra él continuará, pero tendrá
oportunidad de declarar sobre su culpabilidad cuando se encuentre
suficientemente bien como para volver al tribunal.
EL PRESIDENTE: Alfred
Rosenberg.
ALFRED
ROSENBERG: Me
declaro, según lo expresado en la acusación, no culpable.
EL PRESIDENTE: Hans
Frank.
HANS
FRANK: Me declaro no
culpable.
EL PRESIDENTE: Wilhelm
Frick.
WILHELM
FRICK: No
culpable.
EL PRESIDENTE: Julius
Streicher.
JULIUS
STREICHER: No
culpable.
EL PRESIDENTE: Walter
Funk.
WALTER
FUNK: Me declaro no
culpable.
EL PRESIDENTE: Hjalmar
Schacht.
HJALMAR
SCHACHT: No soy
culpable de ninguna manera.
EL PRESIDENTE: Karl
Donitz.
KARL
DONITZ: No culpable.
EL PRESIDENTE: Erich
Raeder.
ERICH
RAEDER: Me declaro
no culpable.
EL PRESIDENTE: Baldur von
Schirach.
BALDUR VON
SCHIRACH: Me
declaro, según lo expresado en la acusación, no culpable.
EL PRESIDENTE: Fritz
Sauckel.
FRITZ
SAUCKEL: Me declaro,
según lo expresado en la acusación, ante Dios y el mundo, y en particular
ante mi pueblo, no culpable.
EL PRESIDENTE: Alfred
Jodl.
ALFRED
JODL: No culpable.
De lo que haya hecho, o tuve que hacer, tengo la conciencia clara ante Dios, y
ante la Historia y mi pueblo.
EL PRESIDENTE: Franz von
Papen.
FRANZ VON PAPEN: Me
declaro no culpable de ninguna forma.
EL PRESIDENTE: Artur
Seyss-Inquart.
ARTUR
SEYSS-INQUART: Me
declaro no culpable.
EL PRESIDENTE: Albert
Speer.
ALBERT
SPEER: No culpable.
EL PRESIDENTE: Constantin
von Neurath.
CONSTANTIN VON
NEURATH:
Respondo a la pregunta negativamente.
EL PRESIDENTE: Hans
Fritzsche.
HANS
FRITZSCHE: En lo que
respecta a esta acusación, no culpable.
(En este momento, Hermann
Goering se puso en pie en el banquillo de los prisioneros).
EL PRESIDENTE : No tiene
permiso para dirigirse al Tribunal, salvo a través de su defensor, en este
momento. Llamaré ahora al Fiscal Jefe de los Estados Unidos de América.
SR. LETRADO
JACKSON: Con
la venia de Su Señoría, el privilegio de comenzar el primer juicio de la
Historia por crímenes contra la paz del mundo impone una grave
responsabilidad. Los males que buscamos condenar y castigar han sido tan
calculados, tan malignos y tan devastadores que la civilización no puede
tolerar que se ignoren, porque no podría sobrevivir a su repetición. Esas
cuatro grandes naciones, inflamadas por la victoria y heridas por la afrenta,
deteniendo las manos de la venganza y entregando a sus enemigos capturados
para ser juzgados por la ley, han hecho uno de los tributos más
significativos que el Poder ha hecho jamás a la Razón.
Este Tribunal, aunque es
nuevo y experimental, no es el producto de especulaciones abstractas ni ha
sido creado para defender teorías legalistas. Esta investigación representa
el esfuerzo práctico de cuatro de las naciones más poderosas, con el apoyo
de otras diecisiete, para utilizar la Ley Internacional para enfrentarse a la
Mayor amenaza de nuestro tiempo- la guerra de agresión. El sentido común del
espíritu humano demanda que la ley no se detenga en el castigo de pequeños
crímenes cometidos por gente de poca importancia. También ha de llegar a los
hombres que poseen grandes poderes y hacen un uso deliberado y concertado de
éste para producir males que no dejan ningún hogar del mundo indemne. Es una
causa de tal magnitud que las Naciones Unidas comparecerán ante Su Señoría.
En el banquillo de los
prisioneros se sientan unos veinte hombres rotos. Reprochados por la humillación
de aquellos a los que han conducido, casi tan amargamente como por la desolación
de aquellos a los que han atacado, han perdido
para siempre su capacidad para el mal. Es difícil ahora percibir en esos
hombres miserables ahora cautivos el poder con el que como líderes nazis
dominaron buena parte del mundo y aterrorizaron a la Mayoría. Como
individuos, su destino es de poca importancia para el mundo.
Lo que hace que esta
investigación sea importante es que estos prisioneros representan influencias
siniestras que vagarán por el mundo aún mucho después de que sus cuerpos
vuelvan a ser polvo.
Demostraremos que son símbolos
vivientes del odio racial, el terrorismo y la violencia, y de la arrogancia y
la crueldad del poder. Son símbolos del nacionalismo radical y el
militarismo, de la intriga y la guerra que destruyó Europa generación tras
generación, aplastando a sus habitantes, destruyendo sus hogares y
empobreciendo su vida. Se han identificado tanto con las filosofías que
concibieron, y con las fuerzas que han dirigido, que la clemencia con ellos es
una victoria y un impulso de los males vinculados a sus nombres. La civilización
no puede permitirse ningún compromiso con las fuerzas que ganarán renovado
vigor si nos enfrentamos con ambigüedad con los hombres en los que esas
fuerzas sobreviven ahora precariamente.
Expondremos paciente y
moderadamente los motivos por los que estos hombres comparecen aquí.
Ofreceremos pruebas
innegables de hechos increíbles. El catálogo de crímenes no omitirá nada
que pueda ser concebido por un orgullo patológico, la crueldad, y el ansia de
poder. Estos hombres crearon en Alemania, bajo el "Fuhrerprinzip,"
un despotismo nacionalsocialista igualado sólo por las dinastías del Oriente
de la Antigüedad. Le arrebataron al pueblo alemán todas esas dignidades y
libertades que consideramos que son derechos naturales e inalienables en todo
ser humano. El pueblo fue compensado inflamando y gratificando los odios hacia
aquellos que fueron señalados como "chivos expiatorios".
Contra sus oponentes,
entre los que estaban los judíos, los católicos y los sindicatos libres, los
nazis dirigieron una campaña de arrogancia, brutalidad y aniquilación de la
que el mundo jamás había sido testigo desde antes de la Era Cristiana.
Excitaron la ambición alemana de ser una "raza de amos", lo que por
supuesto implicaba someter a servidumbre al resto. Dirigieron a su pueblo a un
loco juego de dominación. Desviaron energías sociales y recursos a la creación
de lo que consideraron que era una máquina de guerra invencible. Invadieron a
sus vecinos. Para proporcionar sustento a la "raza de amos" en su
guerra, esclavizaron a millones de seres humanos y los llevaron a Alemania,
donde estas criaturas desesperadas vagan ahora como "personas
desplazadas". Finalmente, la bestialidad y la mala fe alcanzaron tal
exceso que despertaron la fuerza dormida de la amenazada Civilización. Sus
esfuerzos unidos han reducido a fragmentos la máquina de guerra alemana. Pero
la lucha ha hecho que Europa sea una tierra liberada pero postrada, donde una
sociedad desmoralizada lucha para sobrevivir.
Esto son los frutos de las
fuerzas siniestras que se sientan con estos acusados en el banquillo.
Para hacer justicia a las
naciones y los hombres vinculados a este proceso, debo recordar ciertas
dificultades que pueden dejar su marca en este caso. Nunca antes en la Historia
de la Ley se ha hecho un esfuerzo para reunir en el ámbito de un único
litigio los hechos de una década que afectan a todo un continente e implican a
un grupo de naciones, incontables personas y hechos innumerables. A pesar de la
magnitud de la tarea, el mundo ha pedido una acción inmediata. Se ha de
satisfacer esta demanda, aunque quizás al coste de no ofrecer un trabajo
terminado. En mi país, los tribunales establecidos, siguiendo procedimientos
habituales, aplicando precedentes bien conocidos y tratando las consecuencias
legales de hechos locales y limitados, rara vez comienzan un juicio en menos de
un año tras el hecho en litigio. Hace menos de ochos meses la sala en la que
nos sentamos era una fortaleza enemiga en manos de tropas alemanas de las SS.
Hace menos de ocho meses, casi todos nuestros testigos y documentos estaban en
manos enemigas. No se había escrito la ley, no se había establecido ningún
procedimiento,
no existía ningún tribunal, no había aquí ninguna sala utilizable, no se
habían examinado los centenares de toneladas de documentos alemanes, no se
había creado ningún equipo de acusación, casi todos los acusados eran
libres, y las cuatro potencias que ejercen la acusación aún no se habían
unido
en una causa común para procesarles. Debería ser el último en negar que el
caso puede sufrir que haya investigaciones incompletas, y es muy probable que
no será un ejemplo de trabajo profesional que las naciones acusadoras
quieran, en condiciones normales, apoyar. Es, sin embargo, un caso
completamente adecuado para el juicio que presentaremos, y tendremos que dejar
su desarrollo completo a los historiadores.
Antes de discutir detalles
de las pruebas, deberíamos enfrentarnos con franqueza a algunas
consideraciones generales que pueden afectar al crédito de este juicio ante
los ojos del mundo. Hay una gran disparidad entre las circunstancias de los
acusadores y las de los acusados que podrían desacreditar nuestro trabajo si
titubeáramos, incluso en cuestiones menores, al ser justos y moderados.
Desgraciadamente, la
naturaleza de estos crímenes hace que tanto la acusación como la sentencia
deban ser llevadas a cabo por naciones victoriosas sobre enemigos vencidos. El
alcance mundial de las agresiones perpetradas por estos hombres ha dejado
pocos neutrales reales. O los vencedores juzgan a los vencidos, o dejamos a
los derrotados que se juzguen a sí mismos. Tras la Primera Guerra Mundial,
aprendimos la futilidad de la segunda opción. El antiguo alto rango de estos
acusados, la notoriedad de sus actos, y la capacidad de adaptación de su
conducta para provocar represalias hace difícil distinguir entre la demanda
de una retribución justa y mesurada y el grito irreflexivo de venganza que
surge de la angustia de la guerra. Es nuestra tarea, mientras sea humanamente
posible, trazar la línea entre ambos.
Nunca debemos olvidar que
lo que quede registrado de cómo juzgamos hoy a estos acusados será con lo
que la Historia nos juzgará mañana. Pasarle a estos acusados un cáliz
envenenado es también ponerlo en nuestros labios. Tenemos que reunir tal
objetividad e integridad intelectual en nuestra tarea que este juicio pasará
a la posteridad como uno que llenó las aspiraciones de la Humanidad de hacer
justicia.
Nada más comenzar,
rechacemos la afirmación de que juzgar a estos hombres es una injusticia, dándoles
así alguna consideración especial. Estos acusados pueden estar en una
situación difícil, pero no son maltratados. Veamos qué alternativa tendrían
a ser juzgados.
La gran Mayoría de estos
prisioneros se rindieron o fueron capturados por la fuerzas de Estados Unidos.
¿Se espera de nosotros
que la custodia americana sea un refugio para nuestros enemigos de la justa
ira de nuestros Aliados? ¿Sacrificamos vidas americanas al capturarlos para
al final salvarlos del castigo?
Bajo los principios de la
Declaración de Moscú, los sospechosos de crímenes de guerra que no sean
juzgados internacionalmente han de ser entregados a gobiernos individuales
para ser juzgados en el escenario de sus atrocidades. Muchos prisioneros de
los americanos menos responsables y menos culpables han sido y siguen siendo
entregados a otras Naciones Unidas para juzgarlos localmente. Si estos
acusados lograran, por cualquier motivo, escapar a la condena de este
Tribunal, o si obstruyen o impiden el desarrollo de este juicio, los que sean
prisioneros de los americanos serían entregados a nuestros Aliados
continentales. Para estos acusados, sin embargo, hemos creado un Tribunal
Internacional, y nos hemos esforzado en participar en una complicada tarea
para darles un juicio justo y objetivo. Esa es la mejor protección conocida
para cualquier hombre con una defensa digna de ser oída.
Si estos hombres son los
primeros líderes de guerra de una nación derrotada que son juzgados en
nombre de la ley, también son los primeros a los que se les da la oportunidad
de defender sus vidas en nombre de la ley. Siendo realistas, el Estatuto de
este Tribunal, que les concede un juicio, también es la fuente de su única
esperanza. Puede ser que estos hombres de conciencia atribulada, cuyo único
deseo es que el mundo les olvide, no consideren que este juicio es un favor.
Pero tienen una oportunidad justa de defenderse- un favor que, cuando estaban
en el poder, raramente concedieron a sus compatriotas. A pesar del hecho de
que la opinión pública ya condena sus actos, reconocemos que se les debe
conceder la presunción de inocencia, y aceptamos el peso de demostrar los crímenes
y la responsabilidad de estos acusados en su comisión.
Cuando digo que no
pediremos condenas a no ser que probemos el crimen, no me refiero a meras
transgresiones técnicas o accidentales de convenciones internacionales.
Acusamos de conductas intencionadas y planeadas que implican un delito moral
así como legal. Y no nos referimos a conductas que sean errores naturales y
humanos, aun ilegales, como muchos de nosotros podríamos haber cometido si
hubiéramos estado en la posición de los acusados. No es porque se dejaran
llevar por las fragilidades normales de los seres humanos por lo que les
acusamos. Es su conducta anormal e inhumana lo que les trae hasta aquí.
No pediremos que se
condene a estos hombres por los testimonios de sus atrocidades. No hay ningún
cargo en la Acusación que no pueda probarse con libros y documentos. Los
alemanes siempre fueron meticulosos archivadores de documentos, y estos
acusados tenían su parte de la pasión teutónica por la meticulosidad al
poner las cosas en papel. Y tampoco carecían de vanidad. Permitieron con
frecuencia que se les fotografiara en acción. Les mostraremos sus propias películas.
Verán su conducta y oirán sus propias voces cuando estos acusados recreen
para ustedes, desde la pantalla, algunos de los hechos de su conspiración.
También dejaremos claro
que no tenemos ninguna intención de acusar a todo el pueblo alemán.
Sabemos que el Partido
Nazi no alcanzó el poder con una Mayoría del voto alemán. Sabemos que llegó
al poder por una maligna alianza entre los más extremistas de los
revolucionarios nazis, los reaccionarios alemanes más desmedidos, y los
militaristas alemanes más agresivos. Si el pueblo alemán hubiera aceptado de
buen grado el programa nazi, no habrían hecho falta tropas de asalto en los
primeros tiempos del Partido, y no habrían hecho falta ni los campos de
concentración ni la Gestapo, instituciones que fueron creadas tan pronto como
los nazis se hicieron con el control del Estado alemán. Sólo después de que
estas innovaciones ilegales demostraron tener éxito en casa se llevaron a
otros países.
El pueblo alemán debería
saber ya que el pueblo de los Estados Unidos no le tiene miedo ni siente odio.
Es cierto que los alemanes
nos han enseñado los horrores de la guerra moderna, pero las ruinas que yacen
del Rin al Danubio demuestran que nosotros, al igual que nuestros Aliados, no
hemos sido alumnos torpes. Aunque no nos sobrecoja su fuerza y efectividad en
la guerra, aunque no estemos convencidos de su madurez política, respetamos
sus grandes habilidades en el arte de la paz, su competencia a nivel técnico,
y el carácter sobrio, industrioso y disciplinado de la masa del pueblo alemán.
En 1.933, vimos al pueblo
alemán recuperando su prestigio en el mundo comercial, el industrial y el artístico
después del hundimiento de la última guerra. Contemplamos su progreso sin
envidia ni malicia.
El régimen nazi
interrumpió su avance. La repugnante agresión nazi ha dejado Alemania en
ruinas. La disposición de los nazis a comprometer la palabra alemana sin
vacilación y a romperla sin vergüenza ha dejado sobre la diplomacia alemana
una reputación de duplicidad que le afectará durante años. La arrogancia
nazi ha hecho que el alardear de la "raza superior" se haya
convertido en algo con lo que el mundo se burlará de los alemanes durante
generaciones. La pesadilla nazi ha dado al nombre alemán un nuevo y siniestro
significado por todo el mundo, que retrasará a Alemania un siglo. Los
alemanes, no menos que el mundo no alemán, tienen cuentas que saldar con
estos acusados.
El hecho de la guerra y su
trascurso, que es la cuestión principal de nuestra causa, es Historia. Desde
el 1 de Septiembre de 1.939, cuando los ejércitos alemanes cruzaron la
frontera polaca, hasta Septiembre de 1.942, cuando se encontraron con una
resistencia épica en Stalingrado, las armas alemanas parecían invencibles.
Dinamarca y Noruega, Holanda y Francia, Bélgica y Luxemburgo, los Balcanes y
África, Polonia y los Estados Bálticos, y partes de Rusia, todas habían
sido invadidas y conquistadas por golpes rápidos, poderosos y bien dirigidos.
Ese ataque a la paz del mundo es el crimen contra la sociedad internacional
que lleva a la jurisdicción internacional crímenes cometidos en su ayuda y
preparación que de otra forma podrían ser sólo cuestiones internas. Fue
guerra de agresión, a la que las naciones del mundo han renunciado. Fue
guerra en violación de tratados, con los que se trataba de salvaguardar la
paz del mundo.
Esta guerra no ocurrió
sin más- fue planeada y preparada durante un largo periodo de tiempo y sin
carecer de habilidad y astucia. Quizás el mundo jamás haya visto tal
concentración y estímulo de las energías de un pueblo como los que
permitieron a Alemania, veinte años después de su derrota, desarmada y
desmembrada, estar tan cerca de culminar su plan para dominar Europa. Digamos
lo que digamos de los que fueron autores de esta guerra, realizaron un
estupendo trabajo en organización, y nuestra primera tarea es examinar los
medios por los que estos acusados y sus compañeros conspiradores prepararon e
incitaron a Alemania a ir a la guerra.
En general, nuestro caso
revelará que estos acusados se unieron en un momento u otro al Partido Nazi
en un plan que sabían que sólo podría cumplirse con el estallido de una
guerra en Europa. Su toma del Estado Alemán, su subyugación del pueblo alemán,
su terrorismo y exterminio de elementos disidentes, su planificación y
ejecución de una guerra, su crueldad calculada y planeada en el combate, su
actuación criminal deliberada y planeada sobre pueblos conquistados- todo
esto son fines para los que actuaron de forma concertada, y todo esto son
fases de la conspiración, una conspiración que alcanzaba un objetivo tan sólo
para fijarse otro más ambicioso. También rastreamos la intricada red de
organizaciones que estos hombres crearon y utilizaron para cumplir estos
fines. Mostraremos cómo la estructura completa de oficinas y funcionarios se
dedicó a fines criminales y recurrió a métodos criminales planeados por
estos acusados y sus compañeros de conspiración, muchos de los cuales han
quedado fuera de alcance por la guerra y el suicidio.
Es mi intención abrir el
caso, en particular el Primer Cargo de la Acusación, y tratar el Plan Común
o Conspiración destinado a conseguir fines posibles sólo recurriendo a Crímenes
contra la Paz, Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad. No pondré
el énfasis en perversiones individuales que pueden haber ocurrido
independientes de un plan central. Uno de los peligros siempre presentes en
este juicio es que puede verse prolongado por detalles de males particulares,
y perderse en una "locura de instancias separadas". Y tampoco me
enfrentaré ahora a la actividad de subordinados individuales, salvo que
contribuya a la exposición del Plan Común.
El caso presentado por
Estados Unidos se referirá a los cerebros y autoridad tras los crímenes.
Estos acusados eran hombres de una posición y rango que no manchó sus manos
con sangre. Eran hombres que sabían cómo utilizar a compañeros de rango
inferior como herramientas. Queremos llegar a los planificadores y diseñadores,
los incitadores y los líderes, sin los cuales y su maligna arquitectura el
mundo no se habría visto azotado durante tanto tiempo por la violencia y el
desorden, y sacudido por las agonías y las convulsiones de esta terrible
guerra.
