La llamada
"selección de la muerte" consistía, una vez llegados los
trenes cargados de prisioneros judíos y de otras razas o creencias a los
campos de concentración y exterminio, en separarlos de la siguiente
manera:
1- Primero los médicos y personal sanitario del campo miraban a cada uno
de los prisioneros apartando a aquellos que pudieran servir para
experimentos médicos (gemelos, mujeres embarazadas, etc..) u otros
menesteres como el hecho de que un prisionero tuviese un tatuaje curioso y
serviría para ser asesinado con inyección letal y se le arrancaría la
piel en cuestión para una vez curtida realizar lámparas. En otras
ocasiones un cuerpo varonil de gran estatura o con una deformidad física
llamativa serviría para ser cocido, descarnado y mandar su esqueleto a los
Institutos de Medicina de Alemania como muestra a los futuros médicos
nazis.
2- Del resto, mujeres, niños, ancianos, enfermos y discapacitados a la
derecha; los prisioneros de estas filas eran conducidas por los kapos
(judíos encargados de este trabajo a cambio de "vivir") bajo la
excusa de ser duchadas y desinfectadas a las
cámaras de gas
para ser
exterminados.
3- El resto, hombres jóvenes y maduros con edad y talla física para
trabajar, a la izquierda. Según su profesión también serán clasificados
porque un obrero será más útil que un profesor o médico; de esta segunda
clasificación solo se salvarán los fuertes; el resto seguirán el mismo
camino a las
cámaras de gas.
Notas tomadas del diario del prisionero judío Salmen Gradowski descubiertas
después de la guerra en el campo de exterminio de Auschwitz:
"...
Todavía los dos permanecen juntos, a un lado el marido, al otro su mujer y
su hijo. Hay muchos otros, también personas mayores, un padre viejo y
frente a él la madre tan debilitada. También hay hermanos que con sus ojos
buscan a sus tan queridas hermanas. Nadie sabe lo que ocurrirá aquí en
unos momentos. Sin embargo cada uno de ellos intuye que les espera la
selección ..."
- "... Ahora el médico de los SS
empieza a separar a aquellos que
según él todavía están capacitados para trabajar de aquellos que ya no
lo están. Las madres con hijos pequeños por principio se consideran
incapacitadas para trabajar. Así mismo todas las personas que le parecen
enfermizas o débiles".
"El ex-prisionero Wolfrang Sofsky relató en su libro "Die Ordnung des
Terrors: Das Konzentrationslager":
Delante de nosotros un oficial de la SS,
Teniente. Un
soldado le llama así. Supuestamente es médico. Sin bata blanca. Sin
estetoscopio. De uniforme verde. Con una calavera. Salimos de la fila uno a
uno. Su voz es tranquila. Casi demasiado tranquila. Pregunta por la edad, la
profesión, si estás bien de salud. Pide que le enseñemos nuestras manos.
Oigo algunas respuestas. Cerrajero - a la izquierda. Administrativo - a la
derecha. Médico - a la izquierda. Obrero - a la izquierda. Almacenista de
la empresa Bata - a la derecha. Ebanista - a la izquierda. Entonces le toca
a mi padre. Peón. Sigue el mismo camino que el administrativo y el
almacenista. Tiene 55 años. Puede que ésta sea la razón. Entonces me toca
a mí. 23 años, estoy bien de salud, obrero de construcción de carreteras.
Callos en las manos. Qué bueno es tener callos".
De
las Memorias del Sargento 1ª de la SS,
Pery
Broad:
"Escaleras
de madera portátiles son acopladas atrás a los camiones y aquellas
personas, que el médico de los SS
ha seleccionado como incapacitadas para
trabajar, tienen que subir a los camiones. Los hombres de los SS
del
departamento de registro contabilizan a cada una de las personas que sube
estas escaleras. Asimismo registran a todos aquellos que son considerados
capacitados para trabajar y que deben prepararse para la marcha al campo de
hombres o de mujeres SS
ha seleccionado como incapacitadas para
trabajar, tienen que subir a los camiones. Los hombres de los SS del
departamento de registro contabilizan a cada una de las personas que sube
estas escaleras. Asimismo registran a todos aquellos que son considerados
capacitados para trabajar y que deben prepararse para la marcha al campo de
hombres o de mujeres".
En este
documento remitido por el doctor Víctor
Brack al
Reichfuhrer Heinrich
Himmler el 23 de
Junio de 1942 y traducido por los Servicios Secretos Americanos, le explica
que ha dispuesto el personal necesario para llevar a cabo la misión secreta
de esterilizar a los 2 ó 3 millones de judíos seleccionados para el
trabajo esclavizado. Las explicaciones son sencillas y concretas ya que se
admite que existe una población aproximada de unos 10 millones de judíos
en Europa y solamente deben reservarse de 2 a 3 millones; el resto quedan
condenados irremisiblemente a la muerte.
Así mismo se añade en la página 2 del documento que aquellos judíos
seleccionados para el trabajo deberán ser castrados mediante rayos X para
evitar la propagación de la raza ya que este método es más barato y se
realiza en menos tiempo. Otra prueba más de la frialdad y claridad con la
que se habla de un genocidio total.
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