Consideraré en primer
lugar el camino ilegal por el que estos hombres llegaron a hacerse con el
poder que han usado así. El instrumento principal de cohesión en el plan y
la acción fue el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes,
conocido como el Partido Nazi. Algunos de los acusados pertenecían a él
desde el principio. Otros se unieron sólo después de que el éxito pareciera
haber validado su ilegalidad o el poder le hubiera dado inmunidad frente a la
ley. Adolf Hitler se convirtió en su líder supremo o "Fuhrer" en
1.921.
El 24 de Febrero de 1.920,
en Munich, proclamó públicamente su programa (1708-PS). Algunos de sus fines
podrían ser respaldados por muchos buenos ciudadanos, como el demandar
"el reparto de los beneficios de las grandes industrias", "un
desarrollo generoso de pensiones para los ancianos", "una reforma de
la tierra adecuada a nuestras necesidades nacionales", y "elevar el
nivel de la Sanidad".
También hacía una fuerte
llamada a cierta clase de nacionalismo que nosotros llamamos patriotismo y
nuestros rivales chovinismo. Demandaba "igualdad de derechos para el
pueblo alemán en su relación con otras naciones y la evolución de los
tratados de paz de Versalles y St. Germain". Pedía "la unión de
todos los alemanes en base al derecho de autodeterminación de los pueblos
para formar una Gran Alemania". Reclamaba "tierra y territorios
(colonias) para el enriquecimiento de nuestro pueblo y el asentamiento de
nuestro excedente de población". Por supuesto, todos estos objetivos
eran legítimos si se iban a conseguir sin recurrir a la guerra de agresión.
Sin embargo, el Partido
Nazi contemplaba desde el principio la guerra. Demandaba la "abolición
de tropas mercenarias y la formación de un ejército nacional".
Proclamaba que "a la vista del enorme sacrificio de vidas y propiedades
demandado a una nación en cada guerra, el enriquecimiento personal a través
de la guerra debería ser considerado un crimen contra la nación. Pedimos,
por tanto, la confiscación sin concesiones de todos los beneficios de
guerra". No critico esta política. Es más, me gustaría que fuera
universal. Simplemente quiero señalar que en tiempo de paz, la guerra era una
preocupación del Partido, y comenzó el trabajo necesario para hacer que la
guerra resultara menos ofensiva a las masas. Con esto se combinó un programa
de entrenamiento físico y deportes para la juventud que se convirtió, como
veremos, en la tapadera de un programa secreto de entrenamiento militar.
La declaración del
Partido Nazi también vinculaba a sus miembros a un programa antisemita.
Declaraba que ningún judío o persona de sangre no alemana podría ser un
miembro de la nación. Dichas personas tenían que ser privadas del derecho a
voto, impedirles el acceso a puestos en la administración, someterlos a leyes
de extranjería, y proporcionarles alimentos sólo después de que se les
hubieran suministrado a la población alemana. Se obligaría a todo el que
hubiera entrado en Alemania tras el 2 de Agosto de 1.914 a partir
inmediatamente, y se prohibiría toda inmigración no alemana.
El Partido también
proclamó, incluso en esos primeros tiempos, un programa autoritario y
totalitario para Alemania. Demandaba la creación de un fuerte poder central
con autoridad incondicional, la nacionalización de todos los negocios que
hubieran sido "amalgamados", y una "reconstrucción" del
sistema nacional de educación, que "debía orientarse a enseñarle al
alumno a comprender la idea del Estado (sociología del Estado)". Su
hostilidad hacia las libertades civiles y la libertad de prensa quedó
anunciada claramente en estas palabras: "Se debe prohibir publicar periódicos
que no vayan dirigidos al bienestar social. Demandamos el proceso legal contra
todas las tendencias en arte o literatura de cualquier clase que tiendan a
desintegrar nuestra vida como nación, y la supresión de instituciones que
puedan trabajar contra los requisitos anteriores".
La persecución religiosa
estaba prevista y se ocultaba en el lenguaje de la libertad religiosa, ya que
el programa nazi decía: "Pedimos libertad para todas las denominaciones
religiosas del Estado". Pero continuaba con esta limitación:
"mientras no sean un peligro para éste y no actúen contra la moralidad
y el sentido moral de la raza alemana".
El programa del partido
anunciaba la campaña de terrorismo. Decía: "demandamos una guerra sin
cuartel contra aquellos cuyas actividades ataquen los intereses comunes",
y exigía que dichos ataques se castigaran con la muerte.
Es significativo que los líderes
de este partido consideraran que este programa era beligerante y que con
seguridad precipitaría un conflicto. La plataforma del Partido concluía:
"Los líderes del
Partido juran proceder sin importar las consecuencias -si es necesario, con el
sacrificio de sus vidas- para lograr el cumplimiento de los puntos
anteriores".
Son estos líderes del
Partido, no todos sus afiliados, los que comparecen aquí acusados de
constituir una Organización criminal.
No hemos tratado de incluir a todas las personas que
pueden, en algún momento, haber apoyado al Partido Nazi, sino sólo al
liderazgo que se comprometió a conseguir sus fines arriesgando sus vidas.
Veamos ahora cómo los líderes
del Partido cumplieron con su compromiso a actuar sin importar las
consecuencias. Obviamente, sus objetivos para el extranjero, que no eran sino
deshacer los tratados internacionales y arrebatar territorio del control
extranjero, así como la Mayoría de su programa interno, sólo podían
cumplirse poseyendo la maquinaria del Estado Alemán. El primer esfuerzo, por
tanto, se dirigió a atacar a la República de Weimar por medio de la revolución
violenta. Un "putsch" fracasado en Munich en 1.921 terminó con
muchos de ellos en prisión. Un periodo de meditación posterior produjo
"Mein Kampf", desde entonces la base legal para los trabajadores del
Partido y una fuente de considerables ingresos para su líder supremo. Los
planes nazis destinados a la toma violenta de la débil República se
convirtieron en planes para capturarla.
No se puede cometer Mayor
error que pensar en el Partido Nazi en términos de las poco rígidas
organizaciones que en el mundo occidental llamamos "partidos políticos".
En disciplina, estructura y método el Partido Nazi no estaba adaptado al
proceso democrático de persuasión. Era un instrumento de conspiración y
coerción. El Partido no estaba organizado para hacerse con el poder en el
Estado Alemán ganándose el apoyo de una Mayoría del pueblo alemán; estaba
organizado para hacerse con el poder en contra de la voluntad del pueblo.
El Partido Nazi, bajo el
"Fuhrerprinzip", estaba organizado con una disciplina de hierro en
una pirámide, con el Fuhrer, Adolf Hitler, en la cúspide, que se expandía
en numerosos Cuerpos de Liderazgo, compuestos de líderes de un extenso número
de miembros del Partido situados en la base. De ninguna manera todos los que
pueden haber apoyado al movimiento de alguna forma u otra eran miembros del
Partido en realidad. Los miembros pronunciaban el juramento del Partido, que
obligaba a una renuncia a la inteligencia personal y la responsabilidad moral.
Éste era el juramento: "Juro fidelidad inviolable a Adolf Hitler; juro
obediencia absoluta a él y a los líderes que designe para mi". Los
miembros, en el día a día, seguían a sus líderes con una idolatría y
sometimiento más oriental que occidental. No tendremos necesidad de adivinar
los motivos o fin del Partido Nazi. El objetivo inmediato era minar la República
de Weimar. La orden a todos los miembros del Partido de trabajar para
conseguir dicho fin se dio en una carta de Hitler del 24 de Agosto de 1.931 a
Rosenberg, de la que presentaremos el original. Hitler escribió:
"Estoy leyendo ahora
mismo en el Volkischer Beobachter, edición 235/236, página 1, un artículo
titulado '¿Trata de volver Wirth?' La idea del artículo es la de evitar que
destruyamos la forma presente de gobierno. Estoy viajando por todo el país
para lograr exactamente lo contrario. Querría pedir por tanto que mi propio
periódico no me apuñale por la espalda con artículos tácticamente poco
sabios..." (047-PS)
Películas capturadas nos
permiten mostrar al acusado, Alfred Rosenberg, que desde la pantalla les contará
él mismo la historia. Las SA interfirieron violentamente en las elecciones.
Tenemos aquí los informes de la SD, describiendo en detalle cómo sus
miembros violaron posteriormente el secreto del voto para identificar a los
que se oponían a ellos. Uno de los informes da estas explicaciones: "El
control se efectuó de la siguiente manera: algunos miembros del comité de
elecciones marcaron todas las papeletas con números. Durante las votaciones
se hizo una lista de los votantes. Se distribuyeron las papeletas en orden numérico,
con lo que fue posible después con la ayuda de esta lista averiguar qué
personas votaron en blanco o invalidaron su voto. Se incluye una muestra de
estas papeletas marcadas. La marca se hizo a la vuelta de las papeletas con
leche desnatada". (R-142)
La actividad del Partido,
además de hacerse cargo de todos los aspectos típicos de la contienda política,
se hizo cargo de los preparativos para la guerra. Utilizó a una organización
del partido, "DieSturmabteilungen", conocidas como las SA. Era una
organización voluntaria de jóvenes y fanáticos nazis entrenados en el uso
de la violencia bajo disciplina semimilitar. Sus miembros comenzaron
trabajando como guardaespaldas de los líderes nazis y rápidamente pasaron de
tácticas defensivas a ofensivas. Se convirtieron en disciplinados rufianes
encargados de reventar mítines de la oposición y someter al terror a los
adversarios. Proclamaron que su tarea era convertir al Partido Nazi en
"el amo de las calles". Las SA fueron la organización madre de
otras organizaciones. Entre sus derivaciones estaban "Die Schutzstaffeln",
conocidas como las SS, creadas en 1.925, y que se distinguían por el
fanatismo y la crueldad de sus miembros; "Der Sicherheitsdienst",
conocida como la S.D.; y "Die Geheime Staatspolizei", la Policía
Secreta del Estado, la infame Gestapo, creada en 1.934 inmediatamente después
del acceso al poder de los nazis
Un vistazo al diagrama de
la Organización del Partido es suficiente para mostrar al completo cómo
difería de los partidos políticos que conocemos. Tenía su base legal en el
Fuhrer y tenía sus propios tribunales y policía. Los conspiradores crearon
un gobierno dentro del Partido para ejercer fuera de la ley cualquier acción
que cualquier Estado legítimo podría ejercer y muchas que no podría. Su
cadena de mando era militar, y sus formaciones eran marciales en nombre y función.
Estaban compuestas de batallones creados para llevar armas bajo disciplina
militar, cuerpos motorizados, cuerpos aéreos, y el infame "Cuerpo de la
Calavera, o de la Cabeza de la Muerte", cuyo nombre era muy correcto.
El Partido
tenía su propia
policía secreta, sus unidades de seguridad, su división de inteligencia y
espionaje, sus fuerzas de asalto y sus fuerzas de juventudes. Creó elaborados
mecanismos administrativos para identificar y liquidara espías e
informadores, gestionar los campos de concentración, utilizar los furgones de
gaseamiento, y financiar todo el movimiento. A través de círculos concéntricos
de autoridad, el Partido Nazi, como su liderazgo proclamó con orgullo
posteriormente, organizó y dominó cada fase de la vida alemana. pero no hasta
que hubieron llevado a cabo una agria lucha interna caracterizada por una
criminalidad brutal. Preparando esta fase de su lucha crearon un sistema
policial para el partido. Se convirtió en el patrón y el instrumento de la
policía del Estado, que era el primer objetivo de su plan.
Las organizaciones del
Partido, incluidos los Cuerpos de Liderazgo del Partido, la SD, las SS, las SA
y la infame Policía Secreta del Estado, o Gestapo- todas comparecen acusadas
ante ustedes como organizaciones criminales; organizaciones que, como
probaremos con sus propios documentos, reclutaban sólo a los nazis fanáticamente
devotos, dispuestos por convicciones y temperamento a cometer actos de lo más
violento para hacer avanzar el programa común. Aterrorizaron y silenciaron la
oposición democrática, y pudieron coordinar sus acciones con oportunistas
políticos, militaristas, hombres de la industria, monárquicos y
reaccionarios políticos.
El 30 de Enero de 1.933,
Adolf Hitler se convirtió en Canciller de la República Alemana. Un equipo
maligno, representado en el banquillo de los acusados por sus supervivientes más
destacados, había tenido éxito al hacerse con la maquinaria del Gobierno
Alemán, una fachada tras la cual actuarían posteriormente para hacer
realidad la guerra de conquista que durante tanto tiempo habían planeado. La
conspiración había entrado en su segunda fase.
Hablaremos ahora de los
pasos, que incluían los más insidiosos crímenes contra la Humanidad, que
dieron los conspiradores para perfeccionar su control del Estado Alemán y
preparar a Alemania para la guerra de agresión indispensable para sus fines.
Los alemanes de los años
20 eran un pueblo frustrado y humillado como resultado de la derrota y la
desintegración de su gobierno tradicional. Los elementos democráticos, que
estaban tratando de gobernar Alemania a través de la nueva y débil
maquinaria de la República de Weimar, recibieron un apoyo inadecuado de las
fuerzas democráticas del resto del mundo. No se puede negar que Alemania,
cuando la depresión mundial se añadió a sus otros problemas, se enfrentaba
a urgentes y complicadas presiones en su vida económica y política que
requerían medidas drásticas.
Las medidas internas con
las que una nación trata de resolver sus problemas normalmente no interesan a
otras naciones. Pero el programa nazi fue desde el principio reconocido como
un programa desesperado para un pueblo que todavía sufría los efectos de una
guerra fracasada. Los fines de la política nazi sólo eran posibles con el
nuevo estallido de una guerra más exitosa. La respuesta de los conspiradores
a los problemas de Alemania eran nada más y nada menos que un plan para
recuperar los territorios perdidos en la Primera Guerra Mundial y la adquisición
de otras tierras fértiles de Europa Central desposeyendo o exterminando a los
que las habitaban. También contemplaron destruir o debilitar a todos los demás
pueblos vecinos para así hacerse con el dominio virtual de Europa, y
probablemente del mundo. No necesitamos definir los límites precisos de su
ambición, ya que era y es ilegal provocar guerras de agresión, sin importar
si los objetivos son pequeños o grandes.
Tenemos en este periodo
dos gobiernos en Alemania: el real y el ostensible.
Se mantuvo durante un
tiempo la forma de la República Alemana, y era el gobierno oficial y visible.
Pero la autoridad real del Estado estaba fuera, y por encima, de la ley,
recayendo en los Cuerpos de Liderazgo del Partido Nazi.
El 27 de Febrero de 1.933,
menos de un mes después de que Hitler se convirtiera en Canciller, el
edificio del Reichstag se incendió. La quema de este símbolo del gobierno
parlamentario libre fue tan providencial para los nazis que se cree que ellos
mismos le prendieron fuego. Ciertamente, contemplando sus crímenes conocidos,
no podemos creer que se arredraran ante un mero incendio. No es necesario, sin
embargo, resolver la controversia sobre quién provocó el incendio. La cuestión
significativa es el uso que se dio al incendio y el estado que produjo en el público.
Los nazis acusaron inmediatamente al Partido Comunista de instigar y cometer
el crimen, y dedicaron todos sus esfuerzos a demostrar que este acto
individual de incendio era el comienzo de una revolución comunista. Aprovechándose
de la histeria, los nazis se enfrentaron a esta revolución fantasma con una
real. En Diciembre, el Tribunal Supremo de Alemania, con un coraje e
independencia encomiables, absolvió a los comunistas acusados, pero era
demasiado tarde para influir en el trágico curso de los acontecimientos
provocados por los conspiradores nazis.
Hitler, la mañana
posterior al incendio, obtuvo del anciano y enfermo Presidente von Hindenburg
un decreto presidencial por el que se suspendían las amplias garantías
concedidas a las libertades individuales contenidas en la constitución de la
República de Weimar. El decreto indicaba que "las Secciones 114, 115,
117, 118, 123, 124 y 153 de la constitución del Reich Alemán se suspenden
hasta nuevo aviso. Así, las restricciones a la libertad personal, el derecho
a la libre expresión de opiniones, incluida la libertad de prensa, el derecho
de reunión y asociación, violaciones de la privacidad de comunicaciones
postales, telegráficas y telefónicas y las órdenes de registro de hogares,
las órdenes de confiscación y las restricciones a la propiedad, también
quedan permitidas más allá de los límites legales prescritos".
(1390-PS)
La amplitud de las
restricciones a las libertades personales según el decreto del 28 de Febrero
de 1.933 se comprende viendo los derechos de la Constitución de Weimar que
fueron suspendidos:
Artículo 114. La libertad
del individuo es inviolable. El recorte o privación de la libertad personal
por parte de una autoridad pública sólo es permisible con una base legal.
Las personas que hayan
sido privadas de su libertad personal deben ser informadas como tarde al día
siguiente de qué autoridad y por qué razones ordenó la privación de
libertad. Se les debe conceder sin retraso la oportunidad de presentar recurso
contra su privación de libertad.
Artículo 115. El hogar de
todo alemán es su santuario y es inviolable. Sólo se podrán hacer
excepciones según lo previsto por la ley.
Artículo 117. El secreto
de la correspondencia y todas las comunicaciones postales, telegráficas y
telefónicas es inviolable. Las excepciones son inadmisibles, excepto bajo la
ley del Reich.
Artículo 118. Todo alemán
tiene derecho, dentro de los límites de las leyes generales, a expresar
libremente sus opiniones oralmente, por escrito, en letra impresa, en imágenes
o en cualquier otra forma. Ninguna condición de trabajo o empleo puede
privarle de este derecho, y no puede sufrir desventajas por el uso de este
derecho por parte de ninguna persona.
Artículo 123. Todos los
alemanes tienen derecho a reunirse pacíficamente y desarmados sin advertirlo
y sin permisos especiales. Las leyes del Reich pueden requerir una notificación
previa para las reuniones en el exterior, y puede prohibirlas en caso de
peligro inmediato para la seguridad pública.
Artículo 124. Todos los
alemanes tienen derecho a crear asociaciones o sociedades con fines no
contrarios a la ley penal. No puede recortarse este derecho con medidas
preventivas. Las mismas medidas se aplican a asociaciones y sociedades
religiosas. Toda asociación puede crearse (Erwerb der Rechtsfaehigkeit) según
lo previsto en el Código Civil. No se puede rechazar ninguna asociación en
base a que sus principios son políticos, sociopolíticos o religiosos.
Artículo 153. La
propiedad queda garantizada por la Constitución. Su contenido y límites son
definidos por las leyes. La expropiación sólo puede realizarse en beneficio
público y con una base legal. Se deberá conceder una compensación adecuada,
a no ser que una ley del Reich ordene otra acción. En caso de disputa, se
trasladará la cuestión a los tribunales civiles ordinarios, a no ser que las
leyes del Reich indiquen otro curso de acción. Se debe pagar una compensación
si el Reich expropia propiedades pertenecientes a Landers, Comunas o
asociaciones de utilidad pública.
La propiedad conlleva
obligaciones. Su uso también tendrá que servir al bien común".(2050-PS)
Se ha de decir, para
hacerle justicia a von Hindenburg, que la propia Constitución le autorizaba a
suspender temporalmente estos derechos fundamentales "si la seguridad pública
y el orden del Reich Alemán se veían considerablemente alterados o
amenazados". También se ha de reconocer que el Presidente Ebert había
recurrido anteriormente a este poder.
Pero el golpe
Nacionalsocialista fue hecho posible porque los términos del decreto Hitler-Hindenburg
diferían de todos los anteriores en que se había invocado el poder de
suspensión. Cuando el Presidente Ebert suspendió las garantías
constitucionales de los derechos individuales, su decreto revivió
expresamente la Ley de Custodia Protectiva adoptada por el Reichstag durante
la guerra anterior.
Esta Ley garantizaba una
audiencia ante un juez en las veinticuatro horas siguientes al resto, concedía
el derecho a disponer de defensa e inspeccionar todos los documentos
relevantes, concedía el derecho al recurso, y autorizaba una compensación
con fondos del Tesoro por arrestos erróneos.
El decreto
Hitler-Hindenburg
del 28 de Febrero de 1.933 no incluía esas salvaguardas. Puede que von
Hindenburg no se diera cuenta de la omisión. Ciertamente, no fue consciente
de sus efectos. Permitió que la política nazi y las formaciones del partido,
ya existentes y funcionando a las órdenes de Hitler, actuaran sin control ni
responsabilidad. El arresto secreto e indefinido sin cargos, sin pruebas, sin
comparecer ante un juez, sin defensa, se convirtió en el método para aplicar
castigos inhumanos a aquellos de los que los nazis sospechaban o a los que no
les gustaban. Ningún tribunal podía emitir órdenes, o solicitar un habeas
corpus. El pueblo alemán estaba en manos de la policía, la policía estaba
en manos del Partido Nazi, y el Partido estaba en manos de hombres malignos,
de los que los acusados aquí presentes son líderes supervivientes y
representativos.
La conspiración nazi,
como demostraremos, siempre contemplaba no sólo la mera victoria sobre la
oposición del momento, sino también el exterminio de elementos que no
concordaran con su filosofía del Estado. No sólo trataba de establecer el
"nuevo orden" nazi, sino que también trataba de asegurar su camino,
como predijo Hitler, "durante mil años". Los nazis nunca dudaban o
mostraban desacuerdo sobre quiénes eran esos elementos disidentes. Fueron
concisamente descritos por uno de ellos, el Coronel-General vonFritzsche, el
11 de Diciembre de 1.938, con estas palabras: "Poco después de la
primera guerra llegué a la conclusión de que debíamos vencer en tres
batallas en Alemania para ser poderosos de nuevo: (1) La batalla contra la
clase trabajadora- Hitler la ha ganado; (2) Contra la Iglesia Católica, quizás
mejor dicho, contra el Ultramontanismo; (3) Contra los judíos".
(1.947-PS)
La guerra contra estos
elementos era continua. La batalla en Alemania fue casi más bien una refriega
comparada con la batalla mundial librada contra ellos. Tenemos aquí
clasificados por geografía y tiempo dos grupos de crímenes contra la
Humanidad
- uno en Alemania, antes y
durante la guerra, y el otro en territorio ocupado durante la guerra. Pero los
dos no estaban separados en los planes nazis. Son un desarrollo continuo del
plan nazi para exterminar a pueblos e instituciones que pudieran servir como
foco o instrumento para derribar su "nuevo orden mundial" en algún
momento. Consideramos estos Crímenes contra la Humanidad en este punto como
manifestaciones del Plan Nazi y los analizamos según la clasificación del
General von Fritsche.
1. LA BATALLA CONTRA LA
CLASE TRABAJADORA
Cuando Hitler llegó al
poder, había en Alemania tres grupos de sindicatos: la Confederación General
Alemana de Sindicatos (A.D.G.B.), con veintiocho sindicatos afiliados, y la
Confederación General Independiente de Empleados (A.F.A.), con treinta
sindicatos federados que totalizaban más de 4.500.000 miembros. Por último,
el Sindicato Cristiano tenía1,250.000 miembros.
Los trabajadores de
Alemania, como los trabajadores de otras naciones, tenían poco que ganar
personalmente con la guerra. Aunque los trabajadores suelen ser convocados
para apoyar a la nación en guerra, en general son en casi todo el mundo una
fuerza pacífica, que no pacifista. La clase trabajadora de Alemania no había
olvidado en 1.933 lo pesado que podía ser el yugo del señor de la guerra.
Fueron los trabajadores los que se unieron a los marineros y los soldados en
la revuelta de 1.918 contra la Primera Guerra Mundial. Los Nazis no lo habían
perdonado ni lo habían olvidado. El programa Nazi requería que esta parte de
la población alemana no sólo fuera apartada de su poder para resistirse a
que sus escasas comodidades se desviaran al armamento, sino que además fuera
adulada o sometida a nuevos y desconocidos sacrificios como parte de la
preparación Nazi para la guerra. Había que intimidar a los trabajadores, y
eso quería decir que había que destruir sus organizaciones y medios de
cohesión.
El fin de la regulación
laboral del Partido Nazi fue explicado por Ley en un discurso a trabajadores
el 2 de Mayo de 1.933 de esta forma:
"Podéis decir lo que
queráis, tenéis el poder absoluto. Es cierto que tenemos el poder, pero no
tenemos a todo el pueblo, no os tenemos a vosotros, los trabajadores, al cien
por cien, y es a vosotros a quienes queremos; no os dejaremos hasta que estéis
completa y genuinamente de acuerdo con nosotros". (614-PS)
El primer ataque nazi fue
contra los dos sindicatos Mayores. El 21 de Abril de 1.933, el conspirador
Robert Ley emitió una orden, ni siquiera en nombre del gobierno, sino en el
del Partido Nazi, como "Jefe del Mando de la Organización política del
NSDAP", aplicable a la Confederación de Sindicatos y la Confederación
Independiente de Empleados. Ordenaba la confiscación de sus posesiones y el
arresto de sus principales líderes. La orden del Partido indicaba que
"se emplearan para la ocupación de las propiedades de los sindicatos, y
para la custodia de personalidades que fueran cuestionadas" órganos del
Partido que denunciamos aquí como asociaciones criminales, las SA y las SS. Y
ordenaba el paso a "custodia protectora" de todos los presidentes y
secretarios de distritos y directores de sindicatos y ramas del banco de los
trabajadores. (392-PS)
Estas órdenes se
ejecutaron el 2 de Mayo de 1.933. Todos los fondos de los sindicatos,
incluidas pensiones y ayudas, fueron confiscados. Los líderes sindicales
fueron enviados a campos de concentración. Unos pocos días después, el 10
de Mayo de 1.933, Hitler nombró a Ley líder del Frente Alemán del Trabajo (Deutsche
Arbeitsfront), que se hizo con los fondos confiscados a los sindicatos. El
Frente Alemán del Trabajo, una agencia del trabajo controlada por los nazis,
fue creada bajo el mando de Ley para enseñarle la filosofía nazi a los
trabajadores alemanes y apartar del empleo industrial a todos los que fueran
retrasados en sus lecciones (940-PS). Se organizaron "Tropas de Fábrica"
y "escuadrones de choque ideológicos dentro de la fábrica"
(1817-PS). La orden del
Partido indicaba "aparte del Frente Alemán del Trabajo, no ha de existir
ninguna otra Organización (de trabajadores o empleados)". El 24 de Junio
de 1.933 se eliminaron los Sindicatos Cristianos, siguiendo una orden del
Partido Nazi firmada por Ley.
El 19 de Mayo de 1.933,
esta vez a través de un decreto del Gobierno, se ordenó que
"administradores" de trabajo, nombrados por Hitler, regularían las
condiciones de todos los contratos laborales, sustituyendo el proceso anterior
del convenio colectivo (405-PS). El 30 de Noviembre de 1.934, un decreto que
"regulaba el trabajo nacional" introdujo el principio de liderazgo
en las relaciones industriales.
Ordenaba que los
propietarios de las empresas serían los "Fuhrers" y los
trabajadores, sus seguidores.
Los
fuhrers empresariales
deberían "tomar decisiones sobre los empleados y trabajadores en todas
las cuestiones relacionadas con la empresa" (1861-PS). Fue de esta forma
como se indujo a los grandes industriales alemanes a apoyar la causa nazi,
para su ruina definitiva.
Los nazis no sólo
dominaron y regularon el trabajo en Alemania, sino que también introdujeron a
la juventud en los puestos de los trabajadores que habían sido encarcelados.
A través del decreto sobre el servicio de trabajo obligatorio del 26 de Junio
de 1.935, se reclutó para trabajar a los hombres y mujeres jóvenes de entre
18 y 25 años (1654-PS). Así se cumplió el objetivo de subyugar a los
trabajadores alemanes.
En palabras de Ley, el
logro consistía "en eliminar el carácter asociativo de los sindicatos y
asociaciones de empleados, y en su lugar hemos introducido el concepto de
'soldados del trabajo'". La mano de obra productiva de la nación alemana
estaba bajo control nazi. Con estas medidas los acusados ganaron la batalla
para liquidar los sindicatos como oposición potencial y pudieron imponer
sobre la clase trabajadora el peso de prepararse para la guerra de agresión.
Robert Ley, el mariscal de
campo de esta batalla contra los sindicatos, respondió a nuestra acusación
con el suicidio. Al parecer no conocía una respuesta mejor.
2. LA BATALLA CONTRA LAS
IGLESIAS
El Partido Nazi siempre
fue predominantemente anticristiano por su ideología. Pero los que creemos en
la libertad de conciencia y religión no acusamos a nadie por su ideología.
No es porque los nazis fueran irreligiosos o paganos, sino porque persiguieron
a los cristianos, por lo que se convirtieron en culpables de un crimen, y es
porque la persecución era un paso en la preparación de la guerra de agresión
por lo que el delito se convierte en uno de consecuencias internacionales.
Para eliminar cualquier influencia moderadora sobre el pueblo alemán y poner
totalmente a la población en pie de guerra, los conspiradores planearon y
llevaron a cabo una represión sistemática y despiadada contra todas las
distintas iglesias cristianas.
Pediremos que se condene a
los nazis en base a sus propias declaraciones. En Junio de 1.941 Martin
Bormann emitió un decreto secreto en relación a la Cristiandad y el
Nacionalsocialismo. El decreto decía: "Por primera vez en la Historia de
Alemania el Fuhrer tiene consciente y completamente el liderazgo del pueblo
en sus propias manos. Con el Partido, sus componentes y unidades adjuntas, el
Fuhrer ha creado para sí mismo, y por tanto para el liderazgo del Reich Alemán,
un instrumento que le hace independiente de la iglesia. Todas las influencias
que puedan reducir o dañar el liderazgo del pueblo ejercido por el Fuhrer
con la ayuda del NSDAP han de ser eliminadas. Cada vez más se ha de separar
al pueblo de las iglesias y sus representantes, los pastores. Por supuesto,
las iglesias, desde su punto de vista, deben defenderse y se defenderán
contra esta pérdida de poder. Pero nunca más se debe ceder influencia sobre
el liderazgo a las iglesias. Esta influencia debe ser rota completamente y
para siempre.
Sólo el gobierno del
Reich, y el Partido a través de su dirección, sus componentes y unidades
adjuntas, tienen derecho a liderar al pueblo. Así como el Estado ha suprimido
y eliminado la nociva influencia de astrólogos, videntes y otros impostores,
también se ha de eliminar la posibilidad de la iglesia de influir. Hasta que
esto no ocurra, el liderazgo del Estado no tendrá influencia en los
ciudadanos individuales.
Hasta entonces el pueblo y
el Reich no tendrán seguridad en toda su existencia futura" (D-75).
Y el cómo el Partido había
estado apartando al Reich de la influencia cristiana será demostrado por
documentos como este teletipo de la Gestapo de Berlín a la Gestapo de
Nuremberg, del 24 de Julio de 1.938. Oigamos su relato de los hechos ocurridos
en Rothenburg: "El 23 de Julio de 1.938, a partir de las 21 horas, el
Partido llevó a cabo la tercera manifestación contra el obispo Sproll. Se
trajo a los participantes, entre 2.500 y 3.000, de fuera, con autobuses, etc.
De nuevo, los habitantes de Rothenburg no participaron en la manifestación.
Esta ciudad adoptó una actitud bastante hostil hacia las manifestaciones. La
acción se fue completamente de las manos del Miembro del Partido responsable
de ella. Los manifestantes asaltaron el palacio, registraron las habitaciones,
arrojaron archivos por las ventanas y revolvieron las camas de las
habitaciones del palacio. Se quemó una cama. Antes de que el fuego alcanzara
a los otros objetos o equipamiento de las habitaciones y el palacio, se arrojó
la cama en llamas por la ventana y se apagó el fuego. El obispo estaba con el
arzobispo Groeber, de Friburgo, y los hombres y mujeres del servicio, en la
capilla, rezando.
Entre 25 y 30 personas
entraron en esta capilla y molestaron a los presentes. Se confundió al obispo
Groeber con el obispo Sproll. Le agarraron de la ropa y forcejearon con él.
Finalmente, los intrusos se dieron cuenta de que el obispo Groeber no era a
quien buscaban. Se les logró convencer entonces de que abandonaran el
edificio. Tras la evacuación del palacio por parte de los manifestantes, me
entrevisté con el arzobispo Groeber, que se marchó de Rothenburg por la
noche. Groeber quiere de nuevo recurrir al Fuhrer y el Ministro de Interior
del Reich, el Dr. Frick. Sobre el desarrollo de la acción, los daños hechos,
así como el homenaje de los habitantes de Rothenburg al obispo que comienza
hoy, enviaré inmediatamente un informe completo, después de que empiece a
suprimir las contramanifestaciones. En caso de que el Fuhrer tenga
instrucciones que proporcionar sobre esta cuestión, pido que me sean
transmitidas lo antes posible".(848-PS).
Un tiempo después, el
acusado Rosenberg escribió a Bormann una revisión de la propuesta de Herrl
como ministro de la Iglesia para poner a la Iglesia Protestante bajo el
tutelaje del Estado y proclamar a Hitler su líder supremo. Rosenberg se oponía,
argumentando que el nazismo debía suprimir completamente la Iglesia Cristiana
tras la guerra.
La persecución de todas
las sectas pacifistas y disidentes, como los Testigos de Jehová y la Asociación
Pentecostal, fue particularmente implacable y cruel. La política con las
Iglesias Evangélicas, en cambio, fue la de usar su influencia para los fines
nazis. En Septiembre de 1.933 se nombró a Muller representante del Fuhrer
con poder para tratar "los asuntos de la Iglesia Evangélica" en sus
relaciones con el Estado.
Posteriormente, se dieron
pasos para crear un obispo del Reich con poder para controlar esta Iglesia.
Tuvo lugar un largo
conflicto, se envió al pastor Niemoller a un campo de concentración, y se
dio una mayor interferencia en la disciplina y administración internas de las
Iglesias.
Se dirigió un ataque más
intenso contra la Iglesia Católica Romana. Tras un estratégico Concordato
con la Santa Sede, firmado en Julio de 1.933 en Roma, que nunca fue respetado
por el Partido Nazi, se llevó a cabo una larga y persistente persecución
contra la Iglesia Católica, sus sacerdotes y sus miembros. Se suprimieron las
Escuelas de la Iglesia y sus instituciones educativas, o se vieron sometidas a
requisitos de la enseñanza nazi que no encajaban en la fe cristiana. Se
confiscó la propiedad de la Iglesia, y el vandalismo alentado contra
propiedades de la Iglesia no fue castigado. Se impidió la instrucción
religiosa y se dificultó el ejercicio de la religión. Se atacó a sacerdotes
y obispos, se animaron disturbios para amedrentarlos, y muchos fueron enviados
a campos de concentración.
Tras la ocupación de
territorio extranjero, estas persecuciones continuaron con Mayor vigor que
antes.
De los archivos de El
Vaticano, presentaremos las enérgicas protestas hechas por El Vaticano a
Ribbentrop por las persecuciones a las que los sacerdotes y la Iglesia se habían
visto sometidos en este siglo XX bajo el régimen nazi. Ribbentrop nunca les
respondió. No podía negarlo. No se atrevió a justificarlo.
Paso ahora a los "Crímenes
contra los judíos".
EL PRESIDENTE: Haremos
ahora nuestro receso de mediodía.
(Se levantó la sesión
hasta las 14 horas).
EL PRESIDENTE: El Tribunal
hará un receso durante quince minutos a las tres y media y después continuará
hasta las cuatro y media.
SR. LETRADO
JACKSON: Iba a
pasar a los "Crímenes Cometidos contra los Judíos".
3. CRÍMENES COMETIDOS
CONTRA LOS JUDÍOS
Los crímenes más
salvajes y numerosos cometidos por los nazis fueron contra los judíos. En
Alemania en 1.933 sumaban un total de 500.000. En general, habían conseguido
por méritos propios posiciones sociales que provocaban envidia, y habían
acumulado propiedades que excitaban la avaricia de los nazis.
Eran suficientemente pocos
como para estar indefensos, y suficientemente numerosos para ser mostrados
como una amenaza.
Que no haya ningún
malentendido en la acusación sobre la persecución de los judíos. De lo que
acusamos a estas personas no es de esas arrogancias y actitudes pretenciosas
que con frecuencia acompañan la convivencia de diferentes pueblos y que
pueden, a pesar de los esfuerzos honrados del Gobierno, provocar crímenes
lamentables y convulsiones. Es mi propósito mostrar el plan que los nazis
estaban fanáticamente dispuestos a cumplir para aniquilar a todo el pueblo
judío. Estos crímenes fueron organizados y promovidos por el Liderazgo del
Partido, y ejecutados y protegidos por los funcionarios nazis, como
demostraremos con órdenes escritas de la propia Policía Secreta del Estado.
La persecución de los judíos
fue una política continua y deliberada. Fue una política dirigida contra
otras naciones, así como contra los propios judíos. Se promovió el
antisemitismo para dividir y agitar a los pueblos democráticos y debilitar su
resistencia a la agresión nazi. Como Robert Ley declaró en Der Angriff el 14
de Mayo de 1.933, "la segunda arma secreta alemana es el antisemitismo
porque, si es constantemente seguido por Alemania, se convertirá en un
problema universal que todas las naciones se verán forzadas a
considerar".
El antisemitismo también
ha sido adecuadamente descrito como una "punta de lanza del terror".
El gueto fue el laboratorio para probar medidas represivas. La propiedad judía
fue la primera expropiada, pero la costumbre se extendió y se aplicaron
medidas similares contra alemanes antinazis, polacos, checos, franceses y
belgas. El exterminio de los judíos permitió a los nazis aplicar con cierta
práctica medidas similares contra polacos, serbios y griegos. La desgracia de
los judíos fue una constante amenaza contra la oposición y el descontento
entre otros elementos de la población de Europa- pacifistas, conservadores,
comunistas, católicos, protestantes, socialistas. Fue de hecho una amenaza
contra toda opinión disconforme y contra toda vida no nazi.
La política de persecución
contra los judíos comenzó con medidas no violentas, como la negación del
derecho al voto y la discriminación de su religión, y la creación de
impedimentos al éxito en la vida económica. Cambió rápidamente para pasar
a ser violencia masiva organizada contra ellos, aislamiento físico en guetos,
deportación, trabajos forzados, muerte masiva por hambre y exterminio. El
Gobierno, las organizaciones del Partido acusadas de ser organizaciones
criminales, la Policía Secreta del Estado, el Ejército, asociaciones
privadas y semipúblicas y bandas "espontáneas" cuidadosamente
creadas desde fuentes oficiales, fueron todos agencias dedicadas a su
persecución. Y no iba dirigida contra judíos concretos por ser malos
ciudadanos o por impopularidad. El propósito era la destrucción del pueblo
judío en su totalidad, como un fin en sí mismo, como medida de preparación
para la guerra, y como forma de disciplinar a pueblos conquistados.
La conspiración o plan
común para exterminar a los judíos fue aplicada tan metódica y
rigurosamente que, a pesar de la derrota alemana y el colapso nazi, este
objetivo nazi se ha cumplido ampliamente.
Sólo quedan restos de la
población judía de Europa en Alemania, en los países que ocupó Alemania, y
en aquellos que eran sus satélites o colaboradores. De los 9,600.000 judíos
que vivían en la Europa dominada por los nazis, se estima con autoridad que
ha perecido el 60 por ciento- unos 5,700.000 judíos han desaparecido de los
paises en los que vivían anteriormente, y alrededor de 4,500.000 no pueden
atribuirse a la tasa de mortalidad normal ni a la inmigración, ni pueden
incluirse entre las personas desplazadas. La Historia no ha registrado jamás
un crimen perpetrado contra tantas víctimas ni uno llevado a cabo con una
crueldad tan calculada.
Tendrán dificultades,
como las tengo yo, para mirarle a la cara a esos acusados y creer que en este
siglo XX haya seres humanos que puedan inflingir los sufrimientos que se
probarán aquí a sus propios compatriotas, así como a sus llamados enemigos
"inferiores". Crímenes concretos, y sus defensas, han de tratarse
en el Consejo del Gobierno Soviético si se han cometido en el Este, y en el
Consejo de la República de Francia si se han cometido en el Oeste. Hago
referencia a ellos simplemente para mostrar su magnitud como prueba de que
hubo un propósito y un conocimiento común a todos los acusados de un plan
oficial, no una política caprichosa de algún comandante aislado, y para
demostrar la continuidad de la persecución judía, desde el comienzo de la
conspiración nazi hasta su colapso, hechos que nos impiden creer que se
pudiera identificar a ninguna persona con cualquier parte de la acción nazi
sin que hubiera aprobado este punto, el más notorio, de su programa.
La propia acusación cita
muchas pruebas de las persecuciones antisemitas. El acusado Streicher dirigió
a los nazis en el extremismo y el resentimiento antisemita. En un artículo
aparecido en Der Sturmer el 19 de Marzo, se quejaba de que las enseñanzas
cristianas se habían interpuesto en el camino de la "solución racial de
la cuestión judía en Europa", y citaba con entusiasmo como la solución
del siglo XX la proclamación del Fuhrer del 24 de Febrero de 1.943 de que
"el judío será exterminado". Y el 4 de Noviembre de 1.943,
Streicher declaró en Der Sturmer que los judíos "han desaparecido de
Europa y la 'Reserva del Este' judía con la que la plaga judía ha acosado a
los pueblos de Europa durante siglos, ha dejado de existir". Streicher
tiene ahora la desfachatez de decirnos que es "tan sólo un
sionista", que sólo quiere devolver a los judíos a Palestina. Pero el 7
de Mayo de 1.942 su periódico, Der Sturmer, tenía esto que decir "¡No
es sólo un problema europeo! ¡La cuestión judía es un problema mundial! No
sólo no está a salvo Alemania de los judíos mientras viva algún judío en
Europa, sino que además la cuestión judía difícilmente puede resolverse en
Europa mientras vivan judíos en el resto del mundo".
Y
el acusado Hans Frank, del que he de decir con
vergüenza que es abogado de profesión, resumió en su diario en 1.944 la política
nazi así: "Los judíos son una raza que tiene que ser eliminada; cuando
cogemos a uno, es su fin)". (Documento nº 2233-PS, Vol. 1.944, pág.
26).
Y anteriormente, hablando de su función como
Gobernador General de Polonia, le confió a su diario este sentimiento:
"Por supuesto, no puedo eliminar a todos los
piojos y judíos en sólo un año". (2233-PS, Vol. IV, 1.940, pág. 1159)
Podría multiplicar
eternamente estos insultos nazis, pero lo dejaré hasta el momento de aportar
pruebas y volveré al fruto de este pensamiento maligno.
La acción más seria
contra los judíos estaba fuera de cualquier ley, pero la propia ley fue
empleada hasta cierto punto. Estaban los infames decretos de Nuremberg del 15
de Septiembre de 1.935 ("Reichsgesetzblatt," 1.935, Parte 1, pág.
1146). Los judíos fueron segregados en guetos y puestos a hacer trabajos
forzados; fueron expulsados de sus profesiones; se expropiaron sus
propiedades; toda la vida cultural, la prensa, el teatro y las escuelas
quedaron prohibidos para ellos; y se hizo a la SD responsable de ellos
(212-PS, 069-PS). Eran una guardia que no auguraba nada bueno, como demuestra
la siguiente orden para "El Manejo de la Cuestión Judía": "La
competencia del Jefe de la Policía de Seguridad y el Servicio de Seguridad,
que se encarga de resolver la cuestión de los judíos de Europa, se extiende
incluso a las provincias orientales ocupadas...
No se han de evitar actos eventuales de la población
civil contra los judíos siempre y cuando sean compatibles con el
mantenimiento del orden y la seguridad en la retaguardia de las tropas en
combate..
El primer objetivo
principal de las medidas alemanas debe ser la estricta segregación de los judíos
del resto de la población. En la ejecución de esto, lo primero de todo es la
captura de la población judía con la introducción de una orden de registro
y medidas similares apropiadas...
A continuación y de forma inmediata, se ha de poner
en marcha el llevar la señal de reconocimiento, una estrella judía amarilla,
y se han de abolir todos los derechos de los judíos. Se les ha de trasladar a
guetos, y al mismo tiempo, separarlos por sexos.
La presencia de muchos asentamientos judíos más o
menos cerrados en la Rutenia Blanca y Ucrania hace esta misión más sencilla.
Más aún, se han de escoger lugares que hagan posible el uso completo de la
fuerza de trabajo judía en caso de que haya necesidades laborales. Se han de
confiscar todas las propiedades judías, con la excepción de lo que sea
necesario para la mínima subsistencia. Mientras lo permita la situación económica,
el desposeer a los judíos de sus propiedades ha de hacerse lo antes posible a
través de órdenes y otras medidas dadas por el comisariado, para que así el
movimiento de propiedades cese rápidamente"
"Se ha de prohibir cualquier actividad cultural
al judío. Esto incluye el prohibir la prensa judía y las escuelas y teatros
judíos".
"También se ha de
prohibir el sacrificio de animales según los ritos judíos" (212-PS).
La campaña antijudía se hizo furiosa tras el
asesinato en París del Consejero de la Legación Alemana von Rath. Heydrich,
el jefe de la Gestapo, envió un telegrama a todas las oficinas de la Gestapo
y la SD con órdenes de provocar rebeliones "espontáneas" previstas
para las noches del 9 y el 10 de Noviembre de 1.938 para ayudar en la
destrucción de propiedades judías y proteger las de los alemanes. No se ha
visto jamás como prueba documento más cínico. Hay también un informe de un
Jefe de Brigada de la SS, el Dr. Stahlecher, dirigido a Himmler, que dice que:
"De forma similar, se indujo a fuerzas antisemitas nativas a comenzar
pogroms contra los judíos tras la captura, aunque esta inducción demostró
ser muy difícil. Siguiendo órdenes, la Policía de Seguridad estaba decidida
a resolver la cuestión judía con todos los medios posibles y
definitivamente. Pero era de desear que la Policía de Seguridad no apareciera
inmediatamente, al menos al principio, dado que las extremadamente duras
medidas podían causar desasosiego incluso en círculos alemanes. Había que
demostrarle al mundo que la propia población nativa actuó en primer lugar
como reacción natural contra la opresión ejercida por los judíos durante décadas
y contra el terror ejercido por los comunistas en el periodo anterior.
A la vista de la extensión
del área de operaciones y el gran número de tareas que tenía que realizar
la Policía de Seguridad, se trató desde el primer momento de obtener la
cooperación de la población de fiar para la lucha contra la sabandija- los
judíos y los comunistas. Más allá de nuestra dirección de las primeras
acciones espontáneas de autolimpieza, de las que se informará más adelante,
se tenía que tener cuidado para que se encargara el trabajo de limpieza a
personas de fiar, y que se les nombrara miembros auxiliares de la Policía de
Seguridad Kovno. Para nuestra sorpresa, no fue fácil al principio poner en
marcha un amplio pogrom contra los judíos. Klimatis, el líder de la unidad
de partisanos, mencionada anteriormente, que era usada para este fin
fundamentalmente, tuvo éxito al comenzar un pogrom en base a los consejos que
le dio un pequeño destacamento avanzado que actuaba en Kovno, y de una forma
tal que no se percibió desde el exterior ninguna orden alemana ni ninguna
instigación alemana. Durante el primer pogrom, la noche del 25 al 26, los
partisanos lituanos eliminaron a más de 1.500 judíos, prendieron fuego a
varias sinagogas o las destruyeron por otros medios y quemaron un distrito
residencial judío formado por unas 60 casas. Durante las noches siguientes,
se convirtió en inofensivos a unos 2.300 judíos. En otras partes de Lituania
acciones similares siguieron el ejemplo de Kovno, aunque fueron más pequeñas
y se extendieron a los comunistas que habían quedado atrás.
Estas acciones de
autolimpieza tuvieron lugar con tranquilidad porque las autoridades del Ejército
que habían sido informadas mostraron comprensión hacia este procedimiento.
Desde el principio era obvio que sólo los primeros días tras la ocupación
ofrecerían la oportunidad de llevar a cabo pogroms. Tras el desarme de los
partisanos, lógicamente, cesaron las acciones de autolimpieza Resultó ser
mucho más difícil provocar acciones similares de limpieza en Letonia.
Desde el primer momento, se esperaba que el problema
judío en el Este no podría ser resuelto tan sólo por medio de los pogroms.
De acuerdo con las órdenes básicas recibidas, sin embargo, las actividades
de limpieza de la Policía de Seguridad tenían como objetivo la completa
aniquilación de los judíos...
"La suma total de judíos
liquidados en Lituania asciende a 71.105..." (L-180)
Por supuesto, es evidente
que estos "alzamientos" fueron gestionados por el gobierno y el
Partido Nazi.
Si dudáramos, podríamos
recurrir al memorándum de Streicher del 14 de Abril de 1.939, que dice:
"La acción antijudía de Noviembre de 1.938 no surgió espontáneamente
de la gente. Parte de las organizaciones del partido se han hecho cargo de le
ejecución de la acción antijudía" (406-PS). Se multó a todo el
colectivo judío con mil millones de Reichsmarks. Se les excluyó de todos los
negocios, y se confiscaron las reclamaciones a las compañías de seguros por
sus propiedades incendiadas, todo ello a través del decreto del acusado
Goering. (Reichsgesetzblatt, 1.938, Parte 1, págs. 1579-1582.)
Las sinagogas fueron
objeto de una venganza especial. El 10 de Noviembre de 1.938 se dio la
siguiente orden:
"Por orden del
Comandante de Grupo, se han de volar o incendiar todas las sinagogas judías
del área de la Brigada 50... La operación se llevará a cabo vistiendo ropas
civiles... Se informará de la ejecución de la orden..." (1721- PS.)
Se presentarán unos 40
teletipos del cuartel general de la policía que hablarán de la furia con que
todos los judíos fueron perseguidos en Alemania esas terribles noches de
Noviembre. Se dio carta blanca a las tropas de la SS y la Gestapo lo supervisó.
Se destruyó propiedad judía. La Gestapo ordenó que se arrestara a treinta
mil "judíos de buena posición". Serían recibidos en campos de
concentración, y la orden indicaba que se tomara a los judíos ricos aptos
para trabajar (3051-PS).
A medida que se expandían
las fronteras alemanas por la guerra, así lo hacía la campaña contra los
judíos. El plan nazi nunca fue limitado a Alemania, siempre contemplaba la
extinción de los judíos en Europa y con frecuencia en el mundo. En
Occidente, los judíos fueron asesinados y sus propiedades arrebatadas. Pero
la campaña alcanzó su cénit de salvajismo en el Este. Los judíos del Este
han sufrido como nunca ha sufrido un pueblo. Se informaba cuidadosamente a las
autoridades nazis de sus sufrimientos para demostrar una adhesión fiel a los
designios nazis. Me referiré tan sólo al número adecuado de pruebas
disponibles para demostrar la extensión del plan nazi para asesinar a los judíos.
Si tuviera que citar estos
horrores con mis propias palabras, pensarían que carezco de moderación y no
soy de fiar. Afortunadamente, no necesitamos las palabras de ningún testigo,
sino las de los propios alemanes. Les invito ahora a ver unos pocos del vasto
número de órdenes e informes alemanes capturados que serán presentados como
pruebas para saber lo que significaba una invasión nazi. Presentaremos
pruebas como el informe del "Einsatzgruppe (Grupo de Acción) A" del
15 de Octubre de 1.941, que alardea de que al ocupar los Estados Bálticos,
"se indujo a fuerzas antisemitas nativas a comenzar pogroms contra los
judíos durante las primeras horas tras la ocupación". El informe continúa:
"Desde el primer momento se tuvo en cuenta que el problema judío en el
Este no podría ser resuelto sólo con pogroms. De acuerdo con las órdenes básicas
recibidas, sin embargo, las actividades de limpieza de la Policía de
Seguridad tenían como objetivo la aniquilación completa de los judíos.
Destacamentos especiales reforzados por unidades seleccionadas -en Lituania,
unidades de partisanos, en Letonia unidades de la policía auxiliar letona-
realizaron así grandes ejecuciones tanto en las ciudades como en áreas
rurales. Las acciones de los destacamentos de ejecución se realizaron con
suavidad".
"La suma total de los
judíos liquidados en Lituania, de acuerdo con el informe, asciende a 71.105.
Durante los pogroms en Kovno, 3.800 judíos fueron eliminados, en las ciudades
más pequeñas, unos 1.200".
"En Letonia, se ha
ejecutado hasta ahora a un total de 30.000 judíos. Quinientos fueron
eliminados por medio de pogroms en Riga" (L-180).
Esto es un informe
capturado del Comisionado de Sluzk del 20 de Octubre de 1.941 que describe la
escena con más detalle. Dice:
"...El teniente
explicó que el batallón de policía había recibido la orden de realizar la
liquidación de todos los judíos de la ciudad de Sluzk en dos días...
Entonces le pedí que pospusiera la acción un día. Sin embargo, rechazó
esto diciendo que tenía que llevar a cabo esta acción en todas partes y en
todas las ciudades, y que sólo se habían reservado dos días para Sluzk. En
esos dos días había que limpiar de la ciudad de Sluzk de judíos fuera como
fuese... Se sacó a todos los judíos sin excepción de las fábricas y las
tiendas y se les deportó a pesar de nuestro acuerdo.
Es cierto que parte de los
judíos fueron trasladados desde el gueto, donde muchos fueron procesados y
todavía apartados por mi, pero se subió a una gran parte a camiones y se les
liquidó sin más demora fuera de la ciudad. Por lo demás, en cuanto a la
ejecución de la acción, he de señalar con el Mayor de mis disgustos que
bordeó el sadismo. La propia ciudad ofrecía una imagen de horror durante la
acción. Con una brutalidad indescriptible por parte de los oficiales de policía
alemanes, y en particular por parte de los partisanos lituanos, los judíos,
pero también entre ellos rutenos blancos, fueron sacados de sus hogares y
agrupados. En cualquier lugar de la ciudad se oían disparos y en varias
calles se acumulaban cadáveres de judíos fusilados. Los rutenos blancos
estaban terriblemente angustiados por conseguir que se les liberara del
acorralamiento. Sin importar el hecho de que los judíos, entre los que había
también hombres de negocios, fueron maltratados de una forma terriblemente bárbara
ante los rutenos blancos, éstos también fueron golpeados con porras de goma
y culatas de rifle. No había ya ninguna duda sobre una acción contra los judíos.
Parecía una revolución..."
(1104-PS.)
Hay informes que
simplemente ponen en una tabla el número de asesinados. Otro ejemplo es un
relato del trabajo de los Einsatzgruppen de la Sipo y la SD en el Este que
dice que "en Estonia, todos los judíos fueron inmediatamente arrestados
tras la llegada de la Wehrmacht".
Se sometió a trabajos
forzados a los hombres y mujeres judíos Mayores de dieciséis años y capaces
de trabajar. Se sometió a los judíos a todo tipo de restricciones y se
confiscaron todas las propiedades judías.
Todos los hombres judíos
Mayores de dieciséis fueron ejecutados, con la excepción de los médicos y
los ancianos. Sólo sobrevivieron 500 de 4.500 judíos.
Durante Octubre, 37.180
personas fueron liquidadas por la Sipo y la SD en la Rutenia Blanca.
En una ciudad se ejecutó
a 337 mujeres judías por mostrar una "actitud provocativa". En
otra, 380 judíos fueron fusilados por difundir propaganda maligna.
Y así sigue el informe,
listando ciudad tras ciudad, con cientos y cientos de judíos asesinados.
En Vitebsk se liquidó a
3.000 por peligro de epidemia.
En Kiev, 33.771 judíos
fueron ejecutados entre el 29 y el 30 de Septiembre como represalia por unos
incendios que se provocaron allí.
En
Zhitomir, 3.135 judíos "tuvieron que ser
fusilados" porque, según la experiencia, había que considerar que eran
los difusores de propaganda bolchevique.
En
Kherson, 410 judíos
fueron ejecutados en represalia por actos de sabotaje. En el territorio al
este del Dnieper, se "resolvió" el problema judío por medio de la
liquidación de 4.891 judíos y llevando al resto a batallones de trabajo de
hasta 1.000 personas (R-102).
Otros relatos no hablan
tanto de la masacre como de lo profundo de la degradación a la que llegaron
los torturadores. Por ejemplo, mostraremos el informe elaborado por el acusado
Rosenberg sobre el Ejército y las SS en el área bajo jurisdicción de
Rosenberg, que decía lo siguiente: "Detalles: en presencia de hombres de
las SS, un dentista judío tiene que sacar todos los dientes de oro y empastes
de la boca de judíos alemanes y rusos antes de ser ejecutados.
Se encierra a hombres,
mujeres y niños en establos, y son quemados vivos.
Campesinos, mujeres y niños,
son fusilados con el pretexto de que se sospecha que pertenezcan a
bandas". (R-135.)
En Occidente oímos hablar
de vagones de gaseamiento en los que se asfixiaba a judíos y opositores políticos.
No podíamos creerlo. Pero aquí tenemos el informe del 16 de Mayo de 1.942
del oficial alemán de las SS Becker, a su supervisor en Berlín, que cuenta
esta historia
"Los furgones de
gaseamiento del grupo C pueden llevarse al punto de la ejecución, que en
general está a entre diez y quince kilómetros de la carretera principal, sólo
cuando no llueve. Dado que los que van a ser ejecutados se ponen histéricos
si se les lleva a este lugar, estos furgones quedan inmovilizados cuando
llueve.
Los furgones de
gaseamiento del grupo D fueron camuflados como camiones con remolque, pero son
vehículos bien conocidos por las autoridades y la población civil, que los
llama 'Furgones de la Muerte'.
El autor de la carta,
Becker, ordenaba a todos los hombres que se mantuvieran los más alejados
posible durante el gaseamiento. La descarga del furgón tras el gaseamiento
tiene 'atroces efectos espirituales y físicos' en los hombres y se les debería
ordenar no participar en dicho trabajo" (501-PS).
No trataré más este
asunto, salvo para citar otro repugnante documento que evidencia el carácter
planeado y sistemático de estas persecuciones contra los judíos. Presento un
informe escrito con precisión teutónica hasta el último detalle, ilustrado
con fotografías para autenticar su texto casi increíble, y forrado
hermosamente en cuero con el cariño dado a un trabajo del que alguien se
siente orgulloso. Es el informe original del General de Brigada de las SS
Stroop, encargado de la destrucción del gueto de Varsovia, y su página de título
lleva escrito: "El gueto judío de Varsovia ha dejado de existir".
Es característico que uno de los pies de foto explica que la fotografía en
cuestión muestra la expulsión de "bandidos" judíos; las personas
que se ven salir en la fotografía son casi en su mayor parte mujeres y niños
pequeños. Contiene un relato día a día de los asesinatos perpetrados por
las SS, demasiado largo para exponerlo, pero déjenme citar el resumen del
General Stroop: "Sólo se pudo suprimir la resistencia planteada por los
judíos y los bandidos por medio de acciones enérgicas de nuestras tropas día
y noche. El Reichsfuhrer de las SS ordenó el 23 de Abril de 1.943 la
limpieza del gueto con total inmisericordia y tenacidad implacable. Por tanto,
decidí destruir e incendiar todo el gueto sin tener en cuenta las fábricas
de armamento. Estas fábricas fueron desmanteladas sistemáticamente, y
entonces, incendiadas. Los judíos normalmente abandonaban sus escondites,
pero con frecuencia permanecían en los edificios en llamas y saltaban por las
ventanas sólo cuando el calor se hacía insoportable. Entonces trataban de
arrastrarse con huesos rotos por la calle para entrar en edificios que no
estuvieran ardiendo. La vida en las alcantarillas dejó de ser cómoda tras la
primera semana. Muchas veces podíamos oír voces en ellas. Hombres de la SS y
policías se metieron valientemente por las bocas de alcantarilla para
capturar a estos judíos. A veces tropezaban con cadáveres de judíos; a
veces les disparaban. Se arrojaban bombas de gas lacrimógeno por las bocas de
alcantarilla, sacando así a los judíos y capturándolos. Un número
incontable de judíos fueron liquidados en alcantarillas y búnkers al
volarlos. Cuanto más duraba la resistencia, más duros se volvían los
miembros de las Waffen SS, la policía y la Wehrmacht, que siempre llevaron a
cabo su tarea de forma ejemplar. Con frecuencia, los judíos que trataban de
reabastecerse de comida durante la noche o de comunicarse con grupos vecinos
eran exterminados" (1061-PS).
"Esta acción eliminó",
dice el comandante de la SS, "un total demostrado de 56.065. A esto hay
que añadir el número de muertos por voladuras, incendios, etc. que no se
pueden contar".
Acusamos de que todas las
atrocidades contra los judíos fueron la manifestación y culminación del
plan nazi en el que participaron todos los acusados aquí presentes. Sé muy
bien que algunos de estos hombres tomaron medidas para librar a algún judío
concreto por razones personales de los horrores que esperaban al judío sin
protección. Algunos protestaron por atrocidades particulares, y no dieron crédito
a la política general. Aunque unos pocos acusados pueden haberse esforzado
para lograr excepciones específicas a la política de exterminio judío, no
he encontrado ningún caso en el que ningún acusado se opusiera a la propia
política o tratara de revocarla o siquiera modificarla.
La determinación de
destruir a los judíos era una fuerza que establecía un vínculo que en todo
momento cimentaba los elementos de esta conspiración. Había diferencias en
muchas políticas internas entre los acusados. Pero no hay ninguno que no haya
coreado el grito de unión del nazismo: DEUTSCHLAND ERWACHE-JUDAVERRECKE (¡Alemania,
despierta! ¡Judío, perece!)
Pasaré ahora a analizar
el terrorismo y la preparación para la guerra.
Se considera que la forma
en la que en general un gobierno trata a sus habitantes no es de la
incumbencia de otros gobiernos o de la sociedad internacional. Ciertamente,
pocas opresiones o crueldades podrían lograr la intervención de potencias
extranjeras. Pero ahora se sabe que el maltrato alemán de alemanes superó en
magnitud y salvajismo cualquier límite de lo que es tolerado por la
civilización moderna. Otras naciones, con el silencio, estarían consintiendo
esos crímenes. Además, estas persecuciones nazis adquieren el carácter de
crímenes internacionales a causa del fin con el que se cometieron.
El fin, como hemos visto,
de librarse de la influencia de los sindicatos, las iglesias y los judíos,
era despejar las obstrucciones a la precipitación de una guerra de agresión.
Si la guerra de agresión en violación de obligaciones internacionales es una
cuestión de ámbito internacional, su preparación ha de ser también motivo
de interés para la comunidad internacional. El terrorismo fue el instrumento
clave para asegurar la cohesión del pueblo alemán para la finalidad de la
guerra. Además, estas crueldades en Alemania sirvieron como práctica de
atrocidades para enseñarle a los miembros de la organización criminal que
debían seguir el patrón más adelante en los países ocupados.
A través de los cuerpos
de policía que comparecen acusados de ser organizaciones criminales, los líderes
del Partido Nazi, ayudado en algún momento en sus propósitos básicos y
destacados por todos los acusados, instauró un reinado de terror. Estas
organizaciones de espionaje y policía fueron utilizadas para cazar a
cualquier forma de oposición y penalizar toda disconformidad. Pronto estas
organizaciones fundaron y administraron los campos de concentración-
Buchenwald en 1.933, Dachau en 1.934. Pero estos nombres destacados no son los
únicos. Los campos de concentración motearon el mapa de Alemania y fueron
numerosos. Al principio se encontraron con la resistencia de algunos alemanes.
Tenemos una carta
capturada del Ministro de Justicia Gurtner a Hitler que es reveladora. Un
oficial de la Gestapo había sido procesado por crímenes cometidos en un
campo en Hohenstein, y el Gobernador nazi de Sajonia había pedido
inmediatamente que se anulara el proceso. El Ministro de justicia protestó en
Junio de 1.935 porque, como dijo, "en este campo han ocurrido maltratos
inusualmente graves a los prisioneros desde el verano de 1.934.
No sólo se azotaba a los
prisioneros con látigos sin motivo, como en el campo de concentración de
Bredow, cerca de Stettin, hasta que perdían la consciencia, sino que también
eran torturados de otras formas, por ejemplo, con la ayuda de un aparato que
goteaba construido exclusivamente para este fin, bajo el que los prisioneros
tenían que permanecer hasta que sufrían heridas purulentas en el cuero
cabelludo" (787-PS).
No dedicaré tiempo a
detallar los espantosos procedimientos empleados en estos campos de
concentración. Las palizas, el hambre, las torturas y los asesinatos eran
rutinarios- tan rutinarios que los torturadores se volvieron descuidados e
indiferentes. Tenemos un informe sobre el descubrimiento de que en Plotzensee
una noche se ejecutó a 186 personas aunque se ordenó la ejecución de sólo
150. Otro informe describe cómo la familia de una víctima recibió dos urnas
de cenizas por error.
Se obligó internos a
ejecutar a otros internos. En 1.942 se les pagaba cinco reichsmaks por ejecución,
pero el 27 de Junio de 1.942 el General de las SS Glucke ordenó a los
comandantes de todos los campos de concentración que redujeran sus honorarios
a tres cigarrillos. En 1.943, el Reichsfuhrer de las SS y Jefe de la Policía
Alemana ordenó que el castigo corporal a mujeres rusas fuera aplicado por
mujeres polacas y viceversa, pero no se eliminó el premio. Se autorizó
"como recompensa, unos pocos cigarrillos". Con los nazis, la vida
humana se había devaluado progresivamente, hasta que finalmente se convirtió
en algo que valía tan sólo un poco de tabaco- tabaco Ersatz. Hubo sin
embargo algunas trazas de la esencia de la bondad humana. El 11 de Agosto de
1.942 Himmler envió una orden a los comandantes de catorce campos de
concentración indicando que "sólo los prisioneros alemanes pueden
golpear a otros prisioneros alemanes" (2189-PS).
El misterio y el suspense
se sumaron a la crueldad para extender la tortura del interno a su familia y
amigos. Hombres y mujeres desaparecían de sus hogares u oficinas o de las
calles, y no se sabía nada de ellos. La falta de noticias no se debía a un
personal saturado de trabajo, era la política seguida. El Jefe de la SD y la
Sipo informó de que, de acuerdo con órdenes del Fuhrer, se debía crear
ansiedad en las mentes de la familia de la persona arrestada (668-PS). Las
deportaciones y arrestos secretos eran denominados, con un ingenio nazi que
resulta un tanto macabro, "Nacht und Nebel" (Noche y Niebla) (L,90,
833-PS).
Una de las muchas órdenes
de estas acciones daba esta explicación: "El decreto incluye una
innovación básica. El Fuhrer y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas
ordena que los crímenes de los tipos especificados cometidos por civiles de
los territorios ocupados han de ser castigados por los consejos de guerra
pertinentes en los territorios ocupados sólo cuando (a) la sentencia sea de
pena de muerte, y (b) la sentencia se pronuncie no más allá de ocho días
después del arresto.
El
Fuhrer y Comandante en
Jefe de las Fuerzas Armadas considera que sólo cuando ambas condiciones se
den se conseguirá que las acciones punitivas en los territorios ocupados
produzcan el efecto disuasorio deseado. En el futuro, en otros casos, se ha de
traer al acusado secretamente a Alemania, y el proceso continuará aquí. El
efecto disuasorio de estas medidas se basa en: (a) permitir la desaparición
del acusado sin dejar rastro; (b) que a partir de entonces no se proporcione
ninguna clase de información sobre su localización y su suerte"
(833-PS).
Para añadir burda
crueldad, se recurrió a la ciencia. Los "indeseables" eran
exterminados por medio de la inyección de drogas en la sangre, por asfixia en
cámaras de gas. Se les disparaba con balas envenenadas para estudiar los
efectos (L-103).
Entonces,
a los
experimentos crueles los nazis añadieron otros obscenos. No eran el trabajo
de subordinados degenerados, sino de grandes mentes de alto rango en la
conspiración nazi. El 20 de Mayo de 1.942, el Mariscal de Campo Milch autorizó
al General de las SS Wolff a continuar en el campo de Dachau con los llamados
"experimentos fríos"; y cuatro mujeres gitanas fueron seleccionadas
para ello.
Himmler dio permiso para
realizar estos "experimentos" también en otros campos (1617-PS). En
Dachau, los informes del "doctor" responsable de los experimentos
muestran que las víctimas eran sumergidas en agua fría hasta que su
temperatura corporal bajaba a 26 grados centígrados(8,24 grados Fahrenheit),
momento en el que morían inmediatamente (1618-PS.)Esto ocurrió en Agosto de
1.942. Pero la técnica del "doctor" mejoró. En Febrero de 1.942
pudo informar de que treinta personas fueron congeladas a entre 27 y 29
grados, con sus manos y pies blancos y helados, y "recalentados" con
un baño caliente. Pero el triunfo científico nazi fue "recalentar con
calor animal". La víctima, congelada mortalmente, era rodeada de los
cuerpos de mujeres vivas hasta que revivía y respondía a su entorno
manteniendo relaciones sexuales (1616-PS.) Aquí la degeneración nazi alcanzó
su punto más bajo.
No me gusta llenar el acta
con estos relatos morbosos, pero estamos realizando la cruel tarea de juzgar a
hombres como criminales, y estas son las cosas que sus propios agentes dicen
que ocurrieron. Les mostraremos esos campos de concentración en películas,
tal y como los ejércitos Aliados los encontraron cuando llegaron, y las
medidas que tuvo que adoptar el General Eisenhower para limpiarlos. Nuestras
pruebas serán desagradables y ustedes dirán que no les voy a dejar dormir.
Pero estas son las cosas que han revuelto el estómago del mundo y han hecho
que cualquier persona civilizada actúe contra la Alemania nazi.
Alemania se convirtió en
una vasta cámara de torturas. Los gritos de sus víctimas se oyeron por todo
el mundo y estremecieron a las personas civilizadas de todo el mundo. Soy una
de las personas que durante esta guerra recibió la Mayoría de las historias
sobre atrocidades con sospechas y escepticismo.
Pero las pruebas son tan abrumadoras que me aventuro
a predecir que nada de lo que he dicho será negado. Estos acusados sólo
negarán su responsabilidad personal o su conocimiento.
Bajo las garras de la red
más intricada de espionaje e intriga que haya creado ningún estado moderno,
y con persecuciones y torturas de una clase que no se veía en el mundo desde
hacía muchos siglos, los elementos de la población alemana que eran buenas
personas y valientes fueron aniquilados. Los que eran buenas personas pero débiles
fueron intimidados. La resistencia abierta, que nunca había sido nada más
que débil y poco decidida, desapareció. Pero puedo decir felizmente que
siempre existió resistencia, aunque se manifestó sólo en hechos como el
fracasado intento de asesinar a Hitler el 20 de Julio de 1.944.
Con la resistencia
aplastada, los nazis tenían el Estado alemán en sus manos.
Pero los nazis no sólo
silenciaron a las voces discordantes. Crearon controles positivos tan
efectivos como los negativos. Los órganos de propaganda, en una escala nunca
conocida, estimularon al partido y sus formaciones con un entusiasmo
permanente y un desenfreno que nosotros, los demócratas, sólo podemos
soportar durante unos pocos días antes de unas elecciones. Inculcaron y
practicaron el Fuhrerprinzip, que centralizaba el control del Partido y el
Estado -controlado por el Partido- de las vidas y pensamiento del pueblo alemán,
que está acostumbrado a mirar al Estado alemán, sin importar quién lo
controle, con un misticismo incomprensible para mi pueblo.
Todos estos controles,
desde su comienzo, fueron ejercidos con una energía y determinación sin
parangón para poner a Alemania en pie de guerra. Mostraremos a partir de los
propios documentos nazis su entrenamiento secreto de personal militar, su
creación secreta de una fuerza aérea militar.
Finalmente, se creó un ejército
de reclutas. Financieros, economistas y empresarios de la industria se unieron
al plan y promovieron elaboradas alteraciones en la industria y las finanzas
para soportar una concentración sin precedentes de recursos y energías como
preparativo para la guerra. El rearme de Alemania sobrepasó tanto a sus
vecinos que en un año tenía fuerza como para aplastar toda la fuerza militar
de la Europa continental, excluida Rusia, y empujar después a los ejércitos
rusos hasta el Volga.
Estos preparativos eran de
una magnitud que sobrepasaba toda necesidad de defensa, y todos los acusados,
y cualquier alemán inteligente, sabían bien que los fines eran agresivos.
Antes de lanzarse a una
guerra de agresión abierta, los nazis llevaron a cabo algunos experimentos más
bien cautelosos para poner a prueba el espíritu de resistencia de los que se
cruzaban en su camino.
Avanzaban sólo si otros
retrocedían, y se mantenían en una posición en la que podían retirarse si
se encontraban con un temperamento que hiciera peligrosa la insistencia.
El 7 de Marzo de 1.936 los
nazis reocuparon Renania y procedieron a fortificarla, violando así el
Tratado de Versalles y los Pactos de Lucerna. No se encontraron con ninguna
resistencia sólida y se atrevieron a dar el siguiente paso, que era la
adquisición de Austria. A pesar de dar repetidas garantías de que Alemania
no tenía ningún plan referido a Austria, se preparó la invasión.
La amenaza de ataque forzó la renuncia de
Schuschnigg como Canciller de Austria, permitiendo así que el acusado nazi
Seyss-Inquart ocupara su puesto. Éste abrió inmediatamente la frontera e
invitó a Hitler a invadir Austria "para mantener el orden". El 12
de Marzo comenzó la invasión. Al día siguiente, Hitler se proclamó a sí
mismo Jefe del Estado Austriaco, se hizo con el mando de sus fuerzas armadas,
y se emitió una ley que anexionaba Austria a Alemania.
Las amenazas de agresión habían triunfado sin que
se planteara resistencia. Sin embargo, los miedos empezaron a agitarse. Fueron
adormecidos con una garantía al Gobierno Checoslovaco de que no se atacaría
el país. Demostraremos que el Gobierno Nazi ya disponía entonces de planes
detallados del ataque. Presentaremos los documentos con los que esos
conspiradores planearon crear un incidente para justificar su ataque. Incluso
consideraron asesinar a su propio embajador en Praga para crear un incidente
suficientemente grave. Precipitaron una crisis diplomática que empeoró a lo
largo del verano.
Hitler fijó el 30 de Septiembre como el día en que
las tropas debían estar listas para la acción. Bajo la amenaza de la guerra
inmediata, el Reino Unido y Francia firmaron un pacto con Alemania e Italia en
Munich el 29 de Septiembre de 1.938 que obligaba a Checoslovaquia a ceder los
Sudetes a Alemania. Se consumó con la ocupación alemana el 1 de Octubre de
1.938.
El Tratado de Munich
prometía que no habría más agresiones contra Checoslovaquia, pero la
promesa nazi se hizo a la ligera y se olvidó rápidamente. El 15 de Marzo de
1.939, desafiando el propio Tratado de Munich, los nazis ocuparon Bohemia y
Moravia, que constituían la Mayor parte de Checoslovaquia aún no cedida a
Alemania. De nuevo Occidente asistió horrorizado a los hechos, pero tenía
pavor a la guerra, no veía más remedio que la guerra, y esperaba contra toda
esperanza que la fiebre expansionista nazi hubiera terminado. Pero el mundo
nazi se emborrachó de estos éxitos sin resistencia en alianza abierta con
Mussolini y encubierta con Franco. Después, tras firmar una engañosa y
dilatoria paz con Rusia, los conspiradores entraron en la fase final de su
plan para una nueva guerra.
No haré más larga esta sección detallando los
pasos que condujeron ala guerra de agresión que comenzó con la invasión de
Polonia el 1 de Septiembre de 1.939. Esta historia será expuesta ante ustedes
por la Delegación Británica a partir de documentos, incluidos los del propio
Estado Mayor Alemán. Los planes habían sido elaborados mucho antes. Ya en
1.935 Hitler nombró al acusado Schacht "Comisionado General para la
Economía de Guerra" (2261-PS). Tenemos el diario del General Jodl (1780-
PS); el "Plan Otto", la orden de Hitler de atacar Austria en caso de
que los engaños fallaran (C-102);
el
"Plan Verde", que fue el diseño del
ataque a Checoslovaquia (338-PS);el plan de la Guerra en Occidente (376-PS,
375-PS); la carta de Funk a Hitler del 25 de Agosto de 1.939 en la que detalla
el largo camino de la preparación económica para la guerra (699-PS); la
orden altamente secreta de movilización de Keitel para 1.939-40 indicando los
pasos a seguir durante un "periodo de tensión", como fue descrito,
durante el que no se declararía públicamente "ningún 'estado de
guerra' incluso aunque se adoptaran medidas de guerra abierta contra el
enemigo". Esta última orden (1699- PS) está en nuestro poder a pesar de
una orden secreta del 16 de Marzo de 1.945, cuando las tropas Aliadas
avanzaban hacia el corazón de Alemania, de quemar estos planes. También
tenemos la orden de Hitler del 18de Diciembre de 1.940 de la
"Contingencia Barbarroja", su nombre en clave, estableciendo la
estrategia del ataque a Rusia. El original de ese plan incluye las iniciales de
los acusados Keitel y Jodl. Estaban planeando el ataque y planeándolo mucho
antes de la declaración de guerra. Tenemos información detallada sobre el
"Caso Blanco", el plan de ataque a Polonia (2327-PS). Ese ataque
comenzó la guerra. El plan fue presentado por Keitel el 3 de Abril de 1.939.
El ataque no tuvo lugar hasta Septiembre. Los pasos preparatorios del ataque
fueron dados por comandantes subordinados, uno de los cuales dio una orden el
14 de Junio indicando que: "El Comandante en Jefe de los Ejércitos ha
ordenado la elaboración de un plan de acción contra Polonia que tenga en
cuenta las demandas del liderazgo político de un comienzo de la guerra por
sorpresa y de un éxito rápido... Declaro que es tarea de los Generales al
Mando, los Comandantes de División y los Comandantes limitar lo más posible
el número de personas que serán informadas y la amplitud de la información,
y pido que se tomen todas las medidas adecuadas para evitar que personas
ajenas obtengan información...
La operación, para poder
contrarrestar una correcta movilización y concentración polacas, ha de
iniciarse por sorpresa con fuerzas que sean en su Mayor parte blindadas y
motorizadas, puestas en alerta cerca de la frontera. La superioridad inicial
sobre los guardafronteras polacos y la sorpresa que con certeza es de esperar
se han de mantener desplazando rápidamente otras partes del ejército y
contraatacando el avance del ejército polaco...
Si el desarrollo de la
situación política hace que no se pueda lograr la sorpresa al comienzo de la
guerra, debido a buenas preparaciones para la defensa por parte del Ejército
Polaco, el Comandante en Jefe del Ejército ordenará la apertura de
hostilidades tan sólo tras reunir suficientes fuerzas adicionales. La base de
todos los preparativos será sorprender al enemigo..." (2327-PS)
También tenemos la orden
de ataque a Inglaterra, de nuevo con las iniciales de Keitel y Jodl. Es
interesante que comience reconociendo que, aunque la posición militar británica
es "desesperada", no muestran ninguna señal de rendición (442-PS).
No menos
incriminatorias
son las actas de las reuniones de Hitler con sus más estrechos colaboradores.
Ya el 5 de Noviembre de
1.937 Hitler le dijo a los acusados Goering, Raeder y Neurath, entre otros,
que el rearme alemán se había cumplido prácticamente y que había decidido
asegurarse por la fuerza, comenzando con un ataque relámpago contra
Checoslovaquia y Austria, un Mayor espacio vital para los alemanes en Europa
no más tarde de 1.943-1.945, y quizás ya en 1.938 (368-PS). El 23 de Mayo de
1.939, el Fuhrer dijo a su mando que "Es una cuestión de expandir
nuestro espacio vital en el Este y asegurar nuestros suministros de alimentos
por encima de la fertilidad natural, ya que la explotación alemana
incrementará enormemente los excedentes.
Por tanto no hay ninguna
duda en atacar Polonia, hemos tomado esta decisión: Atacar Polonia a la
primera oportunidad.
No podemos esperar una
repetición de la cuestión checa. Habrá guerra" (L-79).
El 22 de Agosto de 1.939,
Hitler se dirigió de nuevo a miembros del Alto Mando, diciéndoles cuándo se
ordenaría el comienzo de las operaciones militares. Reveló que con fines
propagandísticos, provocaría una buena razón: "No supondrá ninguna
diferencia", anunció, "el si esta razón sonará convincente o no.
Después de todo, al
vencedor no se le preguntará si decía la verdad o no. Tenemos que proceder
brutalmente. El más fuerte siempre tiene la razón" (1014-PS). El 23 de
Noviembre de 1.939, después de que los alemanes hubieran invadido Polonia,
Hitler dio esta explicación: "Por primera vez en la Historia sólo
tenemos que luchar en un frente. El otro frente está por el momento libre,
pero nadie puede saber cuánto tiempo permanecerá así. He dudado durante
mucho tiempo de si atacar en el Este y luego en el Oeste. Básicamente, no
organicé las fuerzas armadas para que no atacaran. La decisión de atacar
siempre fue mía. Quería resolver el problema tarde o temprano. Bajo
presiones, se decidió que se atacaría primero el Este" (789-PS).
Conocemos las sangrientas
consecuencias. Se provocaron incidentes fronterizos. Se hicieron demandas
territoriales. Cuando Polonia rehusó, las fuerzas alemanas invadieron el 1 de
Septiembre de 1.939. Se destruyó Varsovia; Polonia cayó. Los nazis, de
acuerdo con sus planes, se movieron rápidamente para extender su agresión
por Europa y hacerse con la ventaja de la sorpresa sobre sus vecinos no
preparados. A pesar de repetidas garantías solemnes de intenciones pacíficas,
invadieron Dinamarca y Noruega el 9 de Abril de 1.940; Bélgica, Holanda y
Luxemburgo el 10 de Mayo de 1.940; Yugoslavia y Grecia el 6 de Abril de 1.941.
Como parte de la preparación
nazi para la agresión contra Polonia y sus aliados, Alemania, el 23 de Abril
de 1.939 había firmado un pacto de no agresión con la Rusia Soviética. Fue
sólo un tratado dilatorio que Alemania tenía la intención de respetar sólo
el tiempo necesario para preparar su violación. El 22 de Junio de 1.941, según
planes largo tiempo madurados, los nazis lanzaron tropas sobre territorio soviético
sin declaración de guerra. Toda Europa estaba en llamas.
Los planes nazis de agresión
requerían el uso de aliados asiáticos, y los encontraron entre aquellos
japoneses con los que compartían mentalidad y fines. Eran hermanos bajo la
piel.
Himmler registró una
conversación que tuvo el 31 de Enero de 1.939 con el General Oshima,
embajador japonés en Berlín. Escribió Además, (Oshima) había tenido éxito
hasta ahora al enviar a diez rusos con bombas a través de la frontera caucásica.
Estos rusos tenían como misión asesinar a Stalin.
Otros cuantos rusos, a los
que había también había enviado, habían sido fusilados en la
frontera" (2195-PS).
El 27 de Septiembre de
1.940 los nazis firmaron una alianza militar y económica germano-italianojaponesa de diez años por la que estas potencias acordaron
"permanecer junto al resto y cooperar en sus esfuerzos en la Gran Asia
Oriental y en las regiones de Europa respectivamente, donde es su principal
fin establecer y mantener un nuevo orden".
El 5 de Marzo de 1.941 el
acusado Keitel emitió una orden de alto secreto. Decía que "el Fuhrer
había ordenado instigar la participación activa de Japón en la guerra"
y ordenaba que "el poder militar japonés ha de fortalecerse con la
revelación de experiencias de guerra alemanas, y se ha de dar apoyo militar,
económico y técnico". Se decía que el fin era aplastar a Inglaterra rápidamente,
manteniendo así a Estados Unidos fuera de la guerra (C-75).
El 29 de Marzo de 1.941 Ribbentrop le dijo a
Matsuoka, el Ministro de Exteriores japonés, que el ejército alemán estaba
preparado para atacar a Rusia. Por su parte, Matsuoka volvió a asegurarle a
Ribbentrop el cumplimiento de lo acordado en Extremo Oriente. Japón, informó,
estaba actuando en ese momento como si no tuviera ningún
interés en Singapur, pero "pretende atacar cuando llegue el momento
adecuado" (1877-PS). En Abril de 1.941, Ribbentrop insistió a Matsuoka
en la cuestión de la entrada de Japón en la guerra, que "aseguraría la
victoria" y sería de más interés para Japón que para Alemania, dado
que daría a Japón una oportunidad única de conseguir sus objetivos
nacionales y jugar un papel de liderazgo en Extremo Oriente (1882-PS).
Las pruebas de este caso
también demostrarán que los líderes de Alemania estaban planeando la guerra
contra Estados Unidos desde el Atlántico, así como instigando a ella a su
aliado del Pacífico. Un informe capturado del cuartel general de Fuhrer, del
29 de Octubre de 1.940, pide cierta información sobre bases aéreas e informa
además de que:
"En este momento el
Fuhrer
está analizando la cuestión de la ocupación de las islas del Atlántico con
la idea de la guerra contra América en una fecha posterior. Se enviarán las
deliberaciones sobre el asunto" (376-PS).
El 7 de Diciembre de
1.941, un día que como dijo el difunto Presidente Roosevelt "permanecerá
en la memoria de la infamia", la victoria de la agresión alemana parecía
segura. La Wehrmacht estaba a las puertas de Moscú. Tomando ventaja de la
situación, y mientras sus plenipotenciarios ponían en marcha una acción
diplomática de distracción en Washington, Japón, sin declaración de
guerra, atacó traicioneramente a Estados Unidos en Pearl Harbour y las
Filipinas. Se sucedieron rápidamente ataques a la Commonwealth y a Holanda en
el Pacífico Suroeste.
Estas agresiones fueron respondidas de la única
forma con la que se las podía responder, con instantáneas declaraciones de
guerra y con resistencia armada que creció lentamente durante muchos meses de
situaciones adversas hasta que finalmente el Eje fue aplastado y se logró
liberar a sus víctimas.
Señoría, voy a comenzar con los "Crímenes en
el Trascurso de la Batalla", que es una cuestión bastante distinta.
Quedan cinco minutos para la hora del receso. Sería muy conveniente para mi
si está de acuerdo.
EL PRESIDENTE:
Reanudaremos la sesión en 15 minutos.
(Se hizo un receso).
EL PRESIDENTE: El Tribunal ha de pedir que si se
levanta la sesión durante quince minutos, los miembros de la defensa y demás
personas estén en sus asientos tras quince minutos. Sr. Letrado Jackson,
entiendo que desea continuar hasta las 5:15, momento en el que podrá concluir
su discurso, ¿es así?
LETRADO
JACKSON: Creo que
será lo más adecuado.
EL PRESIDENTE: Sí, al
Tribunal le gustará que sea así.
LETRADO
JACKSON: Con la venia, Señoría, pasaré a
la cuestión de los "Crímenes en el Trascurso de la Batalla".
4. CRÍMENES EN EL
TRASCURSO DE LA BATALLA
Incluso los pueblos más
belicosos han reconocido en nombre de la humanidad algunas limitaciones al
salvajismo de la guerra. Se han elaborado reglas a tal fin en convenciones
internacionales de las que Alemania formaba parte. Estas leyes habían
establecido ciertos límites al trato dado a los beligerantes. El enemigo tenía
derecho a rendirse y a que se le diera cuartel y buen trato como prisionero de
guerra.
Demostraremos por medio de documentos alemanes que se
negaron estos derechos, que se dio un trato brutal a los prisioneros de guerra
y que con frecuencia fueron asesinados. Esto fue cierto en particular en el
caso de pilotos capturados, con frecuencia compatriotas míos.
Se ordenó que se dejaría
de dar a los pilotos ingleses y americanos el status de prisioneros de guerra.
Serían tratados como criminales, y se ordenó al Ejército
que evitara protegerles de ser linchados por el populacho (R-118). El Gobierno
Nazi, a través de sus agencias de política y propaganda, tuvo dificultades
para incitar a la población civil a atacar y asesinar a los pilotos que se
estrellaban. La orden, dada por el Reichsfuhrer de las SS, Himmler, decía
que "No es tarea de la policía interferir en choques entre alemanes y
pilotos ingleses y americanos que hayan saltado en paracaídas"
Esta orden fue transmitida el mismo día por el
Obersturmbannfuhrer de las SS Brandof, Mando del Personal de Himmler, a todos
los Mandos de las SS y Oficiales de Policía, con estas indicaciones:
"Les envío la orden incluida aquí pidiendo que se informe al Jefe de la
Policía Regular y de la Policía de Seguridad. Deben dar a conocer esta orden
a sus oficiales subordinados verbalmente (R-110)".
De forma similar, mostraremos la orden de alto
secreto de Hitler, del 18 de Octubre de 1.942, indicando que los Comandos, sin
importar su condición, "fueran masacrados hasta el último hombre"
tras su captura (498-PS). Mostraremos la circulación de órdenes secretas,
una de ellas firmada por Hess, que debían transmitirse oralmente a los
civiles, de que se arrestara o liquidara a los pilotos o paracaidistas
enemigos (062-PS). De esta forma se incitaron y dirigieron los asesinatos.
Esta campaña nazi de
tratamiento sin piedad de fuerzas enemigas alcanzó sus Mayores proporciones
en la lucha contra Rusia. Todos los prisioneros de guerra eran apartados del
control del Ejército y puestos en manos de Himmler y las SS (058-PS). En el
Este, la furia alemana se desbordó. Se ordenaba marcar a los prisioneros de
guerra rusos. Se les mataba de hambre. Citaré párrafos de una carta escrita
el 28 de Febrero de 1.942 por el acusado Rosenberg al acusado Keitel: "La
suerte de los prisioneros de guerra soviéticos en Alemania es, por el
contrario, una tragedia de la Mayor magnitud. De 3,600.000 prisioneros de
guerra, sólo unos centenares de miles siguen siendo capaces de trabajar a
pleno rendimiento. Una gran parte de ellos ha pasado hambre, o ha muerto
debido a las inclemencias del tiempo.
Miles han muerto también
por enfermedades. Los comandantes de campo han prohibido a la población civil
poner comida a disposición de los prisioneros, y más bien les están dejando
morir de hambre En muchos casos, cuando los prisioneros de guerra ya no pueden
seguir la marcha por el hambre y el cansancio, se les dispara ante los ojos de
la horrorizada población, y se abandonan los cuerpos.
En numerosos campos no se
proporciona refugio a los prisioneros de guerra.
Duermen al raso cuando
llueve o nieva. Ni siquiera se dieron herramientas para cavar hoyos o cuevas.
Finalmente, hay que
mencionar los fusilamientos de prisioneros de guerra; por ejemplo, en varios
campos se fusiló a todos los 'asiáticos' " (081-PS).
Las costumbres civilizadas
y las convenciones, de las que Alemania formaba parte, habían establecido
ciertas inmunidades para la población civil que sufriera la desgracia de
vivir en tierras ocupadas por ejércitos hostiles. Las fuerzas de ocupación
alemanas, controladas o dirigidas por hombres que están siendo juzgados ante
ustedes, cometieron una larga serie de desmanes contra los habitantes de
territorio ocupado que serían increíbles de no ser por las órdenes e
informes capturados que muestran la obediencia con la que se ejecutaron esas
órdenes.
Trataremos aquí una fase
de criminalidad común diseñada por los conspiradores como parte del Plan Común.
Podremos apreciar por qué estos crímenes contra sus enemigos europeos no
fueron casuales, sino que fueron crímenes planeados y organizados, cuando
lleguemos a su razón de ser. Hitler le dijo a sus oficiales el 22 de Agosto
de 1.939 que "el objetivo principal en Polonia es la destrucción del
enemigo y no el alcanzar cierta línea geográfica" (1014-PS). Esas
palabras son una cita. El proyecto de deportar a la juventud prometedora de
los territorios ocupados fue aprobado por Rosenbeg según la teoría de que
"se logrará un deseado debilitamiento de la fuerza biológica del pueblo
conquistado" (03I-PS). Germanizar o destruir, ése era el programa.
Himmler dijo: "O nos ganamos a cualquier buena sangre que podamos
utilizar para nosotros y les hacemos un lugar entre nuestro pueblo, o
caballeros, -puede que consideren que esto es cruel, pero la naturaleza es
cruel- destruiremos esa sangre". En cuanto a los "buenos tipos
raciales", Himmler añadió: "así, creo que es nuestra misión
llevarnos a sus hijos, apartarlos de su entorno, si es necesario, secuestrándolos
o robándolos" (L-90). Solicitó con apremio la deportación de niños
eslavos para librarse de enemigos potenciales de futuros soldados.
El propósito de los nazis
era dejar a los enemigos de Alemania en tal estado de debilidad que incluso
perdiendo Alemania la guerra, siguiera siendo todavía la nación más
poderosa de Europa. En este contexto debemos considerar el plan de la guerra
sin cuartel, que implica un plan para la comisión de Crímenes de Guerra y Crímenes
contra la Humanidad.
Se capturó y asesinó a
rehenes en gran número. Se infligieron castigos en masa, tan salvajes que se
extinguieron comunidades enteras. Se comunicó a Rosenberg la aniquilación de
tres pueblos no identificados en Eslovaquia. En Mayo de 1.943, se ordenó
borrar del mapa otro pueblo de unas 40 granjas y 220 habitantes. Se ordenó
fusilar a toda la población, hacerse con todo el ganado y propiedades, y que
se destruyera "totalmente el pueblo por medio del fuego". Un informe
secreto del Ministerio para el Territorio del Este de Rosenberg, del que era
responsable, revela que: "Las raciones de alimento que se conceden a la
población rusa son tan bajas que no pueden asegurar su existencia y sólo
proporcionan una subsistencia mínima de duración limitada. La población no
sabe si seguirá viva. Se enfrentan a la muerte por hambre.
Las carreteras están
llenas de cientos de miles de personas, a veces hasta un millón según la
estimación de expertos, que vagan en busca de alimento La acción de Sauckel
ha causado gran malestar entre los civiles. Chicas rusas fueron despiojadas
por hombres, se hicieron fotos de desnudos en poses forzadas, se encerró a
doctoras en vagones de carga para el disfrute de los comandantes del
transporte, se llevó encadenadas a mujeres en camisón de las ciudades a las
estaciones de tren, etc. Todo este material ha sido enviado a la OKH".
Quizás la deportación a
campos de trabajo en régimen de esclavitud fue la operación de esclavismo más
horrible y extensa de la Historia. En pocas cuestiones tenemos pruebas tan
abundantes e inculpatorias.
En un discurso del 25 de
Enero de 1.944 el acusado Frank, Gobernador General de Polonia, alardeó de lo
siguiente: "He enviado 1,200.000 trabajadores polacos al Reich". El
acusado Sauckel informó de que "de los cinco millones de trabajadores
extranjeros que llegaron a Alemania, como mucho 200.000 vinieron
voluntariamente". Se informó de este hecho al Fuhrer y a los acusados
Speer, Goering y Keitel (R-124).
Se utilizó también a niños
de entre 10 y 14 años a través de una orden transmitida por telégrafo por
el Ministerio para los Territorios Ocupados del Este, de Rosenberg: "Se
encarga además al Mando la transferencia de la juventud rusa apta de entre 10
y 14 años de edad al Reich. La autoridad no se ve afectada por los cambios
relacionados con la evacuación y transporte a los campos de recepción de
Bialystok, Krajewo, y Olitei, el Fuhrer incluso desea que esta actividad se
incremente aún más". (200-PS).
Cuando no se disponía de
suficientes trabajadores, se hacía trabajar a los prisioneros de guerra, en
flagrante violación de convenciones internacionales (016-PS). Se trajeron
trabajadores esclavos de Francia, Bélgica, Holanda, Italia y el Este. Los métodos
de reclutamiento eran violentos (R-124, 018-PS, 204-PS). El trato dado a estos
trabajadores esclavos fue definido en términos generales, no difíciles de
traducir en privaciones concretas, en una carta al acusado Rosenberg del
acusado Sauckel, que decía: "Todos los prisioneros de guerra, tanto de
los territorios del Oeste como de los del Este, ahora en Alemania, deben
incorporarse completamente a las industrias alemanas de armamento y munición.
Se ha de llevar su producción al nivel más alto posible.
El empleo completo de
prisioneros de guerra, así como el uso de un número gigantesco de nuevos
trabajadores civiles, hombres y mujeres, se ha convertido en una necesidad
indiscutible para la solución de la movilización del programa de trabajo en
esta guerra.
Se ha de alimentar,
proporcionar alojamiento y tratar a todos los hombres de tal forma que se les
explote lo más posible con el gasto más bajo concebible" (016-PS).
Siguiendo el plan nazi de
reducir permanente el nivel de vida de sus vecinos y debilitarles física y
económicamente, se cometió una larga serie de crímenes. Hubo una gran
destrucción, sin fines militares, de propiedades de civiles. Se abrieron
diques en Holanda casi al final de la guerra no para lograr objetivos
militares, sino para destruir los recursos y dañar la economía de los
ahorradores holandeses
Se hizo un trasvase económico
cuidadosamente planificado de los bienes de los países ocupados. Un ejemplo
del plan se ve en un informe sobre Francia del 7 de Diciembre de 1.942,
elaborado por el Departamento de Investigación Económica del Reichsbank.
Surgió la cuestión de si los costes de la ocupación francesa debían
incrementarse de 15 millones de Reichsmarks por día a 25 millones.
El Reichsbank analizó la
economía francesa para determinar si podría soportar la carga. Señaló que
el armisticio había hecho que Francia entregara hasta la fecha 18.250,000.000
Reichsmarks, equivalentes a 370 mil millones de francos. Indicó que la carga
de esos pagos en dos años y medio equivalía a los ingresos totales
nacionales de Francia en 1.940, y que la cantidad de pagos hechos a Alemania
en los primeros seis meses de 1.942 se correspondía con la estimación de
ingresos totales de Francia para todo el año. El informe concluía: "en
cualquier caso, la conclusión inevitable es que se han impuesto tributos
relativamente Mayores a Francia desde el armisticio de Junio de 1.940 que a
Alemania tras la Primera Guerra Mundial. Teniendo esto en cuenta, se ha de señalar
que la potencia económica de Francia nunca igualó la del Reich Alemán, y
que la Francia vencida no ha podido recurrir a la economía y recursos
financieros internacionales en el mismo grado que Alemania tras la Primera
Guerra Mundial".
El acusado Funk fue
Ministro de Economía del Reich y Presidente del Reichsbank; el acusado
Ribbentrop fue Ministro de Exteriores; el acusado Goering fue Plenipotenciario
del Plan de Cuatro Años; todos ellos participaron en el intercambio de
opiniones del que este documento capturado es una parte (2149-PS). Sin
importar este análisis del Reichsbank, procedieron a incrementar la carga
impositiva a Francia de 15 millones de Reichsmarks al día a 25 millones.
No es sorprendente que se
hundiera la economía francesa. El objetivo y finalidad de la cuestión
aparece ya el 14 de Septiembre de 1.940 en una carta del General Stupnagel,
jefe de la Comisión Alemana del Armisticio, al acusado Jodl , cuando escribió:
"realmente, el lema 'Debilitación sistemática de Francia' ya ha sido
conseguido de lejos".
No sólo había intención
de debilitar y desmoralizar la economía de los vecinos de Alemania con el fin
de destruir su competitividad, sino que además hubo saqueos y robos en una
escala sin precedentes. No es necesario ser hipócritas en la cuestión del
saqueo. Reconozco que ningún ejército atraviesa territorio ocupado sin que
haya algún robo. Normalmente, la cantidad de robos se incrementa a medida que
se debilita la disciplina. Si las pruebas en este caso demostraran que no hubo
más saqueo que los de esta clase, ciertamente no incluiría este cargo en la
acusación.
Pero demostraremos que el
saqueo no se debió a la falta de disciplina o a las típicas debilidades del
carácter humano. Los alemanes organizaron el expolio, lo planearon, lo
controlaron y lo hicieron oficial de la misma forma que organizaron todo lo
demás, y después elaboraron informes de lo más meticulosos para demostrar
que habían hecho el mejor trabajo posible de saqueo bajo las circunstancias
existentes. Y tenemos esos informes.
El acusado Rosenberg fue
puesto al frente de un expolio sistemático de los objetos de arte de Europa
por orden directa de Hitler del 29 de Enero de 1.940 (136-PS). El 16 de Abril
de 1.943, Rosenberg informó de que hasta el 7 de Abril se habían enviado
noventa y dos vagones con 2.775 cajas conteniendo objetos de arte a Alemania;
y que se habían enviado directamente cincuenta y tres piezas a Hitler, y 594
al acusado Goering (015-PS). El informe mencionaba unas 20.000 piezas de arte
robadas y los principales lugares donde se almacenaban.
Es más, este saqueo fue
glorificado por Rosenberg. Aquí tenemos treinta y nueve volúmenes
encuadernados en piel, llenos de tablas, de su inventario, que presentaremos
como prueba a su debido tiempo. No se puede evitar admirar el arte de este
informe de Rosenberg. El gusto nazi era cosmopolita.
De los 9.455 artículos
inventariados, había 5.255 pinturas, 297 esculturas, 1.372 piezas de
mobiliario antiguo, 307 tejidos y 2.224 pequeños objetos de arte. Rosenberg
observó que todavía estaban por inventariar aproximadamente otros 10.000
objetos (015-PS). El propio Rosenberg estimaba que el valor de los objetos
ascendía a mil millones de dólares (090- PS).
No daré más detalles
sobre los Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad cometidos por
los gangsters nazis cuyos líderes están ante ustedes. No es mi propósito en
este caso analizar los crímenes individuales. Estoy tratando el Plan Común o
diseño de crímenes y no entraré en casos particulares. Mi tarea es mostrar
la escala en la que se cometieron esos crímenes, y demostrar que estos son
los hombres que estaban en puestos de responsabilidad y que concibieron el
plan y diseño por el que han de responder, sin importar el hecho de que el
plan fuera en realidad ejecutado por otros.
En general, estas
insensatas e ilegales acciones provocaron la ira del mundo. Se recobró de la
desmoralización producida por el ataque por sorpresa, reunió sus fuerzas y
detuvo los pasos de estos hombres. Una vez que les abandonó el éxito, los
satélites nazis cayeron uno tras otro. El César de Serrín se vino abajo. Se
alzaron fuerzas de resistencia en todos los países ocupados para hostigar al
invasor.
Incluso en casa, los
alemanes vieron que Alemania estaba siendo conducida a la ruina por esos
locos, y el intento del 20 de Julio de 1.944 de asesinar a Hitler, un intento
llevado a cabo por hombres de elevada posición, fue un esfuerzo desesperado
por parte de fuerzas internas de Alemania para atajar la ruina.
Hubo conflictos entre los
conspiradores en su caída, y el declive del poder nazi fue mucho más rápido
que su ascenso. Las fuerzas armadas alemanas se rindieron, su gobierno se
desintegró, sus líderes se suicidaron por docenas, y por la suerte de la
guerra, estos acusados cayeron en nuestras manos. Aunque no son, de ninguna
manera, los únicos culpables, son los supervivientes de los más
responsables. Sus nombres aparecen una y otra vez en los documentos y sus
rostros aparecen en las pruebas fotográficas.
Tenemos aquí a los
supervivientes de los políticos, militares, financieros, diplomáticos,
administradores y propagandistas de más alto nivel del movimiento nazi. ¿Quién
fue responsable de estos crímenes si no ellos? El final de la guerra y la
captura de estos prisioneros le planteó a los victoriosos Aliados la cuestión
de si el personal de alto rango tenía alguna responsabilidad legal de los
hechos que he descrito. ¿Que había que hacer con aquellos males, ignorarlos
o resarcirlos con sangre? ¿No hay ninguna norma en la ley para juzgar libre y
razonadamente dicha conducta?
El Estatuto de este
Tribunal prueba una fe en que la ley no sólo sirve para gobernar la conducta
de los hombres de poca importancia, sino que incluso los gobernantes están,
como dijo el Lord Presidente del Tribunal Supremo de Gran Bretaña Coke al rey
Jaime. "bajo Dios y la ley". Estados Unidos consideraba que la ley
ha proporcionado ejemplos suficientes a través de los que llevar a cabo un
juicio que asegure que se castigue sólo a los hombres correctos y por las
razones adecuadas. Siguiendo las instrucciones del difunto Presidente
Roosevelt y la decisión de la Conferencia de Yalta, el Presidente Truman
encargó a congresistas de Estados Unidos que formularan una propuesta de
Acuerdo Internacional, que se presentó durante la Conferencia de San
Francisco a los Ministros de Exteriores del Reino Unido, la Unión Soviética
y el Gobierno Provisional de Francia. Con muchas modificaciones, esa propuesta
se ha convertido en el Estatuto de este Tribunal.
Pero el Acuerdo que
estableció las normas por las que estos prisioneros han de ser juzgados no
expresa sólo los puntos de vista de las naciones firmantes. Otras naciones
con sistemas judiciales distintos pero altamente respetados también han
expresado su adhesión. Son Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega,
Checoslovaquia, Luxemburgo, Polonia, Grecia, Yugoslavia, Etiopía, Australia,
Haití, Honduras, Panamá, Nueva Zelanda, Venezuela e India. Se juzgará, por
tanto, por medio de un actuación coordinada que representa el sentido de
justicia y la voluntad de veintiún gobiernos que representan una abrumadora
Mayoría de los pueblos civilizados.
El Estatuto por el que
este Tribunal existe incluye ciertos conceptos legales que son inseparables de
su jurisdicción y que deben gobernar su decisión. Son, como he dicho, también
condiciones que han de garantizar a los acusados que sean escuchados. La
validez de lo previsto en el Estatuto es definitiva para todos nosotros, sea
que hayamos aceptado la tarea de juzgar o la de acusar, así como para los
acusados, que no pueden ampararse en ninguna otra ley que les dé derecho a
ser escuchados. Mis experimentados y capacitados colegas creen, como yo, que
contribuiré a la agilidad y claridad de este juicio si expongo brevemente la
aplicación de la filosofía legal del Estatuto a los hechos que he citado.
Aunque esta declaración
del Estatuto como ley es definitiva, puede alegarse que los prisioneros
juzgados tienen derecho a que se se les aplique de la forma más caritativa.
Se puede decir que es una ley nueva, no declarada con autoridad en el momento
en el que cometieron los actos que la ley condena, y que esta declaración de
ley les ha cogido por sorpresa.
No puedo, por supuesto, negar que estos hombres estén
sorprendidos de que esta es la ley; realmente están sorprendidos de que haya
alguna ley. Estos acusados no se basaron en ninguna ley en absoluto.
Su programa ignoró y
desafió toda ley. El que esto es así quedará demostrado en muchos actos y
declaraciones, de los que cito unos pocos. En el discurso del Fuhrer a todos
los comandantes militares del 23 de Noviembre de 1.939, les recordó que en
aquel momento Alemania tenía un pacto con Rusia, pero declaró: "los
acuerdos sólo han de mantenerse mientras sirvan a algún fin". Más
adelante, en ese mismo discurso, anunció: "no tendrá ninguna
importancia una violación de la neutralidad de Holanda y Bélgica"
(789-PS). Un documento de alto secreto, titulado "La Guerra como Problema
de Organización", enviado por el Jefe del Alto Mando a todos los
Comandantes el 19 de Abril de 1.938, declaró que "ha de considerarse la
aplicación de las reglas de la guerra habituales hacia neutrales en base a si
la puesta en práctica de esas reglas creará Mayores ventajas o desventajas a
los contendientes" (L-211). Y de los archivos del Mando de la Marina
Alemana tenemos un "memorándum sobre la Guerra Naval
intensificada", del 15 de Octubre de 1.939, que empieza expresando un
deseo de ajustarse a las Leyes Internacionales. "Sin embargo",
continúa, "si se esperan éxitos decisivos de cualquier medida
considerada como necesidad de guerra, se ha de llevar a cabo incluso aunque no
se ajuste a la Ley Internacional" (L-184). La Ley Internacional, la Ley
Natural, la Ley Alemana, cualquier ley era para estos hombres tan sólo un
instrumento de propaganda que se podía invocar cuando era de ayuda, e ignorar
cuando condenaba lo que querían hacer. El que los hombres puedan protegerse
basándose en la ley existente en el momento en el que actúan es la razón
por la que consideramos que las leyes retroactivas son injustas. Pero estos
hombres no pueden acudir a la razón por la que en algunos sistemas de
jurisprudencia se prohíben las leyes ex post facto. No pueden demostrar que
respetaron la Ley Internacional de ninguna forma o que siquiera le prestaron
la más mínima atención.
El Tercer Cargo de la Acusación se basa en la
definición de Crímenes de Guerra contenida en el Estatuto. He destacado el
curso sistemático de acción contra población civil y fuerzas combatientes
que viola convenciones internacionales de las que Alemania formaba parte. Los
acusados tenían como mínimo, como demostraremos, conocimiento de la
naturaleza criminal de estos actos. Por tanto, dedicaron grandes esfuerzos a
ocultar sus violaciones. Se verá que los acusados Keitel y Jodl fueron
informados por asesores legales oficiales de que las órdenes de marcar a
prisioneros de guerra rusos, encadenar a prisioneros de guerra británicos y
ejecutar a comandos prisioneros eran claras violaciones de la Ley
Internacional. Sin embargo, se ejecutaron esas órdenes. Lo mismo se aplica a
las órdenes dadas para asesinar al General Giraud y el General Weygand, que
no se llevaron a cabo sólo gracias a una treta del Almirante Canaris, que fue
más tarde ejecutado por su participación en el complot para asesinar a
Hitler el 20 de Julio de 1.944.
El Cuarto Cargo de la Acusación se basa en Crímenes
contra la Humanidad. Entre éstos destacan asesinatos masivos de incontables
seres humanos a sangre fría. ¿Le sorprende a estos hombre que se considere
el asesinato un crimen?
Los Cargos Primero y Segundo de la Acusación suman a
estos crímenes el crimen que constituye la planificación y provocación de
guerras en violación de nueve tratados de los que Alemania era parte.
Hubo un tiempo, de hecho, creo, el tiempo de la
Primera Guerra Mundial, en el que no se podría haber dicho que la incitación
a la guerra o la guerra era un crimen según la ley, por muy moralmente
censurable que fuera.
Por supuesto, era, según la ley de todos los pueblos
civilizados, un crimen que un hombre ataque a otro con sus manos desnudas. ¿Como
puede ser que si se multiplica ese crimen por un millón y se añaden armas de
fuego a las manos desnudas, se convierta en un acto legalmente inocente? La
doctrina era que no se podía considerar a alguien un criminal por cometer los
típicos actos violentos en el trascurso de una guerra legítima. La edad de
la expansión imperialista durante los siglos XVIII y XIX añadió la abyecta
doctrina, contraria a las enseñanzas de los primeros sabios cristianos y los
estudiosos de la Ley Internacional como Grocio, de que todas las guerras han
de ser consideradas legítimas. La suma de estas dos doctrinas le dio a la
provocación de una guerra una inmunidad completa frente a la ley.
Esto era intolerable en
una edad que se llamó a sí misma civilizada. La gente corriente, con su
terrenal sentido común, se rebeló contra esas ficciones y legalismos tan
contrarios a los principios éticos y demandaron controles a las inmunidades
de la guerra. Hombres de estado y juristas internacionales respondieron en
primer lugar cautelosamente adoptando normas diseñadas para hacer la guerra más
civilizada. La intención era fijar límites legales a la violencia que se podía
ejercer tanto sobre población civil como sobre los combatientes.
El sentido común de los
hombres tras la Primera Guerra Mundial demandaba, sin embargo, que la condena
legal de la guerra llegara más lejos, y que la ley condenara no sólo las
formas incivilizadas de llevar a cabo una guerra, sino también la provocación
de cualquier manera de guerras incivilizadas-guerras de agresión. Los hombres
de estado del mundo de nuevo sólo fueron tan lejos como se les forzó. Sus
esfuerzos fueron tímidos y cautelosos y con frecuencia menos explícitos de
lo que habría sido de esperar. Pero los años '20 hicieron ilegal la guerra
de agresión.
Se pueden seguir
claramente los pasos que llevaron al restablecimiento del principio de que hay
guerras injustas y de que las guerras injustas son ilegales. Uno de los más
significativos fue el Pacto Briand-Kelloggde 1.928, por el que Alemania,
Italia y Japón, junto a casi todas las naciones del mundo, renunciaron a la
guerra como una política nacional clave, se comprometieron a buscar la
resolución de disputas sólo por medios pacíficos, y condenaron el recurrir
a la guerra para solucionar controversias internacionales. Este pacto alteró
el status legal de una guerra de agresión. Como dijo el Sr. Stimson,
Secretario de Estado de Estados Unidos en 1.932, una guerra así "ya no
es fuente ni objeto de derechos.
Ya no es el principio
alrededor del cual giran los deberes, conductas y derechos de las naciones. Es
ilegal... Con ello hemos dejado obsoletos muchos precedentes legales y le
hemos dado a los juristas la tarea de examinar muchos de sus códigos y
tratados".
La Convención de Ginebra
de 1.924 para el Arreglo Pacífico de Disputas Internacionales, firmada por
los representantes de cuarenta y ocho gobiernos, declaró que "una guerra
de agresión constituye un crimen internacional". La Octava Asamblea de
la Liga de Naciones de 1.927, según resolución unánime de los
representantes de cuarenta y ocho naciones miembros, incluida Alemania, declaró
que una guerra de agresión es un crimen internacional. En la Sexta
Conferencia Panamericana de 1.928, las veintiuna repúblicas americanas
adoptaron unánimemente una resolución que decía que "la guerra de
agresión constituye un crimen internacional contra la especie humana".
Un error de estos nazis al
prestar atención o comprender la fuerza y significado de esta evolución en
el pensamiento legal del mundo no es una defensa o un atenuante. En todo caso,
agrava su delito y hace más obligatorio que la ley que han ignorado sea
invocada actuando jurídicamente contra su conducta ilegal. Además, según
sus propias leyes este principio tendría que haber sido respetado por los
acusados, si es que respetaron alguna ley. El Artículo 4 de la Constitución
de Weimar decía que "la reglas generalmente aceptadas de la Ley
Internacional han de ser consideradas como partes integrales y vinculantes de
la ley del Reich Alemán" (2050-PS). ¿No era la ilegalidad de la guerra
de agresión una de las "reglas generalmente aceptadas de la Ley
Internacional" en 1.939?
Recurrir de cualquier
forma a la guerra -a cualquier clase de guerra- es un recurso a medios que son
inherentemente criminales. La guerra es inevitablemente una sucesión de
muertes, asaltos, privaciones de libertad y destrucción de propiedad. Una
honesta guerra defensiva es, por supuesto, legal y evita que se pueda
considerar criminales a quienes la lleven a cabo dentro de la ley. Pero no se
pueden defender actos de por sí criminales demostrando que quienes los
cometieron estaban en guerra cuando la guerra en sí es ilegal. La
consecuencia legal mínima de los tratados que convierten en ilegal la guerra
de agresión es apartar a los que la incitan o ejecutan de toda defensa que
pudiera dar la ley, y hace que los provocadores de la guerra queden sujetos a
acción judicial bajo los principios generalmente aceptados del Código Penal.
Pero si se pensara que el Estatuto, cuyas
declaraciones reconocemos que nos vinculan a todos, contiene legislación
nueva, aún no me retractaría de pedir su aplicación estricta por parte de
este Tribunal. El imperio de la ley en el mundo, desobedecido por la
ilegalidad incitada por estos acusados, tuvo que ser restaurado al coste por
parte de mi país de alrededor de un millón de víctimas, por no mencionar
las de otras naciones. No puedo apoyar el razonamiento perverso según el cual
la sociedad puede avanzar y reforzar el imperio de la ley por medio del gasto
de vidas moralmente inocentes, mientras que el progreso de la ley no puede
hacerse al precio de vidas moralmente culpables.
Es verdad, por supuesto,
que no tenemos precedente judicial del Estatuto. Pero la Ley Internacional es
más que una recopilación hecha por estudiosos de principios abstractos e
inmutables. Es un producto de tratados y acuerdos entre naciones y de
costumbres aceptadas. Pero cada costumbre tiene su origen en algún acto único,
y todo acuerdo ha de ser iniciado por la acción de algún Estado. A no ser
que estemos dispuestos a abandonar cualquier principio de desarrollo de la Ley
Internacional, no podemos negar que nuestra época tiene derecho a instituir
costumbres y elaborar acuerdos que por sí mismos serán fuentes de una Ley
Internacional más moderna y fuerte. La Ley Internacional no es capaz de
desarrollarse por medio de los procesos normales de la legislación, ya que no
hay una autoridad legislativa internacional permanente. Las innovaciones y
revisiones de la Ley Internacional tienen lugar por la acción de gobiernos
como los que he citado, diseñados para enfrentarse a un cambio en las
circunstancias. Crece, como lo hizo la Ley Común, a través de decisiones
tomadas de cuando en cuando al adaptar principios establecidos a nuevas
situaciones. El hecho es que cuando la ley evoluciona por el método del caso,
como lo hizo la Ley Común, y como ha de hacerlo la Ley Internacional si ha de
avanzar, avanza a costa de aquellos que adivinaron erróneamente cómo sería
la ley y descubrieron su error demasiado tarde. La ley, en la medida en que se
puede decretar la Ley Internacional, se ha pronunciado claramente cuando han
tenido lugar hechos así. Así pues, no nos molesta la falta de precedente
judicial de la investigación que se ha propuesto llevar a cabo.
Los hechos que he citado anteriormente entran
claramente en la norma de los crímenes expuestos en el Estatuto, y este
Tribunal ha sido creado para juzgar a sus perpetradores y castigarles como es
debido.
Los rasgos típicos de los Crímenes de Guerra y los
Crímenes contra la Humanidad son demasiado familiares como para necesitar
comentario. Hay, sin embargo, ciertos problemas nuevos al aplicar otros
preceptos del Estatuto sobre los que he de llamar la atención.
Un principio básico del Estatuto es que planear,
preparar, iniciar o lanzar una guerra de agresión, o una guerra que viole
tratados, acuerdos y garantías internacionales, o conspirar o participar en
un plan común para hacerlo, es un crimen.
Es quizás una debilidad de este Estatuto el que no
logre definir una guerra de agresión. En abstracto, la cuestión está llena
de dificultades y puede aparecer toda clase de molestos casos hipotéticos. Es
un asunto tal que, si se permitiera a la defensa salirse del muy limitado
cargo de la Acusación, prolongaría el juicio y metería al Tribunal en
cuestiones políticas irresolubles. Pero mientras la cuestión se ajuste
adecuadamente a este caso, la cuestión no es ninguna novedad y es una cuestión
sobre la que la opinión legal ha cristalizado bien.
Una de las fuentes de Mayor autoridad de Ley
Internacional en este punto es la Convención para la Definición de Agresión
firmada en Londres el 3 de Julio de 1.933 por Rumanía, Estonia, Letonia,
Polonia, la Unión Soviética, Persia y Afganistán. El asunto ha sido tratado
también por comités internacionales y por analistas cuyas opiniones se
merecen el Mayor de los respetos. Se ha discutido poco antes de la Primera
Guerra Mundial, pero ha recibido mucha atención a medida que la Ley
Internacional ha evolucionado en su ilegalización de la guerra de agresión.
A la luz de este material procedente de la Ley Internacional, y en la medida
en que es relevante para las pruebas de este caso, sugiero que un
"agresor" es en general aquel estado que es el primero que comete
cualquiera de las siguientes acciones:
(1) Declaración de guerra
a otro Estado; (2) Invasión con sus fuerzas armadas, con o sin declaración
de guerra, del territorio de otro Estado; (3) Ataque de sus fuerzas
terrestres, navales o aéreas, con o sin declaración de guerra, al
territorio, naves o aviones de otro Estado; y (4) Apoyo a bandas armadas
creadas en el territorio de otro Estado, o rechazo, a pesar de la petición
del Estado invadido, de adoptar en su territorio todas las medidas que estén
en su mano para privar a esas bandas de toda ayuda o protección.
Y sugiero además que en
general se sostiene que ninguna consideración política, militar, económica
o de otro tipo puede servir como excusa o justificación de dichas acciones,
salvo el ejercicio del derecho a la legítima defensa- es decir, la
resistencia a un acto de agresión, o la acción para ayudar a un Estado que
es objeto de una agresión, no pueden considerarse guerras de agresión.
Nuestras pruebas de una
conspiración para provocar y llevar a cabo una guerra de agresión se han
preparado y presentado bajo esta visión de la ley. Así, todas y cada una de
las series de guerras comenzadas por estos líderes nazis fueron agresivas sin
ambages.
Es importante para la
duración y alcance de este juicio que tengamos presente la diferencia entre
nuestra acusación de que esta guerra fue de agresión y la opinión de que
Alemania no sufría ningún agravio. No estamos investigando las condiciones
que contribuyeron a causar esta guerra. Es la Historia la que ha de
analizarlas. No es parte de nuestra tarea defender el status quo de Europa en
1.933, o el de cualquier otra fecha. Estados Unidos no desea discutir las
complicadas tendencias de la política europea anterior a la guerra, y espera
que este juicio no se prolongue por tenerlas en cuenta. Las casualidades
remotas alegadas son demasiado poco sinceras e incoherentes, demasiado
complicadas y doctrinarias para ser objeto de una investigación provechosa en
este juicio. Un ejemplo típico es el lema del "Lebensraum", que
resumía la teoría de que Alemania necesitaba más espacio vital como
justificación de su expansión.
Al mismo tiempo que los
nazis demandaban más espacio para el pueblo alemán, pedían que más
alemanes ocuparan espacio. Se utilizó cualquier medio que pudiera incrementar
la tasa de natalidad, legítimo e ilegítimo. El "Lebensraum" fue un
círculo vicioso de petición a los vecinos de más espacio, y a los alemanes
de más hijos. No necesitamos investigar la veracidad de doctrinas que
llevaron a círculos de agresión en constante expansión. Es el complot y el
acto de agresión lo que consideramos que son crímenes.
Nuestro punto de vista es
que sin importar los agravios que pueda sufrir una nación, por objetable que
considere el estado de las cosas, la guerra de agresión no es un medio legal
para resolver esos agravios o alterar esas condiciones. Puede ser que la
Alemania de los años '20 y '30 se enfrentara a problemas desesperados,
problemas que habrían justificado las medidas más atrevidas, excepto la
guerra. Todos los otros métodos -la persuasión, la propaganda, la competición
económica, la diplomacia- eran posible para un país agraviado, pero la
guerra de agresión era ilegal. Estos acusados provocaron una guerra de agresión,
una guerra en contra de tratados. Atacaron e invadieron a sus vecinos para
llevar a cabo una política exterior que sabían que no se podría cumplir por
medios distintos a la guerra. Y de esto es de lo que les acusamos y lo que nos
proponemos investigar.
El Estatuto también
reconoce la responsabilidad individual de los que cometen actos definidos como
crímenes, o que incitan a otros a cometerlos, o que se unen a un plan común
con otras personas, grupos u organizaciones para cometerlos.
El principio de
responsabilidad individual por piratería y bandolerismo, que han sido
reconocidos largamente como crímenes castigables por la Ley Internacional, es
antiguo y está bien establecido. Eso es la guerra ilegal. Este principio de
responsabilidad personal es necesario y lógico si la Ley Internacional
pretende ayudar realmente al mantenimiento de la paz. Una Ley Internacional
que opere sólo sobre Estados sólo puede ejercerse por medio de la guerra,
porque el método más factible de coartar a un Estado es la guerra. Los que
conozcan la Historia de Estados Unidos sabrán que una de las razones
imperiosas para adoptar nuestra Constitución fue que las leyes de la
Confederación, que tenían validez sólo en Estados miembros, resultaron poco
efectivas para mantener el orden entre ellos. La única respuesta a la
obstinación era la impotencia o la guerra. Sólo se pueden aplicar pacíficamente
y con efectividad los castigos que alcancen a personas concretas. Así, el
principio de la criminalidad de la agresión se pone en práctica en el
Estatuto con el principio de responsabilidad personal.
Por supuesto, la idea de
que un Estado, o una corporación, cometa crímenes es una ficción. Los crímenes
siempre son cometidos por personas. Aunque es apropiado emplear la ficción de
la responsabilidad de un Estado o corporación para imponer una
responsabilidad colectiva, es más bien intolerable que ese legalismo se
convierta en la base de la inmunidad personal.
El Estatuto reconoce que
quien ha cometido crímenes no puede refugiarse bajo órdenes superiores ni en
la doctrina de que sus crímenes fueron actos de Estado. Estos principios
gemelos, trabajando juntos, han dado inmunidad a casi cualquiera implicado en
los crímenes realmente grandes contra la paz y la humanidad. Los que estaban
en la parte baja del escalafón se veían protegidos de responsabilidad por
las órdenes de sus superiores. Los superiores se protegían porque sus órdenes
eran consideradas actos de Estado. Según el Estatuto, no se puede alegar
ninguna defensa en base a esas doctrinas. La civilización moderna pone armas
ilimitadas de destrucción en las manos de los hombres. No puede tolerar un área
tan amplia de irresponsabilidad legal.
Incluso el Código Militar
Alemán dice que: "Si la ejecución de una orden militar en el ejercicio
del deber viola el Código Penal, el oficial superior que dio la orden asumirá
la responsabilidad única. Sin embargo, el subordinado que le obedece
compartirá el castigo del superior: (1) si ha excedido los límites de la
orden que se le dio, o (2) si sabía que la orden de su oficial superior
implicaba un acto en el que se cometería un crimen o transgresión civil o
militar". (Reichsgesetzblatt, 1.926, nº 37, pág. 278,
Art. 47)
Por supuesto, no alegamos
que las circunstancias en las que alguien comete un acto no deberían tenerse
en cuenta al juzgar su efecto legal. Un recluta de un pelotón de fusilamiento
no puede cuestionar la validez de la ejecución. El Estatuto introduce límites
de sentido común a la responsabilidad, al igual que aplica el sentido común
a la inmunidad. Pero ninguno de estos hombres tomó parte en pequeños actos.
A cada uno se le confió actuar a discreción y ejercieron un gran poder. Su
responsabilidad es por tanto grande y no se puede atribuir a ese ente
ficticio, "el Estado", que no puede presentarse a juicio, no puede
declarar, y no puede ser condenado.
El Estatuto también
reconoce una responsabilidad indirecta, reconocida por la Mayoría de los
sistemas legales modernos, por actos cometidos por otros al llevar a cabo un
plan común o conspiración del que el acusado ha formado parte. No necesito
discutir los conocidos principios de esa responsabilidad. Todos los días, en
tribunales de países decididos a su persecución, se condena a hombres por
actos que no cometieron personalmente, pero de los que son considerados
responsables al pertenecer a grupos, planes o conspiraciones ilegales.
Comparecen acusadas de ser
organizaciones criminales ante este Tribunal ciertas organizaciones de policía
política de las que las pruebas demostrarán que han sido instrumentos de
cohesión en la planificación y ejecución de los crímenes que he detallado.
Quizás lo peor del movimiento fueron los Cuerpos de Liderazgo del NSDAP, las
Schutz-stappeln o "S.S.," y las Sturmabteilung o"S.A.," y
las organizaciones subordinadas que incluyen. Eran el liderazgo del Partido
Nazi y los grupos de espionaje y policía. Eran el gobierno real, por encima y
fuera de la ley. También comparecen acusadas de ser organizaciones criminales
el Gabinete del Reich y la Policía Secreta o Gestapo, que eran parte
integrante del Gobierno, pero mantenidos solamente por el Partido.
Exceptuando un periodo
final en el que se aplicó algo de reclutamiento obligatorio en las SS, todas
estas organizaciones militarizadas eran voluntarias. Las organizaciones
policiales reclutaban a partidarios fanáticos que se alistaban ciegamente
para hacer el trabajo sucio que los líderes planeaban. El Gabinete del Reich
era la fachada gubernamental del Gobierno del Partido Nazi y se atribuyó a
sus miembros responsabilidad tanto legal como de los actos del programa.
Colectivamente, fueron responsables del programa en general, individualmente
fueron responsables especialmente de partes de él. Pediremos que se determine
si son organizaciones criminales, si se ha de someter a sus miembros al
castigo determinado por tribunales apropiados, a no ser que se demuestre
alguna defensa personal- como el hacerse miembro por amenazas a la persona o
su familia, o por inducción a través de una falsa representación, o
similar. Todo miembro tendrá oportunidad de ser escuchado en los foros
adecuados al hablar de su relación personal con la organización, pero las
conclusiones de este juicio sentenciarán definitivamente sobre el carácter
criminal de la organización como un todo.
También hemos acusado de
ser organizaciones criminales al Alto Mando y el Estado Mayor de las Fuerzas
Armadas Alemanas. Reconocemos que planificar guerras es el trabajo de los
soldados profesionales en todos los países. Pero una cosa es planificar
movimientos estratégicos cuando se avecina una guerra, y otra planear e
intrigar para provocar esa guerra. Demostraremos que los líderes del Estado
Mayor Alemán y el Alto Mando son culpables de esto. Los militares no están
ante ustedes porque sirvieron a su país. Están aquí porque lo controlaron
y, junto a otros, lo llevaron a la guerra. No están aquí porque perdieron la
guerra, sino porque la comenzaron. Los políticos pueden haberlos considerado
soldados, pero los soldados sabían que eran políticos. Pedimos que el Estado
Mayor y el Alto Mando, según se define en la Acusación, sean condenados como
grupo criminal cuya existencia y tradición constituye una amenaza presente a
la paz del mundo.
Estos acusados
individuales no actuaron solos en su crimen y no recibirán solos su castigo.
Su veredicto de "culpabilidad" contra estas organizaciones hará que
haya presunciones de hecho, por lo que podemos saber, contra miles y miles de
miembros ahora custodiados por Estados Unidos y otros ejércitos.
Aplicar las sanciones de
la ley a aquellos cuya conducta es considerada criminal por las normas que he
comentado es la responsabilidad asignada a este Tribunal. Es el primero que se
enfrenta a la difícil tarea de superar la confusión de muchas lenguas, los
conceptos conflictivos de un procedimiento justo entre diversos sistemas
legales, para así llegar a una sentencia común. Las tareas de todos nosotros
son como para pedir grandes dosis de paciencia y buena voluntad. Aunque se ha
admitido que la necesidad de una acción rápida ha producido un trabajo
imperfecto por parte de la acusación, nuestras grandes naciones presentan
ante ustedes sus apresuradamente reunidas contribuciones a las evidencias. Sólo
podemos adivinar lo que permanece sin descubrir. Podríamos, con testimonios,
prolongar la recitación de crímenes durante años- pero ¿para qué? Debemos
dejar el caso cuando hayamos ofrecido lo que parezcan pruebas convincentes y
adecuadas de los crímenes de los que se acusa sin una acumulación
innecesaria de pruebas. Dudamos mucho de que se pueda negar seriamente que los
crímenes que he comentado ocurrieron. Los esfuerzos se centrarán sin duda en
mitigar o eludir la responsabilidad personal.
Entre las naciones que se
unen al acusar, Estados Unidos está quizás en una situación en la que puede
ser el país menos apasionado, al haber sufrido el menor daño, es quizás el
menos animado por la venganza. Nuestras ciudades americanas no han sido
bombardeadas día y noche por seres humanos y robots. No son nuestros templos
los que han quedado en ruinas. Nuestros compatriotas no han visto cómo sus
hogares destruidos se les venían encima. La amenaza de la agresión nazi,
excepto para los que han servido en combate, ha parecido menos personal e
inmediata para nosotros que para los pueblos de Europa. Pero aunque Estados
Unidos no es el primero en rencor, no es el segundo en determinación por
hacer que las fuerzas de la ley y el orden se hagan iguales a la tarea de
enfrentarse con una ilegalidad internacional como de la que he hablado aquí.
Dos veces en mi vida Estados Unidos ha enviado a sus
hombres jóvenes a través del Atlántico, exprimido sus recursos y cargado
con deudas para ayudar a derrotar a Alemania. Pero la esperanza y fe reales
que han sostenido al pueblo americano en estos grandes esfuerzos fueron que
nuestra victoria y la de nuestros Aliados sentaría las bases para unas
relaciones internacionales ordenadas en Europa y terminaría con los siglos de
lucha en este continente en combate.
Por dos veces no hemos
intervenido en las primeras etapas del conflicto europeo en la creencia de que
podría limitarse a un asunto puramente europeo. En Estados Unidos hemos
tratado de construir una economía sin armamento, un sistema de gobierno sin
militarismo y una sociedad en la que los hombres no vivan preparados para la
guerra. Sabemos ahora que este objetivo jamás podrá realizarse si el mundo
periódicamente se enfrenta a una guerra. Estados Unidos no puede, generación
tras generación, dejar su juventud o sus recursos en los campos de batalla de
Europa para restablecer la falta de equilibrio entre la fuerza de Alemania y
la de sus enemigos, y evitar batallas en nuestras costas.
El sueño americano de paz y una economía de
abundancia, así como las esperanzas de otras naciones, nunca podrán
cumplirse si estas naciones se ven implicadas en una guerra en cada generación,
tan grande y devastadora que aplasta a la generación que lucha y empeña a la
siguiente. La experiencia ha demostrado que las guerras han dejado de ser
locales. Todas las guerras modernas acaban siendo guerras mundiales en algún
momento. Y ninguna de las grandes naciones puede permanecer fuera. Si no
podemos permanecer fuera de las guerras, nuestra única esperanza en
prevenirlas.
Soy demasiado consciente de las debilidades de la
acción judicial por sí sola para afirmar que por si misma su sentencia
pronunciada según este Estatuto podrá evitar guerras futuras. La acción
judicial siempre se produce tras el hecho. Las guerras sólo comienzan con la
teoría y la confianza de que pueden ganarse. El castigo personal, sufrido sólo
en caso de que se pierda la guerra, probablemente no será suficiente freno
para evitar una guerra en la que los menos reflexivos sienten que la
posibilidad de la derrota es descartable.
Pero el paso definitivo para evitar las guerras periódicas,
que son inevitables en un sistema de ilegalidad internacional, es hacer que
los hombres de Estado respondan ante la ley. Y permítanme dejar claro que
aunque esta ley se aplica primero contra agresores alemanes, la ley incluye, y
si se ha creado para servir a un propósito útil ha de condenar, la agresión
por cualquier otra nación, incluidos aquellos que están siendo juzgados
ahora. Seremos capaces de acabar con la tiranía local y la violencia y agresión
por parte de los que están en el poder contra los derechos de su propio
pueblo sólo cuando consigamos que todos los hombres deban responder ante la
ley. Este juicio representa el desesperado esfuerzo de la Humanidad para
aplicar la disciplina de la ley a hombres de Estado que han usado sus poderes
para atacar las bases de la paz mundial y para cometer agresiones contra los
derechos de sus vecinos.
La utilidad de este esfuerzo para hacer justicia no
ha de medirse considerando la ley o su sentencia aisladas. Este juicio es
parte del gran esfuerzo para hacer la paz más segura. Un paso en esta dirección
es la Organización de Naciones Unidas, que puede llevar a cabo acciones políticas
conjuntas para prevenir la guerra si es posible, y acciones militares
conjuntas para asegurarse de que cualquier nación que comience una guerra la
perderá. Este Estatuto y este juicio, poniendo en práctica el Pacto Kellogg
riand, constituyen otro paso en la misma dirección- acción judicial para
hacer que quienes comiencen una guerra lo paguen personalmente.
Aunque los acusados y los acusadores comparecemos
ante ustedes como individuos, no es el triunfo de ningún grupo aislado de los
que esperan su sentencia. Por encima de todas las personalidades hay fuerzas
anónimas e impersonales cuyo conflicto constituye buena parte de la Historia
humana. Es asunto suyo arrojar la fuerza de la ley contra una u otra de esas
fuerzas durante al menos otra generación. ¿Cuáles son las fuerzas que se
enfrentan ante ustedes?
Ninguna caridad puede
disfrazar el hecho de que las fuerzas que estos acusados representan, las
fuerzas que se aprovecharían y se alegrarían de su absolución, son las
fuerzas más oscuras y siniestras de la sociedad- la dictadura y la opresión,
la maldad y la pasión, el militarismo y la ilegalidad.
Les conocemos mejor por
sus frutos. Sus actos han bañado el mundo en sangre y han hecho retroceder la
civilización un siglo. Han sometido a sus vecinos europeos a toda atrocidad y
tortura, a todo expolio y privación que pueden infligir la insolencia, la
crueldad y la avaricia. Han llevado al pueblo alemán al estado más bajo de
desdicha, del que no pueden esperar recuperarse con rapidez. Han agitado
odios e incitado violencia local en todos los continentes. Son las cosas que
están hombro con hombro en el banquillo con estos prisioneros.
La verdadera parte
demandante ante el Tribunal es la Civilización. En todos nuestros países es
todavía una cosa imperfecta y agitada. No alega que Estados Unidos o
cualquier otro país hayan estado libres de culpa completamente de las
condiciones que convirtieron al pueblo alemán en víctimas fáciles de las
lisonjas e intimidaciones de los conspiradores nazis.
Pero señala a la atroz
secuencia de agresión y crímenes que he citado, señala a la fatiga de la
carne, el agotamiento de los recursos, y la destrucción de todo lo que era
bello o útil en buena parte del mundo, y a mayores potenciales de destrucción
en el futuro. No es necesario, entre las ruinas de esta antigua y bella
ciudad, con incontables miembros de sus habitantes civiles aún enterrados en
sus escombros, argumentar que comenzar o provocar una guerra de agresión
tiene las cualidades morales del peor de los crímenes. El refugio de los
acusados puede ser sólo su esperanza de que la Ley Internacional vaya tan
retrasada con respecto al sentido moral de la humanidad que considere que lo
que es un crimen en el sentido moral ha de ser considerado algo inocente según
la ley.
La Civilización se
pregunta si la ley va tan retrasada como para que sea inútil enfrentarse a crímenes
de esta magnitud cometidos por criminales de este orden de importancia. No
espera que hagan de la guerra algo imposible. Espera que su acción judicial
ponga las fuerzas de la Ley Internacional, sus perspectivas, sus prohibiciones
y, por encima de todo, sus sanciones, del lado de la paz, para que así a los
hombres y mujeres de buena voluntad en todos los países se les pueda
"dejar vivir sin el permiso de nadie, bajo la ley".
EL PRESIDENTE: El Tribunal
levanta la sesión hasta las 10 de mañana por la mañana.
(El Tribunal se retiró hasta
el 22 de Noviembre de 1.945 a las 10:00).
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